Mostrando entradas con la etiqueta Lola Guerrera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lola Guerrera. Mostrar todas las entradas

05 noviembre 2015

Ars Operandi en "A secas", jornadas de arte actual en el CAAC

El Secadero del CAAC, sede de las jornadas A secas.
Redacción / Ars Operandi

El antiguo secadero de la fábrica de cerámica del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo se convierte en estos días en un lugar de encuentro, de conocimiento y de debate sobre arte actual en Andalucía. Las jornadas, dirigidas a artistas nacidos a partir de 1980, se presentan como la antesala de la exposición ¿Qué sienten, qué piensan, los artistas andaluces de ahora? que se podrá contemplar en el CAAC en la temporada de 2016. A secas. Artistas andaluces de ahora plantea diversas formas pensadas para "conocer y dar a conocer" además de aportar a los asistentes herramientas que puedan servirles de utilidad en el desarrollo de su actividad artística. Talleres, conferencias, entrevistas con profesionales y espacio de encuentro de proyectos de arte contemporáneo en Andalucía conforman un programa al que han sido invitados a realizar presentaciones públicas de sus trabajos 12 artistas andaluces seleccionados mediante convocatoria abierta. Alegría y Piñero, Javier Artero, Ana Barriga, María Dávila, Gonzalo Fuentes, Fuentesal & Arenillas, Lola Guerrera, Claudia Ihrek, Consol Llupia, Antonio Montalvo, Mercedes Pimiento, José Luis Valverde y Hadaly Villasclaras han sido los artistas seleccionados en una convocatoria a la que concurrieron 92 artistas. La comisión de valoración de proyectos ha estado integrada por los galeristas Carolina Alarcón y Javier Marín, la crítica y comisaria de arte Regina Pérez Castillo, la periodista Charo Ramos y una representación de la Unión de Artistas Visuales de Andalucía, UAVA, formada por los artistas Celia Macías y Carlos Miranda.

Dos talleres, Deberías conocerlos ¿Quién es quien? impartido por Sema D’Acosta y Cosas que se deberían saber y no se enseñan a cargo Luisa Espino abordarán aspectos relacionados con la producción, promoción y exhibición, las buenas prácticas en las relaciones artísticas y el conocimiento de aquellos actores más destacados del sistema del arte. Las prospecciones e investigaciones realizadas sobre la producción artística andaluza más reciente vendrán de la mano de cuatro críticos y comisarios de arte que desarrollan su trabajo en Andalucía. Ivan de la Torre repasará la diáspora de artistas andaluces fuera de Andalucía, Juan Francisco Rueda versará sobre memoria, vínculos e identidades, Luisa Espino tratará el asunto de los centros y las periferias y nuestro compañero en Ars Operandi, Óscar Fernández, disertará sobre Sin centro. Una travesía por la periferia del arte, algunas reflexiones sobre el momento actual del arte enhebradas a partir del diagnóstico de Juan De Nieves: "Quizá el arte ya haya pontificado suficiente y, en realidad, todo esté ocurriendo en otra parte”. Nuestra publicación participa con uno de sus editores, Tete Álvarez, en un mesa redonda que reunirá a las principales experiencias que se están llevando a cabo en Andalucía en el ámbito de las revistas, webs y plataformas  digitales de arte contemporáneo y en la que estaremos acompañados por los compañeros de Presente Continuo, El Lápiz Colorao y El Respirador. Los espacios y proyectos autogestionados que florecen en Andalucía tendrán cabida en la mesa que congregará a Mariana Hormaechea, Rubén Barroso y  a responsables de Scarpia, Línea de Costa y Santaella Contemporánea. Completan las jornadas una serie de entrevistas breves y encuentros que mantendrán los artistas participantes con profesionales del sector como Cristina Anglada, Javier Díaz Guardiola, Javier Duero, Javier Martín-Jiménez y Virginia Torrent.

12 junio 2015

Juan Luque y Lola Guerrera presentan obras en Madrid, García Parody en Ronda

Obra de José María García Parody en el Museo Joaquin Peinado de Ronda. Foto: Cortesía del artista
Redacción / Ars Operandi

Tres artistas cordobeses presentan en estos días sus obras en dos galerías madrileñas y en un museo de la localidad malagueña de Ronda. El más veterano, Jose María García Parody, sigue buscándole las vueltas a las palabras. Caja de citas, la muestra que ha inaugurado en el Museo Unicaja Joaquín Peinado de Ronda, es un compendio de obras realizadas a partir de textos poéticos y narrativos de diversos autores y materializadas en forma de poemas-objeto, collages o pinturas. Una querencia por amalgamar la palabra, la pintura y las imágenes que es posible rastrear tanto en series recientes como Cuaderno de Ronda como en piezas clásicas como Bartleby o Al pie de la letra.

