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05 febrero 2016

En las afueras: espacios, cuerpos y viceversa


Juan López López para Ars Operandi

De Michelangelo Antonioni a Marc Augé, de Luis de Góngora a Pablo García Casado, de Whitman a Lorca, de Romero de Torres a Foucault, del folletín romántico al cine ensayo, de la ruina consagrada al futuro incierto, de la pintura figurativa al teatro experimental, del deseo a la frustración, de la contención al estadillo sexual, del sentido al “fuera de escena”, del núcleo a la periferia. Son tantas las líneas dibujadas en este último proyecto titulado En las afueras, que trazar un único itinerario para el espectador se me antoja complicado, por no decir imposible. Pero lo intentaré.

Este proyecto que se exhibe en el Espacio Iniciarte de Córdoba –con el amparo del programa Iniciarte de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales y el posterior apoyo de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí–, tiene su germen teórico dentro del Máster en Cinematografía de la Universidad de Córdoba (2011-12). Carceleras, Serenata Española, Luna de miel, El Cristo de los Faroles, Pasodoble, Carmen, Hable con ella, The Kingdom of Heaven, Entrelobos o Averroes y Maimonides, luz de Al-Andalus son algunos de los ejemplos cinematográficos donde la ciudad de Córdoba se presenta al público como escenario o protagonista de historias que parecen ya mil veces contadas, a saber, la mitificación de la dudosa convivencia entre culturas, la exaltación del binomio tradición-religión o el enaltecimiento del pasado como tiempo mejor. El punto de partida para En las afueras fue desde el principio huir de lo anterior y escapar del centro (histórico y monumental) hacia lo desconocido, la variedad y lo extraño.

Still de video de En las afueras de Juan López López. Foto: Cortesía del artista
Para Carlos Losilla, ensayista, crítico cinematográfico y profesor de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, autor del texto del catálogo, En las afueras no acepta ningún tipo de planteamiento dramático, aunque parezca que sí lo haga, que avance mediante diálogos entre personajes convencionales explicando tres historias de desamor en el escenario simbólico de una ciudad lunar, tan solitaria y desamparada como los propios “protagonistas”. Pero no, no se trata de eso. Esa situación es solo el punto de partida de un experimento que va mucho más allá, que asume en su propia confección otro tipo de desertización: la del relato convencional. Y es que este proyecto expositivo ha sido concebido expresamente para el Espacio Iniciarte de Córdoba. En él el espectador queda atrapado y abducido –o por lo menos esa es la intención– por las imágenes, silencios, sonidos y músicas de cuatro películas sin información añadida (ausencia de cartelas, duración o títulos de crédito) y en continua reproducción. Por un lado, dos películas mudas de 5 minutos mostradas en pantallas pequeñas, donde vemos a hombres transitando en espacios post-urbanos y a mujeres inmersas en abruptos paisajes naturales. Por momentos pareciera que se buscan unos a otros, llegando casi a encontrarse con la mirada, pero sin conexión corporal final. El espacio expositivo, por otro lado, queda flanqueado por dos grandes proyecciones. La primera de ellas, muda, está virada a un azul crepuscular, eléctrico, y alterna durante trece minutos planos fijos urbanos y naturales sin ningún atisbo de movimiento, ausencia humana, apenas la brisa del viento perceptible en la vegetación. Vemos modernos puentes, idílicos paisajes invernales, edificios de refinada arquitectura, glorietas iluminadas como escenografías teatrales, arcadias con aguas cristalinas, frío asfalto nocturno: el edén y el mundo terrenal como si fueran una misma cosa.

Still de video de En las afueras de Juan López López. Foto: Cortesía del artista
La proyección principal es la encargada de interconectar todos estos “relatos” expuestos a lo largo de casi hora y media en la que se muestran los espacios y personajes ya presentados en las anteriores proyecciones más otros nuevos escenarios. Los protagonistas, de tres generaciones distintas, son de carne y hueso y carecen de nombre, pero claman solemnemente y se mueven como seres insomnes en mitad de la noche, o atrapados en interiores íntimos o majestuosos. La ciudad se presenta desierta, metafísica, misteriosa, como si fuera un estado mental de esos cuerpos insomnes: Córdoba como una anomalía visual. La ficción se descoyunta desde el inicio, entre el documental analítico y la performance filmada. La ciudad es la verdadera protagonista de En las afueras porque en sus espacios representados se contienen simultáneamente todos los tiempos del relato. Y ese relato es asumido por las tres voces femeninas, mujeres emanadoras de energía, pura vida que no deja de increpar al hombre, siempre pasivo, incapacitado para comunicar o trasladar emociones. Las viejas normas son cuestionadas por el poder subyugado (heteronormativamente hablando) y la huída hacia lo salvaje es imparable, aunque por el camino haya que dejar algún cadáver.

En las afueras plantea una sublimación de la realidad hacia lo utópico, o lo distópico, construyendo una representación inédita y una crítica de los espacios y los usos que de las ciudades hacemos a partir de cógidos cinematográficos poco convencionales. El montaje es el verdadero demiurgo de esta experiencia sensorial y el espectador es el verdadero artífice del relato una vez entra en el espacio. Buen viaje a las afueras.


En las afueras
Juan López López
Espacio Iniciarte, Córdoba
Hasta el 14 de febrero 


30 noviembre 2015

Iniciarte selecciona doce proyectos para sus salas de Córdoba, Málaga y Sevilla

Un aspecto de Causa o pretexto, exposición de Iniciarte en la sala El Palmeral de Málaga. Foto: Cortesía C.C.J.A.
Redacción / Ars Operandi

Iniciarte, el programa de la Consejería de Cultura de apoyo al arte emergente andaluz, ha hecho público los doce proyectos que conformarán la programación de 2016-2017 para sus salas de Córdoba, Málaga y Sevilla. La convocatoria estaba destinada a creadores andaluces o residentes de 18 a 35 años y a ella han concurrido casi un centenar de artistas. Para el Espacio Iniciarte de Córdoba se han seleccionado los proyectos La comedia de la materia de Andy García Vidal, Otros espacios de  Gabriela Mossutto, Harter, The enemy is me de Erika Pardo y Deforestación de Fran Pérez Rus. Por su parte la sala Santa Inés de Sevilla albergará las exposiciones de Christian Lagata, What you whispered into my ear, Miguel Azuaga, Towards the other, Victoria Maldonado, De lo gestual a lo ornamental y Leonor Serrano Rivas, Limbs describe curves. Mientras que la sala El Palmeral de Málaga acogerá los proyectos de Efrén Calderón, Home, Alejandro Ginés, Exist/Exist, Miguel Ángel Melgares, Endlessend, y el comisariado por Sara Blanco, Todos los lugares imaginados, que incluye trabajos de Gonzalo Fuentes, Blanca del Río, Demetrio Salces y Leonor Serrano.

