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Anne Berning: Kunstbücher, 2006-2012. Óleo sobre lienzo, medidas variables. Cortesía de la artista y Galería Espacio Mínimo |
A. L. Pérez Villén / Ars Operandi
“Un día en el jardín.
Flores abstractas".1
“Con una lógica
tanto más absurda
cuanto más rigurosa”.2
tanto más absurda
cuanto más rigurosa”.2
Hay
muchas maneras de hacer una exposición y la mayoría de ellas las
conozco por haberlas experimentado, sin embargo hay una que me llama
especialmente la atención, la que se despliega sobre el papel, la que se
plantea y resuelve desde las dos dimensiones del formato del libro, el
catálogo o la revista de arte pero que no tiene vinculación alguna con
nada objetivo, con ningún dispositivo físico o expositivo. Dicho con
otras palabras, una exposición que no es tal exposición, una exposición
que sólo existe en el papel que la hace explícita, una muestra de la que
sólo hay catálogo. Pues bien, me tentaba la experiencia, aunque por
diversas razones no había tenido ocasión de hacer ninguna. Ahora ha
llegado el momento, un proyecto que no recibe el apoyo necesario para
poderse materializar, el paso del tiempo que confirma las peores
sospechas —no va a salir adelante—, el trabajo realizado previamente
antes de producir la exposición y el deseo de que finalmente vea la luz,
me han decidido a hacerla. Voy a hacer la exposición, sin necesidad de
patrocinio alguno, sin sala donde mostrar la obra de los artistas. Voy a
hacerla virtual para que todos podamos disfrutarla.
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Antonio Blázquez: Serie Libro abierto, 2010
Mixta sobre papel, dimensiones variables.
Cortesía del artista |
Y según sucede en la realidad, una exposición virtual como Imposturas.
Modos de hacer arte también tiene sus ventajas e inconvenientes. Ya se
sabe que la experiencia directa con la obra se pierde, también el
diálogo, el guiño o la tensión que se establece entre ellas. Un diálogo
que resuena en el acto de la percepción y en el que se interviene
mentalmente, durante y después de realizar la visita a la exposición.
Las ventajas son de otra índole, no hay horario y no hay que guardar
cola, nadie te impide la visión de las obras, nadie interfiere con su
presencia y tú puedes modular a ti gusto la intensidad y la duración de
la visita, aunque que no se trata de una exposición interactiva en la
que el público puede modificar e interactuar con las obras. No me gusta
engañar a nadie.
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James Casebere : Landscape with houses (Dutchess County, NY) #1, 2009 Impresión digital cromogénica, dimensiones variables. Cortesía del artista |
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Thomas Demand : Copyshop, 1999. Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear, Cáceres. ©Thomas Demand. VG Bild Kunst, Bonn |
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Joan Fontcuberta. Sirena del Tormes, 2006. Cibachrome. Cortesía del artista |
Ángel García Roldán : Prologue to a perfect human. V2, 2010
Vídeo monocanal. 9´21´´ DVD PAL
Vera Icono Producciones.
Para empezar os puedo decir que conozco algunas personas para las que la
impostura es un todo un arte, pero son muchos los artistas que creen
que el arte es ante todo impostura. La prueba nos la ofrece Plinio en la
antigüedad y desde entonces está rodando. Sabemos que la impostura es
una fusión de dos realidades dispares, en la que una de ellas prevalece
pero con los rasgos compartidos de ambas. Una impostura es una confusión
de dos identidades en un mismo plano de la realidad, una mixtura de
contrastes —en ocasiones espuria, a veces cabal pero siempre excitante— que componen un doloso crisol en el que las apariencias engañan. Doble
en español, double en francés e inglés, sosia en portugués, doppelgänger
en alemán, vardøgr en la mitología nórdica... son términos que se
utilizan para hablar de esa disociación de la personalidad en la que la
identidad del individuo se ve escindida, desplegada, doblada por otro
ente que llega a usurpar su propia identidad. Pero también hay otro tipo
de imposturas, no todo son deseos de hacerse pasar por otra persona,
vivir bajo otra piel, amoldarse a un personaje como un guante. Hay casos
de impostura en los que no se pretende usurpar identidad alguna sino
simplemente crear una realidad, lo más tangible y veraz, en la que sea
posible desarrollar una historia de espaldas a la realidad objetiva y
contingente en la que vivimos.