Escribe Pablo García Casado en el texto de presentación que los artistas, los escritores toman prestados "los objetos, las palabras, los colores y los fragmentos". "Nada nos pertenece, y apenas nuestra labor, que no es poca, es cambiar las cosas de sitio". Todas las imágenes, todas las frases pertenecen al espectador. "Su trabajo fue coleccionar toda clase de citas, frases a medias, recortes y demás subproductos del hecho mismo de vivir. Todo esto a usted le pertenece".

El arte perdido de guardar la luz de Juan Luque en Ansorena. Foto: Cortesía del artista
Por su parte, el montillano Juan Luque presenta su tercera individual en la galería Ansorena de Madrid bajo el título El arte perdido de guardar la luz. Las carpas de circo, los paisajes de la Toscana o los moteles de carretera, temas recurrentes en series anteriores, han dado paso a una muestra que gira en torno a la luz de los faros. Un motivo que ya Juan Luque ha cultivado a lo largo de su carrera y que se convierte en el eje articulador de la muestra madrileña. 

Una pintura que se contamina del cine y otros medios audiovisuales y que experimenta con nuevas técnicas que hacen aparecer nuevos matices y acabados espejados. Usa telas, indican desde la galería, "con fondos de colores y cartones para dar a sus composiciones un abanico más amplio de texturas y color, éste más vibrante y protagonista que en otras ocasiones. Trabaja con óleo, pero también con resinas y otros materiales que va aplicando y retirando, todo ello deja un poso que es intuido por el espectador y se reinterpreta en cada mirada ajena".

Lo vulnerable II, instalación de Lola Guerrera en Astarté. Foto: Cortesía de la galería
La fugacidad del tiempo es el hilo que conduce las obras que Lola Guerrera presenta desde hoy en la galería Asarté de Madrid dentro del programa Off de PHotoEspaña15. Un concepto expandido de la vánitas que la ha llevado a realizar instalaciones efímeras que adquieren sentido solo a través del uso de la fotografía. En Lo vulnerable II Guerrera prescinde incluso del acto fotográfico para presentar directamente una instalación de naturalezas muertas compuesta por hojas, ramas y flores que recolecta en los lugares por los que pasa. 

La artista explica que en Madrid una plaga de un escarabajo llamado galeruca ha devorado literalmente las hojas y ramas de los cientos de olmos que pueblan la Comunidad. "Éstos han dejado el suelo de las aceras lleno de hojas agujereadas, que durante meses me han maravillado por parecerme absolutamente bellas. Así que después haberlas recogido, observado y probado en distintas opciones instalativas decidí proyectarles luz. Para mi sorpresa descubrí que el juego de sombras generado al proyectar esta luz componía la representación en miniatura de todo un cosmos".

CAJA DE CITAS. JOSÉ MARÍA GARCÍA PARODY
Museo Joaquin Peinado, Ronda
Hasta el 29 de agosto

EL ARTE PERDIDO DE GUARDAR LA LUZ. JUAN LUQUE
Galería Ansorena, Madrid
Hasta el 4 de julio

LO VULNERABLE II. LOLA GUERRERA
Galería Astarté, Madrid
Hasta el 31 de julio

DISPONIBLE CATÁLOGO DIGITAL DE CAJA DE CITAS EN ARS OPERANDI TXTs

05 mayo 2015

Reversos. Lola Guerrera y Javier Flores en El Vuelo de Hypnos.

HERmAFRodita, videoinstalación de Javier Flores. Foto: Cortesía El Vuelo de Hypnos
Redacción / Ars Operandi

El fértil terreno que comparten arte contemporáneo y patrimonio histórico es, en nuestra comunidad, un erial apenas cultivado. Cuesta entender que en Andalucía, un territorio que cuenta con un riquísimo legado cultural, apenas hayan existido proyectos que vinculen la creación contemporánea y el patrimonio artístico y monumental. En este sentido solo cabría citar algunas actuaciones esporádicas como la intervención de Soledad Sevilla en el Proyecto Plus Ultra cuando restituyó, mediante proyecciones sobre las ruinas, el patio del castillo de Vélez-Blanco que se conserva en el Metropolitan Museum o la sutil intervención de Susana Solano en Palacio Dar-al-horra también de Granada.  El Vuelo de Hypnos es la única iniciativa que desde hace más de diez años intenta propiciar un diálogo entre las propuestas de los artistas que invita a participar y el contexto que alberga la Villa Romana de El Ruedo en Almedinilla (Córdoba). En sus nueve ediciones han pasado por el conjunto arqueológico un buen número de artistas nacionales como Jacobo Castellano, Jesús Palomino o Almale Bondía además de cordobeses como Fernando Baena, Miguel Rasero, Ángel García Roldán, Juan López o Tete Álvarez.

