29 junio 2015

Figura y fondo. Una conversación entre David Bestué y Jesús Alcaide

Vista general de la exposición de David Bestué en Combo. Foto: Ars Operandi
Jesús Alcaide / Ars Operandi

El interés por trabajar con el capital simbólico de la ciudad a partir de los procesos artísticos contemporáneos, hace que en el 2015, desde Combo iniciemos una serie de proyectos en los que invitamos a diversos artistas, teóricos y agentes culturales para producir nuevos imaginarios de Córdoba desde el presente. Karen Knigol lo hizo con la Semana Santa y la performatividad mediterránea, Shan Kelley con la figura de Pepe Espaliú y los espacios de cruising, y David Bestué lo hace con la figura de Juan Bernier como personaje de una Córdoba oculta y no oficial y la propia imagen de la ciudad como un juego de estratos, solapamientos y colisiones temporales.

Jesús Alcaide: La exposición Figura y Fondo que presentas en Córdoba parte de un trabajo específico de investigación sobre la ciudad y su capital simbólico, huyendo del tópico y descubriendo nuevas miradas hacia un entorno que desconocías. ¿ De qué manera se ha desarrollado este trabajo?¿Cuáles han sido los procesos que te han llevado a estos resultados?.

David Bestué: He ido a Córdoba en dos ocasiones para preparar esta exposición, en enero y ahora en junio. La primera toma de contacto me permitió hacerme una imagen más real de la ciudad, más allá de su centro histórico. Por otro lado investigué un poco sobre su Historia de diferentes maneras, a partir de su arquitectura, de la producción literaria de sus poetas o de los anuarios periodísticos de la ciudad que hay en la biblioteca central. Por otro lado también tenia claro que quería aplicar en Córdoba líneas de investigación escultórica que ya he iniciado tiempo atrás pero nunca enfocadas a un contexto específico.

Reloj de Pablo García Baena y cubos rellenos de flores del Parque de los Patos 
Foto: Ars Operandi
J.A.: Este proyecto tiene precedentes en otros trabajos realizados por ti, como la serie de esculturas metálicas que presentaste en la exposición Piedras y poetas (2013) en la galería Estrany de la Mota y en proyectos excéntricos como el realizado sobre Poeta en Nueva York de Lorca, Ciudad fuera y ciudad dentro (2013). ¿De dónde procede ese interés por unir la ciudad y la poesía?

D.B.: En los dos casos que explicas quise relacionar la figura del escultor con la del poeta, al fin y al cabo la manera en la que el poeta escoge palabras es similar a la del escultor haciendo lo propio con formas y materiales. Por eso en la exposición he realizado algunas piezas usando elementos que me he ido encontrando por la ciudad, como si mi función fuera seleccionarlos y ponerlos en orden. Gran parte de mi obra tiene un origen textual, se inicia con texto, no con una imagen mental. Normalmente me gusta estirar ese origen y romperlo de golpe, como una idea a la que le vas dando vueltas y de repente tienes que llevarla a lo real, un proceso de cristalización.

Gelatina del río Guadalquivir. Obra de David Bestué. Foto: Ars Operandi
J.A. En esta ocasión podríamos dividir las piezas que presentas en dos espacios que se conectan, por un lado la ciudad de Córdoba y por el otro la obra de Juan Bernier, poeta de Cántico, en un juego de figura y fondo, que te descubre lo que fue la vida en esta ciudad a partir de su Diario. ¿Cómo surge la figura de Bernier en este trabajo? ¿Qué es lo que te interesa de ella?.

D.B. El hecho de utilizar referentes poéticos en Córdoba ha sido muy natural, al tratarse de una ciudad con una dilatada tradición en ese ámbito. Desde Góngora a los poetas actuales de la ciudad, pasando por el autor que comentas. Su diario, planteado a modo de confesión, relata sus escarceos sexuales en la ciudad (como contexto y escenario), llevados a cabo durante la posguerra. Me fascina esa producción literaria simultánea, la pública y la oculta, así como el testimonio de una serie de sucesos fugaces que sucedieron en la ciudad, y que suelen ocurrir también ahora (escondrijos, callejuelas, azoteas) pero que sin embargo no suelen registrarse de ningún modo.

