TRIBUNA ABIERTA
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Fotografía: © Fevericko / Instagram |
José María Baez / para Ars Operandi
El Consejero de Educación, Cultura y Deportes ha vuelto a tratar de encandilarnos con la zanahoria. Luciano Alonso ha dicho, sin rubor alguno y refiriéndose al Centro de Creación Contemporánea de Córdoba, que si el PSOE gana las elecciones, “el gobierno de izquierda y progreso” que se derive de ese hecho se comprometerá con la cultura y optará por un modelo de dirección “exigente y rompedor” para ese Centro, inactivo y lleno de telarañas como los cerebros que rigen esa penosa sección administrativa denominada Cultura por la Junta de Andalucía.
Parafraseando a Cernuda podríamos decir que “ahora la estupidez sucede al crimen”. Alonso es un trilero tramposo, un político trasnochado que no ha comprendido que los tiempos sociales han cambiado, que no es lícita la mentira permanentemente. La ciudadanía, hoy, se siente traicionada y avergonzada de oír semejantes mensajes por parte de un servidor público que ha dilapidado su tiempo político y malgastado su gestión. Porque lo único permitido a Alonso relacionado con el Centro de Creación Contemporánea sería pedir disculpas por los reiterados disparates que han jalonado la construcción y gestión de ese Centro fantasma, y asumir la correspondiente responsabilidad.
Desde la dirección del PSOE se nos enfatiza el hecho de que no permitirán que, en la cruzada emprendida contra la corrupción, personas imputadas por la justicia se integren en sus listas electorales. Pero la corrupción no se concreta exclusivamente en personas imputadas. Si el PSOE no ha entendido que la regeneración política implica alejar el engaño y mostrar respeto por la inteligencia de la ciudadanía y los compromisos con ella asumidos, no tardaremos en asistir a su declive como organización política. El PSOE de Luciano Alonso y de Susana Díaz han dispuesto de tiempo suficiente en la legislatura que ahora finaliza para encauzar este Centro de Creación Contemporánea de Córdoba, para hacerlo operativo, para aplicar un código de buenas prácticas en la elección de su equipo directivo, para consensuar con diversos colectivos sus contenidos y funcionamiento, y si no lo han hecho lo que toca es pedir disculpas, analizar las turbiedades encubiertas y burdas maniobras que en torno a este proyecto han existido, y depurar responsabilidades.
Pero no nos engañemos. Las arbitrariedades, los sectarismos y saqueos en la esfera cultural por parte del PSOE andaluz han sido moneda excesivamente habitual a lo largo de todos estos largos años en el poder. Y su desdén por el arte generalizado. La tremenda agonía de instituciones como el sevillano Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, los recortes del Museo Picasso de Málaga y el estrangulamiento de los Museos de Bellas Artes de gestión autonómica, que han perdido hasta las tiendas de venta que tenían, no nos permite atisbar esperanza alguna respecto a esta parcela cultural y a cuanto signifique la formación de un pueblo libre y culto, de un pueblo no mediatizado y no idiotizado.
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