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27 febrero 2016

Equipo 57 y Pepe Espaliú en el 35 aniversario de ARCO


Un aspecto del stand de Rafael Ortiz en ARCO con obras de Equipo 57. Foto: Ars Operandi
Tete Álvarez / Ars Operandi

Madrid se convierte en estos días en la capital de todas las ferias de arte. Y es que, orbitando alrededor de ARCO, se contabilizan ya casi una decena de iniciativas que, atendiendo a diferentes segmentos de mercado, vienen a completar la oferta de la XXXV edición de la feria. Una edición con un tono marcadamente celebratorio que pretende reclamar el decisivo papel que ARCOMadrid ha desempeñado como dinamizador de la escena artística en el país. Como muestra de homenaje a las galerías que han recalado en ARCO durante estos 35 años, la organización ha invitado a 33 grandes firmas internacionales entre las que se incluyen nombres tan aquilatados como los de Lisson Gallery, Marian Goodman o Chantal Crouse. Los principales exponentes del arte contemporáneo en Córdoba, Equipo 57 y Pepe Espaliú, cuentan un año más con una importante presencia en la feria de la mano de sus galeristas habituales, Rafael Ortiz y Pepe Cobo. En el caso de Equipo 57 la presencia es doble; a la nutrida representación de obras que presenta Rafael Ortiz hay que sumar en esta edición los trabajos que se incluyen en el stand de la mítica galería parisina Denise René.

Obras de Vasarely y Equipo 57 en el stand de Denise René en ARCO. Foto: Ars Operandi
Denise René, que vuelve a Madrid para conmemorar el aniversario de la feria, es la histórica galería que albergó hace casi 60 años una de las primeras muestras individuales del colectivo formado por Juan Serrano, Juan Cuenca, Ángel Duarte, Agustín Ibarrola y Pepe Duarte.  Para su comparecencia en ARCO la galería francesa ha seleccionado Sín título KØ 43, un óleo sobre lienzo de 1958 realizado en Dinamarca que ya estuvo presente en la exposición retrospectiva de Equipo 57 en el MNCARS y que se exhibe junto a obras de Victor Vasarelly y a una escultura de varilla de acero perteneciente a la producción individual de Ángel Duarte. Por su parte, la galería Rafael Ortiz dedica gran parte de su stand a una recopilación de obras del colectivo de artistas. La muestra incluye óleos, gouaches, esculturas en piedra artificial, madera y acero, mobiliario, bocetos y prototipos que son exhibidos con una disposición propia de un gabinete de coleccionista. Rafael Ortiz reclama con su apuesta la "permanente actualidad" de una obra que, a medida que pasa el tiempo, "sigue creciendo en reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional".

Obras de Miroslaw Balka y Pepe Espaliú en el stand de Pepe Cobo en ARCO. Foto: Ars Operandi
La obra de Pepe Espaliú vuelven un año más a ARCO de la mano de su galerista, Pepe Cobo. El que fuera director de La Máquina Española, la galería que proyectó internacionalmente la obra del artista cordobés, presenta en la feria madrileña una selecta relación de autores que incluye nombres tan señalados de la escultura contemporánea como los del propio Espaliú, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Miroslaw Balka o Stephan Balkenhol. Pepe Cobo acude a este aniversario de ARCO con dos piezas de Espaliú, Sin título, una escultura de bronce y cuerda del 91 y Dentro de poco, una obra sobre madera que guarda especial recuerdo para el galerista ya que se mostró en la primera individual que realizó el artista cordobés en la galería sevillana en 1987. Cobo ha señalado a Ars Operandi que es notorio el interés que sigue suscitando la obra de Espaliú como demuestra el anuncio de una próxima exposición individual en el IVAM comisariada por dos especialistas en la obra del artista como son el crítico y comisario Juan Vicente Aliaga y el actual director del centro valenciano, José Miguel Cortés.

Trash, de Antonio Blázquez en el stand de ABC en ARCO. Foto: Cortesía del artista
Sin salir de ARCO y ya fuera del programa general encontramos la presencia del cordobés Antonio Blázquez,  seleccionado, junto a otros diez jóvenes artistas emergentes por el crítico y comisario Javier Díaz Guardiola para mostrar su procesos de trabajo en el stand de ABC. El periódico, que conmemora el XXV aniversario de su suplemento cultural, ha querido así dirigir su mirada hacia los artistas que, "tal vez, alcancen la cima por méritos propios en ARCO en el año 2041, dentro de otros 25 años". Durante los días de la feria los artistas seleccionados han realizado sus trabajos a la vista del público para conformar una obra que mantiene el formato y la cabecera del suplemento cultural. Antonio Blázquez ha usado para la ocasión el repertorio iconográfico que le es afín, con imágenes fotocopiadas extraídas de los medios e intervenidas mediante dibujos. Trash, la obra que presenta, es en palabras del artista "una pieza realizada con información del propio periódico, caras de personajes que han aparecido en estos últimos meses, recopiladas, sacadas de su contexto, reimpresas sobre papel rosa y convertidas en pequeñas bolas de papel arrugado". También en el espacio que ARCO dedica a los medios de comunicación, en el stand de RTVE, nuestro compañero Jesús Alcaide, ha formado parte de Ruido. Nieve, un proyecto del artista Eduardo Hurtado que pretende poner en primer plano "aquello que habitualmente está fuera de foco como el registro, la escenografía, el ensayo o el discurso audiovisual".

Un aspecto de las obras de Rafael Jiménez en el stand de Modus Operandi en JustMad. Foto: Cortesía de la galería
Al igual que sucede en las grandes ferias internacionales, alrededor del astro de ARCO giran ya, a modo de satélites, casi una decena de ferias. Desde las más veteranas como ArtMadrid hasta las recién llegadas como Drawing Room proponen todas una oferta complementaria a la feria madre prestando especial atención al arte más emergente. En JustMad, que celebra su séptima edición, el artista cordobés Rafael Jimenez presenta en el espacio de la galería madrileña Modus Operandi una colección de obras que forman parte de una investigación en proceso en la que reinterpreta mediante dibujos con plastilina bustos, retratos, piezas y objetos museísticos. trabajos recientes que delatan su interés hacia el pasado y nuestra identidad, "prestando atención a las diferencias entre los conceptos de historia y memoria y a la deformación y manipulación de ambos a través de la imagen".

Mapping me: Crecer también duele, obra de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista
Por su parte, la artista María Ortega Estepa hace doblete en dos de las ferias madrileñas con obras en las que la naturaleza adquiere todo el protagonismo. En Room Art Fair, que se celebra en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, presenta obras como Cosmos. La Armonía en el stand de la galería Bus Station Space de Santiago de Compostela en una muestra comisariada por Jose Luis Rey Barreiro. Por otro lado en We are fair y de la mano de la galería Millano Art Studio se pueden contemplar obras de la artista cordobesa de la serie Mapping-me.

Un_folded_01, políptico fotográfico de Fernando M. Romero en We are fair. Foto: Cortesía del artista
También en We are fair, otro artista cordobés, Fernando M. Romero, presenta sus trabajos, un políptico fotográfico de la serie Un_folded, en el I Proyecto Andalucía, comisariado por Esther Fernández, presidenta de la asociación ANVAD, y en el que también se muestran obras de Javier Calleja, Joan Lara, Manuel A. Domínguez o María Cañas entre otros. Romero, que ya participó en la pasada edición de JustMad, presenta en estos días una amplia recopilación de trabajos recientes en el Hospital Real de Granada bajo el título He atrapado una sombra.

