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08 octubre 2015

Fernando Baena dirige en Ecuador el I Festival de Arte de Acción

Acción de Danilo Zamora en FAAC. Foto: Cortesía FAAC
Tete Álvarez / Ars Operandi

Se celebra durante estos días en Ecuador la primera edición del Festival de Arte de Acción de Cuenca, un proyecto promovido por el artista Fernando Baena que arranca con el propósito de dar a conocer las posibilidades formales y expresivas del arte de acción y realizar al mismo tiempo una labor docente y de formación de públicos. Aunque las artes procesuales y de la acción han constituido uno de los pilares fundamentales del arte actual, sin embargo, aseguran desde el FAAC, en el ámbito institucional no se suele prestar una atención suficiente a su enseñanza, exhibición y conservación. A esto habría que sumar la problemática específica de un tipo de arte que no suele producir objetos para el mercado y que permanece ajeno a los canales de comercialización. Como consecuencia, indica Fernando Baena, "existe un desconocimiento general y una falta de reconocimiento del trabajo de los artistas que trabajan en este campo, lo que constituye una pérdida indudable". El director del FAAC indica que aunque en Ecuador se han realizado en los últimos años interesantes eventos relacionados con el arte de acción , "y existen algunas publicaciones de mérito, los esfuerzos nos parecen algo dispersos y, salvo algún caso excepcional, poco duraderos en el tiempo". En este sentido, una de las principales aportaciones del festival es la puesta en marcha del Archivo del Arte de Acción Ecuatoriano, un repositorio que documenta el trabajo de 24 artistas de diferentes partes del país compilado por Fernando Baena en un trabajo de investigación realizado en el último año.

Accion de Daniel Coka y Carlos Paredes en FAAC. Foto: Cortesía FAAC
El encuentro está reuniendo a figuras significativas del arte de acción con presencia de los españoles Isidoro Valcárcel Medina, Santiago Sierra, Bartolomé Ferrando y la pareja de artistas Nieves Correa & Abel Loureda, el japonés Seiji Shimoda, el británico Alastair MacLennan, la mexicana Elvira Santamaría, el uruguayo Clemente Padin o el chileno Gonzalo Rabanal entre otros. El FACC presenta un nutrido programa de actividades que además de las performances incluye actividades relacionadas como charlas, exposiciones, presentaciones, proyecciones y talleres. Tres son las muestras que componen la vertiente expositiva del festival. Inventario de los gestos con la curaduría de Marisa Flórido reúne una veintena de artistas y colectivos brasileños que colocan en evidencia la distinción entre hacer y actuar: el gesto y el gesto en el arte. Rebeldías de la carne, comisariada por Silvio de Gracia, que gira en torno a la utilización del cuerpo como herramienta artística para motivar en el público la conciencia y la acción social y Lo que queda de la acción, comisariada por Fernando Baena, sobre la importante relación que se establece entre las acciones artística y los restos resultantes de ellas: partituras o bocetos, stencils y pintadas, huellas y registros, instalaciones derivadas, archivos y ediciones.

Performance de Raúl Armijos en FAAC. Foto: Cortesía FAAC
El contenido teórico del festival se articula alrededor de una serie de mesas redondas con especialistas en el género que conversarán sobre diferentes aspectos del arte de acción y la performance. Moderado por el comisario de arte cordobés Juan Ramón Barbancho Arte de acción en el mundo ha debatido sobre la actualidad del arte de acción en una mesa compuesta por Anna Gimein, Marisa Flórido, Gonzalo Rabanal y Abel Loureda. La divulgación del arte de acción será tratada en Los festivales, un encuentro moderado por Nieves Correa que contará con la presencia de Edison Cáceres, Alastair McLennan, Seiji Shimoda y Roi Vaara. El arte de acción en Ecuador y América Latina será debatido por Ronald Duarte, Aidana Rico, Carlos Vargas y Elvira Santamaría en una mesa moderada por Bartolomé Ferrando. También con Bartolomé ferrando como moderador se tratará La enseñanza del Arte de Acción y el Arte de Acción en la enseñanza con Olmedo Alvarado y Jenny Jaramillo. La implicación social del arte de acción será objeto de debate en Rebeldías de la carne con Silvio De Gracia, Clemente Padín, María José Machado, Santiago Sierra y Falco. Y finalmente los colectivos y las redes del arte de acción se abordarán por Omar Puebla, Rodrigo Viera, Xavier Blum y Danilo Zamora en una mesa coordinada por Melina Wazima. Completan el programa Las veladas FAAC, unos encuentros que se presentan con la voluntad de "cuestionar los espacios propios del arte de acción, de crear territorios mixtos donde los diferentes materiales aportados desde otras artes pudieran remover las convicciones y sobreentendidos de los expertos y abrir un espacio despejado a los neófitos".