Un aspecto de la exposición de Fuentesal y Arenillas en la sala Iniciarte de Sevilla. Foto: Claudia Ihrek
La comisión de evalución, que por primera vez ha incluido una representación colegiada de las principales asociaciones del sector del arte contemporáneo en Andalucía, ha estado conformada por los artistas y docentes M.P. Rosado, Noelia García Bandera, Juan Carlos Robles, como miembro del Instituto de Arte Contemporáneo, IAC y Eduardo D'Acosta y Blanca Montalvo en representación de la Unión de Artistas Visuales de Andalucía, UAVA. La convocatoria, que en esta edición se ha extendido a todo el territorio andaluz, reconoce los honorarios de artista, incluye los gastos de producción y edita un catálogo individual de cada muestra. Iniciarte consolida así un modelo alumbrado por las buenas prácticas y el respeto a la condición profesional del artista aunque centrado en exclusiva en la atención a los artistas emergentes. Cabe recordar que la reordenación de Iniciarte que se llevó a cabo hace cinco años supuso la cancelación de otros programas de apoyo al arte actual como las ayudas a la producción, formación e investigación, las líneas de apoyo a galerías de arte, el programa de residencia internacional en colaboración con el Künstlerhaus Bethanien de Berlín o la bolsa de adquisición de obras.


07 octubre 2015

El final de la fiesta. José Jurado en la Sala Iniciarte

Córdoba III, 2015. Fotografía impresa sobre lienzo y marco tallado de José Jurado. Foto: Cortesía del artista
Tete Álvarez / Ars Operandi

La Sala Iniciarte presenta el tercero de los proyectos seleccionados en su convocatoria de 2015. Tras las presentaciones de Rafael Blanco y Clara Gómez, ahora es el turno de José Jurado, artista de Villanueva del Duque que recientemente traíamos a nuestras páginas a raíz de la adquisición que hacía el CAAC de una de sus obras y su participación en la colectiva No ver, oir y callar celebrada en el propio Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Aquí en la ciudad, sin embargo, no han sido muchas sus incursiones y solo consta su paso en 2009 por Un nuevo comienzo, con artistas becados por la Fundación Rafael Botí, y más recientemente la presentación del proyecto Paisaje Interior en la sala del Colegio de Abogados. Resaca Nacional es ante todo un trabajo de base documental, –se trata de registrar los restos de los botellones que a primera hora de la mañana proliferan en las diferentes ciudades españolas–, pero que en su puesta en escena acude a recursos que lo emparentan con el género del bodegón barroco. No en vano, las imágenes fotográficas se nos presentan impresas sobre lienzo y enmarcadas con recargados marcos de madera que imitan a los de la época. Aquí las referencias a las naturalezas muertas de los maestros flamencos son obligadas. Autores como Pieter Claesz o Jan Davidzs de Heem abundaron en esta representación de copas vacías volcadas y restos de viandas esparcidas por la mesa que anunciaban el final de la fiesta, el fin del banquete.

Obras de José Jurado en Resaca Nacional. Foto: Ars Operandi
Dos aproximaciones a la serie de José Jurado, una estrictamente artística y otra desde el campo de la sociología, se dan cita en el texto editado con motivo de la exposición. Por un lado, el especialista en pintura barroca Angel Aterido plantea en Ida y Vuelta del bodegón en el arte español un recorrido por algunos de los artistas que han cultivado el género como Luis Meléndez, Goya, Sorolla, Picasso o Juan Gris. Aterido concluye que la evolución del género de la naturaleza muerta partió de "la tensión entre lo nuevo y lo viejo; lo aceptado y lo que cuesta asumir; lo que tiene alguna trascendencia para el que lo contempla; o lo que pasa desapercibido. Quienes dejan la botella de refresco a medio vaciar sobre un banco, con el casco vacío de un ron de marca blanca, los vasos volcados o las bolsas que los contenían seguramente no saben quien era Antonio de Pereda. Fue uno de los pintores barrocos que creó algunos de los Desengaños del mundo más rotundos. Pereda acumulaba objetos sobre mesas que, aunque dispuestos con intención artística, buscaban hacer creer al espectador que se fueron amontonando con el paso del tiempo. Aunque el mecanismo es similar, no eran banquetes sin recoger como pintaban los holandeses, sino asombrosos despliegues de joyas, armas, flores, atributos de honores terrenos... que no valían de nada al morir. Hoy es difícil ver en los restos de un botellón (cómo se parece a la palabra bodegón) una reflexión trascendente sobre el final de los tiempos; aunque para algunos sí es el final de algo más que una fiesta: de unos determinados valores sociales, de la consolidación de costumbres y formas de relación, de un momento concreto de nuestro devenir como sociedad y, por tanto, siempre objeto de reflexión artística. Pero después del botellón, con el día de resaca, con esa luz que no tiene piedad: ¿quién se para a pensar en todo esto?".

Azca II, 2011. Fotografía impresa sobre lienzo y marco de madera de José Jurado. Foto: Cortesía del artista

El segundo de los análisis de la obras de José Jurado viene de la mano de Artemio Baigorri, investigador de temas relacionados con la juventud y el ocio nocturno y autor del primer estudio sociológico sobre el fenómeno juvenil publicado bajo el título Botellón. Un conflicto postmoderno. Baigorri destaca cómo un encuentro que empezó siendo festivo y colorista ha acabado por adquirir tintes negativos para una gran parte de la sociedad. Y es que, como indica el autor, esta forma de ocio juvenil nocturno autogestionado se ha convertido ya en un fenómeno global. Reuniones de jóvenes en el espacio público en torno al alcohol son habituales en paises como Italia, Portugal, Francia, Suiza o Alemania, algunas veces imitando incluso la expresión española. Para el sociólogo, un factor clave para poder contextualizar este fenómeno es la instauración del ocio como uno de los sectores fundamentales de nuestra sociedad. Y en esa nueva industria del ocio, afirma,  "el alcohol es el combustible, tan importante como el petróleo. De ahí otra de las tendencias globales: el creciente poder de las multinacionales del alcohol, hoy una de las locomotoras de la economía mundial, cuyas inversiones publicitarias y esponsorizaciones permiten un masaje permanente de la población joven, que ha pasado a ser su target básico". Y lejos de culpabilizar a los más jóvenes Baigorri dirige su mirada a los padres y adultos: "Los jóvenes beben porque han aprendido que beber forma parte de la diversión y de la noche, a través de sus familias y de todos los productos culturales con que la sociedad les transmite los valores en los que les socializa. Hacen botellón porque las estructuras sociales les dicen, sin palabras pero con muchas imágenes, e imaginarios, que deben hacerlo. Así que ¿de qué se quejan ustedes, adultos?".


Resaca nacional. José Jurado
Sala Iniciarte. Córdoba
Hasta el 29 de noviembre







26 noviembre 2014

La comisión de Iniciarte selecciona cuatro proyectos para 2015

Una muestra del proyecto Resaca nacional de José Jurado seleccionado para el programa Iniciarte. Foto: Cortesía del artista
Redacción / Ars Operandi

Los proyectos de los artistas Rafael Blanco, La última entrega, Clara Gómez, Témpera sobre paisaje, José Jurado, Resaca nacional, y Juan López López, En las afueras, han sido elegidos por la comisión de valoración del programa Iniciarte para la realización de sendas exposiciones individuales en la sala de la capital cordobesa. La convocatoria estaba destinada a artistas cordobeses o residentes  menores de 35 años y contempla la asunción por parte de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales de los gastos de producción, cesión de derechos y edición de catálogo.

La comisión de valoración ha estado presidida por Sebastián Rueda, director general de Instituciones Museísticas, Acción Cultural y Promoción del Arte y formada por Eva González Lezcano, de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, que actuó como secretaria, la galerista local Carmen del Campo, el director de la Filmoteca de Andalucía, Pablo García Casado, el profesor de la Universidad de Córdoba Pablo Rabasco y los artistas Hisae Yanase y Jacinto Lara, éste último en representación de la Unión de Artistas Visuales de Andalucía.