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Regina de Miguel : El aire aún no respirado, 2008 Instalación de maquetas de madera, pantallas de retroproyección y animación 3d. Dimensiones variables. Cortesía de la artista |
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Jorge Molder : Serie Pinocchio #15, 2006-2009 Tiraje digital sobre papel Arches de 640 gr. 151 x 102 cm. Cortesía del artista y Galería Oliva Arauna |
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Marta Soul : Serie Wellhome, 2007 (Daniela Aravena, Chile). Fotografía © Marta Soul, cortesía Galería Espaivisor |
Pero volvamos a la tesis de la exposición para abordar sin más dilación
el sentido de Imposturas. Modos de hacer arte. Hemos planteado tres
hipótesis de trabajo:
Primera hipótesis: la impostura como temática. Los artistas
seleccionados analizan y desarrollan planteamientos en torno a la
problemática del individuo entendido como crisol de identidades, como
limen donde se orillan los perfiles de la identidad. (Antonio Blázquez y
Ángel García Roldán). Esta hipótesis de trabajo admite otra variante en
la que se abordan cuestiones sobre el doble como reflejo especular de
la identidad escindida (Jorge Molder y Marta Soul).
Antonio Blázquez, artista cordobés de última hornada que ya cuenta con
algunos premios y distinciones y fascinado confeso del mestizaje de la
imagen gráfica y la grafía, el dibujo y la pintura, lo impreso y lo
tatuado, desarrolla una obra que puede presentar diversas
formalizaciones, por lo general serializadas o componiendo mosaicos
vigorosos y caóticos, entre cuyos pliegues se solazan identidades
múltiples a la búsqueda de huéspedes. Así se pone de manifiesto en
propuestas como “Los datos consignados en el presente modelo tendrán la
protección derivada de la Ley Orgánica 15-1999”, “Todo lo que podría
haber sido” y “Libro abierto”, soportes simbólicos de una suerte de
diario rizomático donde vienen a sedimentarse gestos y huellas de un
individuo que se reinventa a sí mismo. Ya no se trata tanto de la
impostura entendida como estrategia sino como terapia, como el motor que
sustenta el artificio de la experiencia y el estímulo que corona una
existencia degradada, la máscara y el camuflaje. Es el suyo un trabajo
orgánico, rico en excrecencias, bucles y reenvíos, de ahí el rizoma, lo
cual le añade un carácter abierto e inconcluso que casa muy bien con lo
cooperativo de su formalización. Y esto transmite la impresión de
compartir cierto espíritu relacional (Bourriad), como acertadamente
apunta Jesús Alcaide 10.
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Antonio Blázquez : Serie Los datos consignados... Cortesía del artista |
Ángel García Roldán también es un joven creador cordobés que ha recibido
algunos premios y becas y que se mueve entre distintas disciplinas,
profundizando en especial en el campo del video. Obras suyas están
continuamente en cartel en sucesivas muestras de video de creación y
exposiciones multimedia. Las obras que hemos seleccionado para la
exposición, que tienen un marcado acento performativo, abundan en el
análisis del sujeto contemporáneo y en ellas la impostura no se advierte
como una decisión consciente de quien se enfrenta a la pantalla y se
desnuda a la búsqueda de rastros que confirmen la pertinencia o el
sedimento de una identidad. Más bien se trata de ejercicios rutinarios —afeitarse ante un espejo, desnudarse, lavarse, volverse a vestir y
desaparecer a cielo abierto— que solapan mecanismos de introspección en
los que el individuo se presta a la posibilidad de ser otro, a ser
espectador de su propia transformación (“Prologue to a human perfect”) o
a sucumbir a la evidencia de la perpetua mudanza, al pulcro ritual de
la extrañeza (“El hombre que nunca existió”). “Me pregunto si los demás
sienten lo mismo que yo, que me parece que nunca estoy del todo presente
allí donde estoy, y no me veo como una persona tanto como una
contingencia, desplazada y errante en el tiempo” 11.