18 marzo 2013

Cuando el vídeo es el video

Fotograma de Marabunta,  obra en video de Regina José Galindo

Redacción / Ars Operandi

Una nueva entrega de la Semana de Vídeo Iberoamericano nos permite volver a bucear en videografías algunas veces ocultas y que en muchos casos permanecen alejadas de la corriente principal y de los circuitos comerciales de nuestro país. Regina José Galindo, la creadora guatemalteca a quien la Semana rinde homenaje en esta edición, es el ejemplo de una artista referente en el campo de la performance latinoamericana, participante en cuatro bienales de Venecia, León de Oro y que aquí en España salvo alguna colectiva –casi siempre vinculada a proyectos de contenido de género– ha permanecido prácticamente desconocida hasta la individual que le dedicara ARTIUM en enero del pasado año.

La obra de Regina José Galindo (Ciudad de Guatemala, Guatemala, 1974) arranca en la poesía y encuentra en la performance el mejor cauce para plantear un discurso muy comprometido con la realidad social de su país y por extensión de toda América latina. Una obra "muy explícita y muy fuerte a veces" a juicio del comisario de la muestra, Juan Ramón Barbancho, con la que pretende "despertar las conciencias y las actitudes ante esta situación de tremenda injusticia. Indudablemente, tiene también un fuerte contenido político, que rescata elementos propios de su contexto sudamericano y de su condición de mujer". El monográfico dedicado a su trayectoria repasa tres obras en vídeo que permiten conocer los intereses de la artista guatemalteca. Recorte por la línea (2005) y Un espejo para la pequeña muerte (2006) ambos con trasfondo de género y Marabunta final (2011), una surreal puesta en escena rodada en las calles de Santo Domingo en la que un grupo de jóvenes dominicanos desarma por completo el coche de la artista mientras ella permanece impasible dentro del automóvil.


Avenida Huaylas a 30 fotogramas por segundo de Carlos Troncoso Matto

Tras la revisión de su obra que llevó a cabo la cuarta edición de la Semana de Vídeo, la artista peruana Angie Bonino regresa al certamen, esta vez en su faceta de comisaria con una selección de obras de artistas de Perú. In-Praxis constituye "un punto de acercamiento a lo que conforma su sociedad, su civilización, porque nos acercan a los individuos, porque nos acercan mucho más al ser humano". Todas las obras, afirma Barbancho,"nos invitan a experimentar por unos minutos desde conceptos, hasta circunstancias de realidades vividas. El tejido social en el Perú es sumamente complejo, debido a las diversas capas de historia, diversidad de etnias, idiomas, dialectos, la diversidad que es el ítem clave de la riqueza de su cultura". In-Praxis cuenta con obras de Carlos Troncoso Matto, Avenida Huaylas a 30 fotogramas por segundo, Katherinne Fiedler, Instrucción, Nadia Morillo, Sin título y Patricia Bueno, La avería de lo Cotidiano II.


Diario de Pamplona de Gonzalo Egurza

La difusa linea que separa en nuestros días cine y vídeo es la que Andrés Denegri, artista y curador argentino, transita en Trama y drama. Superada la dicotomía que segregaba a ambas disciplinas, en la que "el oficio de narrar correspondía al cine y la obsesión por las texturas propias del medio constituían la esencia del vídeo", la incidencia de la tecnología digital parece haber llegado para unificar el terreno de la creación al imponerse como la herramienta audiovisual totalizadora". El programa incluye obras de Gustavo Galuppo, Gonzalo Egurza y Federico Pintos que desde diferentes ópticas abordan la ficción y en las que la narración no les impide, según indica el comisario Juan Ramón Barbancho, "jugar con las texturas, diseñar imágenes repletas de incrustaciones, tipografías y superposiciones, o crear desde una mirada documental, sin utilizar aquello que desde alguna óptica se entendía como lo que determinaba al cine: el lenguaje cinematográfico industrial"