Se trata de la primera ocasión en que Iniciarte incluye una representación colegiada de la principal organización del sector del arte actual en Andalucía, la uavA, en las comisiones de valoración de Córdoba y Sevilla. Jacinto Lara ha representado a los artistas andaluces en la comisión reunida en Córdoba y Montserrat Caraballo ha hecho lo propio en la de Sevilla.  Se cumple así una reivindicación del colectivo de artistas andaluces que había reclamado en sucesivas ocasiones su presencia en las comisiones técnicas del programa de apoyo al arte actual. En la comisión de valoración de la provincia de Málaga continúa la representación de una asociación local de escaso compromiso contemporáneo. Desde uavA insisten en reclamar la extensión del programa a las ocho provincias andaluzas, ya que solo se desarrolla en tres, así como la diversificación del mismo, actualmente solo dedicado a la vertiente expositiva y la extensión de la convocatoria a todos los artistas andaluces sin discriminaciones por edad o lugar de residencia.

Desde la AAIC, por su parte, valoran positivamente el primer bienio "de la nueva versión de Iniciarte", que "ha traído la consolidación de un modelo colaborativo y participativo, donde la Junta aporta la sala, montaje, promoción y catálogos de los artistas, que son seleccionados mediante comisiones de expertos específicas. Iniciarte ha tenido buena acogida, tanto de público como de artistas, a quienes se concede un trato absolutamente profesional".

Desde su creación en 2006, el programa Iniciarte ha sido el organismo encargado de canalizar todas las políticas de apoyo al sector del arte actual en Andalucía a través de convocatorias de ayudas para artistas, galerías, comisarios y críticos de arte. Según fuentes de la propia Consejería el programa dedicó entre 2006 y 2010 más de 3.000.000 euros que fueron repartidos entre 667 proyectos. Ayudas a la producción, formación e investigación de artistas, apoyo a galerías de arte para realización de exposiciones de creadores andaluces, un programa de residencia internacional en colaboración con el Künstlerhaus Bethanien de Berlín o una bolsa de adquisición de obras conformaron el grueso de un programa que fue desmantelado en 2011 para retornar en 2013 solo con tres convocatorias provinciales.


24 septiembre 2014

Lola Guerrera en la sala Iniciarte


Cama, 2013. Fotografía de Lola Guerrera
Redacción / Ars Operandi

La sala Iniciarte presenta en estos días la obra de Lola Guerrera, artista cordobesa afincada en Málaga, que realiza en nuestra ciudad su primera exposición individual. Aunque con una trayectoria contrastada que la ha llevado a conseguir el Premio de Fotografía AENA o la Beca Vázquez Díaz, muy pocas han sido las oportunidades de contemplar su obra en las salas cordobesas; solo una fugaz aparición en Almedinilla y la presencia de una obra entre los seleccionados del premio Pepe Espaliú de 2009. Guerrera trabaja habitualmente con la galería madrileña Astarté con la que ha participado en el OFF de PHE y más recientemente en la segunda edición de SUMMA ART FAIR que se ha clausurado este fin de semana en MATADERO MADRID.

Ángel, 2013. Fotografía de Lola Guerrera
Si en sus primeros trabajos (Cotidianeidades) Lola Guerrera participaba de lo que se ha venido en llamar fotografía construida, con el paso del tiempo su obra ha ido conformando un universo estético propio que se hunde en la poética de lo efímero y la vanitas y que se sitúa a medio camino entre la escultura, la instalación y la fotografía. Una apuesta que se evidencia ya en series como Delicias en mi jardin en la que interviene sutilmente el paisaje por medio de figuras de origami, pequeñas esculturas de papel que la artista elabora con formas que remiten a animales y plantas. El contraste entre naturaleza y artificio se hace patente en Nebula humilis, la serie desarrollada con la beca del FONCA, en la que construye sugerentes paisajes mediante la detonación de bombas de humo de color en los áridos escenarios de las minas abandonadas de México.

La espera, 2013. Fotografía de Lola Guerrera
En Lo Vulnerable, el proyecto que presenta en la sala Iniciarte,  encontramos, según afirma Rafael Doctor, "las mismas obsesiones anteriores ahora desarrolladas en un concepto e idea mucho más trascendental y sin duda mucho más espiritual". "Hablar de Lo Vulnerable es hablar del todo, de lo único que nosotros somos capaces de percibir y vivir, de lo absoluto. Hablar de lo vulnerable es hablar de la vida pues es su norma interna primordial en la que se desarrolla entre sus únicas coordenadas perceptibles: el espacio y el tiempo. Todo fluye ,y todo fluye incluso más deprisa cuando una persona es consciente de que alberga una vida nueva, un hijo, que en breve se incorporará a este mismo mundo. Pensar en la fugacidad de todo, en el paso del tiempo, en su vulnerabilidad absoluta desde ese estado biológico y psíquico, sin duda adquiere un sentido mucho más trascendental que el que pueda tener desde otra posición más convencional. Sentirse que eres vida y al mismo tiempo pensar que la vida es incontestablemente muerte y desde aquí gritar la única pregunta esencial que flota en nuestra conciencia tanto individual como colectiva, la única cuestión clave siempre sin respuesta y que en su resolución improbable mantiene a la humanidad en pié: ¿para qué?". Por su parte Carmen Dalmau nos recuerda que la belleza de las flores es tan efímera como las edades de la vida.  Para la historiadora y especialista en fotografía "el bodegón floral no ha dejado nada al azar y es portador de un mensaje enigmático en un mundo cerrado, como el que va generando Lola Guerrera, al encadenar unas imágenes disonantes con otras, que se van ordenando por similitud de las formas o por gamas cromáticas, mediante reglas secretas que le organizan de nuevo. Poco a poco va edificando un universo propio, donde es posible construirse una choza india donde refugiarse del choque de los planetas. En este tipi habita quien se piensa a sí mismo y quien ha logrado controlar el lenguaje de la naturaleza. La choza que vemos construida sobre una cama deshecha de sábanas blancas, puras, puede ser refugio seguro o rompeolas de todos los miedos e inseguridades, el lugar más íntimo y a la vez el más inhóspito. Un espacio secreto y oscuro alzado en el interior de una alcoba donde la luz crea una atmósfera mágica".

Lo Vulnerable. Lola Guerrera
Sala Iniciarte
Del 23 de septiembre al 21 de noviembre de 2014
Lunes y martes de 09:00-14:00/ 16:00-20:00 h.
Miércoles, jueves y viernes de 10:00-14:00 h.






09 mayo 2014

No solo animales. Eugenio Rivas en la sala Iniciarte


I want you to be happy, instalación con animales de juguete de Eugenio Rivas. Foto: Cortesía del artista

Redacción / Ars Operandi

Tercera entrega de la programación que Iniciarte lleva a cabo en su sala de Córdoba. Al igual que la capital cordobesa, solo Sevilla y Málaga gozan de momento de este programa de apoyo al arte contemporáneo de la Junta de Andalucía circunscrito solo a artistas menores de 35 años y residentes en estas localidades. Una actuación que se antoja a todas luces insuficiente si de lo que se trata es de dar respuesta a las necesidades de un sector tan desvertebrado como el andaluz. Atrás quedaron los tiempos en los que se ataba a los perros con longaniza e Iniciarte era el programa estrella de la Consejería. Cuatro millones de euros en cinco años llegó a invertir Cultura en una serie de actuaciones que contemplaban ayudas a la investigación, formación, organización de talleres y jornadas, producción de obra, compra de materiales, participación en ferias, ayudas en transporte y edición de catálogos y proyectos de investigación amén de un capítulo específico para el apoyo a las galerías de arte contemporáneo de la comunidad. En la actualidad las políticas de apoyo al arte contemporáneo se limitan al mantenimiento de las tres salas mencionadas en tres de las ocho provincias y dirigidas en exclusiva a artistas emergentes de esas localidades. Para seleccionar los proyectos expositivos la Consejería de Cultura nombró al efecto sendas comisiones técnicas que se encargan de dictaminar sobre los dossieres presentados en cada provincia. La responsable de artes visuales de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, Nela Pliego, ha valorado, por su parte, positivamente el desarrollo del proyecto y ha afirmado que "producen exposiciones que muchas veces son la primera individual, se edita un catálogo, se les protegen los derechos de autor, en fin, se les da un trato absolutamente profesional”.


