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10 febrero 2017

Cumhur Jay. The Sound And The Fury

Cumhur Jay. Arrangement Of Skin I (2014). Mixed media


José Álvarez / comisario de la exposición 

Life’s but a walking shadow, a poor player 
That struts and frets his hour upon the stage 
And then is heard no more: it is a tale 
Told by an idiot, full of sound and fury, 
Signifying nothing. 
 (Shakespeare. Macbeth, Acto V, Escena V)


La vida, como un cuento, contado por un idiota, lleno de ruido y de furia. El verso que sirvió para que William Faulkner alumbrase una de sus obras referenciales, The Sound And The Fury (1929), se nos presenta como una metáfora de los tiempos actuales. La enorme cantidad de información y de opinión que se genera día a día, amplificada monstruosamente por una Internet que en tiempo real nos muestra cualquier cosa de cualquier lugar y permite a cualquiera disponer de un altavoz desde donde amplificar su ruido y su furia, distorsiona enormemente la necesidad de la pausa y el silencio para el entendimiento de las cosas. El arte, como testigo de su tiempo, refleja de la misma manera un mundo convulso y ruidoso a través de aquellos artistas que ponen sus sentidos alerta a todo lo que les rodea. 

Ejemplo en este punto es Cumhur Jay (1980), formado en Londres, de raíces turcas y residente en Madrid desde 2009, quien compagina su trabajo como músico de éxito (The Zombie Kids, y ahora en solitario con su primer trabajo Dyschronometria, Subterfuge Records, 2016) con la videocreación y la pintura. Su video On & On, realizado con el artista japonés Akihiko Taniguchi ha sido seleccionado recientemente para el ciclo Faut qu'ça bouge 2016 organizado por el Centre Pompidou Paris junto a otros work teams de primera línea como Kanye West/Takashi Murakami, Pharrell Williams/Fantasista Utamaro o The Bluetones/Koji Morimoto. Esta clara referencia anime tiene su correspondencia en el interés que Cumhur Jay muestra por otras manifestaciones de urban art visibles en su obra pictórica.

Cumhur Jay. Clash Of Civilizations III (2014). Mixed media

Más allá de las influencias de históricos como Dubuffet o Basquiat y de actitudes como la gestualidad y acción de De Kooning o Cy Twombly y el mundo sígnico de los informalistas y expresionistas abstractos, que Cumhur Jay asume como sus referentes, existe una personalidad determinada por la actitud del artista que está atento a su entorno vital. Las obras de Jay surgen de forma natural y trascendente como respuesta a los estímulos exteriores con un cierto automatismo inconsciente que está presente en obras como Tiger Woods Is Gay (2015), réplica al sensacionalista bombardeo masivo informativo que relacionó al golfista estadounidense con diversos escándalos sexuales. Otros títulos como Beach Blanket And Babylon (2016), Clash Of Civilizations (2016) o AK47 (2016) surgen asimismo de la observación del mundo y su reflexión. Son capturas de imágenes que Jay traslada a sus cuadros de forma decidida y enérgica. El ruido exterior, la furia de las cosas, lo visible y cercano, está en las pinturas de Cumhur Jay, sinceras y veraces.

Una vista de la exposición The Sound And The Fury en Galerías Cardenal Salazar. Foto: GCS


Cumhur Jay
The Sound And The Fury
Galerías Cardenal Salazar
Plaza Cardenal Salazar, 3
14010 Córdoba
Hasta el 19 de marzo
Comisario: José Álvarez

12 febrero 2016

Doble cita en el Premio Citoler

Un aspecto de la exposición de Vari Caramés. Foto: Ars Operandi
Tete Álvarez / Ars Operandi

El Premio Bienal Internacional de Fotografía Pilar Citoler presentó ayer en la sala Vimcorsa las exposiciones correspondientes al ganador de la séptima edición, Vari Caramés, y a los finalistas de la octava. El fotógrafo gallego muestra, bajo el título de Ventana a lo insólito, una recopilación de trabajos que recoge desde las fotografías en blanco y negro realizadas en los ochenta y noventa hasta las obras en color fechadas a partir del año 2000. A través de series como PasatiempoTránsito, Recreo o Nadar es posible rastrear los intereses de un fotógrafo que afirma buscar la sugerencia, la evocación y el "hacer soñar al espectador". Lo intemporal, lo indefinido se reflejan en una obra "repleta de momentos fugaces que pasan inadvertidos en el fluir de los días que invita a todo aquel que la observa a contemplar una realidad diferente, una realidad nacida de la peculiar mirada del artista, de la que coge un fragmento y aplica un filtro personal. Evocaciones, estímulos cotidianos relatados, que no retratados, protagonizan sus obras, que luchan por eludir las marcas del tiempo, intentando ser intemporales" como se indica en la monografía publicada en la colección El Ojo que ves con motivo de la séptima edición del premio.

Bereavement, obra de Erica Nyholm ganadora del Premio Citoler. Foto: Ars Operandi
Un premio que es uno de los mejores dotados en su género, 15.000€, además de una individual y una monografía y que viene a reconocer, como establecen las bases, "de modo especial una trayectoria artística y su inserción en el discurso de la fotografía contemporánea". En esta edición el galardón ha recaído en Erica Nyholm (Helsinki, 1982), una fotógrafa finlandesa que hasta el momento ha realizado cuatro exposiciones individuales, la primera en el año 2010. El jurado, presidido por Pilar Citoler y compuesto por el director de Cultura de la Universidad de Córdoba, Pablo Rabasco; el director del Centro Andaluz de la Fotografía, Pablo Juliá; el pintor y fotógrafo Juan Ugalde; el galerista Moisés Pérez de Albéniz; el fotógrafo y teórico Jesús Micó; el teórico y crítico de arte Alfonso de la Torre; y el fotógrafo Vari Caramés, como ganador de la última edición, valoró "el alto compromiso con el lenguaje con la fotografía contemporánea, basado en un imaginario poético muy marcado por su misteriosa visión cotidiana". La obra ganadora, Bereavement, responde a una fotografía de puesta en escena dominada por la luz fría del norte en la que utiliza como modelos a familiares y amigos para realizar composiciones que establecen claras referencias a la pintura europea.

Obras de Nicolás Combarro y Aitor Lara en la selección del Premio Citoler. Foto: Ars Operandi
Además de la obra ganadora, el jurado ha seleccionado 9 finalistas entre las imágenes presentadas por 128 fotógrafos, de los que 112 son españoles y 16 proceden de distintos países de Europa y América. Desde la organización se ha remarcado la vocación internacional del premio –se presenta regularmente en Paris Photo– y se ha recordado que Erica Nyholm es la segunda fotógrafa no española en obtenerlo tras la concesión en 2010 del galardón a la artista alemana Karen Knorr. Entre los finalistas de esta octava edición se encuentran la pareja formada por Almalé y Bondía, José Ramón Ais, Paula Anta, Ricardo Cases, Nicolás Combarro, Gerardo Custance, Aitor Lara, Mara León y Álvaro Sánchez-Montañés, en una selección en la que se impone el paisaje como temática principal. Cabe citar que entre los artistas que han concurrido al premio y cuya obra no ha resultado seleccionada figuran nombres reconocidos en la escena española como los de Miguel Ángel Tornero, Sergio Belinchón, Rossell Meseguer, Jesús Palomino, Roberto Aguirrezabala, Fuentesal & Arenillas, Llorenç Ugas, Miguel Ángel Gaueca o Fernando Bayona entre otros.