La buena madre de Verónica Ruth Frías

El propio Barbancho ha preparado para la cuarta sesión de la semana un programa conformado por obras de artistas españoles que tiene a la música y el sonido como hilo conductor. Música y sonido como apoyo de unas imágenes que "nos van a llevar desde la más absoluta despreocupación, e incluso una cierta frivolidad, hasta el terror que nos puede producir el saber que estamos permanentemente vigilados. Imágenes todas de la sociedad actual que nos lleva de un lado para otro en una carrera sin descanso que acaba convirtiéndose en una huida hacia adelante sin una meta fija. Desde una demanda de implicación desde nuestra postura personal de compromiso, hasta un dejarse llevar y permanecer en la más absoluta pasividad". La sesión contará con el pase de The working class de Claudio Molina, Spam love de Anamor, Caution!! de Ricardo Iglesias,  You are under surveillance de Ramón Gimaraes, FFwork de Carlos Tmori, Woman in love de Luis Jaume, Acto frívolo por Francis Naranjo e incluye la presentación de La buena madre, obra en la que la artista cordobesa Verónica Ruth Frías encarna el disfraz de Super Mujer en diferentes escenas mientras sostiene en brazos a su hija de corta edad.


Intro, un autorretrato hablado de Javier Valdéz

Clausura la semana una selección realizada por el artista paraguayo residente en Bolivia, Joaquín Sánchez. Sánchez ha preparado un programa con obras de artistas paraguayos y bolivianos que da buena cuenta del contexto en el que éstos desarrollan sus trabajos. La intención es para Barbancho "reflexionar sobre las construcciones que se estructuran en espacios culturales que no han entrado del todo a la modernidad pero tienen la posibilidad de hacerlo en sus propios términos. La muestra busca evidenciar lo contemporáneo, no como una influencia globalizadora o colonizadora impuesta desde afuera, sino como una respuesta a un contexto nacional especifico y a un devenir histórico que nace adentro". El programa que cierra la V Semana de Vídeo Iberoamericano incluye las obras Tekoha (el lugar del ser) de Ángel Yergos,  Intro, un autorretrato hablado de Javier Valdéz, Deforme de  José F. Arispe y Chafra de Kathia María Simón y Cristina Lora. 

N. de la R./ El título diferencia entre la forma llana que la palabra video [bidéo] adopta en América y la forma esdrújula vídeo [bídeo] que se utiliza en España.

V Semana de Vídeo Iberoamericano 
Comisario: Juan Ramón Barbancho
Organiza: La Nave Spacial
Filmoteca de Andalucía, Córdoba. Del 19 al 23 de marzo
La Fragua Artist Residency. Belalcázar. 29 y 30 de marzo
Casa Amèrica Catalunya. Barcelona. 16 y 17 de mayo

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19 diciembre 2012

Juan Ramón Barbancho estrena Penélopes en la Filmoteca

Carmen Tapia (Belalcázar). Penélopes, Guardianas de la memoria, 2012. 24' 57". Juan-Ramón Barbancho

Redacción / Ars Operandi 


El crítico de arte y comisario de exposiciones Juan Ramón Barbancho (Hinojosa del Duque, Córdoba. 1964) presenta el viernes 21 en la Filmoteca de Andalucía Penélopes, Guardianas de la memoria, un documental rodado en distintos pueblos de Andalucía como Santa Ana la Real, Belalcázar y otras localidades colindantes, que trata de recuperar una historia aún viva a través del testimonio de un grupo de mujeres que ahondan en su memoria para establecer un relato sobre la emigración económica que tuvo lugar en la Andalucía de los sesenta. Son mujeres que al marchar sus maridos permanecieron en el hogar al cuidado de los hijos "guardando la casa y la memoria del que se fue y administrando los recursos que venían de fuera". 