Entresijos, obra de Pepe Puntas en el stand de la galería BAT en ArtMadrid. Foto: Cortesía del artista
La más veterana de las ferias paralelas, ArtMadrid, celebra su decimoprimera edición en la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles con 46 galerías y una significativa presencia entre ellas de expositores internacionales. Una de las galerías habituales de la feria es BAT Alberto Cornejo donde el artista cordobés Pepe Puntas presenta, como viene siendo habitual en los últimos años, una selección de sus trabajos más recientes en un stand que también incluye obras de Diego Canogar, Byeonghee Bae o Carlos Albert entre otros.



19 septiembre 2015

Z, arte contemporáneo en la periferia de la periferia

Sacrificción, acuarela de Manuel León en El Pueblo, exposición colectiva que forma parte de Z. Foto: Cortesía del artista

Redacción / Ars Operandi

Casi una decena de proyectos de arte contemporáneo se dan cita ya en la provincia de Córdoba. Uno de los últimos en incorporarse al programa Periféricos es Z, las jornadas de arte contemporáneo de Montalbán que celebran en estos días su cuarta edición. Dirigidas por los artistas locales Demetrio Salces y Rafael Jiménez el encuentro pretende convertir durante tres días a una localidad de poco más de 4.000 habitantes "en un pequeño gran laboratorio en torno al arte y la cultura contemporánea. Acción y reflexión sin renunciar a lo lúdico, en propuestas sin complejos y en las que pretendemos conectar y acercar las prácticas contemporáneas al público montalbeño”. Y es que “El pueblo” es el título que toman unas jornadas que van a reunir este fin de semana a artistas, gestores y agentes culturales de Andalucía para poner en común aspectos relacionados con la creación artística contemporánea. Z arrancó ayer viernes con una intervención en el Teatro Municipal de Fran Pérez Rus, Cenital, y sendas exposiciones del colectivo Luneados y la fotógrafa Lola Araque. Tras la presentación oficial de las jornadas, el Casino del pueblo acogió Salmorejo vs Oricios, un encuentro entre el director de la Semana de arte contemporáneo de Asturias AlNorte, Ángel Antonio Rodríguez, y el artista, comisario de arte y director de La Universidad Emocional, Paco Pérez Valencia.

En la jornada de hoy el artista y gestor cultural Rubén Barroso presentará Voladora, Cultura Portátil, el proyecto en el que anda embarcado tras la clausura de Contenedores. También realizará la presentación del último número de la revista ilustrada Las Ciervas mientras que los organizadores de Scarpia harán lo propio con la presentación del libro Scarpia 2002/2015, que recoge catorce años de creación en la localidad cordobesa de El Carpio. El plato fuerte de las jornadas será la exposición que va a reunir en la Sala Depósitos a nombres significativos de la plástica andaluza como Manuel León, la pareja MP & MP Rosado, Mercedes Pimiento, María José Gallardo, María Ortega Estepa, Daniel Silvo y Mario Marín. Las jornadas se cerrarán mañana con Camino Z, un proyecto de intervenciones en el paisaje a cargo de Miguel Ángel Moreno Carretero y Fdavid Ruiz y el encuentro La periferia de la periferia, que reunirá a artistas, gestores y otros agentes culturales que desarrollan sus proyectos en la provincia de Córdoba.

01 septiembre 2015

Apuntes para un nuevo curso

Sin título ,1957. Lienzo sobre tabla de Equipo 57 en Córdoba Luciente. Colección Diputación de Córdoba
Tete Álvarez /Ars Operandi

Pocas novedades depara de momento este nuevo curso que viene marcado por los cambios recientes en las instituciones públicas. Un cambio de signo que aún no se ha trasladado a la agenda cultural de la ciudad provocando una cierta sensación de impasse. Así las cosas, una de las escasas iniciativas que desde el plano institucional se vislumbra es la presentación de Córdoba Luciente, la exposición que reúne una parte de los fondos artísticos de fundaciones y museos cordobeses que se pudo contemplar en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. La muestra ofrece una selección de trabajos realizados por artistas cordobeses de diversas épocas además de obras de artistas no vinculados a la ciudad fruto del mecenazgo institucional o como parte de colecciones cordobesas. Cordoba Luciente compartirá espacio en la sala Vimcorsa y el recién inaugurado Centro de Arte Rafael Botí. Quedan en el aire dos exposiciones que llegaron a tener fecha y lugar de inauguración y que surgieron como reciprocidad a la exposición bilbaína. La exposición De Goya a Gauguin y otra de artistas vascos en los fondos del Museo de Bilbao desaparecieron de la agenda sin que nadie ofreciera explicación alguna. La muestra de artistas vascos iba a ser expuesta en el Centro de Arte Rafael Botí pero la pésima adecuación de edificio impide que pueda albergar obras de gran formato.

Aspecto inaugural del Centro de Arte Rafael Botí. Foto: Ars Operandi
Con esta importante tara nace el controvertido Centro de Arte Rafael Botí, una institución inaugurada en los estertores del gobierno popular de la Diputación que arrancó entre pronunciados cuestionamientos e incógnitas en su funcionamiento. Éste sin duda será uno de los grandes entuertos que habrá de desfacer la nueva diputada de Cultura y presidenta de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí. Reconducir desde las buenas prácticas y la participación del sector del arte una institución muy degradada por el paso del gobierno anterior se antoja como la principal tarea de la nueva corporación. Estos mismas propuestas son las que las organizaciones del sector continúan reclamando para el Espacio Andaluz de Creación Contemporánea. El relevo al frente de la Consejería de Cultura trae el anuncio de un borrón y cuenta nueva por parte del gobierno andaluz. El fracaso de las políticas dirigistas y carentes de rumbo de los anteriores gabinetes atestigua la necesidad de encontrar una salida consensuada a esa patata caliente en la que parece haberse convertido el anteriormente conocido como C4. Por su parte, en la sede de Orive no se esperan grandes cambios. Y es que desde hace ya demasiado tiempo las políticas culturales se repiten por inercia independientemente del grupo político que detente la concejalía de Cultura del Ayuntamiento. La esperanzas de que alguien como David Luque, con acreditado conocimiento de causa, pudiera estar al frente de Cultura se desvanecieron en virtud de la aritmética de los pactos. Sobre la mesa de la nueva concejala las propuestas del sector del arte contemporáneo que presentaron a los partidos en las pasadas elecciones municipales y en las que reclaman entre otras fórmulas de participación de los agentes culturales la creación de un Consejo Municipal de la Cultura.

Marcel Broodthaers. Un Voyage en Mer du Nord. Edición alemana de libro y film 16 mm.. 1973 - 74. Colección particular
Uno de los pocos ejemplos de gestión independiente y profesionalizada en proyectos culturales municipales es Cosmopoética. Una edición más, su programación incluye propuestas en las que confluyen la poesía y el arte contemporáneo. En esta ocasión Oscar Fernández lanzará los dados de Mallarmé en los espacios del Centro Pepe Espaliú para componer Proyecto para un texto, una propuesta de artistas interesados en reflejar la naturaleza material, tangible, del poema. Nombres tan reseñables como John Baldessari, Marcel Broodthaers, Chris Burden, Jan Dibbets, Dénes Farkas, Ian Hamilton Finlay, Rogelio López Cuenca, Michalis Pichler junto al cordobés Rafael Quintero firman piezas no-literarias que, paradójicamente, toman la escritura como medio, soporte o inspiración. Otros citas de interés en la agenda institucional de este comienzo de temporada son las exposiciones del artista cordobés José Jurado, que llevará a la sala Iniciarte su proyecto fotográfico Resaca Nacional y de Andrés Rábago El Roto que mostrará en las Galerías del Cardenal Salazar una selección de los dibujos que lo han llevado a convertirse en la principal referencia actual del humor gráfico español.