Ángel García Roldán : The man who never was, 2010 Vídeo monocanal.
Jorge Molder, artista portugués (Lisboa, 1947) que es todo un clásico de la
fotografía, habitual de los circuitos artísticos internacionales y autor
de una obra con una intensidad emocional y conceptual abrumadoras. Para
la exposición hemos seleccionado las obras que componen su Serie Pinocchio, en la que resulta difícil discernir entre la realidad y la
impostura. Surgida de manera espontánea y vinculada casualmente a
nuestro país, la serie trata un tema central de su obra : el del doble o
de los replicantes, como le gusta llamarlo al artista. Suele ser
habitual que el rostro de Molder describa en su obra un amplio
repertorio de efímeros paisajes psicológicos que tornan de una serie a
otra y que componen un fresco topográfico del sujeto contemporáneo, pero
lo es menos que el propio artista se descubra en el proceso de recrear
no ya una faceta de su identidad como la réplica espuria de sí mismo. Y
digo espuria porque en el reflejo no hallamos las referencias que son
habituales en su semblante y porque esa segunda piel que constituye toda
máscara tiene más vida que la horma que la sustenta. ¿O es al revés? Lo
cierto es que el artista ha hecho bien en titularla así, porque ya no
se trata de un desdoblamiento sin más, de una nueva impostura, sino de
un paredro cortazariano con cierta autonomía para desdecir de su origen.
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Jorge Molder : Serie Pinocchio #20, 2006-2009 Tiraje digital sobre papel Arches de 640 gr. Cortesía del artista y Galería Oliva Arauna |
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Marta Soul : Serie Wellhome, 2007 (Linda Mussa, Liberia). Fotografía © Marta Soul, cortesía Galeria Espaivisor |
Segunda hipótesis: la impostura como espacio fronterizo donde convergen retazos de realidad y la proyección —invertida, desfasada, desfondada— de ese otro campo liminar que está fuera de cobertura, en el que no rigen los preceptos ni el ritmo que son habituales a este lado de la realidad. No es tanto una ficcionalización de la realidad ni una impostura —tampoco una hiperrealización derridiana— como la licencia para escenificar o representar situaciones, paisajes y objetos cotidianos, pero bajo otra visión. Hablamos de operaciones que hacen de la impostura el marco propicio desde el que proyectar una visión sobre la realidad que provoca significativos desajustes de escala, de tiempo, de función... lo cual libera la mirada y genera imágenes que distorsionan desprejuiciadamente la referencia de la que parten. En cualquier caso e incluso con el ruido y las interferencias que ocasionan, dichas visiones nos proporcionan mucha mayor nitidez de lo que acontece a este lado del espejo que las ordinarias (Anne Berning y Regina de Miguel).