Vari Caramés: Ventana a lo insólito
Finalistas VIII Premio Pilar Citoler
Sala Vimcorsa
Hasta el 3 de abril


14 diciembre 2015

La imagen como error. Ira Lombardía en Combo

I see the darkness, instalación de Ira Lombardía en CoMbO. Foto: Ars Operandi

 

Tete Álvarez / Ars Operandi

Coincidiendo con la inauguración de su exposición en Córdoba, Ira Lombardía concluía la huelga visual que la llevó a estar 1275 días sin difundir imágenes a través de su página web. Abrumada por el alto grado de saturación icónica al que nos aboca la sociedad de la comunicación, la huelga constituía para Ira, además de una acción artística, un "acto de rebeldía". "Hay tantas imágenes que ya prácticamente no tienen valor, tantas que son demasiadas, que pierden su fuerza, su significado, tantas que no se dejan respirar, ahogándolo todo, absolutamente todo", explicaba a la par que reclamaba un modelo sostenible en la producción de imágenes, una ecología que, lejos de reincidir en la elaboración de nuevas imágenes, apueste por dotar de nuevos significados a todo el magma icónico ya existente. Pero esta renuncia a seguir alimentando la red con nuevas imágenes no supuso obligatoriamente la interrupción de su producción artística. "No necesito producir imágenes para pensar sobre imágenes". Fruto de esta labor de investigación sobre la teoría fotográfica en la era postinternet es la Beca UCO-La Fragua de fotografía que Ira Lombardía consiguió en 2015 con el proyecto I see the darkness y que presenta en estos días en CoMbo.

Interpretation Issues, serie fotográfica de Ira lombardía en CoMbo. Foto: Ars Operandi
El final de la lógica del índice, es el resultado del interés de la artista por esclarecer las relaciones entre la imagen digital, el carácter indiciario de la fotografía y su relación con el arte en la actualidad. Tomando como punto de partida el estudio del texto de Rossalind Krauss, Notas sobre el índice, Ira Lombardía propone un recorrido por una serie de obras que comparten procesos y naturaleza. Procesualmente todas las piezas surgen de archivos generados por la cámara que incorporan los teléfonos móviles y formalmente las tres obras denotan errores visuales: la fotografía o el vídeo no es capaz de registrar de forma adecuada el referente que estaba allí. Esta imposibilidad técnica del dispositivo desemboca en paisajes como el de I see the darkness, una instalación construida a partir de una fotografía nocturna del cielo de Asturias. Las limitaciones técnicas del sensor convierten el cielo estrellado en mero ruido digital, una imagen en la que no existe indicio alguno del referente y que recuerda a las composiciones del expresionismo abstracto. El error visual y el guiño a la tradición del arte contemporáneo también están presentes en Interpretation Issues, serie en la que la artista intenta fotografiar páginas de catálogos de Dan Flavin en la biblioteca del Museo Reina Sofía. La iluminación de la sala de lectura arroja una serie de reflejos a las imágenes que, a la vez que interfieren su legibilidad, añaden una vuelta más de tuerca a la obra del escultor de la luz fluorescente. Y en Nothing is what it is, otra falla técnica,  en este caso un problema derivado de la fluctuante temperatura de color de las lámparas fluorescentes, convierte una grabación realizada en Leroy Merlin en una escena dominada por los parpadeos y cambios involuntarios de color.

Nothing is what it is, obra en video de Ira lombardía en CoMbo. Foto: Ars Operandi
Más allá de lo amateur y lo fallido, apuntan desde Combo, "todas las imágenes se aproximan y referencian corrientes artísticas como el minimal o el arte abstracto, lo que ha permitido elaborar un discurso que nos aproxima al arte y su relación con la fotografía y como ésta interfiere y mediatiza nuestras experiencias tanto estéticas, como vitales. Así, todos estos archivos fallidos, nos ofrecen una segunda lectura y más allá de ser imágenes disfuncionales, si estamos dispuestos a leerlas y reflexionar sobre ellas, veremos como son capaces, desde sus limitaciones, de cuestionar la lógica del índice y nos permiten disfrutar de valores simbólicos, de significados que están más allá de los signos, de sentidos que se escapan de los referentes, de imágenes ilegibles". I see the darkness es la cuarta entrega de la beca de fotografía que auspician la Universidad de Córdoba y la residencia de artistas La Fragua de Belalcázar. Las anteriores ediciones recayeron en la artista belga Stephanie Roland, la alemana Nathalie Mohadjer y el alicantino Angel Masip.

El final de la lógica del índice. Ira Lombardía
IV Beca UCO-La Fragua
CoMbo

19 noviembre 2015

La artista finlandesa Erica Nyholm consigue la VII edición del Premio Citoler

Bereavement, fotografía de Erica Nyholm, ganadora de la VII edición del Premio Citoler. Foto: Cortesía UCO
Redacción / Ars Operandi

La artista finlandesa Erica Nyholm (1982) es la ganadora de la VIII Premio Bienal Internacional de Fotografía Pilar Citoler. Un jurado presidido por la coleccionista y compuesto por el director de Cultura de la Universidad de Córdoba, Pablo Rabasco; el director del Centro Andaluz de la Fotografía, Pablo Juliá; el pintor y fotógrafo Juan Ugalde; el galerista Moisés Pérez de Albéniz; el fotógrafo y teórico Jesús Micó; el teórico y crítico de arte Alfonso de la Torre; y Vari Caramés, ganador de la séptima edición del certamen ha seleccionado 10 obras finalistas entre las 130 presentadas y finalmente se ha decantado por conceder los 15.000 euros de premio a la fotografía Bereavement. El premio, uno de los mejores dotados en su género y que reconoce una trayectoria en el campo de la fotografía contemporánea, incluye también una exposición individual y una publicación monográfica  dentro de la colección El ojo que ves. El jurado ha valorado "el alto compromiso con el lenguaje con la fotografía contemporánea, basado en un imaginario poético muy marcado por su misteriosa visión cotidiana". Nyholms es una fotógrafa afincada en Helsinki que ha realizado hasta el momento cuatro exposiciones individuales en las que pone en práctica una fotografía de puesta en escena dominada por la luz fría del norte en la que utiliza como modelos a familiares y amigos para realizar composiciones que establecen claras referencias a la pintura europea.

Por su parte, la coleccionista Pilar Citoler ha declarado que con la elección de Nyholm se reafirma la "vocación internacional del premio". Se trata de la segunda artista no española en la que recae el galardón tras la concesión en 2010 del premio a la alemana Karen Knorr. Tanto la obra ganadora como las nueve finalistas serán protagonistas de una exposición que se podrá contemplar en febrero en la Sala Vimcorsa, que acoge por primera vez el premio tras la clausura de la sala Puertanueva, sede habitual del certamen. La exposición se completa con la retrospectiva sobre el autor ganador de la séptima edición, Vari Caramés. Entre los artistas finalistas se encuentran la pareja formada por Almalé y Bondía, José Ramón Ais, Paula Anta, Ricardo Cases, Nicolás Combarro, Gerardo Custance, Aitor Lara, Mara León y Álvaro Sánchez-Montañés.