Aspecto de Wild Things con obras de June Crespo, Patrick Hough, Anna Franceschini en The Green Parrot. Foto: TGP
La escena independiente de la ciudad cuenta desde este verano con un anhelado proyecto que ha permitido recuperar un edificio público en desuso para reconvertirlo en espacio de trabajo para la industria creativa y cultural. MODO, el proyecto de ZUM y Colaborativa, ha abierto sus puertas en La Pérgola con una programación que hasta ahora ha incluido un Summer Market, un ciclo de películas y documentales de dominio público, Cine-Libre en el jardín, y las sesiones Proyecciones en la buhardilla, un proyecto en colaboración con otro de los espacios independientes de la ciudad, El Arsenal. En el capítulo de bajas reseñar el cierre del espacio de BlowUp en el Huerto de San Pedro. El antiguo almacén de sacos albergó en sus salas una nutrida programación sobre fotografía contemporánea, actividad que aseguran continuará aunque sin un espacio físico habitual. Por su parte, en CoMbo, tras el interesante encuentro Jaque a la institución que han llevado a los cursos de verano de la UNIA preparan ya el inicio de temporada que tendrá lugar este próximo viernes con Ensayo para una exposición, una muestra de artistas residentes en La Fragua de la que forman parte la holandesa Lisa Marie-Vlietstra, la sudafricana Katherine de Villiers, el estadounidense Christopher Squier, la francesa Erica Roux y la polaca Olga Micinska. Ya en octubre contarán con la presencia del artista sueco Tobías Sjoberg quien dará paso a la flamante ganadora de la Beca UCO-La Fragua de fotografía, Ira Lombardía, para finalizar el año con un proyecto de la mano de The Green Parrot, el espacio independiente radicado en Barcelona.

Repentirs Impossibles: pour se corriger, il faut ajouter. 1991.
Acrílico, collage y tercipelo sobre papel entelado de José María Baez
Los artistas cordobeses ultiman también el comienzo de la temporada artística. Abrirá fuego este mismo miércoles Beatriz Sánchez que presenta en la Sala Siglo XXI de Huelva los trabajos realizados a partir de la concesión de la Beca Vázquez Díaz. Bazar milagro es un compendio de ese imaginario tan personal de la artista compuesto por objetos (vestuario, escenografías, fotogramas…), momentos (gif animados, performance, video experimental, dibujos, fotomontajes) e inmersiones en el ciberespacio (cibertutoriales, fake, desdoblamiento de personalidad...). La siguiente cita será en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo donde el próximo día 10 se presentará la donación que ha realizado a los fondos del centro el artista José María Baez. Se trata de una selección de siete obras de distintas etapas que incluye trabajos sobre papel de los ochenta como los que se vieron en Sucio y limpio, la pinturas de textos que caracterizan su obra de los noventa y el políptico Heridos, infectados que se pudo contemplar en la sala Vimcorsa en La enfermedad, la muerte. Reflejos y visiones en el arte cordobés. También el día 10 comienza la tercera edición de la feria internacional de arte contemporáneo, Summa Contemporary. La única representación andaluza es un año más la galería sevillana Rafael Ortiz que acude a Matadero con obras de Equipo 57 y Dorothea Von Elbe. En la Fundación Giorgio Cini de Venecia Miguel Gómez Losada participa en la colectiva Spain Identity / Modernity, un proyecto de la colección Luciano Benetton que ya arribó al CAC Málaga en el que 216 artistas españoles intervienen en un lienzo de pequeño formato.

Collages de Jacinto Lara en Art Jaén. Foto: Cortesía Galería La hormiga
Doble cita la de Fernando M. Romero. Por un lado formando parte de Gramática y bricolaje, una exposición comisariada por Sema D'Acosta para la galería marbellí Yusto Giner que incluye nombres fundamentales de la pintura del sur de España como Miki Leal, Patricio Cabrera, Ángeles Agrela, Sonia Navarro o FOD. Por otro, a finales de septiembre, el artista cordobés comparece en la Feria de Arte de Madrid Estampa 2015 de la mano de la galería santanderina Siboney donde mostrará trabajos pictóricos recientes. Fernando Baena, en su doble faceta de artista e investigador, prepara en estos días en Cuenca (Ecuador) la primera edición Festival de Arte de acción de Cuenca. El programa incluye performances de artistas como Santiago Sierra e Isidoro Valcárcel Medina además de actividades relacionadas como charlas, exposiciones, presentaciones, proyecciones y talleres que se desarrollarán en diferentes espacios expositivos de la ciudad. Por su parte, Jacinto Lara presenta esculturas y pinturas en el Centro de Arte Contemporáneo de Vélez-Málaga en una muestra que repasa una década de exposiciones en la Galería Krabbe y que también incluye obras de Antonio Povedano. De manera individual se podrán contemplar pinturas de gran formato y collages y grafitos del artista en el stand de la galería La hormiga como parte del programa de la Feria de Arte Contemporáneo de Jaén, Art Jaen 2015, que se celebra en el Museo de Jaén. En la provincia, Z, las jornadas de arte contemporáneo de Montalbán ha hecho público el cartel de esta cuarta edición que incluye a nombres del arte contemporáneo andaluz como Paco Pérez Valencia, Manuel León o MP & MP Rosado y cuenta con la presencia de artistas cordobeses como María Ortega Estepa o Miguel Ángel Moreno Carretero. Ortega Estepa y Moreno Carretero comparten también exposición en el Alentejo. Se trata de Ao sul da Ibéria, una muestra que reúne en la Fundação Nossa Senhora da Esperança de Castelo de Vide a once artistas españoles y portugueses en torno al concepto arte y la sostenibilidad.


18 diciembre 2013

María Ortega Estepa. Cartografías del tiempo compartido


Aspecto de la exposición de María Ortega Estepa en la sala Iniciarte. Foto: Ars Operandi
Óscar Fernández / Ars Operandi 

Allá por los siglos XVI al XVIII fueron establecidos los parámetros de las ciencias exactas. Ocurrido esto, no le quedaba a la modernidad otra tarea que cuestionarlos con el mismo tesón con que fueron puestos en pie. Aquélla fue una esforzada tarea, aún inconclusa, que nos sigue conduciendo por senderos salpicados de enmiendas al pensamiento idealista o puramente racional. A ojos de quienes impugnaban el dogma científico, la pretensión de exactitud del mismo acarreaba un dominio excesivo de lo cuantificable, de lo finalista y de la réplica, que excluía lo imaginario, el deseo o lo espiritual de las disciplinas académicas autorizadas. El saber, se denunciaba, parecía haber abandonado la espiritualidad por primera vez en la historia. 

Esta oleada de críticas crearía las condiciones para la emergencia de una modernidad múltiple y bifurcada en infinitas direcciones, algunas de ellas opuestas. Podríamos decir, de hecho, que fueron muchas las modernidades que han coexistido desde entonces hasta nuestros días. Y que en éstas colisionan la vanguardia y la reacción, el avance hacia lo desconocido y la más absoluta nostalgia del pasado. De entre todas ellas no interesan tanto las posturas extremas. Los extremos, en la mayoría de las ocasiones, son anecdóticos o menos ilustrativos, ya que su radicalismo ejerce tal fascinación que encandilan a la mayoría. Y, claro, se “gastan” por el trasiego de dicha multitud. Interesan más, al menos a quien escribe, las posiciones intermedias, híbridas y diseminadas que brotaron en medio de aquél cisma. Estas alternativas pugnaban, con análoga ambición a la de los científicos, por erigir un sistema contrario al de la ciencia clásica; esto es, un sistema que se dejara contaminar por las circunstancias del sujeto; un sistema alimentado por datos pero también por intuiciones, y capaz, por encima de todo, de anular a la regla y la cuadrícula como un fin en sí mismas, convirtiéndolas en un medio para llegar a comprender otros saberes y alcanzar consciencias no formalizadas. 