Ice Cream Dog, grafito sobre impresión fotográfica de Eugenio Rivas.  Foto: Cortesía del artista

Tras las incursiones de María Ortega Estepa y de la pareja formada por Alegría y Piñero ahora es el turno de Eugenio Rivas (Córdoba, 1982) quien comparece por primera vez en una sala de la ciudad con la totalidad de las obras que componen el proyecto que realiza desde 2012, Just Animals. Como ya apuntaba en Animals Copulation, la reducida muestra que como avance pudimos contemplar en La Cajita de El Arsenal, Just Animals se preocupa de indagar diferentes aspectos de la condición humana a partir de las figuras animales. El artista cordobés recurre a la diversidad animal y al poder de la fábula "como aglutinadores de la sabiduría popular y poderosas herramientas para profundizar en los matices sociales y culturales que determinan al hombre. Desde una perspectiva diferente, cada trabajo analiza los diversos aspectos de nuestra esencia absurda y existencial y, de un modo u otro, nos recuerda que somos “unos animales”, “simplemente animales”. Se trata de una crítica, afirma,  "al exceso de razón que satura este mundo artificial. Una cuestión sobre nuestro modo de entender la vida, de darle un sentido (ya sea prestado o inventado) y de tomar partido en el juego del ser y el existir. Podemos estar de acuerdo en que muchas veces las cosas no funcionan del todo bien, debido a un exceso de seriedad. Somos mucho menos importantes de lo que creemos y, darnos cuenta de ello, supone una liberación".


Dibujo de Eugenio Rivas de la serie Animals Copulation: Foto: Cortesía del artista

Fotografías intervenidas mediante dibujos de grafito, esculturas con animales de juguete, dibujos al grafito y una instalación pictórica conforman una propuesta que, para Francisco Javier San Martín, autor del texto editado con motivo de la muestra, "esconde una ambigüedad que describe con precisión la complejidad del trabajo de Eugenio Rivas. En esta exposición sólo aparece la imagen del animal, no quedan huellas de los seres humanos, o en todo caso, rastros miserables de su cultura: bolas de helado, sillas; pero el título enuncia además ese viejo auto-reproche que los humanos hacemos de nuestra humanidad: somos más, quizás, pero sobre todo somos “sólo animales”. La fábula está servida: cigarras y hormigas, ovejas y lobos, cabezas de ratón y colas de león. A lo largo de la exposición, en diferentes series de técnicas variadas -observadas en el espejo de los animales-, es la propia condición humana la que aparecerá continuamente a través del reconocimiento de su ausencia". 


http://es.scribd.com/doc/223111354/Jus-Animals-Eugenio-Rivas

Just Animals. Eugenio Rivas
Sala Iniciarte
Hasta el 4 de julio


03 marzo 2014

Prótesis de la visión. Alegría y Piñero en la sala Iniciarte


Prueba de fuego I. Mutoscopio. 80 x 40 x 55 cm. 2012 de Alegría & Piñero. Foto: Cortesía de los artistas

Redacción / Ars Operandi

La pareja de artistas formada por Alegría Castillo y José Antonio Piñero presentan en la sala Iniciarte de la capital, Prueba de fuego, un proyecto en el que desembocan sus trabajos basados en la experimentación con artificios ópticos. Linternas mágicas, mutoscopios, zootropos y otros artilugios propios de los inicios del cine y la fotografía conforman unas herramientas que sirven a sus autores para "doblegar a la imagen hasta revelarla", "creando sistemas y mecanismos ópticos que funcionan como medios de producción e interpretación de la imagen".

El desencadenante de la muestra es La prueba de fuego de la condesa ante en emperador Oton III, una obra del siglo XV del artista flamenco Dieric Bouts. La temática hace alusión a las antiguas ordalías o Juicios de Dios en las que la inocencia o culpabilidad de un reo se probaba mediante una tortura extrema de la que solo la intercesión divina podía salvarlo. La pintura de Bouts es, para Victor Borrego, profesor de escultura de la Universidad de Granada, "el punto de partida para un penetrante análisis que conduce a la realización de un conjunto de obras. El proceso guarda cierta semejanza con el método paranoico crítico daliniano: primero la imagen es delirada, generando asociaciones espontáneas, amplificaciones, duplicidades, cesuras y, a continuación, de esas metamorfosis fantasmáticas, surge una planificación rigurosamente racional que lleva a la construcción de dispositivos ópticos capaces de concretar ese mundo visionario".

Prueba de fuego I. (detalle). Alegría & Piñero. Foto: Cortesía de los artistas
Alegría & Piñero recurren, como afirma Victor Borrego en el texto editado con motivo de la muestra, al "poder revelador de la simple copia a mano de una forma para atrapar espontáneas y ligeras variaciones, suficientes para que, de su deriva, surja un universo nuevo. Así, el hierro al rojo se metamorfosea en sello cilíndrico que imprime infinitas versiones nunca iguales, o la figura arrodillada de la viuda en el centro del círculo de cortesanos, se transforma en triple odalisca que el zootropo o la luz estroboscópica obligan a contonearse, en una táctil visión de eróticas val-del-omarianas. Ellos lo llaman: “doblegar a la imagen” y ciertamente la condesa, que ha salido victoriosa de la prueba de fuego, se doblega ahora, desviada de su frío eje, y arde entera convertida en fluctuante llama. También su rostro hipnotizado, sale de su mutismo exteriorizando las emociones contenidas, como un auténtico “libro abierto” que el filoscopio nos permite leer".

Prueba de fuego I
Alegría & Piñero
Sala Iniciarte, Córdoba
Hasta el 25 de abril



18 diciembre 2013

María Ortega Estepa. Cartografías del tiempo compartido


Aspecto de la exposición de María Ortega Estepa en la sala Iniciarte. Foto: Ars Operandi
Óscar Fernández / Ars Operandi 

Allá por los siglos XVI al XVIII fueron establecidos los parámetros de las ciencias exactas. Ocurrido esto, no le quedaba a la modernidad otra tarea que cuestionarlos con el mismo tesón con que fueron puestos en pie. Aquélla fue una esforzada tarea, aún inconclusa, que nos sigue conduciendo por senderos salpicados de enmiendas al pensamiento idealista o puramente racional. A ojos de quienes impugnaban el dogma científico, la pretensión de exactitud del mismo acarreaba un dominio excesivo de lo cuantificable, de lo finalista y de la réplica, que excluía lo imaginario, el deseo o lo espiritual de las disciplinas académicas autorizadas. El saber, se denunciaba, parecía haber abandonado la espiritualidad por primera vez en la historia. 