El proyecto de este documental hace referencia, para su autor, "a la memoria general del pueblo, pero vista de una forma muy especial. Queremos recuperar esa parte de la historia que aun está viva, pero hacerlo a través del testimonio de las mujeres mayores. Esto es precisamente la memoria que queremos recuperar, la de adentro, la de la esposa que vio a su marido partir, la que cría, cuida y alimenta a los hijos, la que se siente orgullosa cuando éstos salen adelante. La madre que mira en silencio cuando las cosas no salen como ella hubiera querido". 

Todos estos recuerdos, vivencias y pensamientos son narrados en primera persona por una mujeres que "habitualmente no han tenido la misma oportunidad que los hombres para contar sus cosas, e incluso para contárselas a ellas mismas. Afortunadamente las cosas han cambiado, pero cuando ellas eran jóvenes se quedaban habitualmente en sus casas, mientras que los hombres podían hacer de la taberna su ágora para discusiones –más o menos- inteligentes". Por esto, el proyecto, afirma Barbancho "no es sólo la creación de una obra de arte, que también, sino más bien la construcción de un documento social".  Para el director de Penélopes, la memoria "es un elemento indispensable, tanto en nuestras vidas como en las de las ciudades y sociedades en las que habitamos. Ella no sólo es parte de nuestro pasado, es la realidad de nuestro presente y con ella –o sobre ella- debemos construir nuestro futuro. Está encerrada en nuestras tradiciones y costumbres, pero también entre las paredes de nuestras casas, en las habitaciones, en los patios. A veces se deja entrever por las ventanas y, muchas veces, la vemos viva en un comentario de la gente por la calle, en el mercado, en las plazas. Las mujeres conservan esta memoria por varias razones. Una posible porque ellas están más atentas al discurrir de los asuntos cotidianos, eso es importante. No olvidemos que la historia no se hace con grandes gestos y ni la hacen las personas importantes".

La cinta, cuyo pase previo se llevó a cabo en La Fragua Artist Residence de Belalcázar el pasado mes de noviembre, ha sido producida por Sierra Centro de Arte, a través de una beca de residencia de artista, además del auspicio de La Fragua y de la Fundación Audiovisual de Andalucía. En su elaboración Juan Ramón Barbancho ha contado con la dirección de fotografía de Neil Montgomery, quien se ha encargado también de las labores de montaje y postproducción. La producción ha corrido a cargo de Victoria Rodríguez y Javier Orcaray mientras que la narración ha sido realizada por Eva Rubio.

Juan Ramón Barbancho (dir.)
Penélopes. Guardianas de la memoria
Producción: Victoria Rodríguez Cruz y Javier Orcaray 
Filmación y montaje: Neil Montgomery 
Voz en off: Eva Rubio
Estreno en la Filmoteca de Andalucía
Viernes 21 de diciembre, 20 horas
Calle Medina y Corella, 5 
14003 Córdoba 

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04 noviembre 2012

Memorias del otro exilio. Juan Ramón Barbancho presenta a sus Penélopes

 
 Redacción / Ars Operandi

El crítico de arte y comisario de exposiciones Juan Ramón Barbancho (Hinojosa del Duque, Córdoba. 1964) presenta en la residencia de artistas La Fragua, Penélopes, Guardianas de la memoria, un documental rodado en distintos pueblos de Andalucía como Santa Ana la Real,  Belalcázar y otras localidades colindantes, que trata de recuperar una historia  aún  viva a través del testimonio de un grupo de mujeres que ahondan en su memoria para establecer un relato sobre la emigración económica que tuvo lugar en la Andalucía de los sesenta. Son mujeres que al marchar sus maridos permanecieron en el hogar al cuidado de los hijos "guardando la casa y la memoria del que se fue y administrando los recursos que venían de fuera".

Las personas mayores de nuestra comunidad atesoran para Barbancho "múltiples anécdotas, vivencias de otras épocas, algunas pasadas y otras más recientes. Vivencias alegres y festivas, pero otras muchas que no lo fueron tanto. Vivencias que, queramos o no, forman parte de nosotros mismos, de nuestra idiosincrasia, de nuestra forma de enfrentarnos a la vida o de resolver los problemas". Las mujeres protagonistas de Penélopes se convierten con su testimonio en salvaguarda de una memoria  "plagada de olvidos, de recuerdos, de luchas por la supervivencia, de migraciones más o menos forzosas".  El proyecto de este documental hace referencia, para su autor, "a la memoria general del pueblo, pero vista de una forma muy especial. Queremos recuperar esa parte de la historia que aun está viva, pero hacerlo a través del testimonio de las mujeres mayores. Esto es precisamente la memoria que queremos recuperar, la de adentro, la de la esposa que vio a su marido partir, la que cría, cuida y alimenta a los hijos, la que se siente orgullosa cuando éstos salen adelante. La madre que mira en silencio cuando las cosas no salen como ella hubiera querido". 