Antología breve de las rejas de Córdoba (detalle)
 
Foto: Ars Operandi
J.A. El resultado final de tu trabajo de lectura formal sobre la obra de Bernier se concreta en una serie de esculturas metálicas en cuyo interior se esconden elementos que hacen alusión a sus escritos. Hay en ellas una relectura de la escultura moderna, que desde una ciudad como Córdoba con un referente como el Equipo 57, adquiere nuevos sentidos. Pero, como hemos dicho, en ellas se pone en cuestión esa asepsia de la modernidad, pues como decía no sé si Paul Mc Carthy o Mike Kelley sobre la escultura minimal, a “la escultura de Carl André le hace falta que alguien se mee en ella para significar algo”. ¿Estaría en esta línea tu visión de la escultura?

D.B.En las obras relacionadas con Juan Bernier, se trata de dos tipos de trabajos: por un lado esculturas metálicas en cuyo interior se esconden una serie de elementos y esculturas metálicas realizadas a partir de las descripciones que el poeta hacia de su estado de ánimo así como de sus escarceos sexuales. En ese sentido he usado las analogías que el realizaba con el mundo físico al hablar de su situación mental ("pozo hondo", "desequilibrio constante",...). Respecto a lo que comentas de repensar los postulados de la escultura moderna, no sé si mi trabajo está relacionado con esa intención. En todo caso sí que me interesa romper con la idea de representación en mis obras, por eso intento utilizar materiales "reales".

Escombros recogidos en la ciudad de Córdoba y ordenados de manera cronológica. 
Foto: Ars Operandi
J.A. En ese sentido, también has realizado una serie de esculturas que son el resultado final de tus derivas urbanas, realizadas con elementos tomados de la ciudad

D.B.Sí, he ido recolectando materiales, fragmentos de la ciudad que andaban sueltos, como si fueran los ingredientes de algún tipo de receta. Me gustaba realizar el experimento de un escultor que busca sus piezas andando por la calle, escogiendo lo que ve por la calle. A la hora de presentarlos en la sala he optado por hacerlo tal cual me los encontré aunque en un par de casos, y asesorado por el cocinero José Soler, me he servido de técnicas culinarias para manipularlos.

Reja y cucurucho, escultura de David Bestué. Foto: Ars Operandi
J.A. Una de las cosas que te han interesado de estos deambuleos han sido las rejas de la ciudad, por qué?

D.B. Bueno, comencé fotografiándolas porque enseguida vi que habían muchos tipos de reja en la ciudad. Me interesa escoger un elemento de la ciudad que va sufriendo variaciones con el transcurso del tiempo aunque desde hace un tiempo esa evolución parece haber entrado en un proceso de desorden o enroscamiento. Actualmente vemos tascas decoradas con rejas que simulan diseños medievales, cajas de ahorro con celosías árabes de acero inoxidable, locales comerciales con vinilos a lo art nouveau. Esos tramos tienen algo de ritmo, de verso, de agotar todas las maneras que tiene una varilla de hierro de llegar de un punto a otro. Esta idea de tiempos simultáneos en realidad tiene mucho que ver con la propia historia de la ciudad, donde, como sucede en la mezquita, se solapan diferentes ejemplos de arquitectura en el mismo lugar. Lo que quise hacer es reproducir buena parte de estos patrones o ritmos y exponerlos todos juntos, en Antología breve de las rejas cordobesas. Para su realización he contado con la ayuda de Manolo (Toqui), un herrero de Belalcázar.

Otro aspecto de la exposición de David Bestué en Combo. Foto: Ars Operandi
J.A. Finalmente el propio montaje de la exposición puede sorprender por el display utilizado, la construcción de una serie de paneles de conglomerado de madera, que choca con el espacio blanco por su tosquedad y regusto kistch ¿Por qué eliges esos paneles para presentar tus piezas?.