Anne Berning es una artista alemana que ejerce la docencia de la pintura en la Academia de Bellas Artes de Mainz y cuya obra comienza a ser frecuente en la escena española. Las pinturas de Berning no ocupan el espacio asignado tradicionalmente a la disciplina, las suyas se pueden situar sobre una mesa, adoptar formatos y dimensiones poco usuales, apoyarse sobre la pared... y además tienen como temática la Historia del Arte, concretamente la propia pintura. En la serie Kunstbücher representa los cantos de libros y catálogos de arte que simulan —a gran escala— los volúmenes de una incompleta enciclopedia sobre la Historia de la Pintura. Que nadie piense que se trata de un ejercicio de estilo; es decir, pintar una serie de objetos reales que tratan sobre la pintura. Nada de eso, los libros y catálogos de Berning sólo existen como tales en su obra, pues aunque remiten a artistas, estilos y tendencias reales, apuntan a una realidad impostada. En sus manos la pintura cobra una doble misión, la de hablar de sí misma a través de un vehículo —el libro o el catálogo— que lejos de fidelizar lo que representa reduplica la impostura 12. Y con ello apunta tanto a la inflación de las obras maestras de la pintura como a la estrategia del simulacro (Baudrillard 13) que permuta realidad por apariencia, privando a la disciplina de su capacidad de sugestión.
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Anne Berning : Serie Kunstbücher, 2006-2012 Óleo sobre lienzo, medidas variables. Cortesía de la artista y Galería Espacio Mínimo |
Regina de Miguel es una artista malagueña (1977) que vive y trabaja en Berlín, desde donde desarrolla una interesante obra que no repara en distancias disciplinares, pues conjuga el dibujo, la pintura, la fotografía, el vídeo y la instalación. Para la exposición hemos seleccionado algunas piezas de dos series de obras: El aire aun no respirado y Report. Series en las que el espacio y el tiempo se comportan como dos incógnitas de una ecuación reversible que no distingue entre pasado y futuro, real y virtual, presencia y reflejo, porque no son más que distintas manifestaciones de un mismo continuo, las proyecciones solapadas de una misma experiencia, el escenario donde convergen la realidad y la memoria. Por eso estas obras son tan seductoras, permanecen abiertas a la espera de ser habitadas. No ocultan la tramoya sino todo lo contrario, evidencian y consignan los mecanismos de la representación con el propósito de dotarse de sentido, parten de realidades palmarias para configurarse como escenarios de ficción que puedan acoger nuestras proyecciones. Son como las constelaciones en el firmamento, el espacio ideal donde anclar la mirada, dejar la mente a la deriva y zambullirse en la piscina del cielo, donde los antiguos fijaban el paraíso, otros el infierno, “el sitio exacto de nuestras raíces a la vez que el lugar preciso donde sucederá el final de nuestras vidas. Todo al mismo tiempo. Principio y final” 14.
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Regina de Miguel. Report, 2009. Fotografía en blanco y negro, 97x130 cm. Cortesía del artista |
Tercera hipótesis: la impostura como ejercicio saludable para el
espíritu artístico. Aquí convergen las poéticas de James Casebere,
Thomas Demand y Joan Fontcuberta, si bien en cada caso con unos
intereses diferentes. Lo que para uno es el requisito para otorgar
credibilidad o verosimilitud a una realidad construida como reflejo
especular de la que se origina en los media o la que reside en las ideas
arquetípicas de la comunidad (Casebere / Demand), para otro es —seguimos refiriéndonos a la impostura— la única metodología posible de
trabajo. No hay otra salida que enfrentarse a la realidad y recrearla,
quizás utilizando los recursos y procedimientos establecidos para ello,
pero con la libertad suficiente para ofrecer esa otra lectura sobre el
entorno que justifique la obligación de reinventarlo (Fontcuberta).
Mientras que los dos primeros mimetizan la realidad hasta el extremo de
superarla en verosimilitud, logrando escenografías virtuales que
resultan más creíbles y sugestivas que las originales, a Fontcuberta no
le interesa competir con la referencia pues crea su propia realidad a
expensas de aquélla.