En esta edición es precisamente el artista rambleño Juan López quien nuevamente se encarga de comisariar un proyecto que toma como título El reverso incorpóreo y que cuenta con la participación de Lola Guerrera (Córdoba, 1982) y Javier Flores (Doña Mencía, 1969), artistas que mantienen vinculos especiales con Almedinilla. La familia materna de Lola es oriunda del pueblo y Javier vive en Sileras, una de las cinco aldeas de la localidad. Dos creadores que operan en registros diferentes como la fotografía y la escultura pero que tienen el común el interés por “trabajar con la ausencia, representar lo incorpóreo e imaginar lo espiritual”. Guerrera y Flores han confeccionado el proyecto a partir de “fábulas plásticas, visuales y sonoras mucho más relacionadas con los mitos que con la realidad tal cual la perciben nuestros ojos. Una serie de reflexiones y poéticas sobre lo que no somos, sobre los reversos de la realidad humana que nos relacionan directamente con el origen mismo de las cosas”.

Constelaciones, instalación de Lola Guerrera. Foto: Cortesía El Vuelo de Hypnos
Un proyecto "de profundo calado y significado", a juicio del comisario, que se despliega en tres formatos que se suceden a lo largo del año. La propuesta expositiva se abre con Constelaciones, una obra de Lola Guerrera construida con una plancha de metacrilato sustentada por hilos de acero que soporta elementos vegetales encontrados en el territorio de Almedinilla y que provoca un juego de luces y sombras que se convierten en "un microcosmos observado desde las alturas". Por su parte Javier Flores ha construido HERmAFRodita, una escultura de letras corpóreas que funcionan como soporte y pantalla de proyección de una pieza audiovisual a modo de mapping. Las imágenes, explica Juan López "ajustadas al soporte, parten de una estrategia lingüística teniendo como objeto la escultura en bronce del Hermafrodita danzante, y cuyas imágenes desgranan e ilustran conceptos sobre cada uno de los campos visuales que al entrelazarse en el tiempo van originando una dialéctica".

La segunda parte del proyecto plantea la realización de dos acciones performativas que coincidirán con el Festum-Jornadas Iberorromanas. Derramar la noche es la propuesta ideada por Flores y vinculada con el hecho fotográfico y la fábula de Plinio El Viejo. El artista en la oscuridad de una de las numerosas cuevas que tiene la localidad y "sobre papeles fotográficos de gran formato colocará una serie de objetos sobre los que verterá líquido revelador. Mediante un flash con temporizador paralizará las sombras y dibujará  las siluetas o reversos de los objetos. Una excelente metáfora del mundo de las sombras, del origen y de lo intangible". Por su parte Origen es el happening en el que Guerrera "invertirá el gesto de su obra anterior. Si en su instalación el espectador era obligado a observar desde arriba, en esta acción colectiva que tendrá lugar el 16 de agosto se invitará a participar a todo el pueblo de Almedinilla a provocar –literalmente– y contemplar la noche. La artista se convertirá durante unos instantes en Hypnos o dios del sueño, haciendo la oscuridad sobre todo el municipio de Almedinilla". El Vuelo de Hypnos se complementa en esta edición con una publicación en papel donde se trasladarán diversas conversaciones entre el comisario y los artistas en torno a los procesos de trabajo y las preocupaciones estéticas y conceptuales en que han derivado.

El reverso incorpóreo 
Lola Guerrera y Javier Flores
El Vuelo de Hypnos IX
Comisario: Juan López
Villa Romana El Ruedo. Almedinilla (Córdoba)

24 septiembre 2014

Lola Guerrera en la sala Iniciarte


Cama, 2013. Fotografía de Lola Guerrera
Redacción / Ars Operandi

La sala Iniciarte presenta en estos días la obra de Lola Guerrera, artista cordobesa afincada en Málaga, que realiza en nuestra ciudad su primera exposición individual. Aunque con una trayectoria contrastada que la ha llevado a conseguir el Premio de Fotografía AENA o la Beca Vázquez Díaz, muy pocas han sido las oportunidades de contemplar su obra en las salas cordobesas; solo una fugaz aparición en Almedinilla y la presencia de una obra entre los seleccionados del premio Pepe Espaliú de 2009. Guerrera trabaja habitualmente con la galería madrileña Astarté con la que ha participado en el OFF de PHE y más recientemente en la segunda edición de SUMMA ART FAIR que se ha clausurado este fin de semana en MATADERO MADRID.