D.B.La elección del display se debe a un interés por dividir la sala en dos espacios separados y, además, evitar que las piezas y las fotografías estuvieran colocadas únicamente en el perímetro de la sala. La elección del conglomerado de madera falsa remite a esa necesidad que he comentado antes de introducir en la exposición diferentes aspectos de la ciudad, al fin y al cabo durante mi estancia aquí no he vivido en la Judería sino en el barrio del Arcángel. Lo que quiero decir es que en la ciudad convive la mezquita con la estación del AVE o el supermercado Deza, en un juego dialéctico constante que va de la evocación a su pasado a la vida en actual en la ciudad (con sus secretos y sus problemas).


26 junio 2015

Louise Bourgeois: La sombra de la madre araña

Maman de Louise Bourgeois en el Museo Picasso Málaga. Foto: Pablo Asenjo © Museo Picasso Málaga
Jesús Alcaide / Ars Operandi

Invocar o provocar el diálogo de importantes nombres del arte del siglo XX con la obra de Pablo Picasso es una de las líneas de trabajo que se vienen desarrollando desde hace unos años en la programación del Museo Picasso Málaga. En esta línea de trabajo hemos visto como se han organizado exposiciones con trabajos afines al lenguaje del artista malagueño como las de Frantisek Kupka, Alberto Giacometti o el Lissistzky. En otra línea de acercamiento temporal al arte de nuestro momento más cercano, hemos podido ver como se subían al ring las obras de artistas como Martin Kippenberger o Richard Prince para pelear con el golpe de izquierdas de Picasso, saliendo airosos del combate y demostrando que a pesar de la “picassización” que se ha hecho del propio Picasso, aún sigue quedando mucho por contar desde las narrativas contrahegemónicas y subalternas al discurso oficializado. Y por último no podemos olvidar la presencia en la programación de los últimos años de importantes mujeres del mundo del arte del siglo XX como Sophie Taeuber Arp o Hilma af Klimt, exposiciones que han servido para visibilizar y dar a conocer el papel que las mujeres tuvieron en la construcción del proyecto moderno y el mito de las vanguardias desmontado por Krauss.

En esta línea de trabajo se inserta esta exposición, una de las grandes apuestas de la institución y también la que será una de esas “actividades culturales a realizar en verano” que tanto aparecerán en revistas de moda y suplementos culturales. Ahora es la obra de Louise Bourgeois (1911-2010) la encargada de medirse en el cuadrilátero con la obra de Picasso, aunque no sé si por razones espaciales o por decisión curatorial, se ha evitado el diálogo o la confrontación específica, pues se trata de una exposición individual y retrospectiva sobre el trabajo de Bourgeois, pero no podemos olvidar el espacio en el que se presenta, el Museo Picasso Málaga. ¿Picasso vs Bourgeois?. Esperemos a un próximo asalto.

Organizada en colaboración con el Moderna Museet, la exposición lleva por título Louise Bourgeois. He estado en el infierno y he vuelto y está compuesta por más de 100 obras realizadas entre la década de los años 40 y el 2009, procedentes de colecciones privadas y públicas como la Fundación Louise Bourgeois, The Easton Foundation, el Centro Pompidou, el Moderna Museet, el MOMA de Nueva York o la galería Xavier Hufkens de Bruselas.

Obras de Louise Bourgeois en el Museo Picasso Málaga. Foto: Jesús Dominguez © Museo Picasso Málaga
Dando la bienvenida a la exposición al visitante con una de sus archiconocidas Maman (1999) procedente de la Easton Foundation, la retrospectiva se teje en torno a una serie de hilos argumentales que se van distribuyendo a lo largo de las dos salas, a partir de conceptos ligados a la obra de Louise Bourgeois como La fugitiva, Soledad, Trauma, Fragilidad, Estudios naturales, Movimiento eterno, Relaciones, Dar y recibir y Equilibrio. La araña teje y desteje, y la madeja cada vez se va haciendo más densa e irrespirable hasta que como no podía ser de otra manera te quedas atrapado en sus redes.