20 febrero 2015

Nexos. Artistas emergentes en las Galerías Cardenal Salazar

Alberto M. Centenera. POST_SPAIN, 2013-2015, instalación, medidas variables. Foto: GCS

Redacción / Ars Operandi 

Las Galerías Cardenal Salazar continúan su programación expositiva con la muestra colectiva titulada Nexos, una pionera colaboración entre la Facultad de Bellas Artes de Cuenca (Universidad de Castilla-La Mancha, UCLM) y la Facultad de Filosofía y Letras (Universidad de Córdoba, UCO). La exposición reúne hasta una veintena de artistas procedentes de la UCLM, que como indica el comisario de lña muestra, Sergio R. Arjona, dejan traslucir a través de sus obras "la multiplicidad de puntos de vista, de procesos y técnicas, de líneas de reflexión y, en suma, de medios de expresión que nos dan las claves sobre cuáles son los caminos que está tomando la creación artística actual". 

Para los responsables de las galerías, de esta manera el proyecto GCS "amplía sus horizontes de actuación, implicando activamente a otros colectivos universitarios y poniendo en relación directa a unos y otros alumnos, en un proyecto docente que contribuye a la formación profesional del alumnado participante a la vez que es un espacio generador en la vida cultural de la ciudad".

Temas como la identidad del individuo son tratados en Nexos por artistas como Lorena Esteso, Melanie López, Nacho Vergara, Belizón Pérez o Lucía Montano, en cuyas obras "reflexionan sobre discursos queer, la búsqueda del yo y nuevas visiones sobre el cuerpo". 

Otro de los nexos, de los puntos en común a los que alude el título de la muestra es la reflexión sobre el espacio "eje sobre el que giran las creaciones de José Luis Vieco, Marino Herreros, David Plaza, Sandra Revuelto, Alberto Martínez o Sergio Peramato nuevas visiones que renuevan técnicas tradicionales como la escultura añadiendo a su obra elementos de la vida cotidiana".

Carlos Sanz. Peces, 2014, óleo y acrílico s/t, 130x 114 cm. Foto: GCS

Del mismo modo, en la muestra se pretende mostrar "la convivencia entre la máquina y el ser humano, la cual está presente en gran parte de la creación artística actual". Las obras de Adrián Gusano y Cristina Rodríguez se desarrollan entre programas informáticos y sistemas operativos, "con un resultado que se mueve entre la realidad virtual y el mundo real". Completan la exposición obras de Vanesa Sánchez, Raúl Jurado, Adrián Langreo, Carlos Sanz, David Gómez y Bárbara Thibout. 

El comisario de la muestra, Sergio R. Arjona, Graduado en Historia del Arte por la UCO, ha seleccionado para la presente exposición piezas realizadas en diversas técnicas como la pintura, escultura, grabado, instalación, arte electrónico y sonoro o vídeo arte. Desde las GCS , con Nexos se ha querido desarrollar "un proyecto inédito realizado específicamente para las Galerías Cardenal Salazar, que supone, como nexo o punto de unión, un paso adelante para la relación entre ambas Universidades, potenciando el intercambio cultural y la difusión de sus valores creativos e investigadores, y ofreciendo una instantánea de las nuevas tendencias en la creación artística actual".

Lorena Esteso. Queer self portrait, 2015, collage digital, 50 x 70 cm. Foto: GCS 

Nexos es la tercera exposición programada por las GCS en la presente temporada, tras la inaugural de José María Baez y la reciente Memorias particulares, de Gil Gijón. Tras Nexos, las galerías participarán como espacio expositivo en la XIV Bienal de Fotografía de Córdoba con la obra de Emilio Pemjean, de la que se mostrará su serie Palimpsesto.


Nexos
Galerías Cardenal Salazar
Facultad de Filosofía y Letras
Plaza del Cardenal Salazar, 3
Hasta el 7 de marzo
Comisario: Sergio R. Arjona

28 enero 2015

My architect inicia el ciclo Arte, Espacio y Arquitectura en la Filmoteca


Redacción / Ars Operandi 

Como continuación del ciclo de documentales sobre arte contemporáneo que en en 2014 se llevó a cabo en colaboración entre la Universidad de Córdoba y la Filmoteca de Andalucía, 2015 se inicia con un nuevo ciclo que con el título de Arte, Espacio y Arquitectura. Una aproximación documental desde el audiovisual, abordará las relaciones entre la práctica arquitectónica y la creación contemporánea a partir de una serie de trabajos documentales que no sólo tienen como protagonistas a importantes artistas y arquitectos, sino a los espacios donde el arte puede tener lugar en la actualidad, desde el cubo blanco al espacio publico.

Al igual que en la primera edición, para la primera actividad del ciclo se contará como invitado a un profesional relacionado con el tema que se aborda en el documental, y en esta ocasión, será el arquitecto Martín Domínguez el encargado de mantener una charla con Pablo Rabasco sobre la obra del arquitecto norteamericano Louis Kahn, protagonista del primero de estos documentales, My architect, tras de lo que se procederá a la proyección del documental.

Dirigida por el hijo del arquitecto, Nathaniel Kahn, My architect es un viaje íntimo a la memoria del padre y sus creaciones, un recorrido por la vida de esta figura fundamental para la creación arquitectónica del siglo XX y su compleja personalidad, a partir de un relato múltiple en el que irán apareciendo arquitectos como Philip Johnson, I. M. Pei, Frank O. Ghery o Robert Stern entre otros.

Nathaniel Kahn, My architect
Ciclo Arte, Espacio y Arquitectura. Una aproximación documental desde el audiovisual
Organizado por la Filmoteca de Andalucía en colaboración con la Universidad de Córdoba
Ciclo coordinado por Jesús Alcaide
Intervienen Martín Domínguez y Pablo Rabasco 
Jueves 29 de enero, 20:00 horas
Filmoteca de Andalucía

10 diciembre 2014

Memoria de las Memorias


Memorias particulares de Gil Gijón en las Galerías Cardenal Salazar. Foto: Ars Operandi
Pablo Allepuz / Comisario de la exposición* 

Nueva entrega en el ciclo expositivo de las Galerías del Cardenal Salazar. Tras la intervención de José María Baez ahora es el turno del artista Gil Gijón quien presenta en estos días una selección de obra reciente bajo el título Memorias particulares. Durante los últimos años, el artista, formado principalmente en las Universidades de Sevilla y Valencia, ha trabajado sobre la memoria realizando retratos de sus familiares a partir del polvo que recogía en sus hogares; dado que en la composición del polvo y la pelusa domésticos hay trazas de la propia persona, podría decirse que los lleva al cuadro de forma literal. 

Puede leerse con detenimiento en el catálogo de la exposición los fundamentos teóricos, los antecedentes plásticos, los objetivos planteados, la metodología de trabajo y las conclusiones de las obras expuestas que, por cierto, entablan una interesante relación con la muestra paralela de José María Báez, analizando si realmente todo es representación o si, por el contrario, puede existir una presentación en arte. También se muestran algunas claves sobre el autor, la gestación del proyecto y lo doblemente particular de las Memorias, por lo que conviene en este artículo dar algunas breves pinceladas sobre la propia exposición como marco que permite desplegar aquellos contenidos hacia el visitante, centrando la atención en los recursos expográficos y no tanto en el material literario de apoyo.