Wilhelm Dilthey podría ser un buen ejemplo de este pensamiento excéntrico y meridiano, a la vez. Su estética se proponía crear, a finales del siglo XIX, nada menos que una ciencia subjetiva de las humanidades. Con ella aspiraba a restañar el equilibrio que las tendencias imperantes en su tiempo, más concretamente el Naturalismo, habían descompuesto. Dilthey observaba con preocupación cómo el imperio de la técnica había generado una mirada nueva a la realidad, que se limitaba a lo inmediato y poco menos que a copiar lo real sin otro fin que la propia demostración del gesto técnico, de la reproducción. De su manifiesto sentido de pérdida, situado a medio camino entre la nostalgia y el asombro, afloraría sin embargo un proyecto audaz y visionario que fusionaba la tradición trascendental de las artes y las humanidades con el afán de conocimiento científico. Su modelo se construiría sobre dos cimientos enormemente inspiradores. Por un lado, Dilthey no dudó en mantener viva la tradición estética clásica, esa que nos invita a ver la realidad a través del prisma artístico para enriquecer nuestra propia existencia. Por el otro, avanzaría en la definición del sujeto moderno, heredado del romanticismo, como aquél que protagoniza la experiencia estética pero también el relato histórico. Esto es, ratificaba la figura del narrador autorizado por la gran ciencia pero lo mostraría como un sujeto implicado, como una subjetividad que experimenta y comprende a la vez, que hace de la vivencia el camino hacia el saber. 

Más nítido, e igualmente ambicioso, se nos aparece el narrador en Walter Benjamin. En un breve ensayo que lleva ese título, El narrador, y que fue elaborado entre 1928 y 1935, el autor germano disecciona algunas de las ideas que sugería Dilthey, pero desde una posición bien distinta. Dilthey no era un mero crítico de su tiempo; era, más bien, un nostálgico. Su aspiración era rememorar el pasado de una manera dinámica a través del presente, que para él es poco menos que un desgraciado inconveniente de la Historia. La vivencia es la base del relato histórico, y por extensión del hecho artístico, por cuanto que es en ella donde el pasado se actualiza constantemente, obteniendo esa resistencia a lo inmediato, y a lo fugaz del presente, que ansiaba Dilthey. 
 
Homologías del recuerdo de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista
En Benjamin, sin embargo, la nostalgia de un tiempo mejor no tiene cabida. De hecho, cuando explica que la narración es un arte con los días contados rechaza interpretarlo como una “manifestación de decadencia”. Pero su ensayo tampoco es afirmativo ni cómplice. La argumentación del alemán no dista demasiado de la de Dilthey. Detecta, como éste, una sustitución progresiva de la tradición del relato y el narrador, anclados en la oralidad, en lo artesanal y directamente conectados con el oyente, por una forma de producción mucho más fría, tecnológicamente determinada y orientada a un oyente solitario. Mas su interpretación es esquiva, ambigua incluso. No hay en ella esa nitidez con la que el propio Benjamin se posiciona cuando, por ejemplo, extrapola este cambio al terreno de lo visual en su famoso ensayo sobre la obra de arte y la reproductibilidad técnica. 

A pesar de sus diferencias, Dilthey y Benjamin construyen, desde sus respectivas atalayas, una crítica al paradigma científico-técnico cuyos destellos irradian hasta nuestros días. Por sintetizar, podríamos desbrozar sus planteamientos en dos líneas principales. La primera vendría a decir que, con el advenimiento de la revolución tecnológica y de los saberes técnicos, se está perdiendo el campo de la experiencia, no sólo de la experiencia sensible, sino de todos los grados de experiencia. Benjamin es claro en este sentido: “la cotización de la experiencia ha caído”. Por experiencia se entienden todas aquellas formas de sabiduría adquiridas a lo largo del itinerario vital de cada individuo, quedando excluidas de esta definición aquéllas resultantes de ensayos de laboratorio o de procesos de investigación clínica, que son por definición ajenas a la vivencia. Lo que se denuncia en este primer asalto a la ciencia es el hecho de que, en su búsqueda de la solución técnica, ésta se ha anclado en lo instrumental y ha mitigado esas otras preocupaciones, de calado más emocional o transcendente, de las que los sabios se ocupaban antes. A consecuencia de ello “el lado épico de la verdad”, diría Benjamin, se extingue. 

Si asumimos que el «sentido de la vida» no puede ser objeto de demostración científica y entendemos que el arte de narrar era una forma de transmisión de conocimiento encaminada precisamente a entender este sentido de la vida, la narración pierde su razón de ser y se disuelve en un mundo dominado por los saberes técnicos. Este es el segundo argumento en el que Dilthey y Benjamin se encuentran: la figura del narrador, fundamental para el ideal de estética como forma de conocimiento que ambos defienden, se ve arrinconado, prácticamente excluido, por lo científico. En Dilthey el narrador es ese sujeto que revive la historia, el encargado de mantener vivo el pasado, en pugna contra el Naturalismo; para Benjamin el narrador es quien custodia la tradición oral, ese artesano de la comunicación que poco o nada tiene que ver con la forma paradigmática de relato en la época técnica, la novela. 

Nuevas constelaciones de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista
Con sus aportaciones, Dilthey y Benjamin abrieron una línea de pensamiento que atraviesa el siglo XX de punta a cabo. Dieron pie, así, a una tradición de la que brota también el sentido de la obra reciente de María Ortega. A artistas como ella corresponde retomar este inmenso legado para someterlo a los rigores de la plástica. Son ellos los encargados de producir una forma estética capaz de traducirlo. Podríamos reconocer a estos artistas como sujetos implicados en la construcción de un paradigma artístico que es riguroso y ordenado, pero dentro del cual es no sólo posible sino necesaria la emergencia de un sujeto emancipado, deseante, creativo. Un sujeto que use las herramientas del saber estructurado pero que huya del peligro por excelencia de la técnica, cual es su tendencia a la repetición, a la normalización de todo cuanto toca. La práctica de autores como María Ortega se debe considerar, pues, como la síntesis de lo estructural y lo sensible. Un planteamiento nada actual en su sentido último – nos acompaña, como hemos visto, desde hace más de cien años- pero que está encontrando formas inéditas de expresión, ya que ha inventado un lenguaje propio y novedoso de la mano de estos creadores. 

La aportación de los artistas a cuya escuela se incorpora María Ortega podría sustentarse sobre dos elementos de fuerza que podríamos resumir como la perversión del sistema cartográfico, por un lado, y la extensión del paradigma arte-vida. El primer aspecto es imprescindible para comprender las piezas recientes de Ortega, sobre todo las desarrolladas bajo el título Homologías del recuerdo, durante su residencia en Bilbao en 2012, y las que presenta ahora en Iniciarte bajo el título Mapping me. El ejercicio de la cartografía, que fue la mayor expresión del imperialismo cognitivo propio de la modernidad tecnológica, es una herramienta desviada por la artista para otros usos. Recurrir a la mediación del mapa sigue siendo imprescindible, pues es necesario atenerse a un lenguaje compartido por todos para hacerse entender. Esta es, de hecho, la aportación ineludible y fundamental del paradigma científico: dotarnos de una articulación común de saberes y de lenguajes abstractos que sean reconocibles casi universalmente. Pero, admitido esto, quién dijo que su uso debía encaminarse exclusivamente hacia lo geopolítico, hacia la construcción de una mirada dominante sobre el territorio. Y, lo que es más grave, ¿quién nos inculcó que sólo los territorios físicos son “mapeables”? ¿Acaso -y en este sentido es básico recuperar a Dilthey- hemos olvidado el concepto de paisaje romántico? 