Comenzando por La fugitiva, trasunto biográfico y anímico de la propia Bourgeois siempre huyendo de todo (de su padre, de París, del surrealismo, de Bretón, del feminismo, de la fama, del mundo del arte), nos encontramos en esta sección con trabajos de gran importancia para el imaginario de Bourgeois como la Femme Maison (1947-90), la serie de grabados He Dissapeared into complete silence (1947-2005) o la estampa Take me right back to the track Jack (1946) que aparece como premonición de sus multiplicidades corporales y sus cabezas “jánicas”. Máquinas, mujeres, cuerpos, casas, jaulas, personajes, celdas. Imágenes fetiche del discurso de Bourgeois que se irán repitiendo hasta el final de sus días.

Desde esta apertura al lenguaje de Bourgeois nos lanzamos a la más completa Soledad, esa que emparenta el discurso de Bourgeois con la insoportable levedad de las esculturas de Giacometti, tal y como podemos ver en totémicas composiciones escultóricas como Pillar (1949), Woman in the shape of a Shuttle (1947-1949), The Wedges (1950) o Knife couple (1949), así como en piezas realizadas con telas cosidas como Love (2000) o Untitled (2002), donde Bourgeois vuelve al trabajo artesanal de costurera que tanto marcó la vida de su madre. A diferencia del totemismo de Giacometti o Brancusi, la verticalidad de Bourgeois se nos presenta casi como un cuestionamiento fálico de la escultura (alto, grande y largo, mejor) por la introducción de otros materiales blandos y del propio color de algunas piezas que la emparentan con el trabajo de Arp.

Y de la Soledad al Trauma hay sólo un paso, el que media en la vinculación del trabajo de Bourgeois con los discursos del psicoanálisis freudiano y la aparición de lo abyecto a través de la teoría de Julia Kristeva, conceptos que marcaron de una manera definitoria la manera en la que desde los años ochenta nos acercamos a la obra de Bourgeois y a gran parte del arte creado en esa época.


Obras de Louise Bourgeois en el Museo Picasso Málaga. Foto: Jesús Dominguez © Museo Picasso Málaga
En este sentido, esta sala es quizás la más dura y compacta de la exposición, pues en ella se presentan piezas de gran contenido biográfico como Couple (1996), la recuperación de la memoria a través de los objetos como The hidden past (2004), aportaciones materiales a la escultura como Lair (1986) realizada en caucho, la organización de los cuerpos en Untitled (1996) y la decisiva Janus Fleuri (1968), unión de sexos y tiempos con las que Bourgeois se adelantó a muchas de las teorías identitarias trazadas en las últimas décadas, así como la presencia de la celda como espacio (in)habitable en Untitled (2002), reverso dramático de esa habitación propia que reclamaba Virginia Woolf para las mujeres.

Una de las características de la escultura de Bourgeois que ya se adelanta en esta sala es la de la suspensión, aportación que su lenguaje hace a la renovación de la escultura de vanguardia y su lucha contra el pedestal y la lógica del monumento. Contra ellos, Bourgeois suspende formas, cuerpos, sentidos, en la búsqueda de nuevos lugares para la escultura, aquellos que se dieron desde la década de los sesenta y en los que Bourgeois participó de manera decisiva.

Bordeando las cuestiones de la soledad y el trauma, aparece en la exposición el concepto de Fragilidad, sección en la que destacan la serie de dibujos dominados por el color rojo que tanto influenciaron a otras artistas como Nancy Spero, y en las que de nuevo aparece el imaginario de Bourgeois más dramático, las tijeras y cuchillos, planchas y suicidas, escaleras y líneas de corte, así como las consabidas relaciones paterno-filiales, base del acto de sublimación artístico que domina toda su obra.

Del cuerpo frágil sobre el que se asienta el trabajo de Bourgeois pasamos a la sección Estudios del natural, fundamentada en la visión del cuerpo y de ciertos elementos naturales en la escultura de Bourgeois, dando lugar a esculturas mórbidas como Sleep II (1967), Torso (1963-64) o el traje realizado en látex para una performance en 1978, traje que nos trae a la memoria esa otra imagen de Bourgeois a las puertas de su apartamento neoyorkino vestida como una mujer-patata.