Una de las piezas de Memorias particulares, de Gil Gijón, en las Galerías Cardenal Salazar. Foto: Ars Operandi

El espacio de las Galerías Cardenal Salazar se reparte en tres alas del claustro superior de la Facultad de Filosofía y Letras; en consecuencia, el discurso de Memorias Particulares se escinde también en tres bloques conceptuales, casi a modo de planteamiento, nudo y desenlace. El primero de ellos, denominado Procesos, propone una aproximación a los rituales creativos de Gil desde un punto de vista esencialmente técnico, para lo cual se muestran primero los materiales e instrumentos de trabajo, como si se tratara de una instantánea del estudio del artista, y a continuación se contraponen las fotografías de partida y los retratos resultantes; ello constituye la base necesaria para comprender el origen y el significado de lo demás. El segundo bloque es Álbum, un desarrollo de las ideas principales de la exposición a través de diez retratos distintos en contenido y técnica pero coincidentes en las propiedades ontológicas y representativas de las polvografías; es decir, vuelve a construir la historia familiar desde de los parámetros dados en el primer bloque. El tercero y último, Experimentos, presenta unas piezas que abandonan el formato fotográfico tradicional, ya sea en lo referido al tamaño, a la sustancia o al marco expositivo; supone el final del relato anterior, por cuanto explora y cuestiona sus límites, pero también abre la vía de nuevas reflexiones que van mucho más allá de la mera innovación técnica. Dentro de esa estructura general, la ordenación de cada galería pretende potenciar el mensaje de las obras mediante una alternancia más o menos natural entre infancia y senectud, y al mismo tiempo, entre retratos individuales y de grupo; es decir, intentando mantener ese equilibrio que define a toda familia. Dicho aspecto alcanza su cénit en un recurso de malabarismo museográfico consistente en disponer los retratos de Álbum según un eje simétrico, con dos alturas diferentes, de manera que los distintos tamaños y formas de los marcos vayan creando una suerte de perspectiva hacia el centro, replicando en lo visual la alternancia de contenido: en lugar de empujar al visitante hacia los laterales, hacia la salida, los abraza hasta el corazón de la exposición, donde se concentran los cuadros más pequeños que, significativamente, se corresponden con los dos extremos de la familia, la niña y la abuela. 

Los bloques Procesos y Experimentos se han organizado atendiendo a una lógica similar, aunque menos llamativa en el resultado final por su breve recorrido. El proyecto expográfico en su conjunto es bastante más complejo que lo descrito en las líneas anteriores, pues engloba igualmente todo un aparato de señalética (carteles de bienvenida, cartelas acompañando a las obras y emulando su dibujo), publicidad, maquetación, traslado, montaje y un sinfín de detalles que se han completado atendiendo al propósito eminentemente docente que conforma el proyecto Galerías Cardenal Salazar.

Gil Gijón
Memorias particulares
Galerías Cardenal Salazar
Facultad de Filosofía y Letras, Córdoba
Comisario: Pablo Allepuz (*alumno de 4º Curso del Grado de Historia del Arte)
Hasta el 16 de enero


08 noviembre 2014

Elo Vega y Rogelio López Cuenca revisarán la estatuaria pública en Córdoba desde Lapidarivm Cordvbensis

Elo Vega y Rogelio López Cuenca. Foto: Cortesía de UCO Cultura


Redacción / Ars Operandi

Organizado por UCO Cultura, Córdoba acoge desde el próximo martes 11 de noviembre Lapidarivm Cordvbensis, Taller para la elaboración de una Guía crítica de la estatuaria pública de Córdoba, un proyecto de Elo Vega y Rogelio López Cuenca  que se plantea, según sus responsables, "como una operación de rastreo, tras la fachada de la ciudad banal, de las huellas de la ciudad inconsciente, realizando una especie de psicoanálisis colectivo de la conciencia grupal a partir de los lapsus que marcan sus monumentos que, normalmente en contra de su voluntad o la de sus comitentes, exponen no sólo la relación entre nosotros y ellos, sino también entre el presente y el pasado". El propósito final es configurar un nuevo mapa de la ciudad "que puede leerse como una colección de trofeos, como una exposición pública del botín acumulado por los sucesivos vencedores a lo largo de la historia. La ciudad es un depósito de documentos. De todo tipo, también un almacén de casos archivados, cerrados, no resueltos, olvidados: un archivo de la omisión, constituido por las páginas arrancadas de la memoria de los ignorados y los versos tachados de la canción común". El taller, que consta de cuatro jornadas, se llevará a cabo en la Facultad de Filosofía y Letras, en el Mercao Social La Tejedora y en La Casa Azul, con temas a tratar como Ciudad, arquitectura, urbanismo, arte y espacio público; Arte en la calle, arte público; Arte y propaganda, monumentos y antimonumentos o Prácticas artísticas contemporáneas en el espacio público, entre otros.

El proyecto de Elo Vega y Rogelio López Cuenca, en línea con otros trabajos realizados en común "parte de un territorio fronterizo que participa simultáneamente de los presupuestos de la investigación propia de las ciencias sociales, por un lado, y de experimentación formal característica de las prácticas artísticas contemporáneas, por otro". El proyecto tiene precedentes previos en experiencias realizadas en ciudades como Lima, Roma, Málaga, Mataró, México o Valparaíso, y que han tenido como resultado obras interactivas y accesibles en Internet, como www.mappadiroma.it, www.mapademexico.net o www.valparaiso-whitenoise, y sobre todo los proyectos Efigies y Fantasmas. Guía Monumental de Huelva, producido en 2012 y el trabajo en curso en la Universidad de Granada Mármoles con caracteres extraños. Tanto Elo Vega como Rogelio López Cuenca realizan su obra desde una perspectiva crítica, tratando cuestiones sociales y políticas, de género y de análisis cultural a través de una práctica artística que comprende procedimientos diversos como la fotografía, la imagen en movimiento, el arte en la red y otras disciplinas procedentes tanto de las artes plásticas como de la literatura o las ciencias sociales.