Ángel, 2013. Fotografía de Lola Guerrera
Si en sus primeros trabajos (Cotidianeidades) Lola Guerrera participaba de lo que se ha venido en llamar fotografía construida, con el paso del tiempo su obra ha ido conformando un universo estético propio que se hunde en la poética de lo efímero y la vanitas y que se sitúa a medio camino entre la escultura, la instalación y la fotografía. Una apuesta que se evidencia ya en series como Delicias en mi jardin en la que interviene sutilmente el paisaje por medio de figuras de origami, pequeñas esculturas de papel que la artista elabora con formas que remiten a animales y plantas. El contraste entre naturaleza y artificio se hace patente en Nebula humilis, la serie desarrollada con la beca del FONCA, en la que construye sugerentes paisajes mediante la detonación de bombas de humo de color en los áridos escenarios de las minas abandonadas de México.

La espera, 2013. Fotografía de Lola Guerrera
En Lo Vulnerable, el proyecto que presenta en la sala Iniciarte,  encontramos, según afirma Rafael Doctor, "las mismas obsesiones anteriores ahora desarrolladas en un concepto e idea mucho más trascendental y sin duda mucho más espiritual". "Hablar de Lo Vulnerable es hablar del todo, de lo único que nosotros somos capaces de percibir y vivir, de lo absoluto. Hablar de lo vulnerable es hablar de la vida pues es su norma interna primordial en la que se desarrolla entre sus únicas coordenadas perceptibles: el espacio y el tiempo. Todo fluye ,y todo fluye incluso más deprisa cuando una persona es consciente de que alberga una vida nueva, un hijo, que en breve se incorporará a este mismo mundo. Pensar en la fugacidad de todo, en el paso del tiempo, en su vulnerabilidad absoluta desde ese estado biológico y psíquico, sin duda adquiere un sentido mucho más trascendental que el que pueda tener desde otra posición más convencional. Sentirse que eres vida y al mismo tiempo pensar que la vida es incontestablemente muerte y desde aquí gritar la única pregunta esencial que flota en nuestra conciencia tanto individual como colectiva, la única cuestión clave siempre sin respuesta y que en su resolución improbable mantiene a la humanidad en pié: ¿para qué?". Por su parte Carmen Dalmau nos recuerda que la belleza de las flores es tan efímera como las edades de la vida.  Para la historiadora y especialista en fotografía "el bodegón floral no ha dejado nada al azar y es portador de un mensaje enigmático en un mundo cerrado, como el que va generando Lola Guerrera, al encadenar unas imágenes disonantes con otras, que se van ordenando por similitud de las formas o por gamas cromáticas, mediante reglas secretas que le organizan de nuevo. Poco a poco va edificando un universo propio, donde es posible construirse una choza india donde refugiarse del choque de los planetas. En este tipi habita quien se piensa a sí mismo y quien ha logrado controlar el lenguaje de la naturaleza. La choza que vemos construida sobre una cama deshecha de sábanas blancas, puras, puede ser refugio seguro o rompeolas de todos los miedos e inseguridades, el lugar más íntimo y a la vez el más inhóspito. Un espacio secreto y oscuro alzado en el interior de una alcoba donde la luz crea una atmósfera mágica".

Lo Vulnerable. Lola Guerrera
Sala Iniciarte
Del 23 de septiembre al 21 de noviembre de 2014
Lunes y martes de 09:00-14:00/ 16:00-20:00 h.
Miércoles, jueves y viernes de 10:00-14:00 h.






10 octubre 2013

Iniciarte selecciona cinco proyectos para su sala cordobesa

Lola Guerrera, de la serie Nebula humilis

Redacción / Ars Operandi 

Ya se ha fallado la convocatoria de Iniciarte en Córdoba, con el objetivo de dotar a dicha sala de una programación expositiva que podría comenzar a finales de este año y prolongarse durante el próximo hasta enlazar con la temporada siguiente. La comisión que ha valorado los proyectos estuvo presidida por Sebastián Rueda—titular de la Dirección General de Acción Cultural y Promoción del Arte e Instituciones Museísticas de la Junta de Andalucia—y compuesta por Manuela Pliego, de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales; Pablo García Casado, director de la Filmoteca de Andalucía; Carmen del Campo, galerista; Nieves Galiot e Hisae Yanase, artistas; y Ángel Luis Pérez Villén, crítico de arte y comisario independiente.

Como ha sucedido en el resto de provincias andaluzas (Sevilla y Málaga, además de Córdoba) en que se ha convocado este programa, la participación no ha superado la veintena de proyectos inscritos. En el caso cordobés ha sido una docena, si bien cuatro de ellos no han sido admitidos por no cumplir con los requisitos de las bases de la convocatoria, concretamente con el límite de edad y la residencia en la provincia. En este sentido, los miembros de la comisión han sugerido que para próximas convocatorias no se tenga en cuenta la fecha de nacimiento como limitación, ni tampoco la fijación residencial a una provincia andaluza concreta, abriéndose la convocatoria a artistas andaluces con propuestas atractivas y asegurando así una mejor difusión de proyectos locales en un contexto regional.