Cell XXVII de Louise Bourgeois en el Museo Picasso Málaga. Foto: Jesús Dominguez © Museo Picasso Málaga
La anteriormente citada idea de la suspensión, nudo esencial en el discurso de Bourgeois, aparece retomada en la sección Movimiento eterno, sala dominada por la visión suspendida de uno de sus conocidos Arch of Hysteria (1993) que se contrapone a la madeja casi intestinal de Untitled (2004), acompañado de una suite de dibujos de gran formato donde cordones umbilicales, flujos y cuerpos se entrecruzan À L’infini (2008).

Pero si por algo hemos visto sobreexpuesto el trabajo de Bourgeois en los últimos años, ha sido por la utilización que en sus últimos años haría con trabajos sobre el cuerpo, en los que la piel se construía a través de retazos de tela, piezas presentes en la sección Relaciones, trasunto de cómo la escultora juega con la idea del otro, lo disímil, lo diferente, el no-dos y los nudos, presente en piezas como Together (2005) o Couple (2001), así como en otras piezas de metal (The Couple, 2003) y caucho (Legs, 1986) en las que la imagen del cuerpo fragmentado y polimorfo que presenta Bourgeois será clave para los discursos sobre el cuerpo que se desarrollarán durante la década de los ochenta en plena crisis del Sida.

Unido a esta idea del otro, de las relaciones, aparece el concepto de Dar y recibir, que en el imaginario de Bourgeois aparece significado por la presencia de brazos y manos (Untitled, 2002), que tanto influenciaron a otros artistas contemporáneos como Pepe Espaliú, así como en la utilización de palabras y frases que a modo de statements aparecerán en la obra de Bourgeois aquí presentes en las placas metálicas I love you (2005) y Merci-Mercy (2005).

Como coda final a la exposición, la idea de Equilibrio, físico y mental es la que pone punto final a un recorrido por el infierno de Bourgeois para encontrarnos cara a cara con una de sus impresionantes celdas, Cell XXVII (2004-2005), donde una figura femenina de tela aparece sentada sobre una pieza de mármol en la que aparecen varios brazos unidos, mientras en su regazo una esfera azul que alude al equilibro se refleja sobre uno de los espejos que asoma en la parte superior de la celda. Difícil resumir en una pieza todos aquellos conceptos sobre los que se trama una exposición retrospectiva de más de cien piezas, pero en esta ocasión se ha conseguido.

La sombra de la araña es alargada y viajar al infierno de la mano de Bourgeois sigue siendo una de esas razones por las que uno sigue creyendo en el poder del arte, no sé si como “garantía de salud mental”, pero sí como experiencia transformadora fundamental. He estado en el infierno y he vuelto, y déjame decirte que ha sido maravilloso. Bonjour Bourgeois.


He estado en el infierno y he vuelto
Louise Bourgeois
Museo Picasso Málaga
Hasta el 27 de septiembre


15 junio 2015

El dormitorio de Antonio Blázquez en Casa Sostoa

1995, intervención de Antonio Blázquez en Casa Sostoa. Foto: Cortesía del artista
Tete Álvarez / Ars Operandi

Casa Sostoa es una experiencia que se desarrolla desde 2013 en el domicilio particular de Pedro Alarcón, un historiador del arte que abre las puertas de su casa en Málaga para acercar la obra de los artistas al público sin "los convencionalismos que rodean a los espacios expositivos de carácter oficial". El modelo, explican, es "el espíritu de la kunsthauss -casa del arte-, propiciando el diálogo junto y en torno a la obra de arte. Así, los propios artistas provocan encuentros con su público, generándose un programa de actividades en que se cede todo el protagonismo a la obra y sus creadores. Además, diversos espacios de la casa son ofrecidos como lugar de experimentación, dando lugar a intervenciones específicas y proyectos que se nutren de una interpretación del espacio. De este modo podemos afirmar que, como centro de arte que aspira a ser, esta casa es también laboratorio para el arte". En estos años han pasado por el piso de la calle Héroes de Sostoa un buen número de artistas, en su mayoría andaluces, entre los que se encuentran los cordobeses Miguel Gómez Losada y Verónica Ruth Frías.