 El acto del mapeo es aquí, como lo fue por ejemplo para los situacionistas, un acto poético. Se trata de una exploración emocional que se alimenta de la experiencia radicalmente subjetiva de quien la realiza. Este levantamiento de una carta sobre el terreno asume un alto grado de indeterminación, algo que también tiene en común con los situacionistas. La importancia de esto para los situacionistas fue tal que llamaron a su actividad “deriva”. Un concepto revolucionario que ha llegado hasta nosotros superando la vieja idea de cartografía, introduciendo el azar como forma de acción y desterrando para siempre la relación de dependencia del mapa respecto del escenario que representa. De esta manera se explican también los mapas de María Ortega, que son piezas únicas, lo que descarta cualquier intento de generalización o de construcción de una guía del terreno a partir de éstos. 

Podría decirse que el singular mapeo de la artista ha acabado por perder de vista al terreno, de modo que funciona como un signo que no remite a otro lugar que el trazado sobre el propio papel que lo soporta. Nos encontramos así ante un aparente sinsentido: hacer un mapa sin lo mapeado. Una especie de contradicción que podría llevarnos al camino sin salida de lo tautológico; es decir, de un sistema que no representa a otra cosa que a sí mismo. Sin soslayar las posibilidades de un gesto de este estilo, que nos llevaría por ejemplo a la noción del signo hueco que propone Jean Baudrillard, encontramos en Ortega una solución de otra índole. Es evidente que ella ya usa el mapa como un lenguaje autónomo, del mismo modo que también es claro que los ejes de coordenadas y el código de la cartografía aparecen en su obra como figuras retóricas. Es igualmente meridiano que con ello produce un cortocircuito del sistema, pues despoja a la ciencia cartográfica de su objeto de estudio. Pero no lo hace para vaciarlo de contenido, como tampoco pretende silenciarlo o declararlo obsoleto. La idea de mapa ha devenido forma, puro lenguaje que se usa desde una libertad total y sin el prejuicio técnico que lo dominaba antes. 


Obra de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista

Esta declinación formalista de las coordenadas cartográficas cierra filas en torno a la naturaleza eminentemente pictórica del contexto de lectura donde se inscriben. Sometidas al rigor de lo estético, de un formalismo bien entendido, estas cartografías denotan la mano que hay detrás de su ejecución, incorporando un componente que les sería completamente ajeno en el paradigma tecnológico: la gestualidad. Esto nos retrotrae, de nuevo, al narrador de Benjamin; figura con la que Ortega se relaciona mucho mejor que con el cartógrafo, el técnico. Como ya hemos visto, en el desarrollo de su ensayo Benjamin identificaba al narrador con un artesano cuya tarea es conectar el alma, el ojo y la mano. Y en esta empresa anda también la artista, reivindicando constantemente la dimensión figurativa, plástica y manual de sus mapas. Esto no significa, en absoluto, que sólo el arte gestual y retiniano esté dotado de alma. Más bien se podría interpretar la cita de Benjamin como sigue: para posicionarse fuera de las reglas del mundo técnico, el arte debe reconciliarse, necesariamente, con su dimensión artesanal, poniendo de manifiesto las condiciones de su producción. 

El hecho de que la artista nos ofrezca su propia interpretación de las estrategias del mapeo, elaborándolas como formas autónomas, se justifica por un propósito de impregnar a esos mapas de gestualidad, convirtiéndolos en piezas más artesanas que tecnológicas y dotadas, por tanto, de alma. Esta son condiciones necesarias para llevar la pintura a un estatus ulterior, que es la pretensión final de Ortega. En este punto, ella ya se encuentra capacitada para hacer uso de estas coordenadas como medios que nos trasportan a otros registros, que les son impropios. Estos registros son, por un lado, de carácter simbólico, abocándose al encuentro de nuevo entre lo técnico y lo poético. Y también de carácter biográfico. De manera que el hecho de que estas cartografías de Ortega no representen ningún territorio real, no significa que su capacidad evocadora y simbólica haya desaparecido. Más bien se trata de todo lo contrario, de usar la convención de su lenguaje para potenciar otros sentidos y buscar otros territorios para representar. Es aquí cuando se hace pertinente hablar de la revisión del paradigma arte-vida que apuntábamos antes. 

A María Ortega le ocurre como al preso de El Zahir, en el relato de Borges, quien acabó pintando en su celda un tigre infinito atravesado por muchos tigres, a pesar de que su propósito inicial había sido trazar un mapamundi. Algo parecido sucede a la artista cuando parte de un mapa como coartada, como punto de partida, pero termina componiendo un gran árbol. Este árbol es su símbolo por excelencia, no aparece por azar, y llega para condensar el ojo, la mano y el alma en una forma reconocible. El árbol se presenta como una cartografía compuesta por infinitos meandros, como una forma orgánica a la deriva e inasequible a la repetición; es la negación del orden científico clásico. Pero al mismo tiempo es, a través de sus ramas y anillos, uno de los mapas más antiguos de los que tenemos constancia; de manera que posee ese carácter fedatario que ansía el discurso técnico. El árbol es, en suma, la metáfora perfecta para Ortega pues representa aquél estado intermedio que su obra ambiciona: procede de un orden superior, y previo, a la disciplina científica, de modo que no abandona la experiencia y la vivencia, al tiempo que soporta con solvencia el rigor del dato y la coordenada. 

El árbol es una forma subalterna y no académica de mapeo. No obedece a la norma de la cartografía porque el objeto del que ha de ocuparse queda también fuera de esa norma. Ese objeto es, en la obra de María Ortega, la vivencia, el aprendizaje a través de la vida. Y para poder ocuparse de él hay que trabajar con el tiempo, con el recuerdo propio y de los demás y, de manera simultánea, con la introspección y la más profunda reflexión acerca del sentido de lo que hacemos. La artista compone, pues, mapas del tiempo, mapas de recuerdos, representando aquello que el mundo técnico es incapaz de mostrar. Estos mapas son una expansión de la dialéctica arte-vida porque son, al mismo tiempo, relato y objeto, tiempo y espacio, vivencia y forma. Los árboles-mapa convierten a Ortega en una especie de narradora visual que, a la manera anti-nostálgica de Benjamin, combate la pérdida de cotización de la experiencia, y de la vivencia compartida, con las armas de nuestro tiempo tecnológico. 

N. del E. Este texto forma parte del catálogo editado con motivo de la exposición Mapping-me de María Ortega Estepa en la sala Iniciarte de Córdoba




17 noviembre 2013

Cosecha de otoño

Instalación de Jesús Pedraza en Artissima en el stand de la galería PM8 de Vigo. Foto: Cortesía de la galería

Redacción / Ars Operandi

Aunque el pulso artístico de la ciudad mantiene la usual atonía, se prodigan en este otoño las incursiones de los artistas cordobeses en diferentes puntos de la geografía nacional e internacional. En contraste con el desolador paisaje institucional los artistas multiplican sus citas, algunas de ellas internacionales, como en el caso de Jesús Pedraza o Fernando M. Romero. Jesús Pedraza (Lucena, Córdoba, 1978) vuelve por segundo año consecutivo a Artissima, una de las ferias europeas referencia del arte emergente. De la mano de la galería viguesa PM8 presenta One never-ending... yesterday, una reflexión sobre el tiempo y la memoria que arranca con el hallazgo en una tienda de antigüedades de un juguete que usaban los niños en los últimos años del franquismo. Se trataba de una colección de pequeños sobres que incluían en su interior fotogramas de diferentes películas, "fragmentos toscos y deteriorados que eran coleccionados como cromos o estampas y vendidos junto a unos visores rudimentarios que permitían una mejor visualización de las imágenes". A partir de este material encontrado, Jesús Pedraza realiza un montaje aleatorio hasta construir una película que posteriormente transfiere a 35 mm. Lo que aparece ante el espectador es "un ruido visual, una película completamente borrosa... o quizás borrada que alude a un pasado también difuso y olvidado". Junto a la proyección, que se realiza en soporte video, se muestran los fotogramas de la película, la copia original en 35 mm y los elementos que acompañaban a la pieza  cuando fue descubierta en la tienda de antigüedades.

