Desde Nueva York: Fanelo Aguayo
La XLVI edición del Festival de Cine de Nueva York abrió sus puertas el pasado viernes con la proyección del largometraje francés The Class, dirigida por Laurent Cantet y ganadora de la Palma de Oro en el último festival de Cannes. Creado en 1963 por Amos Vogel y Richard Roud bajo el amparo de la Film Society of Lincoln Center, The New York Film Festival es una de las muestras más prestigiosas e influyentes en los Estados Unidos, y un destino muy apetecible para los trabajos creados fuera de sus fronteras. Fue aquí, por ejemplo, donde comenzaría a forjarse la leyenda internacional de Pedro Almodóvar, tras la proyección, en 1985, de ¿Qué he hecho yo para merecer esto?
En líneas generales, el hiperrealismo parece ser la tendencia más marcada de esta edición. Según apunta The New York Times, "se proyectará un elevado número de películas que podrían de alguna forma ser calificadas como semidocumentales o cuasi-documentales... En unas, gente normal, actores no profesionales se interpretan a sí mísmos. En otras, se han reconstruido acontecimientos históricos con fidelidad microscópica creando de esta forma una marcada sensación de inmediatez. En otras incluso se han utilizado refinados trucos técnicos para borrar la sensación de artificio y sumergir así al espectador en el ritmo sincopado y las ásperas texturas del devenir diario".

España participa con tres películas. La primera, Tiro en la cabeza, coproducida con Francia - la particular interpretación a la basque que el director catalán Jaime Rosales hace de La ventana indiscreta - ha sido etiquetada ya en Nueva York como el largometraje más experimental del certamen. En segundo lugar, La mujer sin cabeza, coproducida con Argentina, Francia e Italia, ha creado un serio ambiente de expectación, dado que es la tercera y, para algunos, la más sólida obra firmada por Lucrecia Martel, considerada como una de las directoras más relevantes del llamado Renacimiento Argentino. Por último, tenemos a la hasta el momento exitosa en todos los sentidos Ché, cuyos derechos fueron adquiridos por una distribuidora nada más hacerse pública la noticia de su participación en el festival.

Además de la sección de largometrajes, el festival contará con una serie de actos paralelos como conferencias, una seccion dedicada exclusivamente a la vanguardia, diálogos con algunos de los directores más importantes, y un homenaje especial al gran maestro nipón, Nagisa Oshima.
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