La selección para la sala cordobesa se ha cerrado en torno a cinco proyectos. La propuesta que mayor puntuación ha obtenido es la de Mª Dolores Sánchez Sánchez (Lola Guerrera) con Lo vulnerable, seguida de la de María Ortega Estepa con Mapping-me y la de Alegría y Piñero con Prueba de fuego. Con menor puntuación pero también seleccionados han quedado Eugenio Rivas Herencia con Just Animals y Manuel Jurado Garrido con Hasta el cuello. El resto de proyectos que no han pasado la selección está comandado por Sara Moyano Reina, con Días luz; Demetrio Salces Vaquero, con Rompida; y José Jurado Gómez, con Paisaje interior. Las propuestas no admitidas por no cumplir las bases fueron las de Antonio Blázquez, Miguel Hernández Camacho, David Mena Vega y Francisco Pérez Rus.

Si se respeta la prelación de los seleccionados la propuesta de Lola Guerrera sería la que comenzaría la programación de la Sala Iniciarte. Lo vulnerable es un proyecto que conjuga la fotografía, la escultura y la instalación mediante una estética que se hunde en la poética de lo efímero y la vanitas, con una resolución técnica y disciplinar eficientes y sin que el hecho plástico se resienta. Mapping-me es un paso más en la senda o el camino que María Ortega Estepa se tiene planteado—la serie precedente es Homologías del recuerdo—y que cuenta con el dibujo como campo de trabajo para conocer lo que le rodea y conocerse a sí misma. Alegría Castillo, que forma pareja artística con Jesús Piñero, nos dará a conocer un capítulo más de su habitual investigación sobre la percepción óptica. En este sentido Prueba de fuego recupera e hilvana trabajos anteriores para volver a adentrarse en la experiencia de la visualidad y la tridimensionalidad. Eugenio Rivas completará con piezas fotográficas y dibujos lo mostrado recientemente en La Cajita del Arsenal y Manuel Jurado Garrido activa la participación del público en un proyecto que mestiza fotografía y acuarela.

Los proyectos aprobados tienen cubiertos todos los aspectos que conllevan una exposición. Las obras que no hayan sido materializadas por los artistas serán producidas por la institución convocante—incluso se habla de abonar derechos de autor, un subterfugio para no referirse a honorarios de artista—amén del transporte, seguro, catálogo y texto correspondientes. La inquietud que en un principio se generó a tenor de la interpretación de las bases de la convocatoria queda relegada a la vista de los hechos. Por esta razón, también desde la comisión se ha indicado que en las próximas bases se especifique claramente los aspectos cubiertos por la convocatoria, que no sea necesario indagar en la glosa del texto—las bases actuales no niegan la producción de obra pero tampoco la hacen explícita—para saber de antemano a qué atenerse.

15 enero 2013

Fotografía cordobesa en Stand by_012


Pepe Espaliú, de la serie Fotografías de Barcelona
Redacción / Ars Operandi

Si hace unas semanas dábamos cuenta de la publicación de Stand by_012, la guía de fotografía andaluza que ha editado Sema D'Acosta, hoy centramos nuestro interés en conocer cuál ha sido la aportación de la fotografía cordobesa a este estudio historiográfico. En la primera parte de la obra D'Acosta repasa el devenir de la fotografía en Andalucía en los últimos cincuenta años y desgrana los hitos más significativos de su evolución. En la Córdoba de principios de los sesenta el estudio destaca las figuras de los reporteros gráficos Ladislao Rodríguez Benítez, Ladis, y Ricardo Rodríguez Sánchez, Ricardo, dos fotógrafos que para el autor son ejemplo del "carácter del momento" y que documentaron con sus cámaras "el día a día de la ciudad y sus avatares, en su gran mayoría definido por actos y visitas oficiales, escenas callejeras y eventos populares". A mediados de los setenta un joven Espaliú explora las posibilidades del medio mediante las serie Fotografías de Barcelona,  una colección de obras intervenidas algunas de ellas mediante hilo cosido o rotulador. De la misma época es su serie de fotografías Última cena, una puesta en escena que el artista cordobés realizó en su taller en la que "ya usaba su cuerpo como soporte, algo que se convertiría en motivo habitual de su obra futura".