Elo Vega y Rogelio López Cuenca 
Lapidarivm Cordvbensis 
Taller para la elaboración de una Guía crítica de la estatuaria pública de Córdoba 
Martes 11 de noviembre. Mercao Social La Tejedora (C/ Gutiérrez de los Ríos, 10), 20 h. 
Miércoles 12. Facultad Filosofía y Letras, Aula 21, 19:30 h. 
Jueves 13. Casa Azul (C/ Muñoz Capilla, 15) 19:30 h. 
Viernes 14. Facultad Filosofía y Letras, Aula 21, 19:30 h. 
Entrada libre y gratuita

10 octubre 2014

Principio de incertidumbre, memoria de proceso

Principio de incertidumbre de Ángel Masip en CoMbo. Foto: Cortesía del artista
A. L. Pérez Villén / Ars Operandi

Ángel Masip (Alicante, 1977) presenta en CoMbo el resultado de su trabajo como residente becado por UCO-La Fragua. Licenciado en BBAA por la Universidad Complutense de Madrid y premiado en distintos certámenes de pintura, fotografía y estampación (convocados por la Fundación Pilar y Joan Miró de Palma de Mallorca y ABC y L´Orèal de Madrid,) se encuentra activo y presente en el panorama expositivo español desde el año 2000 junto a un nutrido grupo de galerías de arte emergente. Aunque en principio se le asoció a la pintura metafísica del paisaje que se practica en el área levantina española, Ángel Masip transita un territorio disciplinar mestizo o fronterizo que resulta singular en el panorama artístico nacional. Si bien mantiene puntos en común con artistas que se replantean la práctica de la pintura, el uso que hace de la fotografía y la estampación y los dispositivos que dotan a su obra de esa condición a medio camino entre la escultura y la instalación precipitan un registro que tiende a desplegarse. Un registro fronterizo, fraguado por una mirada fragmentaria e imprecisa de la naturaleza y últimamente del texto, que comparten escenario y protagonismo con la luz artificial y su reflejo, el vidrio (serigrafiado o tintado), las estructuras de madera que semejan vallas (publicitarias) y simulan sostener la representación de algo, cuando en realidad son personajes de la obra.

A.L. Pérez Villén: Podríamos decir que casi desde el principio tu relación con la pintura ha sido muy especial, me refiero a que no son tanto la atracción por el soporte y la técnica, como el ritmo que impone y la posibilidad de conceptualizar la práctica artística los elementos que valoras en ella…

–Ángel Masip: Bueno, por defecto, siempre me he relacionado con el ámbito pictórico más fácilmente porque ha sido el medio con el que he tenido que acarrear toda mi vida. Este factor te lleva a cuestionarlo y a plantearte su porqué. Concluyo en que se trata de un medio –por la naturaleza clásica que entraña- pausado, analítico, en el que las capas que se aplican tan solo son sedimentos de cierto recorrido. Más tarde caigo en la cuenta de que lo que a mí me interesa del arte es poder reflexionar sobre mi propio recorrido, el lugar que ocupo y cómo me relaciono con él, para establecer un modo de análisis personal que me ayude a entenderme mejor como individuo. Extrapolando esta metodología pictórica de la que hablo a las propias circunstancias, caigo en la cuenta de que toda esa sucesión de capas, la reflexión y el sedimento que el tiempo va dejando a su paso, no es más que el transcurso de la vida, y que por tanto ya no estamos hablando de disciplinas sino de posturas y modos de percepción.

Principio de incertidumbre de Ángel Masip en CoMbo. Foto: Cortesía del artista
–El arte como medio de conocimiento, la pintura como pretexto para el análisis, el paisaje como experiencia. Aunque ya no pintas paisajes, tu obra sigue precipitando una imagen de la naturaleza en la que la fotografía tiene su peso. Las imágenes no apuntan a la belleza o la singularidad de los espacios naturales sino más bien a detalles espurios o poco relacionados con la monumentalidad, la escala o la peculiaridad de la naturaleza. ¿Es el paisaje el escenario donde se fragua la experiencia? O dicho de otro modo ¿Trabajas más con el lugar que con el paisaje?

–El hecho de que hace algún tiempo pintase paisajes, responde a una voluntad de transgredir con mi aptitud algo que los demás esperaban de mí. Para mi era como una especie de suicidio del artista emergente. En mi opinión, en la actualidad los condicionamientos en el arte son extremos, tanto es así que sin darnos cuenta ya no hablamos de arte sino de mercado. En aquel momento, pintar un paisaje para mí era como decir ‘ahora hago lo que me sale del pito’, estoy harto de tener que seguir los pasos que nos dictan las élites del mundillo para acabar siendo aquello que ellos pretenden que seas para que puedan obtener rédito. Finalmente, te acabas dando cuenta de que esto no es viable si vives en sociedad; de un modo u otro, si entras en el sistema, acabas cayendo en las fauces del capital y terminas haciendo aquello que todos esperan de ti, o al menos creyéndolo (jajaja).

Respondiendo a tu pregunta, me doy cuenta que mi interés por el paisaje tan solo reside en una necesidad de encontrar símbolos que construyan un rompecabezas que a menudo resulta incongruente, paradójico, lleno de lugares comunes y absolutamente condicionado por los modelos. Pero creo que he aprendido a asimilar esto como parte del contrato. Y en efecto, a menudo, reflexionar sobre la propia condición te lleva a este tipo de lugares a los que te refieres, alejados de lo pastoril y cercanos a lo impersonal.

Soy consciente de que este discurso puede resultar reiterativo y tal vez trillado, pero desde mi punto de vista, la historia se constituye en base a una progresión lineal donde todo lo que ha acontecido ha tenido -en una u otra escala- un referente, y en la cual la evolución tan solo implica una anécdota. Me resulta demasiado ambicioso pretender cambiar el desenlace natural de las cosas. Mi interés no reside en abrir brecha, sino en intentar cavar hondo.

Principio de incertidumbre de Ángel Masip en CoMbo. Foto: Cortesía del artista
La coincidencia en otorgar a Una larga espera (2004) la condición de hito en tu trayectoria es unánime. No hay duda de que se trata de una obra clave, una obra que marca un antes y un después. A partir de ella se me antoja que el propósito ya no es solo representar, sino que también entra en juego la presentación; mejor dicho, su contextualización en el espacio expositivo. Y aquí tiene mucho juego el público, que se presta a la experiencia del lugar. Es decir que aquél componente experiencial de tu vivencia del paisaje se lo trasladas al público para que haga suya la obra y la dote de sentido. Quiero decir, que me da la impresión de que no se trata solo de narrar, de opinar o de exhibir, como de experimentar, de hacer partícipe al espacio donde se inserta la obra de la responsabilidad de que ésta resulte ser como es. Algo que emparenta tu trabajo con la instalación.

–No sé si premonitorio o no fue lo que ocurrió con esta obra que comentas y que tiene mucho que ver con mis planteamientos actuales. Este trabajo de 2004 acabó convertido en cenizas tras una muestra en Bilbao. En ella se llevaba un poquito más al extremo el matrimonio entre representación y experiencia, y todo lo que de teatral hay en esta relación. Estoy de acuerdo en que en esta obra hay una voluntad manifiesta de casar dos polos de difícil enlace, de la que se puede llegar a desgranar una lectura un tanto compleja.

El caso es que al tiempo de desarrollar este trabajo, dejé de sentir apego por esforzarme en trazar líneas claras de comunicación, ya que llegué a la conclusión de que no tengo demasiado interés en llevar a cabo un trabajo de interlocución, pero aun así el que comentas representa una clara antesala de la línea de investigación que llevo a cabo en estos momentos donde la obra no es un elemento vinculado, sino directamente el núcleo de la experiencia. Inevitablemente esa experiencia para cada cual es diversa dependiendo del contexto y del bagaje cultural. Por lo tanto, sería un error intentar estandarizarla bajo un sentido único e inequívoco.