Esta oleada de críticas crearía las condiciones para la emergencia de una modernidad múltiple y bifurcada en infinitas direcciones, algunas de ellas opuestas. Podríamos decir, de hecho, que fueron muchas las modernidades que han coexistido desde entonces hasta nuestros días. Y que en éstas colisionan la vanguardia y la reacción, el avance hacia lo desconocido y la más absoluta nostalgia del pasado. De entre todas ellas no interesan tanto las posturas extremas. Los extremos, en la mayoría de las ocasiones, son anecdóticos o menos ilustrativos, ya que su radicalismo ejerce tal fascinación que encandilan a la mayoría. Y, claro, se “gastan” por el trasiego de dicha multitud. Interesan más, al menos a quien escribe, las posiciones intermedias, híbridas y diseminadas que brotaron en medio de aquél cisma. Estas alternativas pugnaban, con análoga ambición a la de los científicos, por erigir un sistema contrario al de la ciencia clásica; esto es, un sistema que se dejara contaminar por las circunstancias del sujeto; un sistema alimentado por datos pero también por intuiciones, y capaz, por encima de todo, de anular a la regla y la cuadrícula como un fin en sí mismas, convirtiéndolas en un medio para llegar a comprender otros saberes y alcanzar consciencias no formalizadas. 

Wilhelm Dilthey podría ser un buen ejemplo de este pensamiento excéntrico y meridiano, a la vez. Su estética se proponía crear, a finales del siglo XIX, nada menos que una ciencia subjetiva de las humanidades. Con ella aspiraba a restañar el equilibrio que las tendencias imperantes en su tiempo, más concretamente el Naturalismo, habían descompuesto. Dilthey observaba con preocupación cómo el imperio de la técnica había generado una mirada nueva a la realidad, que se limitaba a lo inmediato y poco menos que a copiar lo real sin otro fin que la propia demostración del gesto técnico, de la reproducción. De su manifiesto sentido de pérdida, situado a medio camino entre la nostalgia y el asombro, afloraría sin embargo un proyecto audaz y visionario que fusionaba la tradición trascendental de las artes y las humanidades con el afán de conocimiento científico. Su modelo se construiría sobre dos cimientos enormemente inspiradores. Por un lado, Dilthey no dudó en mantener viva la tradición estética clásica, esa que nos invita a ver la realidad a través del prisma artístico para enriquecer nuestra propia existencia. Por el otro, avanzaría en la definición del sujeto moderno, heredado del romanticismo, como aquél que protagoniza la experiencia estética pero también el relato histórico. Esto es, ratificaba la figura del narrador autorizado por la gran ciencia pero lo mostraría como un sujeto implicado, como una subjetividad que experimenta y comprende a la vez, que hace de la vivencia el camino hacia el saber. 

Más nítido, e igualmente ambicioso, se nos aparece el narrador en Walter Benjamin. En un breve ensayo que lleva ese título, El narrador, y que fue elaborado entre 1928 y 1935, el autor germano disecciona algunas de las ideas que sugería Dilthey, pero desde una posición bien distinta. Dilthey no era un mero crítico de su tiempo; era, más bien, un nostálgico. Su aspiración era rememorar el pasado de una manera dinámica a través del presente, que para él es poco menos que un desgraciado inconveniente de la Historia. La vivencia es la base del relato histórico, y por extensión del hecho artístico, por cuanto que es en ella donde el pasado se actualiza constantemente, obteniendo esa resistencia a lo inmediato, y a lo fugaz del presente, que ansiaba Dilthey. 
 
Homologías del recuerdo de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista
En Benjamin, sin embargo, la nostalgia de un tiempo mejor no tiene cabida. De hecho, cuando explica que la narración es un arte con los días contados rechaza interpretarlo como una “manifestación de decadencia”. Pero su ensayo tampoco es afirmativo ni cómplice. La argumentación del alemán no dista demasiado de la de Dilthey. Detecta, como éste, una sustitución progresiva de la tradición del relato y el narrador, anclados en la oralidad, en lo artesanal y directamente conectados con el oyente, por una forma de producción mucho más fría, tecnológicamente determinada y orientada a un oyente solitario. Mas su interpretación es esquiva, ambigua incluso. No hay en ella esa nitidez con la que el propio Benjamin se posiciona cuando, por ejemplo, extrapola este cambio al terreno de lo visual en su famoso ensayo sobre la obra de arte y la reproductibilidad técnica. 

A pesar de sus diferencias, Dilthey y Benjamin construyen, desde sus respectivas atalayas, una crítica al paradigma científico-técnico cuyos destellos irradian hasta nuestros días. Por sintetizar, podríamos desbrozar sus planteamientos en dos líneas principales. La primera vendría a decir que, con el advenimiento de la revolución tecnológica y de los saberes técnicos, se está perdiendo el campo de la experiencia, no sólo de la experiencia sensible, sino de todos los grados de experiencia. Benjamin es claro en este sentido: “la cotización de la experiencia ha caído”. Por experiencia se entienden todas aquellas formas de sabiduría adquiridas a lo largo del itinerario vital de cada individuo, quedando excluidas de esta definición aquéllas resultantes de ensayos de laboratorio o de procesos de investigación clínica, que son por definición ajenas a la vivencia. Lo que se denuncia en este primer asalto a la ciencia es el hecho de que, en su búsqueda de la solución técnica, ésta se ha anclado en lo instrumental y ha mitigado esas otras preocupaciones, de calado más emocional o transcendente, de las que los sabios se ocupaban antes. A consecuencia de ello “el lado épico de la verdad”, diría Benjamin, se extingue. 

Si asumimos que el «sentido de la vida» no puede ser objeto de demostración científica y entendemos que el arte de narrar era una forma de transmisión de conocimiento encaminada precisamente a entender este sentido de la vida, la narración pierde su razón de ser y se disuelve en un mundo dominado por los saberes técnicos. Este es el segundo argumento en el que Dilthey y Benjamin se encuentran: la figura del narrador, fundamental para el ideal de estética como forma de conocimiento que ambos defienden, se ve arrinconado, prácticamente excluido, por lo científico. En Dilthey el narrador es ese sujeto que revive la historia, el encargado de mantener vivo el pasado, en pugna contra el Naturalismo; para Benjamin el narrador es quien custodia la tradición oral, ese artesano de la comunicación que poco o nada tiene que ver con la forma paradigmática de relato en la época técnica, la novela. 

Nuevas constelaciones de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista
Con sus aportaciones, Dilthey y Benjamin abrieron una línea de pensamiento que atraviesa el siglo XX de punta a cabo. Dieron pie, así, a una tradición de la que brota también el sentido de la obra reciente de María Ortega. A artistas como ella corresponde retomar este inmenso legado para someterlo a los rigores de la plástica. Son ellos los encargados de producir una forma estética capaz de traducirlo. Podríamos reconocer a estos artistas como sujetos implicados en la construcción de un paradigma artístico que es riguroso y ordenado, pero dentro del cual es no sólo posible sino necesaria la emergencia de un sujeto emancipado, deseante, creativo. Un sujeto que use las herramientas del saber estructurado pero que huya del peligro por excelencia de la técnica, cual es su tendencia a la repetición, a la normalización de todo cuanto toca. La práctica de autores como María Ortega se debe considerar, pues, como la síntesis de lo estructural y lo sensible. Un planteamiento nada actual en su sentido último – nos acompaña, como hemos visto, desde hace más de cien años- pero que está encontrando formas inéditas de expresión, ya que ha inventado un lenguaje propio y novedoso de la mano de estos creadores. 