James Casebere es un artista norteamericano (Michigan, 1953) que goza de amplio reconocimiento internacional y del que nos interesan particularmente sus últimos trabajos. Se dio a conocer con un tipo de fotografía construida a base de maquetas realizadas con yeso, papel y plástico, convenientemente iluminadas e inundadas de agua para lograr una atmósfera ambigua y opresiva, lo que dotaba a sus túneles y galerías de una cierta irrealidad o les confería la extrañeza de los espacios oníricos. Ahora está mas cerca del color, ha aumentado notablemente la escala de sus maquetas y éstas representan espacios abiertos, concretamente los que remiten al sueño americano. De nuevo la impresión de una realidad ficticia vuelve a imponerse en la lectura de estos espacios de casas con tejados a dos aguas y jardín particular, desperdigadas por una suave colina y con una iluminación —sol rasante o a plomo, atardecer con viviendas iluminadas— que debe mucho al cine (decorados). Si las imágenes de interiores inquietan el ánimo por el ominoso horizonte que nos presentan, estas cándidas celdas del estado de bienestar 15 nos enfrentan a la experiencia de la madurez: decidir entre vivir recluido en un mundo ideal —privados de las regalías de los sentidos y los bienes materiales— que no oculta la acechanza del peligro o sucumbir a la indolencia y aceptar las convenciones de la realidad a sabiendas de que todo es puro teatro.
James Casebere es un artista norteamericano (Michigan, 1953) que goza de amplio reconocimiento internacional y del que nos interesan particularmente sus últimos trabajos. Se dio a conocer con un tipo de fotografía construida a base de maquetas realizadas con yeso, papel y plástico, convenientemente iluminadas e inundadas de agua para lograr una atmósfera ambigua y opresiva, lo que dotaba a sus túneles y galerías de una cierta irrealidad o les confería la extrañeza de los espacios oníricos. Ahora está mas cerca del color, ha aumentado notablemente la escala de sus maquetas y éstas representan espacios abiertos, concretamente los que remiten al sueño americano. De nuevo la impresión de una realidad ficticia vuelve a imponerse en la lectura de estos espacios de casas con tejados a dos aguas y jardín particular, desperdigadas por una suave colina y con una iluminación —sol rasante o a plomo, atardecer con viviendas iluminadas— que debe mucho al cine (decorados). Si las imágenes de interiores inquietan el ánimo por el ominoso horizonte que nos presentan, estas cándidas celdas del estado de bienestar 15 nos enfrentan a la experiencia de la madurez: decidir entre vivir recluido en un mundo ideal —privados de las regalías de los sentidos y los bienes materiales— que no oculta la acechanza del peligro o sucumbir a la indolencia y aceptar las convenciones de la realidad a sabiendas de que todo es puro teatro.
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James Casebere : Landscape with houses (Dutchess County, NY) #3, 2009 Impresión digital cromogénica. Cortesía del artista |
Thomas Demand es un artista alemán (Munich, 1964), habitual de la escena
internacional, con una obra fotográfica muy interesante que elabora a
partir de maquetas de papel y cartón y en las que se representan escenas
de interior que nos resultan muy cercanas. Maquetas realizadas a partir
de imágenes —de origen mediático— y cuya principal característica es
que no exhiben singularidades sino todo lo contrario; es decir, espacios
amueblados y decorados de manera estándar. Maquetas que son
fotografiadas y en las que el artista no pretende ocultar la tramoya que
sostiene la impostura, por lo que si se escruta con rigor la imagen es
habitual que se adviertan las fisuras que les privan de credibilidad. No
obstante, la aséptica iluminación y la eliminación de cualquier tipo de
ornato y detalle existente en la matriz original aportan a la
fotografía resultante la contumacia de lo esencial. Casi podría decirse
que Demand se mantiene fiel a la memoria y que desdeña la realidad 16. No
estoy muy seguro de ello, creo que es algo más complejo. Lo que sí me
parece evidente es su interés por aludir a la banalidad que opera en los
media, que vuelcan una imagen de la realidad que no es ni real ni
objetiva. Y que su obra profundiza en este abismo, reflejando mediante
la ficción y el simulacro las costuras de la experiencia de lo
cotidiano. Ante la realidad impostada de los media, ración doble de
farsa y que nadie se llame a engaño pues todo salta a la vista.