Ya en los ochenta el país vive un despertar periodístico, "fruto sobre todo del alto interés informativo que demanda la sociedad de la época". Se inicia así, para Sema D'Acosta,  "un periodo de prosperidad para el fotoperiodismo que suscita la primera generación de reporteros gráficos de la democracia" en el que el autor destaca por su contrastada experiencia en la cobertura de conflictos internacionales al cordobés Gervasio Sánchez. 1981 es el año de la constitución de la asociación Afoco, una agrupación "muy activa que ha logrado mantenerse con vigor hasta nuestros días, siendo capaz después de más de treinta años no sólo de promover incontables actividades, sino de seguir estimulando el entorno de la ciudad". Destaca la guía el papel de relevancia que adquiere dentro de este colectivo  la figura del fotógrafo Juan Vacas, fallecido en 2007. La Posada del Potro, punto de referencia de la fotografía cordobesa de final de siglo, será "la que comience en 1986 a normalizar las exposiciones de fotografía en la ciudad, organizando muestras colectivas e individuales de nombres como Sebastiao Salgado o españoles como Manuel Falces, Eduardo Momeñe, Alberto Schommer, Miguel Oriola e Isabel Muñoz". La década de los 80 fue en España "un periodo muy fecundo en lo que se refiere a foros de debate, intercambio de experiencias y todo tipo de manifestaciones colectivas relacionadas con la fotografía" y cita como ejemplo entre otros a la Bienal de Fotografía de Córdoba dirigida por José Francisco Gálvez y Mezquita Foto, responsabilidad de Pedro Roso.

A principio de los noventa Rafael Agredano ejemplifica el proceder de artistas plásticos que "empiezan a recurrir como herramienta a la cámara para desarrollar sus ideas, especialmente aquellas que tienen un carácter conceptual o se derivan de la imagen".  En obras como L’esprit de l’escalier, Agredano rebasa la bidimensionalidad fotográfica al incorporar el soporte como parte de la obra. La serie representa para D'Acosta "una visión entre kitsch y folclórica de la muerte en Andalucía cuya mayor particularidad correspondía no con las imágenes de tumbas y cementerios que se mostraban, sino con el marco enrejado que las contenía, un recuadro de volutas a imitación de algunas ventanas del sur que llevaba al paroxismo la barroquización de la forma, que pasa a ser informacióntan válida, o incluso más, que el contenido fotográfico que manifiesta".

En estos años la fotografía empieza a hacerse un hueco en la programación de las galerías comerciales de nuestra comunidad. El artista Tete Álvarez comienza a trabajar por estas fechas con la galería Cavecanem, "la sala que establece una apuesta más clara y convencida por la fotografía en los 90". En los meandros inestables y ramificados que anegan la imagen fija, señala el autor de Stand by_012, "debemos considerar las circunstancias en las que la obra se vuelve imagen dinámica, entretejiendo a partir de una semántica compartida la instantaneidad con el movimiento. En muchos casos, aunque el medio usado es la videoproyección, el formato sigue conservando un marco de acción fotográfico, coyuntura que logra introducir el tiempo en un medio que históricamente le estaba vedado. En este sentido, "quizás sea el cordobés Tete Álvarez uno de los primeros que combina y entrecruza estos dos procedimientos en una presentación multicanal como Códigos de tiempos, mostrada en 1994 en la Filmoteca de Andalucía".

Llegados al siglo XXI  la fotografía alcanza para Sema D'Acosta "tal estatus de poder como medio visual absoluto, que en una cultura como la nuestra —volcada en la imagen, cada vez más gráfica y menos textual—, no sólo se permite suplantar a las antiguas Bellas Artes, sino que además las condiciona". Artistas cordobeses como el carpeño Miguel Ángel Moreno Carretero, utilizan la fotografía "desde un territorio propio que, sin ser estrictamente fotográfico, se mueve con libertad por esta demarcación expresiva que les resulta eficaz para exteriorizar ideas y materializar conceptos o intuiciones".

La difusión del lenguaje fotográfico ha sido una constante en Andalucía en las últimas décadas, destacando el autor la capacidad del medio para aglutinar a expertos, aficionados y público en general. En nuestra ciudad, señala D'Acosta "debemos distinguir y subrayar en este apartado la bienal de Córdoba, un modelo periódico que arrancó en el otoño de 1985 auspiciada por Afoco, una de las asociaciones fotográficas más afanosas del sur. Este evento, que en 2013 alcanzó su decimotercera edición, se ha celebrado de manera ininterrumpida desde entonces". Al citar las plataformas de apoyo y fomento de la fotografía en nuestra comunidad autónoma, "no podemos dejar de mencionar el Premio Internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler", auspiciado por varias instituciones cordobesas, que se ha convertido en sus seis ediciones en "uno de los galardones especializados más prestigiosos del panorama nacional".