Todos estos recuerdos, vivencias y pensamientos son narrados en primera persona por una mujeres que "habitualmente no han tenido la misma oportunidad que los hombres para contar sus cosas, e incluso para contárselas a ellas mismas. Afortunadamente las cosas han cambiado, pero cuando ellas eran jóvenes se quedaban habitualmente en sus casas, mientras que los hombres podían hacer de la taberna su ágora para discusiones –más o menos- inteligentes". Por esto, el proyecto, afirma Barbancho "no es sólo la creación de una obra de arte, que también, sino más bien la construcción de un documento social".  Para el director de Penélopes, la memoria "es un elemento indispensable, tanto en nuestras vidas como en las de las ciudades y sociedades en las que habitamos. Ella no sólo es parte de nuestro pasado, es la realidad de nuestro presente y con ella –o sobre ella- debemos construir nuestro futuro. Está encerrada en nuestras tradiciones y costumbres, pero también entre las paredes de nuestras casas, en las habitaciones, en los patios. A veces se deja entrever por las ventanas y, muchas veces, la vemos viva en un comentario de la gente por la calle, en el mercado, en las plazas. Las mujeres conservan esta memoria por varias razones. Una posible porque ellas están más atentas al discurrir de los asuntos cotidianos, eso es importante. No olvidemos que la historia no se hace con grandes gestos y ni la hacen las personas importantes". La historia, concluye, "la hacemos todos y todas, pero especialmente está tejida de asuntos sin importancia, de cosas del día a día. Esa memoria está aquí, la de adentro, la de la esposa que vio a su marido partir, la que cría, cuida y alimenta a los hijos, la que se siente orgullosa cuando éstos salen adelante". 

El documental, de 25 minutos de duración,  ha sido producido por Sierra Centro de Arte, a través de una beca de residencia de artista, además del auspicio de La Fragua Artist Residence y de la Fundación Audiovisual de Andalucía. En su elaboración Juan Ramón Barbancho ha contado con la dirección de fotografía de Neil Montgomery, quien se ha encargado también de las labores de montaje y postproducción. La producción ha corrido a cargo de Victoria Rodríguez y Javier Orcaray mientras que la narración ha sido realizada por Eva Rubio.

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01 julio 2012

J.R. Barbancho publica un estudio sobre fotografía contemporánea en Andalucía


Sin título, 2006. Fotografía de Gonzalo Puch
Redacción/ Ars Operandi

La fotografía  como  herramienta idónea  para construir narraciones e  indagar sobre cuestiones sociales es la base sobre la que se asienta el trabajo de investigación llevado a cabo por el crítico y comisario de arte cordobés Juan Ramón Barbancho. La imagen como fábrica, editado por el Centro de Estudios Andaluces, recoge la obra de una serie de creadores que trabajan en nuestra comunidad y que utilizan la fotografía como soporte habitual para la puesta en práctica de unos trabajos que comparten interés por “producir relaciones con el mundo”. El estudio aborda la imagen fotográfica como "una representación de la sociedad y la cultura donde están realizadas las obras". Son imágenes que, para Barbancho, cuentan con una eminente raíz conceptual: "la idea, allí donde se genera lo que el creador quiere contar, es el principio del trabajo; la imagen es, por tanto, una fábrica  —en el sentido de construcción—  en la que se convierten las ideas en formas".

