TRIBUNA ABIERTA
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Fragmento de la portada de Clima artificial de primavera |
Julia Ramírez Blanco /Para Ars Operandi
Hoy jueves se presenta en Córdoba Clima artificial de primavera, el primer poemario de Ignacio Vleming, por el que ha recibido el V Premio de Poesía Joven "Pablo García Baena". Con un ritmo tan fluido que recuerda a la oralidad y una estructura enormemente ordenada, se suceden escenas que plantean asuntos universales.
1. Arte
La formación de Vleming, licenciado en Historia del arte, se trasluce en uno de los recursos estílisticos más recurrentes en Clima artificial de primavera: la generación de series de imágenes, algunas de ellas expresamente extraidas de un Tintoretto o un Veronés, entre otros artistas. Algunos poemas operan como los emblemas clásicos de la historia del arte, añadiendo sin embargo un toque de paradoja: "El aroma imperceptible de las flores de plástico", por ejemplo, podría hablar de lo efímero de la belleza, como los cuadros florales barrocos, pero parece más bien una agria constatación de la naturaleza del engaño de un amante indiferente; porque una flor de plástico nunca ha estado viva. En otras ocasiones, hay versos que, a modo de écfrasis clásica, evocan y multiplican la capacidad mimética de las obras de arte, como en "Efectos del cambio climático en las pinturas del museo", donde los fenómenos metereológicos penetran en un lienzo, llevándolo casi a la destrucción. En el texto de Vleming hay un fuerte componente atmosférico, que es, en definitiva, una metáfora de la porosidad del arte.
2. Souvenir
Y sin embargo, más allá del arte con mayúsculas, en el libro aparecen muchos de los pequeños productos del kitsch. Hay en éstos una reducción de escala que pone las grandes obras al alcance de la mano, a una medida accesible para todos. En Clima artificial de primavera se adivina una reflexión acerca de la intención turística de abarcarlo todo, una actitud que parece exigir que el mundo mengue hasta alcanzar el tamaño del souvenir. Del mismo modo que en el siglo XVIII los caballeros llevaban en el bolsillo pequeñas bolas del mundo, hoy volvemos de nuestros periplos con pequeñas muestras inspiradas por la ilusión de contener todos los viajes en la repisa del salón.
3. Falsificación
Cuando nos venden un souvenir siempre sabemos que es una imitación que ni tan siquiera pretende ser tomada por cierta. Pasa algo similar con el arte, marcado por su condición de artificio. Recorre el libro de Vleming una fascinación por la belleza, con la melancolía de saberla engaño efímero. Esta idea permea las evocaciones amorosas del texto, tomando tonalidades entre el cinismo, la tristeza y el humor. Algunos poemas son juegos del lenguaje que funcionan a modo de trampantojos, leídos con una media sonrisa.
4. Sustituto
Llegamos así a la idea de la sustitución. Si el objeto sustitutorio de Freud puede funcionar como una máscara, éste es en realidad un libro de antifaces, disfraces, "sucedáneos", según el propio autor. Vemos como hilo conductor una tácita aceptación del hurto de los verdaderos objetos de nuestro deseo. El sueño de la primavera eterna de los mitos medievales se convierte en la temperatura ideal de un aire acondicionado: eso es lo que es un Clima artificial de primavera. Y Vleming termina con estos versos:
"Llegará un nuevo siglo, pasarán meses y años,
todo cambiará excepto la eterna primavera".
Julia Ramírez Blanco es historiadora del arte y actualmente realiza una tesis doctoral sobre "Utopías artísticas del Mundo Contemporáneo" en la Universidad Complutense de Madrid con la ayuda de una beca FPU y una beca del Ayuntamiento en la Residencia de Estudiantes.
Ignacio Vleming
Clima artificial de primavera
Editorial La Bella Varsovia
Presentación jueves 27 de septiembre, 20:00 h
Sala Orive

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