La aportación de los artistas a cuya escuela se incorpora María Ortega podría sustentarse sobre dos elementos de fuerza que podríamos resumir como la perversión del sistema cartográfico, por un lado, y la extensión del paradigma arte-vida. El primer aspecto es imprescindible para comprender las piezas recientes de Ortega, sobre todo las desarrolladas bajo el título Homologías del recuerdo, durante su residencia en Bilbao en 2012, y las que presenta ahora en Iniciarte bajo el título Mapping me. El ejercicio de la cartografía, que fue la mayor expresión del imperialismo cognitivo propio de la modernidad tecnológica, es una herramienta desviada por la artista para otros usos. Recurrir a la mediación del mapa sigue siendo imprescindible, pues es necesario atenerse a un lenguaje compartido por todos para hacerse entender. Esta es, de hecho, la aportación ineludible y fundamental del paradigma científico: dotarnos de una articulación común de saberes y de lenguajes abstractos que sean reconocibles casi universalmente. Pero, admitido esto, quién dijo que su uso debía encaminarse exclusivamente hacia lo geopolítico, hacia la construcción de una mirada dominante sobre el territorio. Y, lo que es más grave, ¿quién nos inculcó que sólo los territorios físicos son “mapeables”? ¿Acaso -y en este sentido es básico recuperar a Dilthey- hemos olvidado el concepto de paisaje romántico? 

 El acto del mapeo es aquí, como lo fue por ejemplo para los situacionistas, un acto poético. Se trata de una exploración emocional que se alimenta de la experiencia radicalmente subjetiva de quien la realiza. Este levantamiento de una carta sobre el terreno asume un alto grado de indeterminación, algo que también tiene en común con los situacionistas. La importancia de esto para los situacionistas fue tal que llamaron a su actividad “deriva”. Un concepto revolucionario que ha llegado hasta nosotros superando la vieja idea de cartografía, introduciendo el azar como forma de acción y desterrando para siempre la relación de dependencia del mapa respecto del escenario que representa. De esta manera se explican también los mapas de María Ortega, que son piezas únicas, lo que descarta cualquier intento de generalización o de construcción de una guía del terreno a partir de éstos. 

Podría decirse que el singular mapeo de la artista ha acabado por perder de vista al terreno, de modo que funciona como un signo que no remite a otro lugar que el trazado sobre el propio papel que lo soporta. Nos encontramos así ante un aparente sinsentido: hacer un mapa sin lo mapeado. Una especie de contradicción que podría llevarnos al camino sin salida de lo tautológico; es decir, de un sistema que no representa a otra cosa que a sí mismo. Sin soslayar las posibilidades de un gesto de este estilo, que nos llevaría por ejemplo a la noción del signo hueco que propone Jean Baudrillard, encontramos en Ortega una solución de otra índole. Es evidente que ella ya usa el mapa como un lenguaje autónomo, del mismo modo que también es claro que los ejes de coordenadas y el código de la cartografía aparecen en su obra como figuras retóricas. Es igualmente meridiano que con ello produce un cortocircuito del sistema, pues despoja a la ciencia cartográfica de su objeto de estudio. Pero no lo hace para vaciarlo de contenido, como tampoco pretende silenciarlo o declararlo obsoleto. La idea de mapa ha devenido forma, puro lenguaje que se usa desde una libertad total y sin el prejuicio técnico que lo dominaba antes. 


Obra de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista

Esta declinación formalista de las coordenadas cartográficas cierra filas en torno a la naturaleza eminentemente pictórica del contexto de lectura donde se inscriben. Sometidas al rigor de lo estético, de un formalismo bien entendido, estas cartografías denotan la mano que hay detrás de su ejecución, incorporando un componente que les sería completamente ajeno en el paradigma tecnológico: la gestualidad. Esto nos retrotrae, de nuevo, al narrador de Benjamin; figura con la que Ortega se relaciona mucho mejor que con el cartógrafo, el técnico. Como ya hemos visto, en el desarrollo de su ensayo Benjamin identificaba al narrador con un artesano cuya tarea es conectar el alma, el ojo y la mano. Y en esta empresa anda también la artista, reivindicando constantemente la dimensión figurativa, plástica y manual de sus mapas. Esto no significa, en absoluto, que sólo el arte gestual y retiniano esté dotado de alma. Más bien se podría interpretar la cita de Benjamin como sigue: para posicionarse fuera de las reglas del mundo técnico, el arte debe reconciliarse, necesariamente, con su dimensión artesanal, poniendo de manifiesto las condiciones de su producción. 

El hecho de que la artista nos ofrezca su propia interpretación de las estrategias del mapeo, elaborándolas como formas autónomas, se justifica por un propósito de impregnar a esos mapas de gestualidad, convirtiéndolos en piezas más artesanas que tecnológicas y dotadas, por tanto, de alma. Esta son condiciones necesarias para llevar la pintura a un estatus ulterior, que es la pretensión final de Ortega. En este punto, ella ya se encuentra capacitada para hacer uso de estas coordenadas como medios que nos trasportan a otros registros, que les son impropios. Estos registros son, por un lado, de carácter simbólico, abocándose al encuentro de nuevo entre lo técnico y lo poético. Y también de carácter biográfico. De manera que el hecho de que estas cartografías de Ortega no representen ningún territorio real, no significa que su capacidad evocadora y simbólica haya desaparecido. Más bien se trata de todo lo contrario, de usar la convención de su lenguaje para potenciar otros sentidos y buscar otros territorios para representar. Es aquí cuando se hace pertinente hablar de la revisión del paradigma arte-vida que apuntábamos antes. 

A María Ortega le ocurre como al preso de El Zahir, en el relato de Borges, quien acabó pintando en su celda un tigre infinito atravesado por muchos tigres, a pesar de que su propósito inicial había sido trazar un mapamundi. Algo parecido sucede a la artista cuando parte de un mapa como coartada, como punto de partida, pero termina componiendo un gran árbol. Este árbol es su símbolo por excelencia, no aparece por azar, y llega para condensar el ojo, la mano y el alma en una forma reconocible. El árbol se presenta como una cartografía compuesta por infinitos meandros, como una forma orgánica a la deriva e inasequible a la repetición; es la negación del orden científico clásico. Pero al mismo tiempo es, a través de sus ramas y anillos, uno de los mapas más antiguos de los que tenemos constancia; de manera que posee ese carácter fedatario que ansía el discurso técnico. El árbol es, en suma, la metáfora perfecta para Ortega pues representa aquél estado intermedio que su obra ambiciona: procede de un orden superior, y previo, a la disciplina científica, de modo que no abandona la experiencia y la vivencia, al tiempo que soporta con solvencia el rigor del dato y la coordenada. 

El árbol es una forma subalterna y no académica de mapeo. No obedece a la norma de la cartografía porque el objeto del que ha de ocuparse queda también fuera de esa norma. Ese objeto es, en la obra de María Ortega, la vivencia, el aprendizaje a través de la vida. Y para poder ocuparse de él hay que trabajar con el tiempo, con el recuerdo propio y de los demás y, de manera simultánea, con la introspección y la más profunda reflexión acerca del sentido de lo que hacemos. La artista compone, pues, mapas del tiempo, mapas de recuerdos, representando aquello que el mundo técnico es incapaz de mostrar. Estos mapas son una expansión de la dialéctica arte-vida porque son, al mismo tiempo, relato y objeto, tiempo y espacio, vivencia y forma. Los árboles-mapa convierten a Ortega en una especie de narradora visual que, a la manera anti-nostálgica de Benjamin, combate la pérdida de cotización de la experiencia, y de la vivencia compartida, con las armas de nuestro tiempo tecnológico. 