El estudio rehusa desde el principio plantear una especificidad propia de la fotografía contemporánea andaluza. Al analizar los trabajos de los autores presentes en el libro, todos vinculados de alguna manera con Andalucía, encontramos una gran diversidad de propuestas, "algo que es común a los artistas de todos los países y que, en el caso que nos ocupa, es posible agrupar por temas o intereses". Además, apunta "los objetivos e intereses de su trabajo coinciden con los de otros muchos creadores, lo que no es sino una muestra más de que los elementos que confirman el uso de la fotografía y las maneras de hacer en la contemporaneidad, independientemente de límites territoriales, presentan convergencias tanto formalmente como en las temáticas tratadas". De esta manera, la monografía se articula mediante seis capítulos que aluden a cuestiones de género, identitarias, sociales y políticas. Y es que para Barbancho "en la mayoría de los casos el lugar no determina la obra,  los trabajos sobre el cuerpo, como la naturaleza, la ciudad y desde el feminismo se pueden elaborar tanto en Andalucía como en cualquier otro lugar del mundo".

Cinco retratos de nadie, fotografías de Fernando Baena
La exploración del yo a través de la fotografía es una constante desde las primeras prácticas conceptuales de los sesenta. Dentro del ámbito andaluz hay algunos artistas que "han buceado en su propia imagen, tanto como un testimonio de sí mismos como para otras cuestiones". En La fotografía como autobiografía encontramos los trabajos camaleónicos del cordobés Rafael Agredano en los que "explora las posibilidades y capacidades de la imagen como formas de identificar roles y por su facilidad para utilizar el cuerpo, el propio en este caso, como identidad y como transformismo". Del también cordobés Fernando Baena el estudio analiza su serie de retratos intervenidos con el rostro del artista, una reflexión "sobre el tiempo y sobre la propia imagen, sobre la verdad y el engaño de lo que somos o lo que parecemos ser". Más particular resulta para Barbancho la obra de José Manuel Sánchez Valladares quien utiliza su propio cuerpo para levantar cartografías por medio de las figuras que emergen de su piel muerta. Dentro de este "cuerpo narrativo" sitúa el autor la obra de la pareja de artistas MP&MP Rosado, "un trabajo sobre la imagen del doble y el espejo, utilizando su propia dualidad de gemelos y estableciendo un juego de miradas que se presenta a la vista del espectador como un juego de engaños".

1m2 from Cuba, fotografía de Ángel García Roldán

El cuerpo en el arte contemporáneo es, para el autor de La imagen como fábrica, "mucho más que un tema o una tendencia. Es, como dice la artista norteamericana Barbara Kruger, un verdadero campo de batalla y un problema político, porque el cuerpo es fundamentalmente político". La exploración de las diferentes posibilidades de representación y polisemias del cuerpo humano es para Barbancho una de las principales estrategias dentro de las prácticas contemporáneas y destaca de entre las diferentes narraciones que elaboran, aquellas en las que el cuerpo es tomado como "metáfora de territorio, identidad y complejidad de la existencia humana". En este capítulo hallamos trabajos  como los de  Concha Laverán en los que "los lenguajes de acción en los que el cuerpo es el gran protagonista se entienden como experiencias vivenciales". Las obras de Moisés Robles "crean figuras extrañas que llegan incluso a desvirtuar la imagen creando una suerte de transformaciones que rayan con lo abyecto". Las situaciones de Jesús Micó son para Barbancho una estrategia para elaborar una lectura del cuerpo como "espacio expandido en narraciones de la cotidianeidad". El estudio saca también a colación las primeras cajas de luz de Dionisio González, cuerpos en cajas que "presentan a la naturaleza humana como enlatada, cosificada, a la vez que clasificada para ser estudiada por un experto sociólogo o un coleccionista de especímenes raros". Marisa Mancilla desarrolla un trabajo de investigación "aprovechando la presencia y las posibilidades del cuerpo, sobre una serie de asuntos que tiene que ver tanto con la propia persona como con sus relaciones con los demás y con el espacio". De Noelia García Bandera se analizan obras como las que componen la serie Vánitas, que resultan para el autor un "interesante ejercicio de identidad y memoria al contraponer la imagen actual de diferentes mujeres con una fotografía suya de cuando eran jóvenes".