Un_folding_001. Políptico fotográfico de Fernando M. Romero en Candyland Gallery. Foto: Cortesía del artista

En el caso de Fernando M. Romero (Córdoba, 1978) la cita ha sido doble. Por un lado ha participado con la galería sevillana AJG en SWAB, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo celebrada en Barcelona que ha reunido a medio centenar de galerías dedicadas al arte emergente procedentes de 19 países. Por otro, en la galería Candyland de Estocolmo y dentro del programa Love Triangle microResidencies, ha presentado su proyecto Un_folding. El programa, que ha reunido a artistas procedentes de Madrid, Berlín y Estocolmo, ha sido comisariado por Miguel Guzmán de Espacio Islandia y organizado por la galería Candyland junto a la Embajada de España en Estocolmo. El artista cordobés ha llevado hasta la capital sueca una selección de imágenes fotográficas "que he venido realizando en los últimos meses a partir de intervenciones en mi estudio. Al mismo tiempo he realizado una intervención site-specific en el espacio de la galería. Con esta intervención he querido mostrar mi proceso de trabajo en el estudio al público asistente. La acción ha consistido en una intervención en el muro de la galería. Posteriormente fue intervenida y manipulada en el transcurso de dos horas, registrando fotográficamente todo el proceso". Tras su paso por Estocolmo, Fernando M. Romero ultima la exposición individual que le servirá de presentación en la galería valenciana Paz y Comedias.

Collage de papel pintado al óleo de Jose Mª Baez en la galería Astarté. Foto: Cortesía de la galería
Ya en nuestro país, en la galería madrileña Astarté, el artista jerezano afincado en Córdoba José Mª Baez presenta en estos días sus últimos trabajos que reúne bajo el título de Bucle, nubes, laca. Se trata de una serie de collages realizados con papeles recortados y pintados al óleo que el artista ensambla hasta configurar unas tramas que posteriormente adhiere a la pared. Los papeles forman así "una urdidumbre de formas y texturas que se construye y desintegra al mismo tiempo".  De la conjunción de líneas—afirma Carlos Escala Fernández en el texto de presentación—,"se ven surgir volúmenes y profundidades insospechados; de unos patrones regulares y estáticos, otros difusos, heréticos, inestable. Los planos se tocan, se intersecan, se imbrican en rectas y especies de brocados trazados por pigmentos y tijeras (...) Aquí se despliega, se libera como motivo en sí y para sí un repertorio de imágenes que salen del taller de José María Baez con la misma frescura de un trabajo escolar, la obsesión del orfebre, la tenacidad y devoción del artista que no gusta de dictaduras estilísticas, que sale a perseguir nuevas quimeras, a divertirse en el juego muy serio de la creación".

Vista de la exposición de Equipo 57 en R.O. Proyectos. Foto: Cortesía de la galería
El propio Baez, junto a la artista también afincada en Córdoba, Dorothea Von Elbe, participaron en la exposición inaugural de R.O. Proyectos, la nueva sala que el galerista sevillano Rafael Ortiz ha abierto recientemente en el Barrio de las Letras de Madrid. Se trata de un espacio de exhibición y de encuentro entre profesionales que nace con la voluntad de ser el escaparate de la galería en la capital madrileña. De hecho, R.O Proyectos no contará con horario comercial establecido sino que concertará las visitas mediante cita previa con los clientes. Se procura así un trato más personalizado que favorezca un contacto más directo con los coleccionistas. Tras la muestra inaugural que reunió una selección de la colección personal de los galeristas, el nuevo espacio de la calle Huertas ha dado paso a una exposición  de dibujos, maquetas y proyectos de Equipo 57 bajo el título de Material de proceso. La muestra ha querido ser el "prólogo cariñoso" a la exposición que se puede visitar en estos días en la Tate Liverpool Art Turning Left: How Values Changed Making 1789-2012 que incluye obras del colectivo de artistas y de la que ya hemos dado cumplida información a través de las páginas de nuestra revista.

Lo habitado II, obra de María Ortega Estepa en la galería Mecánica. Foto: Cortesía de la artista

En Sevilla, la galería  Mecánica acoge en estos días la presentación de la artista María Ortega Estepa (Córdoba, 1983). El espacio que dirige Pablo Barragán aspira a convertirse en referente del arte contemporáneo andaluz más joven de la mano de artistas como Santiago Ydañez, Jesús Zurita o el cordobés Manolo Garcés. María Ortega Estepa presenta Misterios, imprecisiones y fantasías, una colección de obras en las que la naturaleza vegetal vuelve a adquirir el principal protagonismo. La artista cordobesa ha sido recientemente seleccionada con su proyecto Viajando el Paraíso en el certamen Arte en vivo que organiza la Cátedra DKV Arte y Salud de la Universidad Politécnica de Valencia. Asimismo como hemos venido informando su proyecto Mapping me ha sido seleccionado para formar parte de la programación de la sala Iniciarte de nuestra ciudad.
Super-M, fotografía de Verónica Ruth Frías en el ECCO Cádiz
El Espacio de Creación Contemporánea de Cádiz, ECCO Cádiz, presenta hasta finales de febrero el proyecto de Verónica Ruth Frías (Córdoba, 1978) Super-M. La exposición surge como resultado de su estancia como artista residente en Linea de Costa, el programa de residencias artísticas que se desarrolla en colaboración con el centro de arte. La artista cordobesa presenta esculturas en gres y dibujos a lápiz de la serie La familia además de una selección de videos y fotografías en los que encarna a una heroína doméstica empeñada en compatibilizar el hecho de ser madre y artista a la vez. Afirma que el proyecto surgió a partir de quedarse embarazada,  "fue cuando me inventé este personaje con la idea de afrontar el reto de ser madre, a la vez de artista. Super M es Super-Mujer y es Super-Madre, pero también está Super-Cansada. Es la superwoman en la que se convierten muchas mujeres para compatibilizar la maternidad con el resto de las facetas de sus vidas, incluyendo la profesional".

José María Córdoba en el centro Cultural de la Diputación de Málaga. Foto: Cortesía del artista

En Málaga, el artista José María Córdoba (Córdoba, 1950) presenta en la sala de exposiciones del Centro Cultural  de la Diputación, Un simple juego de estímulos, un repaso a su producción artística que incluye series como Las tentaciones de San Antonio, La ciudad sumergida o Las parejas tristes. La comedia del arte, la teatralidad y el mundo de las apariencias y los mitos protagonizan unas escenas cargadas de referencias a las vanguardias históricas, surrealismo, cubismo, simbolismo. Así para el doctor en Historia del Arte Juan Carlos Martínez en José Mª Córdoba "el arte ha dejado de ser un acontecimiento para abordar ese mundo formado por las cosas que se consumen por apetencia, aprovechando los estímulos que le proporciona su contexto para generar la pulsión suficiente ya sea del paisaje, de su  propia capacidad creativa o cualquier forma de la naturaleza que le inspire, siendo consciente de que la gran mentira del arte es su propia estética, vislumbrando lo que realmente le mueve a permanecer frente al lienzo, una dualidad de su propia manera de  plantear sus pensamientos, la dualidad entre la pulsión y las conjeturas, la obra y el entorno".

Biótica de un Zahorí, un proyecto de Fran Pérez y Moreno Carretero. Foto: Cortesía Sierra Centro Arte

En plena sierra de Huelva y dentro del programa de residencias de Sierra Centro Arte el artista  Miguel Ángel Moreno Carretero (El Carpio, Córdoba, 1980) ha desarrollado junto a Fran Pérez Rus Biótica de un Zahorí, artefactos para una orquesta biodinámica, un proyecto que propone una interacción con el medio natural a partir del estudio de la energía que emana del propio territorio. La intervención, señalan sus autores supone "un estudio del terreno a nivel energético, a través de la retícula trazada por las emanaciones electromagnéticas. Como punto de partida, la figura del zahorí. Como marco referencial, las perturbaciones energéticas... Se pretende poner de manifiesto esta energía mediante la disposición de artefactos sonoros que interactúan con el viento. Estos artefactos, de apariencia instrumental, producen una sonoridad concreta al ser movidos por el aire, convirtiendo así a la propia naturaleza en la directora de la orquesta".