Escena pastoral del sur galante VII, fotografía de Rafael Agredano
La guía se completa en su segunda parte con una serie de textos críticos elaborados por distintos autores —entre los que se encuentran los cordobeses Ángel Luis Pérez Villén y Oscar Fernández— que versan sobre los 86 fotógrafos más relevantes de los últimos cincuenta años. Ocho fotógrafos cordobeses de distintas generaciones se dan cita en Stand by_012. La fotografía de Rafael Agredano participa para Juan Francisco Rueda del "eclecticismo, nomadismo lingüístico y disolución de fronteras entre disciplinas que caracterizan toda su producción. Así, son continuos los cambios de registro en su obra fotográfica: desde lo documental, convenientemente intervenido mediante distintas fórmulas para diluir la ortodoxia y la pureza del género, hasta cierta escenificación, pasando por su uso como testigo de lo performativo". Para el crítico malagueño en la obra de Agredano  "fotografía y pintura —la otra disciplina capital en su quehacer—, además de esa “mudanza” estilística, comparten el uso de la palabra mediante distintos recursos, lo que, en relación con la imagen, le permite incluir ironía e intencionalidad crítica, aspectos consustanciales en su estrategia".

Cerro Trapero, fotografía de Tete Álvarez
Para Ángel Luis Pérez Villén, la obra de Tete Álvarez está inmersa en un "proceso autorreflexivo, propio de la década de los sesenta, que le lleva hasta el cuestionamiento de los límites del arte, su representación y explicitación, materialización y mercantilización, depurando progresivamente sus actuaciones hasta el estado previo en el que aún no se han objetivado". Sus fotografías, añade, "como también sucede con las instalaciones suele requerir una atención adicional, pues lo que en apariencia se nos muestra transparente y cabal, no deja de ser una operación de cuestionamiento. La discrepancia entre lo que creíamos ver y lo que realmente se representa mediante diversas estrategias —inversión y disociación entre significante y significado, aporía, alegoría, metáfora— afecta no sólo al sentido de cada pieza o serie, sino a la misma disciplina. Esta particular predilección por navegar en los límites de las imágenes es algo consustancial a los medios con los que opera: vídeo y fotografía. Álvarez disiente del tratamiento que reciben los temas con los que trabaja y los resetea en cada proyecto".

Natural Portrait, fotografía de Manolo Bautista
La obra de Manolo Bautista representa para Yolanda Spínola el compromiso con las nuevas tecnologías. El artista lucentino "se acerca a ellas utilizándolas como cualquier técnica tradicional. Partiendo de imágenes encontradas, pero siempre buscadas, y filtradas por la especial intención del artista, que tiende a plantear escenarios irónicos o imposibles, concibe escenarios que manipula hasta hilar paradojas que tamiza con un humor especialmente agudo". Bautista, afirma, "crea espacios discursivos, habitáculos sin sentido que parecen lógicos y creíbles. Nos somete a un momento histórico, a un aquí-y-ahora que pertenece a un imaginario colectivo de dudosa memoria. ¿Cómo nos hace sentir la foto? Como si de un fotoperiodista se tratara, nos induce a mirarla como un compendio de fuerzas en un reflejo de una realidad aparente que no ha de dejarnos indiferentes. ¿Recurso o discurso? He aquí la ambigüedad de una sinfonía escrita entre la descripción y el relato".

Nebula Humilis 003, fotografía de Lola Guerrera
Cordobesa de nacimiento aunque afincada en Málaga, Lola Guerrera "usa la fotografía para recrear situaciones e inventar escenas, mentiras artificiales que no carecen de cierto toque mágico". Para Juan Jesús Torres, este uso documental del medio condiciona "la percepción de un lugar que se transforma, por mediación de la intervención artística, en escenarios efímeros abiertos a la imaginación". Series como Nebula Humilis son el resultado de la intervención con humos de colores en canteras abandonadas del desierto mexicano, "un colorido ficticio del que no sabemos la escala ni la repercusión, un truco que captura la inmaterialidad de una nube para convertirla en una forma sugerente y abierta, que nos remite a la fuerza callada de los volcanes". En otros trabajos también recientes "la inocencia de lo que aún no ha sido envilecido, que campa en libertad por interiores capciosos, como los pájaros papirofléxicos que vuelan en Delights in my garden, fugaces invasores migratorios que son retratados para irremediablemente desaparecer, como polvo en el aire, como nubes arrastradas por el viento".

Mecanismos inconscientes del horizonte, fotografía de Miguel Ángel Moreno Carretero
Miguel Ángel Moreno Carretero desarrolla, según indica Susana Solis, "un trabajo multidisciplinar, combinando los géneros tradicionales y la instalación, mostrando un especial interés por las intervenciones, sobre todo paisajísticas, en los espacios públicos. El artista hace uso de la fotografía para documentar antes o después dichas acciones". Las imágenes del carpeño "están dotadas de un evidente componente narrativo que salpica de guiños irónicos e incluso humorísticos, un carácter que se completa con cierto sentido utópico". Sus fotografías, que Solis emparenta con la estética del pop, "se fijan en las llamativas contradicciones del medio tras la intervención artificiosa de la mano del hombre o las derivaciones que toman algunos objetos generados por la sociedad de consumo". Moreno Carretero, explica, "además de desarrollar su producción plástica, dirige también diversas actividades culturales, siendo la más significativa de todas el proyecto Scarpia en su pueblo natal, unas jornadas y encuentros de verano que organiza en El Carpio desde el año 2002. De este modo, el paisaje rural cordobés se convierte así en laboratorio de arte contemporáneo, punto de diálogo y escenario de inspiración para el trabajo artístico y la educación".