N. del E. Este texto forma parte del catálogo editado con motivo de la exposición Mapping-me de María Ortega Estepa en la sala Iniciarte de Córdoba




10 octubre 2013

Iniciarte selecciona cinco proyectos para su sala cordobesa

Lola Guerrera, de la serie Nebula humilis

Redacción / Ars Operandi 

Ya se ha fallado la convocatoria de Iniciarte en Córdoba, con el objetivo de dotar a dicha sala de una programación expositiva que podría comenzar a finales de este año y prolongarse durante el próximo hasta enlazar con la temporada siguiente. La comisión que ha valorado los proyectos estuvo presidida por Sebastián Rueda—titular de la Dirección General de Acción Cultural y Promoción del Arte e Instituciones Museísticas de la Junta de Andalucia—y compuesta por Manuela Pliego, de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales; Pablo García Casado, director de la Filmoteca de Andalucía; Carmen del Campo, galerista; Nieves Galiot e Hisae Yanase, artistas; y Ángel Luis Pérez Villén, crítico de arte y comisario independiente.

Como ha sucedido en el resto de provincias andaluzas (Sevilla y Málaga, además de Córdoba) en que se ha convocado este programa, la participación no ha superado la veintena de proyectos inscritos. En el caso cordobés ha sido una docena, si bien cuatro de ellos no han sido admitidos por no cumplir con los requisitos de las bases de la convocatoria, concretamente con el límite de edad y la residencia en la provincia. En este sentido, los miembros de la comisión han sugerido que para próximas convocatorias no se tenga en cuenta la fecha de nacimiento como limitación, ni tampoco la fijación residencial a una provincia andaluza concreta, abriéndose la convocatoria a artistas andaluces con propuestas atractivas y asegurando así una mejor difusión de proyectos locales en un contexto regional.

La selección para la sala cordobesa se ha cerrado en torno a cinco proyectos. La propuesta que mayor puntuación ha obtenido es la de Mª Dolores Sánchez Sánchez (Lola Guerrera) con Lo vulnerable, seguida de la de María Ortega Estepa con Mapping-me y la de Alegría y Piñero con Prueba de fuego. Con menor puntuación pero también seleccionados han quedado Eugenio Rivas Herencia con Just Animals y Manuel Jurado Garrido con Hasta el cuello. El resto de proyectos que no han pasado la selección está comandado por Sara Moyano Reina, con Días luz; Demetrio Salces Vaquero, con Rompida; y José Jurado Gómez, con Paisaje interior. Las propuestas no admitidas por no cumplir las bases fueron las de Antonio Blázquez, Miguel Hernández Camacho, David Mena Vega y Francisco Pérez Rus.

Si se respeta la prelación de los seleccionados la propuesta de Lola Guerrera sería la que comenzaría la programación de la Sala Iniciarte. Lo vulnerable es un proyecto que conjuga la fotografía, la escultura y la instalación mediante una estética que se hunde en la poética de lo efímero y la vanitas, con una resolución técnica y disciplinar eficientes y sin que el hecho plástico se resienta. Mapping-me es un paso más en la senda o el camino que María Ortega Estepa se tiene planteado—la serie precedente es Homologías del recuerdo—y que cuenta con el dibujo como campo de trabajo para conocer lo que le rodea y conocerse a sí misma. Alegría Castillo, que forma pareja artística con Jesús Piñero, nos dará a conocer un capítulo más de su habitual investigación sobre la percepción óptica. En este sentido Prueba de fuego recupera e hilvana trabajos anteriores para volver a adentrarse en la experiencia de la visualidad y la tridimensionalidad. Eugenio Rivas completará con piezas fotográficas y dibujos lo mostrado recientemente en La Cajita del Arsenal y Manuel Jurado Garrido activa la participación del público en un proyecto que mestiza fotografía y acuarela.

Los proyectos aprobados tienen cubiertos todos los aspectos que conllevan una exposición. Las obras que no hayan sido materializadas por los artistas serán producidas por la institución convocante—incluso se habla de abonar derechos de autor, un subterfugio para no referirse a honorarios de artista—amén del transporte, seguro, catálogo y texto correspondientes. La inquietud que en un principio se generó a tenor de la interpretación de las bases de la convocatoria queda relegada a la vista de los hechos. Por esta razón, también desde la comisión se ha indicado que en las próximas bases se especifique claramente los aspectos cubiertos por la convocatoria, que no sea necesario indagar en la glosa del texto—las bases actuales no niegan la producción de obra pero tampoco la hacen explícita—para saber de antemano a qué atenerse.

02 septiembre 2013

La sala Iniciarte abre convocatoria

Aspecto exterior de la Sala Iniciarte de Córdoba. Foto: Gonzalo Posada León

Redacción / Ars Operandi

Tal y como hemos venido informando, la sala Iniciarte de la capital pretende retomar su actividad y ha abierto hasta el 30 de septiembre una convocatoria de proyectos expositivos. Mediante ella se seleccionarán "propuestas de carácter expositivo de cualquier disciplina artística, dentro del ámbito de las artes visuales, tanto individuales como colectivas". La convocatoria se circunscribe a menores de 35 años nacidos, residentes o que desarrollen su actividad profesional en Córdoba y provincia. Los proyectos se desarrollarán "preferentemente" entre 2013 y 2014 y se editará un catálogo por cada una de las exposiciones seleccionadas. La convocatoria publicada no incluye los gastos de producción y de transporte, corriendo a cargo de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales únicamente los referidos al montaje de la exposición y la publicación del catálogo.

La valoración de los proyectos expositivos se realizará por una Comisión Asesora compuesta por cinco miembros de reconocido prestigio y será presidida por la persona titular de la Dirección General de Acción Cultural y Promoción del Arte. Según ha podido conocer Ars Operandi la comisión cordobesa estaría integrada por las artistas Hisae Yanase y Nieves Galiot, la galerista Carmen del Campo, el comisario y crítico de arte Ángel Luis Pérez Villén y el director de la Filmoteca de Andalucía, Pablo García Casado. Como hemos informado a través de nuestra cuenta de twitter, las organizaciones del sector en Andalucía habían demandado una representación colegiada de éstas en las comisiones técnicas que pusiese en marcha la Consejería de Cultura.

La sala Iniciarte de Córdoba inició su andadura en 2010 como extensión del programa de apoyo a la creación contemporánea de la Consejería de Cultura. Se trata de una sala de formato medio situada junto a la dependencias que la Consejería tiene en la calle Capitulares de nuestra ciudad y en ella se pudieron contemplar las exposiciones de Manolo Bautista y Chico López, Papeles Esperados de Beatriz Sánchez, Rosario Villajos y Antonio Blázquez, Sebastián Conejo y Miguel Ángel Tornero. Tras estas cuatro exposiciones, la sala fue clausurada a finales de 2011 y sólo ha abierto sus puertas para acoger la muestra de Pierre Molinier dentro del programa de la Bienal de Fotografía de Córdoba.