Sobre este asunto, recuerdo como ejemplo magistral un film que pude ver hace algún tiempo (Synechdoche, New York. Charlie Kaufman. 2008), sobre las diversas realidades que cada individuo puede experimentar en base al escenario que se autogenera, y en el que acaba siendo director, actor y espectador de su propia obra. En realidad, me gusta pensar que lo que hago tan solo es un elemento que contribuye a dinamizar esta forma de experimentar.

Principio de incertidumbre de Ángel Masip en CoMbo. Foto: Cortesía del artista
En referencia al clima escenográfico de tu obra se te nombra como dramaturgo (Pedro Víllora) y en Der Waldgang (2010) muestras simpatías por Ernst Jünger. ¿Son indicios suficientes para considerar la valencia literaria de tu trabajo? En mi opinión, no. Y en caso de que así fuera habría de ser la deconstrucción la que operase en ella. Me refiero a que tu teatro carece de escuela definida, aunque se emparente con el teatro del absurdo (Beckett y Genet) y posea rasgos del teatro de la crueldad (Artaud), es un texto apócrifo que se lee a oscuras y se interpreta en otra sala. Lo que resta es el atrezzo, ese es el cuerpo de la obra. Y con él podemos aspirar a recuperar un libreto que sabemos perdido de antemano –y con ello acceder a un posible sentido de la propuesta- o dejarnos llevar por lo que encontremos en el espacio de exposición. Siempre aconsejo seguir este último itinerario, pero en el caso de tu obra creo que es el más idóneo, porque cada exposición por más que exhiba las mismas piezas –y aquí enlazo con el comienzo- es distinta dependiendo del espacio. Quizá sea este el rasgo más común con el teatro, en el que cada representación siempre es diferente.

–La verdad es que no me aventuro a decir nada concluyente al respecto porque todo depende del cariz que se le quiera dar al asunto. No puedo evitar valerme de recursos y estrategias que encierran determinados valores poéticos, los cuales con frecuencia tienen una naturaleza un tanto accidental y afortunadamente en ocasiones escapan a la premeditación. Imagino que si mi desarrollo mantiene alguna relación con el género teatral puede que radique en los planteamientos en bucle.

Desde luego, en base a parámetros contemporáneos, la voluntad del individuo acaba reformulándose a sí misma una y otra vez, un eterno retorno en el que se acaba cayendo inevitablemente, y del que a menudo no concluimos grandes determinaciones. No soy buen aliado para hablar de autores o géneros, pero de todos los que citas podemos encontrar claros referentes en autores de total actualidad ya sea en teatro, cine, literatura o artes plásticas. A lo que me refiero es que como seres humanos, a menudo, nuestra conducta acaba pareciéndose demasiado y terminamos deambulando en círculos concéntricos en torno a un mismo eje. En mi caso, lo de llevar a cabo un muestra supone una cuestión coyuntural, un tramite que con el paso del tiempo se hace más incomodo porque ves que las circunstancias cada vez son más complejas por el contexto en el que se suele desarrollar una exposición de tu trabajo. A esto se le suma cierto sentimiento de imposibilidad comunicativa. Creo que esta problemática acaba devorando al individuo. En este sentido sí, cada muestra es una experiencia diferente, tanto para mí como para el que está al otro lado, porque nunca sabes muy bien cómo va a terminar la aventura y en qué medida vas a poder generar tu discurso y no cualquier otro en el que por determinados motivos externos acabe derivando tu propuesta, y nunca acabas de estar muy seguro de si aquello que planteas te pertenece a ti o a otro.

Principio de incertidumbre de Ángel Masip en CoMbo. Foto: Cortesía del artista
Ya veo que desconfías de la eficacia del lenguaje para salvar la comunicación. Algo así pensaba también Julio Cortázar cuando decía que el lenguaje terminaba desbaratando la comunicación y traicionando el mensaje. Sin embargo todo es lenguaje, nada queda a expensas de la significación en una propuesta artística, otra cosa es que se pueda acceder al sentido. Y como no puede ser de otra manera, tu obra también es prueba de ello. A mí me gusta moverme por similitudes y descartes, así que si te parece me acerco a tu obra desde el concepto de desbordamiento. Ya hemos comentado que haces un uso disciplinar muy promiscuo, que no te centras en una sola sino que convergen varias disciplinas en la escena de la representación. Pues bien, ese desplazamiento también lo encuentro en autores como Ángela de la Cruz, Isidro Blasco, Fernando Sinaga, Pedro Cabrita Reis o Reinhard Mucha, aunque el traslado de la pintura al territorio de la escultura que se opera en la obra de Ángela de la Cruz no sea definitorio de tu propuesta, como tampoco lo es de la fotografía a la escultura o la instalación en el caso de Blasco. En Sinaga encuentro la convicción de incorporar elementos extraños al discurso de la escultura, pero el ensimismamiento y el lenguaje simbólico que emplea poco tienen que ver con tu trabajo. La atmósfera de Cabrita Reis me resulta familiar respecto a tu obra pero no tanto el centrarse en una objetualidad que termina descartando la instalación en beneficio de la escultura. Quizás sea Reinhard Mucha el más cercano, al dejarse llevar por formas configuradas de antemano para otra función que la de significar en una obra de arte y crear con ellas un contexto o una escena fruto de la experiencia del lugar.

–En realidad no es que desconfíe del lenguaje para establecer la comunicación, simplemente creo que no estamos acostumbrados a asumir los límites de ciertos códigos a la hora de hablar de cosas que quedan un poquito más allá de sus lindes. En mi opinión, debemos asumir que existe comunicación más allá de la mera transmisión lineal, y que esta trasciende a los rígidos y estrictos convencionalismos que manejamos en sociedad y que hacen que todo se mueva al mismo compás, en una sola dirección. Pienso que si asumimos esto nos sentiríamos más ligeros como individuos.

Desde luego, aunque confieso que no soy un gran conocedor de la obra de Reinhard Mucha, tal vez con este último pueda compartir algunos planteamientos en cuanto a la configuración de referentes. Inevitablemente, todos estos artistas de los que hablas (alguno de ellos referente desde mi adolescencia como es el caso de Isidro Blasco) y otros muchos, acaban contribuyendo a la configuración del imaginario de uno y mostrándole caminos que en una u otra medida se acaban siguiendo y derivan en otras vías. No es la primera vez que manifiesto mi atracción por Pedro Cabrita Reis. Cierta similitud en el manejo formal confieso que no es del todo casual, pero como dices, mis planteamientos respecto a la experiencia del contexto manifiestan ciertos matices que obligatoriamente me empujan en otra dirección de creciente progresión intuitiva. Puede que esos márgenes diferenciadores se estrechen al analizar propuestas como las de, Zilvinas Lanzbergas, Seb Patane o Matias Faldbakken. Tampoco puedo negar mi profundo interés por el trabajo de Heimo Zobernig, pero reconozco que en este hay un claro matiz diferenciador en el uso icónico de los elementos, que poco o nada tienen que ver con el creciente desbordamiento y dispersión hacia los que la puesta en escena de mi trabajo va derivando.