Arquetipos de Marisa Vadillo en las Galerías del Cardenal Salazar. Imagen: Cortesía de la artista

Ya en nuestra ciudad, la artista Marisa Vadillo (Córdoba, 1976) ha sido la encargada de abrir la temporada de las Galerías del Cardenal Salazar, el espacio expositivo de la Facultad de Filosofía y Letras, que cumple este año su segundo curso de andadura. Bajo el título Home, Bumpy Home, Vadillo da una vuelta de tuerca al tópico hogareño para mostrar su particular iconografía basada en el papel de la mujer y su análisis a través de la distorsión de los tradicionales lenguajes figurativos occidentales.  Continúa así sus reflexiones en clave feminista sobre las relaciones humanas en el espacio doméstico; la casa como espacio de dominación y vigilancia y la cocina como lugar donde a fuego lento se cocinan las desigualdades en el mundo actual. Para la artista cordobesa el hogar es "un espacio creador de mitos y relaciones...a veces maravillosas, en otras ocasiones terribles. El hogar como esa gran institución de la que hablaba Foucault en Vigilar y castigar, un espacio en el que todos ejercemos alguna forma singular de poder o poderes. Bumpy es un término que hacer referencia a lo inestable, a los baches, a lo desigual, a algo zarandeado, nada fácil, duro. Es un adjetivo perfecto para esta exposición".
Dibujos de Beatriz Sánchez en el Colegio de Abogados. Foto: Cortesía de la artista

Sin llegar a nada es el título que Beatriz Sánchez ha elegido para presentar su colección de dibujos en la sala de exposiciones del Colegio de Abogados. La artista cordobesa  más conocida por sus producciones de arte digital cambia el registro en una muestra en la que "lo tecnológico queda aparcado y el lápiz suplanta al mouse". Y es que como afirma el texto de presentación "Beatriz, aunque se exprese desde otro formato artístico, y aunque la sensibilidad de las líneas despierte otros intereses estéticos, siempre será Beatriz Sánchez... Esto es: su imaginario, sus seres pensativos, idiotizados, místicos; sus incoherencias, el humor absurdo, la experimentación junto a la improvisación y, planeando sobre todo este paisaje, su particular modo de tratar lo humano. Finalmente, el lápiz y el mouse siempre operan sobre las mismas inquietudes ya que detrás de sus trabajos siempre aflora el mismo, único y contundente sello personal que se distingue en todas sus obras".

Vista de la instalación Kami de la artista Hisae Yanase. Foto: Ars Operandi

La artista japonesa afincada en Córdoba, Hisae Yanase, participa en el Museo de Bellas Artes de la ciudad en la muestra conjunta Bijin. El japonismo de Julio Romero de Torres, en la que exhibe su intervención Kami, inspirada en la iconografía del pintor cordobés, de quien se muestra un lienzo orientalista de su época juvenil. En Kami, Hisae Yanase conjuga la espacialidad de intervenciones anteriores como Sanagi junto a una referencia muy concreta a la obra Viva el pelo, de Romero de Torres, uniendo el tradicional kami (papel) washi japonés a otros materiales. Bijin se completa con una colección de xilografías japonesas de los siglos XIX-XX procedente de colección particular.

Cerramos el capítulo con la itinerancia de dos exposiciones ya reseñadas en nuestrás páginas. Los artistas cordobeses Jacinto Lara, Hashim Cabrera y Miguel Rasero participan en La primavera eterna de la pintura, un alegato en defensa de la plena vigencia de la pintura. Comisariada por Michel Hubert Lepicouché para la Fundación Pons de Madrid, la muestra ha recalado en la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Tomares y actualmente se puede contemplar en la Sala Siglo XXI del Museo Provincial de Huelva. Por su parte, Los abrazos de la farándula, la serie fotográfica sobre personajes del mundo del teatro de José Carlos Nievas, se ha inaugurado recientemente en el Teatro Español de Madrid tras su paso por el Museo Nacional del Teatro de Almagro. 

Una de las exposiciones recientes de la Fundación de Artes Plásticas Rafael Botí. Foto: Ars Operandi


En suma, una actividad ingente que vuelve a contrastar con la parálisis permanente de los grandes proyectos institucionales de la ciudad, léase Centro Andaluz de Creación Contemporánea, Centro de Arte Rafael Botí o nueva sede del Museo de Bellas Artes. El antes conocido como C4, cuya obra está ya recepcionada por la Junta, continúa sin decreto de constitución, plan de usos ni se conoce cuál será su modelo de gestión. Por otro lado, el Centro de Arte Rafael Botí permanece tapiado tras trece años de obras. La enésima fase de actuación anunciada por la Diputación para septiembre aún no ha comenzado. De su contenido tampoco nada se conoce. Los usos museísticos para los que estuvo concebido han sido desechados  por el actual gobierno provincial que asegura que ya "no será un simple museo" para pasar a ser un "contenedor de talento cordobés". La Fundación Botí prosigue la gira de un copista de El Prado por los pueblos de la provincia en el que parece ser el programa estrella de la actual legislatura. El organismo que dirige el diputado Antonio Pineda lleva más de dos años sin producir ninguna exposición de arte contemporáneo. Desmanteladas sus tres salas de exhibición, la política cultural consiste básicamente en ceder el espacio a la intemperie del Patio Barroco para que pintores aficionados expongan y vendan sus obras en competencia directa con las galerías comerciales de arte como demuestran las fotografías que publicamos. Cierra el capítulo de proyectos varados sine die la mil veces anunciada nueva sede del Museo de Bellas Artes. La última ocurrencia política consiste en proponer, doce años después, un cambio del lugar de la parcela que acogería el museo. Para cerrar, la buena noticia en el plano institucional ha venido de la mano de la Universidad de Córdoba que en la reciente entrega del Doctorado Honoris Causa a la coleccionista Pilar Citoler anunció la creación "en breve" de una cátedra de arte contemporáneo que permitiría estrechar aún más la relación de la Universidad con el arte contemporáneo mediante programas de investigación y otros proyectos así relacionados.



13 octubre 2013

Aptitudes es la respuesta


Redacción / Ars Operandi

"Frente a los ataques, la cultura también responde". Es el mensaje militante que pretende trasladar la V edición de Aptitudes, el Encuentro de Cultura Contemporánea Alfonso Ariza, que arranca mañana en la localidad cordobesa de La Rambla. Para el factotum del encuentro, el artista rambleño Juan López, "ya no hay excusas para cuando se acaban las fuentes de financiación, sobre todo cuando éstas son públicas". Cuando el sector de la cultura es "atacado, incluso vilipendiado por el propio Estado", afirma, "el mundo del arte y la cultura hacen de la necesidad virtud y responden de la mejor forma: la metamorfosis, desde la creatividad y la constante necesidad de reinvención". Frente a la "férrea gestión tradicional en la que siguen pertrechadas algunas instituciones culturales", Aptitudes apuesta por la emergencia de otros modelos e iniciativas más flexibles, "un fenómeno en germinación con unas particularidades que lo diferencian de todo lo antes conocido y que justifican el interés de los espectadores por este tipo de propuestas". Propuestas que llegarán de la mano de colectivos, artistas, arquitectos y diseñadores que desarrollan sus trabajos en la ciudad de Córdoba y que, en una programación que se extiende hasta la primavera de 2014, "demostrarán el por qué de la necesidad de la supervivencia de la cultura como arma para el futuro".