Castro del Río, fotografía de Manuel Muñoz
En la fotografía de Manuel Muñoz es posible rastrear, para Ángel Luis Pérez Villén, un ascendente claramente pictórico. Y no sólo porque su autor se dedicase antes a la pintura, afirma, "sino también porque sigue conservando una pauta de trabajo muy similar. Hablamos de proceso, de serie; es decir, de proyecto en el que las piezas encajan como elementos de un sistema y sin embargo conservan su entidad y autonomía significativas, incluso cierto aura de belleza. Y luego también está ese tono que en principio confundíamos con la reverberación del espíritu romántico, que facilitaba imágenes de naturaleza sin domesticar, terrenos vagos e improductivos y que después tornó a revestirse de la cultura de la ruina y los pliegues de la decadencia". Para el crítico cordobés la obra de Muñoz ha dado lugar a "una suerte de fotografía paisajística aunque en escena sólo aparezcan oficios y edificios, utillaje y mobiliario, amén de un repertorio de usos y costumbres arraigado en la memoria y por lo tanto oculto a la mirada. A medida que lo insinuado cobra peso, el registro descriptivo pierde protagonismo y la obra se presta a ser leída en clave narrativa, dando lugar a tantas historias como receptores".

Cuatro niñas miran desde el interior de una furgoneta destrozada. Sarajevo, 1994. Fotografía de Gervasio Sánchez
El fotoperiodista Gervasio Sánchez mantiene, según afirma María Arregui, un enérgico sentido del compromiso social en todos aquellos contextos en los que desarrolla su trabajo. Su carrera, explica, se ha centrado en "desvelar las consecuencias menos evidentes de los conflictos bélicos". Sus fotografías, caracterizadas para Arregui además de por su valor narrativo por una emotiva naturalidad, "ponen de relieve el drama de personas anónimas cuya identidad es rescatada en series como Vidas Minadas, donde da testimonio a las víctimas de explosiones de minas anti-persona, heridos a los que hace un seguimiento tanto de su tragedia como de su voluntad de vivir. El fotógrafo cordobés, Premio Nacional de Fotografía en 2009, muestra en sus trabajos "lo explícito del daño inmediato y lo implícito en escenas cotidianas de gente normal, en incluso feliz, que convive con la desgracia a diario. No se recrea en el dolor sino que abre la mirada hacia la realidad de vidas inmersas en el conflicto y abandono, mostrándolas en su plena dignidad, evidenciando la injusticia y denunciándola decididamente, buscando que el sobresalto de la conciencia gane el pulso a la compasión pasiva".

Solentiname. Isla Mancarrón, 1990, fotografía deRafael Trobat
Rafael Trobat se inicia en la fotografía a finales de los ochenta. Sus comienzos están ligados, como señala Eduardo D'Acosta, a la figura de Cristina García Rodero, de la que fue ayudante durante varios años. En 1990 comienza en Nicaragua "su proyecto más personal y ambicioso, un trabajo ininterrumpido que ilustra dos décadas de la vida cotidiana de este territorio centroamericano". Aquí, junto al agua es "una visión amplia y sincera —siempre desde lo cotidiano— de una nación peculiar marcada precisamente por su relación con el líquido elemento, su extraña geografía volcánica, su clima tropical y una personalidad difícil de describir que varía entre lo tierno y lo histriónico". Estas imágenes son un reflejo de la sociedad y el paisaje nicaragüense después de la revolución sandinista aunque como indica Eduardo D'Acosta, el fotógrafo cordobés no repara en temas de actualidad política sino que se centra en el día de las personas "dando especial protagonismo al ser humano". Y retoma las palabras de Alejandro Castellote, cuando afirmaba que la obra de Trobat “se inscribe en la estela de los grandes fotógrafos humanistas y se ha situado como una de las más honestas y vibrantes del documentalismo español; en sus fotografías se yuxtapone el rigor conceptual y formal que Koudelka hereda de Cartier-Bresson, la mirada crítica e inteligente que utiliza Robert Frank para diseccionar la sociedad norteamericana, o el retrato que realiza García Rodero del universo dual del ser humano, que fluye entre la tragedia y la celebración eufórica de la vida”

Sema D'Acosta 
Stand by _012
Edita
Fundación Valentín de Madariaga – MP
Sevilla, 2012

ISBN: 978-84-616-0619-1

232 págs.

Bookmark and Share