Principio de incertidumbre de Ángel Masip en CoMbo. Foto: Cortesía del artista
La residencia en La Fragua ha posibilitado la instalación Principio de incertidumbre, que muestras en CoMbo. El punto de partida es el planteamiento de Heisemberg, que señala la paradoja de que la observación afecta al objeto observado, o lo que es lo mismo, la imposibilidad de hacer coincidir exactamente las cualidades físicas y cuánticas de lo que nos rodea. A partir de aquí es lógico que pongas en cuestión la experiencia de lo real y su eficacia a la hora de aprehender el entorno, debido entre otras cosas a la inflación de información que lo inunda, haciendo indiscernible lo crucial de lo trivial. Como consecuencia propones filtrar ese flujo de señales que nos excede prescindiendo de la luz y atendiendo a aspectos, lugares y contextos que no son los habituales en la mirada inmediata. El resultado es una serie de registros locales que hilvanan la experiencia del lugar desde una óptica fragmentaria y cuando menos turbadora. Algo espectacular por lo que tiene de invitación a penetrar en el laboratorio de ideas del artista –en su cabeza, como dice un amigo- y toparse con una causa abierta, del que la instalación de CoMbo es sólo memoria de proceso.

–El individuo es un ente complejo que se nutre de una experiencia inevitablemente fragmentaria y condicionada. Mi planteamiento es el de intentar subvertir este condicionamiento, en la medida de lo posible, y operar a través de la deconstrucción de mis propios procesos. Casi siempre un ejercicio de catarsis mediante el que se pretende una chispa que facilite el medio para percibir desde otra perspectiva. Es algo sobre lo que se ha trabajado mucho a través de los lenguajes posmodernos; los dispositivos que articulan los procesos -manejados bajo una óptica distinta a la convencional- nos pueden ayudar a asimilar el mundo con una mayor amplitud de miras. Desde mi particular foco de atención no hay experiencias más importantes que otras; todos los detalles nos aportan información e influyen en nuestra identidad, condicionándonos como individuos, cierto es que a diferentes niveles e intensidades pero con la misma relevancia frente a una perspectiva universal.

Con esto no quiero infravalorar, por ejemplo, el conocimiento científico, ni mucho menos. A lo que me refiero es que todos los niveles del conocimiento deberían ser considerados como relevantes en el individuo y en la evolución social, y a día de hoy, me consta que grandes vectores en este sentido quedan aislados por carencias culturales que hemos ido arrastrando, unas veces por torpeza y otras por un afán manipulador. En este sentido, no creo que como civilización hayamos sabido aprovechar a fondo los medios a nuestro alcance. Permíteme que para acabar lo haga con una bella cita de John Baldessari, que para mí viene a recoger en una frase todo esto de lo que hemos estado charlando; "...hacer arte... es lo único que me hace pensar que estoy cerca de entender de lo que va el universo y todo esto suena muy místico, lo sé, pero es lo que me mueve”.

Principio de incertidumbre. Ángel Masip
III Beca de Fotografía UCO-La Fragua
CoMbo
Miercoles a Viernes de 11 a 13 h. y de 18 a 21h.
Sábado y Domingos de 12 a 15 h.


10 junio 2014

Con Gilbert & George. Sexo, política y sentido del humor




Redacción / Ars Operandi

Para hacer arte no necesitas objetos, quizás tu puedas ser un objeto para el arte. Cuando a finales de la década de los sesenta Gilbert & George realizaron sus primeras Living Sculptures en las azoteas de la Saint Martin’s, sólo estaban trasladando a Europa, y particularmente al Reino Unido, las ideas de desmaterialización del objeto artístico que estaban construyéndose en el famoso texto de Luccy Lippard mapa genealógico de las prácticas conceptuales de esa década.

No les ha hecho falta ponerse imperdibles para ser lo más punkie que ha dado el Reino Unido en materia de arte contemporáneo. Ni Vicious ni McLaren, ni Siouxsie ni la Westwood, Gilbert & George han sido los artistas que más han trastocado los cimientos de la moral y la política en los últimos veinte años, desde que se decidieran a convertirse en esculturas vivientes allá por 1968 hasta sus últimas London Paintings. 

Este documental dirigido por Julian Cole nos acerca a la vida y obra de Gilbert & George de una manera amena y desenfadada, a través de sus propios comentarios sobre su vida en el East End londinense y la de aquellos protagonistas de sus obras o compañeros de un viaje que en estos más de cuarenta años de trayectoria artística les han convertido en unos de los artistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

Sus comentarios sobre la inmigración, las políticas queer, el SIDA, los London’s boys, el racismo y la religión, nos acercan a una obra compleja y controvertida, que tras la apariencia de su delicada superficialidad esconde una verdadera bomba de relojería.

Desde su apartamento en el East End hasta sus exposiciones en Rusia, China, Italia o la retrospectiva que les dedicó la Tate, con este documental se cierra el primer ciclo Art.doc., que a lo largo de este año se ha podido ver en la Filmoteca de Andalucía, gracias a la colaboración de la Universidad de Córdoba y con el comisariado del crítico de arte y comisario de exposiciones Jesús Alcaide.

El documental será presentado por Pablo Rabasco, profesor en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Córdoba, que nos acercará a la obra de estos artistas y con el que podremos mantener a continuación una charla sobre lo que el visionado del documental nos pueda suscitar.

Julian Cole
With Gilbert & George (2008)
Ciclo Art.doc.
Organizado por la Filmoteca de Andalucía en colaboración con la Universidad de Córdoba
Jueves 12 de junio, 20:30
Filmoteca de Andalucía



07 mayo 2014

Jean-Michel Basquiat. El chico brillante




Redacción/Ars Operandi

Apenas ocho años le sirvieron a Jean-Michel Basquiat (Nueva York, 1960) para abandonar las paredes del Bowery y los vagones de metro de Nueva York e ingresar en los manuales de arte de finales del siglo XX como uno de los primeros artistas negros en entrar en las galerías más importantes de la época (Mary Boone, Larry Gagosian, Bruno Bischofberger), participar en eventos como la documenta 7 de Kassel (1982) o convertirse en el chico de moda del que hablaban tanto la Interview de Warhol como las páginas de un Artforum que en 1981 dedicaba su primer artículo a la obra de Basquiat, titulado por René Ricard como The radiant child.

Ese título, The radiant child fue el escogido por Tamra Davis para el documental que sobre su vida y obra realizara en 2010 y que se ofrecerá en la Filmoteca de Andalucía dentro del ciclo Arte.docs, comisariado por Jesús Alcaide, en el que ya se han programado los documentales Ai Weiwei, Never Sorry (2012), Marina Abramovic: The artist is present (2012), Herb & Dorothy (2010) y Louise Bourgeois: La araña, la amante y la mandarina  (2008).

En un momento como el actual, en el que graffiteros y artistas urbanos como Obey, Kawks o Bansky entran a las paredes del cubo blanco por la puerta falsa, este documental nos acerca a la obra de un artista que desde el momento en que pintaba los vagones de metro de Nueva York sabía que su obra iba a ser merecedora de colgarse en las paredes del MoMA. Porque en la obra de Basquiat estaba Picasso y también Twombly, Dubuffet y la figura negra de la Olimpia de Manet.