Un detalle de la instalación de Antonio Blázquez en Casa Sostoa. Foto: José Luis Hernández Galán
Ahora es el también cordobés Antonio Blázquez quien participa junto a Simon Arrebola y María Dávila en Memoria Selectiva, la última entrega de la casa que versa en esta ocasión en torno al recuerdo, la evocación y la memoria. Blázquez presenta 1995, una intervención en un dormitoro de la casa en la que rememora mediante una acumulación de dibujos, fotografías, música y objetos personales el tiempo vivido veinte años atrás. Para Pedro Alarcón la intervención del artista cordobés propicia una experiencia semejante a la de "la apertura de una imaginaria cápsula del tiempo" y explica que es una instalación específica para el dormitorio de invitados "en la que nos daremos de bruces con el Antonio Blázquez preuniversitario en el que se encontraban todas las posibilidades futuras. Esta regresión temporal de veinte años pretende viajar mentalmente a la que fuese su habitación de adolescente, contemplada así como un escaparate de símbolos. El dormitorio como territorio subversivo -rebelde hacia el mundo adulto en el que se está a punto de acceder- y al tiempo como espacio de autodefinición. No hay quizá otro periodo en la vida de un ser humano más preocupado por saber o decidir quiénes somos. Muchos de los elementos que pueblan esta abigarrada instalación son de nueva factura; sin embargo, casi en la misma proporción, encontraremos papeles de aquel Antonio Blázquez que dibujaba en las clases que le aburrían. Fotografías, cintas de cassette y otros objetos personales -amén de una lista de reproducción musical que sonará en todo momento en la habitación- acaban por producir un significativo extrañamiento en el que podemos vernos reconocidos."

Memoria selectiva
Simón Arrebola, Antonio Blázquez y María Dávila
Casa Sostoa, Málaga
Hasta finales de julio



12 junio 2015

Juan Luque y Lola Guerrera presentan obras en Madrid, García Parody en Ronda

Obra de José María García Parody en el Museo Joaquin Peinado de Ronda. Foto: Cortesía del artista
Redacción / Ars Operandi

Tres artistas cordobeses presentan en estos días sus obras en dos galerías madrileñas y en un museo de la localidad malagueña de Ronda. El más veterano, Jose María García Parody, sigue buscándole las vueltas a las palabras. Caja de citas, la muestra que ha inaugurado en el Museo Unicaja Joaquín Peinado de Ronda, es un compendio de obras realizadas a partir de textos poéticos y narrativos de diversos autores y materializadas en forma de poemas-objeto, collages o pinturas. Una querencia por amalgamar la palabra, la pintura y las imágenes que es posible rastrear tanto en series recientes como Cuaderno de Ronda como en piezas clásicas como Bartleby o Al pie de la letra.

Escribe Pablo García Casado en el texto de presentación que los artistas, los escritores toman prestados "los objetos, las palabras, los colores y los fragmentos". "Nada nos pertenece, y apenas nuestra labor, que no es poca, es cambiar las cosas de sitio". Todas las imágenes, todas las frases pertenecen al espectador. "Su trabajo fue coleccionar toda clase de citas, frases a medias, recortes y demás subproductos del hecho mismo de vivir. Todo esto a usted le pertenece".

El arte perdido de guardar la luz de Juan Luque en Ansorena. Foto: Cortesía del artista
Por su parte, el montillano Juan Luque presenta su tercera individual en la galería Ansorena de Madrid bajo el título El arte perdido de guardar la luz. Las carpas de circo, los paisajes de la Toscana o los moteles de carretera, temas recurrentes en series anteriores, han dado paso a una muestra que gira en torno a la luz de los faros. Un motivo que ya Juan Luque ha cultivado a lo largo de su carrera y que se convierte en el eje articulador de la muestra madrileña. 

Una pintura que se contamina del cine y otros medios audiovisuales y que experimenta con nuevas técnicas que hacen aparecer nuevos matices y acabados espejados. Usa telas, indican desde la galería, "con fondos de colores y cartones para dar a sus composiciones un abanico más amplio de texturas y color, éste más vibrante y protagonista que en otras ocasiones. Trabaja con óleo, pero también con resinas y otros materiales que va aplicando y retirando, todo ello deja un poso que es intuido por el espectador y se reinterpreta en cada mirada ajena".