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Thomas Demand : Embassy, 2008 C-Print/Diasec, 186 x 20 cm. © Thomas Demand. VG Bild Kunst, Bonn |
Joan Fontcuberta es un clásico de la vanguardia fotográfica española,
con numerosas distinciones —Caballero de las Artes y las Letras, en
Francia, Premio Nacional de Fotografía y de Ensayo, en España— y con
obra repartida en colecciones y museos de todo el mundo. Para la
exposición hemos seleccionado la serie Sirenas (2000), en la que el
artista vuelve a replantearse las cualidades objetivas, testimoniales,
documentales de la disciplina para llevarlas a su terreno y darnos a
conocer —con su célebre ironía y buen hacer— una nueva clase de animal,
mitad hombre, mitad pez. Este empeño que no es nuevo en su carrera sino
que constituye el eje central sobre el que discurre su trabajo, es
particularmente atractivo en la serie elegida —que evoca la célebre
Fauna— en la que el artista no se contenta con suministrar imágenes que
prueban la existencia de animales fantásticos, también aporta los
ensayos científicos (paleontológicos, biológicos, antropológicos) en los
que se sustentan, rubricados por eminentes celebridades de cada campo
de estudio y cuyas iniciales suelen coincidir casualmente con las del
autor. En esta serie se testimonia el hallazgo de restos fósiles del
animal en cuestión (Hidropythecus) en las riberas del rio Tormes, en
España y en otras localidades francesas. La documentación aneja es del
doctor Jean Fontana, quien viene desarrollando bocetos y textos desde
mediados de los años 40 y 50 del pasado siglo 17.
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Joan Fontcuberta : Sirena del Tamaron, 2006. Cibachrome. Cortesía del artista |
Coda final: aunque son todos los que están, no están todos los que son.
Quiero decir que no es posible ni entraba en los propósitos de esta
exposición atender y dar cuenta de los artistas que trabajan en torno a
la impostura. Una imposibilidad que en el caso de una muestra
materializada en su contexto habitual resulta comprensible por las
limitaciones que impone el espacio de exposición pero que también se
entiende en un proyecto como este, donde no hay límites, porque la
intención es mantener la vibración del eco. Sólo a modo de otras
incorporaciones al proyecto podemos adelantar nombres de artistas que
también se interesan por la impostura. No podían faltar en un proyecto
como este la norteamericana Cindy Sherman o la francesa Sophie Calle
porque además de ser excelentes creadoras —imprescindibles en cualquier
panorama del arte desde finales del siglo pasado— son sofisticadas
artistas de la impostura, responsables respectivamente de un extenso
repertorio de figuras e identidades múltiples en torno a lo femenino y
de un diario biográfico (ficticio) —azaroso, diría Auster; voluble,
Vila-Matas— sobre la condición femenina. También tendría cabida el
japonés Yasumasa Morimura, impenitente usurpador de personajes
históricos y protagonista de célebres escenas artísticas, el catalán
Carles Congost, camaleónico impostor e insaciable devorador de mitos o
la británica Christine Borland, que nos confunde con sus personajes
entre la realidad (vital) y la ficción (inerte). O incluso otro tipo de
imposturas, las que afectan a disciplinas y procesos de creación, como
sucede con artistas como el brasileño Vik Muniz o el alemán Philipp Fröhlich.