A través de diálogos y recuerdos de aquellos que lo acompañaron en sus veintisiete años de vida, The radiant child es el retrato de un artista que jugaba dentro y fuera de la pintura, tramando relaciones entre la pintura occidental y los referentes de su cultura afroamericana (Cassius Clay, Charlie Parker, Malcolm X), introduciéndose en el círculo de Warhol, Clemente y Schnabel y avivando la leyenda del enfant terrible que pasó de firmar sus pintadas por las paredes de Nueva York como SAMO © a fotografiarse pintando sus lienzos con un impecable traje de Armani al ritmo de un frenético bolero de Ravel.

El documental estará presentado por el artista Fernando M. Romero que analizará algunas claves de su pintura y nos introducirá en el universo de Basquiat.

The radiant child (2010)
Tamra Davis
V.O. (subtitulada al español)
Jueves 8 de mayo, 21 h
Filmoteca de Andalucía
Presentado por Jesús Alcaide y Fernando M. Romero

02 abril 2014

Louise Bourgeois. La araña, la amante y la mandarina



Redacción / Ars Operandi 

A sus noventa y tantos años Louise Bourgeois resultaba magnética y voluble. Es lo que transmite a la cámara cuando expresa cómo sus emociones, impregnadas de su obsesión por el misterioso curso de la niñez, son la materia prima de su trabajo. Filmado durante catorce años entre 1993 y 2007, este documental insiste en presentar a Louise Bourgeois como una de las figuras más relevantes del arte moderno y como icono feminista fundamental de la segunda mitad del siglo XX.

Las realizadoras Marion Cajori y Amei Wallach ofrecen una mirada profunda del arte de Bourgeois a través de este documental. En él se retrata a la artista, sus métodos de trabajo, su vida, la relación con su familia y la forma en la que el arte la ayudó a sobrevivir. Esta emblemática escultora murió en 2010. El documental la retrata en sus últimos años de vida y se convierte en testimonio fundamental para conocer la obra de esta artista.

Este documental es parte del ciclo Arte.docs coordinado por Jesús Alcaide para la Filmoteca de Andalucía con la colaboración de la Dirección de Cultura de la Universidad de Córdoba.

Proyección del documental 
Louise Bourgeois. La araña, la amante y la mandarina. 
Marian Cajori y Amei Wallach, 2008 
Jueves 3 de abril, 20:30 horas
Filmoteca de Andalucía 
C/ Medina y Corella 
Presentado por Gaby Mangeri 
Ciclo Arte.docs coordinado por Jesús Alcaide

11 marzo 2014

La sala Puertanueva reabre sus puertas para acoger al Premio Citoler


Vista de la The circle of life, exposición de Jorge Yeregui en la sala Puertanueva. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

La sala Puertanueva, clausurada desde 2011 y solo abierta desde entonces para acoger el pasado Premio Internacional de Fotografía Pilar Citoler, vuelve a la agenda para albergar la última edición del certamen. Aunque el futuro del espacio expositivo sigue estando en el aire, en estos días se ultiman los preparativos para la firma de un acuerdo institucional que retomaría su programación. Cabe recordar que en sus siete años de andadura la programación artística de la sala era conducida por la Fundación Provincial Rafael Botí y que recientemente artistas y organizaciones del sector del arte han denunciado tanto la clausura de la sala como el desmantelamiento de las políticas culturales que llevaba a cabo la fundación. La duda razonable estriba en el rumbo que pueda tomar la sala habida cuenta del desapego y falta de atención con que la Fundación Rafael Botí afronta su gestión en materia de arte contemporáneo. Ars Operandi ha podido conocer que las organizaciones del sector, Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) y Unión de Artistas Visuales de Andalucía (uavA), han solicitado a las instituciones conveniantes (Universidad, Fundación Botí, Ayuntamiento y Fundación Cajasol) la constitución de un consejo asesor formado por profesionales contrastados del arte actual para coadyuvar en la programación del espacio expositivo.

Bam, Bam, fotografía ganadora de la VII edición del Premio Citoler
El Citoler, como ya es tradicional, hace coincidir la exposición del autor ganador de la pasada edición con la muestra de las obras seleccionadas en la reciente. En esta ocasión ha sido el fotógrafo ferrolano Vari Caramés quien se ha alzado con los 15000 €, la edición de una monografía dentro de la colección El ojo que ves y la realización de una exposición individual en la sala Puertanueva que conlleva el premio. El jurado del certamen, compuesto por la coleccionista Pilar Citoler, el galerista Rafael Ortiz, el escritor y crítico de arte Juan Manuel Bonet, el teórico y crítico Alfonso de la Torre y el artista Jorge Yeregui, ganador de la última edición, valoró de manera especial la capacidad de Caramés para proponer "visiones de su tierra natal gallega y otras que denotan su voluntad de errancia". Bam Bam, la obra ganadora del premio, da buena cuenta de sus intereses artísticos. Un trabajo fotográfico que, mediante el uso del desenfoque, sugiere más que evidencia y que el propio autor define como más intuitivo que intelectual y en la que “el azar es más emocionante que la certeza”.

Phoenix from Camelback Mountain, Arizona 2011, fotografía de José Guerrero
La planta alta de la sala Puertanueva acoge junto a Bam Bam, las nueve fotografías finalistas en la séptima edición del premio. Entre las obras seleccionadas se repiten, como en cada edición, nombres de primera fila de la fotografía contemporánea española. La presencia entre los finalistas de Sergio Belinchón, Luis Baylón, Gabriel Campuzano, José Guerrero, Nicolas Grospiere, Rosell Messeguer, Eduardo Nave, Javier Vallhonrat y Álvaro Sánchez-Montañés atestigua la aceptación a nivel nacional del premio y asegura cualificados pretendientes para sucesivas ediciones.

Fotografía de la serie Sitescapes de Jorge Yeregui
Justamente a la repercusión que el premio había tenido en su trayectoria aludía Jorge Yeregui al presentar The circles of life, la exposición que reúne una selección de trabajos realizados en los últimos seis años. Series como Paisajes mínimos, Ecotopografías, Sitescapes o Espacio natural protegido inciden sobre los procesos de transformación del territorio y el uso que adquiere la naturaleza en la configuración del paisaje. A medio camino entre los Terrain Vague y las propuestas emanadas del Manifiesto del Tercer Paisaje sitúa Yeregui, Sitescapes, una serie que documenta esos terrenos "donde la naturaleza recupera su propia ley", son los espacios obsoletos o en desuso que quedan al margen de la ciudad, de su orden y de su control que el abandono  transforma en "paisajes neonaturales donde buenas y malas hierbas crecen libremente". Paisajes mínimos conforma para su autor "una exploración conceptual sobre el valor simbólico que adquiere la naturaleza en la ciudad contemporánea". En Ecotopografías, Yeregui destaca el nuevo rol que asume la naturaleza en el planeamiento de la ciudad. En este contexto nace "un nuevo tipo de zona verde, convertida en envolvente, en topografía vegetal, que alberga en su interior un programa arquitectónico".  En Espacio Natural Protegido documenta entornos naturales donde se ha "activado un sistema de significación y puesta en valor del territorio. Un método que con su mera presencia invoca cualidades no siempre visibles que hacen referencia al imaginario sobre la conservación del medio ambiente". 

VII Premio Bienal Internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler
The Circle of Life. Jorge Yeregui. Comisario: Alfonso de la Torre
Sala Puertanueva. Hasta el 28 de marzo