Redacción / Ars Operandi.
Ars Operandi Videos suma un nuevo item, y ya hace más de cincuenta, al archivo audiovisual que documenta exposiciones realizadas en Córdoba desde principios de los noventa. Y lo hacemos con una figura de especial relevancia como es la de Pepe Espaliú. La muestra, celebrada en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, presentó una selección de las obras que formaron parte de la primera retrospectiva que se realizó del artista cordobés un año después de su fallecimiento en Córdoba. La exposición, comisariada por Juan Vicente Aliaga con la colaboración de Pepe Cobo, se mostró en su integridad en el Pabellón Mudejar de Sevilla en la primavera de 1994 y en otoño de ese mismo año se pudo contemplar, en parte, en el museo de Córdoba.
Pepe Espaliú nace en Córdoba el 26 de octubre de 1955. Procedente de un entorno familiar de tradición literaria, orfebre y joyera, estudia en su juventud en la Escuela de Artes y Oficios. Se traslada a Sevilla en 1971, donde estudia en la Escuela de Bellas Artes. En 1972 marcha a Barcelona en la que reside, estudia y trabaja durante cinco años. Posteriormente se traslada a París para estudiar arte,
psicología, francés, alemán e italiano en la Universidad de Vincennes
mientras sigue los seminarios del psicoanalista Jaques Lacan. Durante su estancia en París conoció a Gérard quien seria
una persona fundamental en el plano sentimental durante los 10
años que dura su estancia francesa. En 1986 tras recalar en
Valencia y el sur de Francia, viaja a Sevilla para colaborar con la
revista de arte Figura, un colectivo de artistas como Guillermo Paneque y Rafael Agredano que se agruparon en torno a la galería Lá Máquina Española comandada por Pepe Cobo. De la mano de Cobo la obra de Espaliú recala en los grandes capitales del arte: Basilea, Nueva York, Venecia, Londres. Fue precisamente durante
una estancia en Nueva York con el artista Juan Muñoz en 1990 cuando se
realiza el test de seropositividad y conoce su estado de enfermo de
sida, enfermedad contra la cual desplegó un importante trabajo de gran
contenido simbólico y solidario durante sus últimos años. Tras residir
una temporada en Amsterdam (ciudad que en esos años representaba la
máxima apertura hacia los enfermos de sida y los colectivos gays) e
impartir talleres en Arteleku (entidad donostiarra a
la que donó su biblioteca de 3.500 volúmenes), volvió a su ciudad natal donde falleció el 2 de noviembre de 1993 a la edad de 38 años.

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