Lo vulnerable II, instalación de Lola Guerrera en Astarté. Foto: Cortesía de la galería
La fugacidad del tiempo es el hilo que conduce las obras que Lola Guerrera presenta desde hoy en la galería Asarté de Madrid dentro del programa Off de PHotoEspaña15. Un concepto expandido de la vánitas que la ha llevado a realizar instalaciones efímeras que adquieren sentido solo a través del uso de la fotografía. En Lo vulnerable II Guerrera prescinde incluso del acto fotográfico para presentar directamente una instalación de naturalezas muertas compuesta por hojas, ramas y flores que recolecta en los lugares por los que pasa. 

La artista explica que en Madrid una plaga de un escarabajo llamado galeruca ha devorado literalmente las hojas y ramas de los cientos de olmos que pueblan la Comunidad. "Éstos han dejado el suelo de las aceras lleno de hojas agujereadas, que durante meses me han maravillado por parecerme absolutamente bellas. Así que después haberlas recogido, observado y probado en distintas opciones instalativas decidí proyectarles luz. Para mi sorpresa descubrí que el juego de sombras generado al proyectar esta luz componía la representación en miniatura de todo un cosmos".

CAJA DE CITAS. JOSÉ MARÍA GARCÍA PARODY
Museo Joaquin Peinado, Ronda
Hasta el 29 de agosto

EL ARTE PERDIDO DE GUARDAR LA LUZ. JUAN LUQUE
Galería Ansorena, Madrid
Hasta el 4 de julio

LO VULNERABLE II. LOLA GUERRERA
Galería Astarté, Madrid
Hasta el 31 de julio

DISPONIBLE CATÁLOGO DIGITAL DE CAJA DE CITAS EN ARS OPERANDI TXTs

11 junio 2015

Nuevos imaginarios para la ciudad. David Bestué en Combo

Escultura de David Bestué en Figura y fondo. Foto: Cortesía Combo
Tete Álvarez / Ars Operandi

El interés por trabajar con el capital simbólico de la ciudad a partir de los procesos artísticos contemporáneos ha llevado a Combo va poner en marcha una serie de proyectos de residencia en los que artistas, teóricos y agentes culturales son invitados a una estancia en Córdoba para trabajar en la construcción de nuevos imaginarios de la ciudad. Abrió fuego el artista noruego Karen Knigol quien presentó series basadas en la Semana Santa y la performatividad mediterránea. Por su parte el canadiense Shan Kelley, interesado en las políticas de identidad relacionadas con el SIDA, tomó como referencia la figura de Pepe Espaliú para desplegar un trabajo realizado en los espacios de cruising de la ciudad.

El tercer artista en residencia, David Bestué (Barcelona, 1980), ha elegido la relectura de un personaje fundamental en la cultura local, el poeta Juan Bernier, como representante de una Córdoba oculta y no oficial para confrontarlo a la propia imagen de la ciudad en un juego de estratos, solapamientos y colisiones temporales. En Figura y fondo, la exposición que se inaugura mañana en Combo, Bestué parte de las diferentes derivas por la ciudad y la lectura de archivos y textos de poetas cordobeses para elaborar una serie de construcciones escultóricas abstractas, fotografías y objetos que aluden a imágenes y metáforas extraídas por una parte de la lectura del Diario de Juan Bernier y por otra parte de una visión de Córdoba que la aleja del tópico y que aborda la ciudad desde el momento presente.

Escultura de David Bestué en Figura y fondo. Foto: Cortesía Combo
Este paralaje temporal, indican desde Combo, "le lleva a recolectar diversos materiales de la ciudad y como si de estratos históricos y simbólicos se tratase, proponer construcciones formales que reflejan esta convivencia o choque de ciudades que se producen en la experiencia cotidiana de la ciudad, la de su pasado histórico y la presencia de la vida actual. De Bernier al Eroski, de la Mezquita al Glam, del flamenquín a la cocina creativa, Bestué plantea en Figura y fondo, una nueva visión del texto de Bernier como figura fundamental para descubrir la historia no oficial de la ciudad, y como telón de fondo, aparece la ciudad de Córdoba, su capital simbólico no turistificado, a partir de la recopilación de datos extraídos de archivos, conversaciones con diferentes agentes de la ciudad y sobre todo de su experiencia personal a partir de la residencia artística que ha realizado en Combo. Esculturas, imágenes, acciones y textos con los que Bestué nos invita a descubrir otra ciudad, una Córdoba que poco tiene que ver con la de las imágenes de Fitur y los folletos de touroperador".