1 Eloy Tizón : Labia, Editorial Anagrama, Barcelona, 2001, pág. 31.
2 Enrique Lihn : “Agua de arroz”, en Tigre de Pascua, Editorial Algaida, Cádiz, 2002. Pág. 16.
3 El ciclo fue producido por la Diputación de Córdoba y contó con tres exposiciones celebradas entre 1997 y 1998 : Geometrías en suspensión, Figuras contaminadas y En Pausa. Ficciones del natural. Los artistas participantes en el ciclo fueron Hashim Ibrahim Cabrera, Miguel Ángel Campano, Gerardo Delgado, José Duarte, Jacinto Lara, Carmen Osuna, Fernando Sinaga, Juan Uslé, José María Córdoba, Susy Gómez, Curro González, Julia Hidalgo, Francisco Leiro, Rafael Navarro, José Carlos Nievas, Pepa Rubio, Tete Álvarez, Joaquín Ivars, Manuel Muñoz, Miguel Rasero, Antonio Sosa, Ignacio Tovar, Valentín Vallhonrat y Antonio Villa-Toro.
4 Se planteó en la exposición En Pausa. Ficciones del natural.
5 Participaron los artistas Christian Boltanski, Chema Cobo, Pepe Espaliú, Leonel Moura, Georges Rousse y Cindy Sherman.
6 En ella se mostraron obras de José María Báez, Joan Brossa, Jordi Colomer, José María García Parody, Eva Lootz, Rogelio López Cuenca, Perejaume y Francisco Salido.
7 Reunió obra de Ángeles Agrela, Manolo Bautista, Nieves Galiot, Chema Lumbreras, Enrique Marty, Carlos Pazos, Liliana Porter y Matías Sánchez.
8 Las tres últimas exposiciones fueron producidas merced a un convenio de colaboración entre la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí, la Universidad de Córdoba, el Ayuntamiento de Córdoba y una entidad de ahorro. En El resto. Superfluos y utópicos estuvieron representados Lara Almárcegui, Fernando Baena, Florentino Díaz, Javier Flores, Priscilla Monge, Leonel Moura, Jesús Palomino y Baltazar Torres.
9 El origen no es otro que el ofrecido por Plinio en su libro XXXV de su Naturalis Historia. Según el erudito romano el primer artista fue una mujer que pintaba sombras: una doncella corintia, hija del ceramista Boutades, oriundo de Skion, dibujó la silueta de su prometido que debía abandonar la ciudad para cumplir con sus compromisos militares. Partiendo de la sombra de su cabeza proyectada en la pared y gracias a una vela, dibujó a su amado. Luego su padre rellenó la sombra con arcilla y modeló la cara en relieve, de manera que su hija tuviera un recuerdo de su amado y se consolara en la soledad.
10 Renglones torcidos, juegos secretos y algunos sentimientos compartidos. Galería Tula Prints, Córdoba, 2009. http://antonioblazquez.blogspot.com.es/2009/03/libro-abierto.html
11 John Banville : Imposturas, Editorial Anagrama, Barcelona, 2005. Pág. 54.
12 Joachim Jäger : “El ABC de la pintura. Anne Berning y la historia del arte”, en Anne Berning. Enciclopaedic incompleteness. CAC Málaga, 2007.
13 Cultura y simulacro. Editorial Kairós, Barcelona.
14 Rodrigo Fresán : El fondo del cielo. Debolsillo, Barcelona, 2011. Pág. 259.
15 Ángel Calvo. http://dardonews.com/dardonews/exposicion/james-casebere-el-mundo-vigilado.
16 María Gainza : “Las inquietantes maquetas de Thomas Demand”, en Radar, 2 de octubre de 2005. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-2544-2005-10-05.html
17 “No podía sino admirar mi propia actuación.¡Menudo fabulador estaba hecho; menudo artista!”. John Banville : Imposturas, Editorial Anagrama, Barcelona, 2005. Pág. 53.

Comentarios
También yo quiero volver a leerlo y más despacio. Muchas gracias
http://blogs.20minutos.es/codigo-abierto/2012/10/04/como-acabar-de-una-vez-por-todas-con-la-cultura-remix
Agradecimiento y admiración por el magnífico trabajo expuesto. Cómo tu bien dices, es un proyecto sin límites, porque la intención es mantener la vibración del eco.
Un abrazo, Manolo Garcés
A.L.P.V.