Desde su creación en 2006, el programa Iniciarte ha sido el organismo encargado de canalizar todas las políticas de apoyo al sector del arte actual en Andalucía a través de convocatorias de ayudas para artistas, galerías, comisarios y críticos de arte.  Según fuentes de la propia Consejería el programa dedicó entre 2006 y 2010 más de 3.000.000 euros que fueron repartidos entre 667 proyectos. Ayudas a la producción, formación e investigación de artistas, apoyo a galerías de arte para realización de exposiciones de creadores andaluces, un programa de residencia internacional en colaboración con el Künstlerhaus Bethanien de Berlín o una bolsa de adquisición de obras conformaron el grueso de un programa cuya gestión, a pesar del montante económico de su partidas presupuestarias, había sido muy cuestionada desde los diferentes colectivos dedicados a creación contemporánea. Iniciarte asignó más de 900.000 euros en su primera convocatoria y fue reduciendo paulatinamente su aportación hasta los 279.000 euros de 2010 y la desaparición total de presupuesto en 2011 y 2012.

En la actualidad el programa Iniciarte no contempla ningún tipo de ayudas a la creación ni cuenta con políticas de apoyo al sector del arte actual. Se desconoce el presupuesto para 2013 y su actividad en estos momentos se limita a gestionar la sala del Palmeral de las Sorpresas de Málaga. La intención anunciada por la Consejería es contar en cada provincia con un espacio expositivo. Junto a la convocatoria de la sala Iniciarte de Córdoba se ha hecho pública la correspondiente a la provincia de Sevilla que finalmente albergará los trabajos seleccionados en la sala Kastelar de la Delegación Provincial de Cultura de la capital hispalense.

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30 agosto 2013

Luces y sombras

Aspecto exterior del EACC. Foto: Cortesía Fernando Alda ©

Redacción / Ars Operandi

El letargo estival ha venido acompañado en esta ocasión de interesantes propuestas por parte de artistas cordobeses, amén de la enésima polémica en torno al antes conocido como C4. Además de las exposiciones de Hisae Yanase y Antonio I. González en Japón y la participación de Equipo 57 en el Moving de Norman Foster en el Carré d´Art de la histórica villa de Nimes, ambas ya reseñadas en nuestra revista, cabe destacar la treintena de obras del artista menciano Miguel Rasero que desde primeros de agosto cuelgan en la Fundación Perramon, un nuevo museo inaugurado en el Empordà con obras de Sergi Aguilar, Cuixart, Guinovart o Subirachs entre otros. En Berlín, el artista José Jurado ha comisariado Marca España, una exposición celebrada en la sala Kunsthalle del Weißensee Kreativstadt en la que 90 artistas reflexionan sobre el tema de España. Ángel García Roldán ha presentado en la Muestra Uno de Videoarte de Venezuela sus obras en video After Icarus y Probablemente Olvidados. Videos de Beatriz Sánchez han podido ser contemplados en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas dentro del SuPer Art Modern Museum Caracas. Sin abandonar el continente americano, en el Western Colorado Center for the Arts obras de la serie Homologías de María Ortega Estepa se pueden ver en Looking After Trees, una exposición colectiva que reúne obra de una decena de artistas alrededor de la figura del árbol. Por su parte, la artista Ana Martínez ha participado en el Festival Internacional de Arte y Construcción celebrado en la localidad de Covarrubias y Javier Flores ha sido el encargado de inaugurar la IV edición del NEMO Art Festival de Priego de Córdoba con su performance SOStenible.

Como una serpiente de verano el futuro Espacio Andaluz de Creación Contemporánea ha saltado a las primeras páginas de los periódicos locales. La infraestructura que se construye en Miraflores desde 2008 está terminada como atestigua el reportaje del fotógrafo Fernando Alda. Por si el retraso en la apertura no fuera aún suficiente, Junta de Andalucía y Ayuntamiento se han enzarzado en otra estéril polémica acerca de la urbanización de la parcela municipal en la que se encuentra ubicado el centro. Las posturas enfrentadas son en ambos casos muy cuestionables. La Junta supedita la salida a concurso de la dirección del centro a la firma de un convenio con el Ayuntamiento y la recepción definitiva de las obras. Del otro lado, el Ayuntamiento ha pedido conocer previamente los usos del centro para poder firmar un convenio que urbanice los terrenos aledaños. La última fecha de apertura, hasta el momento, ofrecida por la Consejería es ahora octubre de 2014.  Mientras tanto el centro aún no cuenta con decreto de constitución ni se ha especificado en ningún momento su programa de usos ni referencia alguna a su modelo de gestión. En enero de 2011 la Junta ya manifestó su intención de convocar un concurso para la dirección del centro por un periodo de dos año y medio.

Una de los espacios del EACC. Foto: Cortesía Fernando Alda ©

Sin salir del ámbito de la Consejería, Cultura pretende volver a darle uso a la Sala Iniciarte de nuestra capital clausurada desde 2011. Para ello va a constituir una comisión técnica, tal como ha realizado en la capital malagueña, que será la encargada de seleccionar los proyectos expositivos del programa Iniciarte. El órgano está presidido por el director general de Acción Cultural y Promoción del Arte, Sebastián Rueda, y en el caso de Málaga están representados sectores del ámbito cultural y artístico de la provincia como son el Museo de Málaga y Museo Picasso, las galerías de arte, la Asociación de Artistas Plásticos de Málaga y la Universidad de Málaga, entre otros. Esta comisión técnica, de carácter paritario, será la encargada de seleccionar los proyectos presentados mediante convocatoria pública que conformarán la programación de la temporada de estos espacios. Según ha podido conocer Ars Operandi la comisión cordobesa estaría integrada entre otros por las artistas Hisae Yanase y Nieves Galiot, la galerista Carmen del Campo, el comisario y crítico de arte Ángel Luis Pérez Villén y el director de la Filmoteca de Andalucía Pablo García Casado. Como ha informado Ars Operandi a través de su cuenta de twitter, las organizaciones del sector en Andalucía habían demandado una representación colegiada de éstas en las comisiones técnicas que pusiese en marcha la Consejería de Cultura.

Por su parte, la Fundación Botí, o lo que quede de ella, amenaza con hacer del futuro Centro de Arte Rafael Botí, que construye desde hace ocho años, "un contenedor de talento cordobés". El modelo de "uso y explotación" del edificio, aseguran, aún no está definido pero ya adelantan que será "polivalente" y la entrada costará "entre uno y dos euros". El hasta ahora centro de arte se inaugurará según sus responsables en julio de 2014 y recogerá  un "amplio abanico de actividades culturales como exposiciones, conferencias o conciertos". Cabe citar que el centro contaba con un plan museográfico encargado al especialista Paco Pérez Valencia que a tenor de los hechos no será tenido en cuenta por los actuales responsables de la fundación. Entre tanto anuncian el I Premio de Pintura Rafael Botí a "la trayectoria artística de jóvenes pintores" dotado con 12.000 euros. El galardón viene a sustituir a la Bienal de Artes Plásticas Rafael Botí, que estaba dotada con 40.000 euros, que estuvo convocada desde 1996 hasta la llegada de la nueva corporación y cuyas bases no discriminaban por razones de edad ni de técnicas artísticas. Las bases del nuevo premio no hacen pública la composición del jurado, que a falta de comisión técnica en la actual Fundación Botí, ha sido nombrado por el actual Vicepresidente de la Fundación, Antonio Pineda.

N. de la R. Agradecemos a Fernando Alda la cesión de sus fotografías para ilustrar este artículo

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