David Bestué (Barcelona, 1980) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y de manera individual ha presentado trabajos en la Sala Montcada, Aproximación parcial al trabajo de un arquitecto, el Arkitekturmuseet (Estocolmo, 2008), la Galería Sis de Sabadell, Formalismo puro, galería Estrany de la Mota,  Piedras y poetas y La Capella de Barcelona. Recientemente ha publicado La línea sin fin una serie de fanzines escritos conjuntamente con Andrea Valdés.

FIGURA Y FONDO
DAVID BESTUÉ
Combo
Hasta el 12 de Julio

05 junio 2015

Los Nombres del Padre. Los textos

Obras de Pepe Espaliú y Txomin Badiola. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

Brumaria estrena nueva linea editorial, tiempo al Tiempo, con Los Nombres del Padre. En torno a Pepe Espaliú, una publicación editada por Jesús Alcaide y Montserrat Rodríguez Garzo que tiene a las figuras de Espaliú y Lacan como telón de fondo. La publicación tiene su origen en el ciclo de exposiciones que en 2013 y 2014 comisarió Jesús Alcaide para el Centro de arte Pepe Espaliú en Córdoba, en el que reunió a tres artistas, Txomin Badiola, Javier Codesal y Álex Francés, y a una psicoanalista, Montserrat Rodríguez Garzo para dialogar y acercarse a la obra del artista cordobés a través de la influencia que la producción psicoanalítica lacaniana tuvo en su formación teórica y artística. De aquellas exposiciones surgieron diversas conversaciones con los tres artistas y otro tipo de producción textual, los escritos de Jesús Alcaide y Montserrat Rodríguez Garzo, que ahora se reeditan a modo de libro, abriendo una nueva vía a un proyecto que intentaba abordar la vigencia de la obra de Pepe Espaliú en el veinte aniversario de su fallecimiento.
Obras de Pepe Espaliú y Alex Francés. Foto: Ars Operandi
La presentación de Los Nombres del Padre. En torno a Pepe Espaliú  tendrá lugar dentro del marco de las jornadas Pensar lo impensable. Arte, política, estética y salud mental que organiza Brumaria los días 5 y 6 de Junio en Medialab-Prado Madrid, en las que se abordarán las relaciones entre el arte, la política, la estética y el psicoanálisis mediante la presentación de publicaciones como Homoherejías fílmicas (Alberto Berzosa y Lucas Platero), El arte no es la política/La política no es el arte (edición de Alejandro Arozamena) o Esquizofrenias y otros hechos de lenguaje. De la clínica analítica del Macba, 2002-2013 (Montserrat Rodríguez Garzo). La presentación irá acompañada de otras dos publicaciones de la colección “tiempo al Tiempo”, El cuerpo, de Marc Richir y Transparente opacidad. Arte conceptual en los límites del lenguaje y la política, de Jaime Vindel. Brumaria, prácticas artísticas, estéticas y políticas es un proyecto de artistas, pensadores (o filósofos) y psicoanalistas para la construcción de un espacio de estudio, reflexión y propuesta, que tiene por objeto poner en circulación materiales teórico/prácticos relativos al pensamiento artístico, estético y psicoanalítico y su relación con las estructuras sociales y políticas que le son inherentes. Brumaria es un proyecto editorial pequeño e independiente que nace en el 2003 y que aborda la práctica artística y estética contemporánea desde el pensamiento y la teoría.

Presentación Los Nombres del Padre. En torno a Pepe Espaliú.
Medialab-Prado Madrid
Plaza de las Letras. C/ Alameda, 15
6 de Junio. 12:00h


http://medialab-prado.es/
http://www.brumaria.net/books/