La Casa-Museo Alfonso Ariza retoma su vertiente didáctica y albergará durante esta semana Mapping-me, un taller de creación impartido por María Ortega Estepa dirigido a niños y abuelos. Tradición oral, cartografía, historia y dibujo se aúnan en un taller que pretende fusionar paisaje y memoria, "dibujar el tiempo como un árbol que crece, fomentar la tradición verbal de nuestros mayores, así que los niños y niñas valoren esta fuente oral de conocimiento, a partir de las experiencias e historias narradas y trasladas al papel".

Fogones y letras se darán cita en el taller de gastropoesía A gustar convidan que pondrán en marcha a finales de octubre el cocinero José María González Blanco y la poeta y editora de La Bella Varsovia, Alejandra Vanessa. Literatura y cocina se complementan en un taller teórico y práctico que contará con sesiones como las tituladas Literatura, cocina y creatividad, El gusto del haiku, Como por arte de magia: cocina y literatura que sorprenden.

El teatro independiente también tiene cabida en esta edición de Aptitudes. Corto Circuito es una iniciativa que nació hace poco más de un año para cubrir un hueco en la escena cultural cordobesa. "Conscientes de los malos tiempos que corren y ante la falta de oportunidades y espacios que impiden a las compañías cordobesas trabajar en su ciudad", varias de éstas impulsaron Corto Circuito. Se trata de un formato nacido en los 60 y revalorizado en los últimos años, que apuesta por las artes escénicas locales, por la brevedad como duración y por la búsqueda de nuevos espacios para la representación teatral. De esta manera la localidad de La Rambla será el escenario de tres representaciones itinerantes dirigidas por las compañías Circulo teatro + Auxi Jiménez, Estigma Producciones y La Pública Producciones + Efímera Arte en libertad.

Colaborativa es una agencia local de diseño, tecnología y acción social promovida por Javier Burón y Magda Sánchez. Sus proyectos se mueven entre la "acción inmediata a pie de calle, la planificación estratégica a medio plazo y la tecnología, como herramientas de cambio social, cultural y económico". La recuperación de solares públicos abandonados en #UrbanismoDeBarrio o la apertura del Colaboratorio, un espacio dedicado a la cultura libre en el garaje de su oficina son algunos de sus proyectos más recientes. Para su cita en la localidad rambleña, Colaborativa prepara una edición de sus Paseos de Jane, una práctica deambulatoria que comparte los planteamientos de la psicogeografía situacionista para "conocer de la forma más directa y sensorial posible la ciudad de La Rambla contada por sus gentes, construyendo entre todos un recorrido que va desde lo económico a lo social, lo cultural a lo político, lo real a lo mágico".

El artista Juan López López y la empresa de publicidad y comunicación Zum Creativos han unido sus esfuerzos para poner en marcha un proyecto editorial sobre la emigración rambleña. Si hace medio siglo se inició uno de los movimientos migratorios más importantes de la historia de Andalucía, la reciente crisis económica ha generado otro éxodo que ha afectado de manera especial a la ciudad de La Rambla. Juan López va a desarrollar una labor de investigación, un rastreo de aquellos emigrantes y de estos otros más recientes para componer, en colaboración con Zum, un libro-objeto con las voces y vivencias de la emigración rambleña. El propósito, afirma, "no es la descripción objetiva y rigurosa de la emigración en La Rambla, sino más bien a partir de historias particulares establecer los posibles nexos y desencuentros entre dos generaciones de rambleños y rambleñas que emigraron en busca de un tiempo mejor".


10 octubre 2013

Iniciarte selecciona cinco proyectos para su sala cordobesa

Lola Guerrera, de la serie Nebula humilis

Redacción / Ars Operandi 

Ya se ha fallado la convocatoria de Iniciarte en Córdoba, con el objetivo de dotar a dicha sala de una programación expositiva que podría comenzar a finales de este año y prolongarse durante el próximo hasta enlazar con la temporada siguiente. La comisión que ha valorado los proyectos estuvo presidida por Sebastián Rueda—titular de la Dirección General de Acción Cultural y Promoción del Arte e Instituciones Museísticas de la Junta de Andalucia—y compuesta por Manuela Pliego, de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales; Pablo García Casado, director de la Filmoteca de Andalucía; Carmen del Campo, galerista; Nieves Galiot e Hisae Yanase, artistas; y Ángel Luis Pérez Villén, crítico de arte y comisario independiente.

Como ha sucedido en el resto de provincias andaluzas (Sevilla y Málaga, además de Córdoba) en que se ha convocado este programa, la participación no ha superado la veintena de proyectos inscritos. En el caso cordobés ha sido una docena, si bien cuatro de ellos no han sido admitidos por no cumplir con los requisitos de las bases de la convocatoria, concretamente con el límite de edad y la residencia en la provincia. En este sentido, los miembros de la comisión han sugerido que para próximas convocatorias no se tenga en cuenta la fecha de nacimiento como limitación, ni tampoco la fijación residencial a una provincia andaluza concreta, abriéndose la convocatoria a artistas andaluces con propuestas atractivas y asegurando así una mejor difusión de proyectos locales en un contexto regional.

La selección para la sala cordobesa se ha cerrado en torno a cinco proyectos. La propuesta que mayor puntuación ha obtenido es la de Mª Dolores Sánchez Sánchez (Lola Guerrera) con Lo vulnerable, seguida de la de María Ortega Estepa con Mapping-me y la de Alegría y Piñero con Prueba de fuego. Con menor puntuación pero también seleccionados han quedado Eugenio Rivas Herencia con Just Animals y Manuel Jurado Garrido con Hasta el cuello. El resto de proyectos que no han pasado la selección está comandado por Sara Moyano Reina, con Días luz; Demetrio Salces Vaquero, con Rompida; y José Jurado Gómez, con Paisaje interior. Las propuestas no admitidas por no cumplir las bases fueron las de Antonio Blázquez, Miguel Hernández Camacho, David Mena Vega y Francisco Pérez Rus.

Si se respeta la prelación de los seleccionados la propuesta de Lola Guerrera sería la que comenzaría la programación de la Sala Iniciarte. Lo vulnerable es un proyecto que conjuga la fotografía, la escultura y la instalación mediante una estética que se hunde en la poética de lo efímero y la vanitas, con una resolución técnica y disciplinar eficientes y sin que el hecho plástico se resienta. Mapping-me es un paso más en la senda o el camino que María Ortega Estepa se tiene planteado—la serie precedente es Homologías del recuerdo—y que cuenta con el dibujo como campo de trabajo para conocer lo que le rodea y conocerse a sí misma. Alegría Castillo, que forma pareja artística con Jesús Piñero, nos dará a conocer un capítulo más de su habitual investigación sobre la percepción óptica. En este sentido Prueba de fuego recupera e hilvana trabajos anteriores para volver a adentrarse en la experiencia de la visualidad y la tridimensionalidad. Eugenio Rivas completará con piezas fotográficas y dibujos lo mostrado recientemente en La Cajita del Arsenal y Manuel Jurado Garrido activa la participación del público en un proyecto que mestiza fotografía y acuarela.

Los proyectos aprobados tienen cubiertos todos los aspectos que conllevan una exposición. Las obras que no hayan sido materializadas por los artistas serán producidas por la institución convocante—incluso se habla de abonar derechos de autor, un subterfugio para no referirse a honorarios de artista—amén del transporte, seguro, catálogo y texto correspondientes. La inquietud que en un principio se generó a tenor de la interpretación de las bases de la convocatoria queda relegada a la vista de los hechos. Por esta razón, también desde la comisión se ha indicado que en las próximas bases se especifique claramente los aspectos cubiertos por la convocatoria, que no sea necesario indagar en la glosa del texto—las bases actuales no niegan la producción de obra pero tampoco la hacen explícita—para saber de antemano a qué atenerse.