Ciclos lunares, fotografía de David Luna

Un ejemplo de utilización del cuerpo como soporte de la identidad constituyen según Barbancho los trabajos sobre tribus urbanas de Miguel Trillo. Trillo fotografía a los personajes en su entorno habitual, "por lo que no solo resulta una fotografía de la persona con una imagen particular, sino también el entorno urbano en el que se desarrolla su vida". Francisco Reina comparte interés con Trillo en el retrato de personajes que pertenecen a diferentes tribus urbanas aunque en su caso las fotografías se desarrollan en escenarios más neutros. Una relación "artificial e impuesta del cuerpo natural" resultan para Barbancho las fotografías de José Valera en las que plantea "el trabajo con el cuerpo desde la doble perspectiva teórica del desnudo y la desnudez, enfrentando cuerpos no vestidos en situaciones cotidianas a otros vestidos en el mismo espacio". Los cuerpos desnudos son también protagonistas en series recientes de Cristina Lucas. En Desnudos en los museos la artista jiennense sitúa a los retratados en "un espacio para la cultura y los hace relacionarse con las obras allí expuestas, estableciendo así una conversación o simbiosis extraña aunque no por ello carente de sentido". Otras estrategias en torno al cuerpo encuentra Barbancho en las obras de José Alberto López y Miguel Martín Rueda. Los retratos de enanos y monjas de Carlos Aires "son más bien aproximaciones psicológicas—tiene una cierta carga de ironía y un cierto halo de humanidad tierna—". Por su parte, Fernando Bayona "hace del cuerpo, su representación y sus relaciones, el eje central de su trabajo". Para Barbancho, el artista linarense "tiene la habilidad de crear con la fotografía una serie de historias, habitualmente en complicados escenarios barrocos, donde destaca la elaborada puesta en escena y el sentido que se nos quiere transmitir". A medio camino entre la fotografía y la performance sitúa los trabajos de Ángeles Agrela y refiere que "en sus obras no hay exactamente un estudio del cuerpo, sino más bien la utilización de este como soporte de otras narraciones en las que a menudo se presentan relaciones de poder de unos sobre otros". Díficil de encasillar resultan para el autor los trabajos de A. D. Resurrección.  Series como El nadador o Cortina Rasgada son fruto de un proceso de trabajo "tremendamente metódico donde la misma importancia tiene tanto la investigación teórica como la elaboración de las piezas".

Tres son los artistas cordobeses que figuran en el capítulo El cuerpo y la fotografía. David Luna con  sus series sobre la intimidad, unas imágenes que nos sitúan en la posición de voyeurs "no sólo porque nos hace entrar en la intimidad de los fotografiados, sino porque él mismo se sitúa en la escena abriéndonos como una mirilla —el objetivo de la cámara— por la que podemos fisgar en lo que están haciendo". Ángel García Roldán muestra trabajos realizados durante sus estancias  en Cuba entre los que incluye la series 1m2  from Cuba, El edén de los balseros y  Conmigo mismo casi contra mí mismo, "donde el artista se traviste del Che Guevara tal como aparece en las fotos de una famosa entrevista, adoptando sus poses. Evidentemente el interés del trabajo no radica en el disfraz sino en la utilización del icono". Completa la terna Verónica Ruth Frías, quien de la mano de Cyro García presenta Tonto el que lo lea, "un proyecto común en el que el cuerpo —el de Verónica— es el soporte. Un trabajo donde a través del concepto, el proceso y la obra, quieren poner de manifiesto la paradoja que se desprende del arte contemporáneo en general".

Quiero ser Angelina, Jolín!, 2005. Fotografía polaroid de Verónica Ruth Frías

El cuerpo de la mujer ha sido para Barbancho "tradicionalmente un lugar político en el que actúan las relaciones de poder y de resistencia" y retoma las palabras de África Vidal cuando ésta afirma que el arte de las mujeres no es "ni un estilo, ni un movimiento, sino un sistema de valores, una estrategia revolucionaria, una forma de vida". El estudio manifiesta que en Andalucía son numerosas las mujeres que hacen del cuerpo "soporte de su discurso y metáfora de su obra". Y añade "en este caso, como en otros, la elección del medio no es arbitraria sino que busca que el material sea parte del discurso. Las propiedades del material son efectos y potencialidades asociativas y simbólicas". En Reflexiones de género coinciden algunas de estas artistas que más se han significado en nuestra comunidad en cuestiones de género como es el caso de Pilar Albarracín quien en numerosos trabajos fotográficos cuestiona el papel de la mujer y enfatiza la presencia de los tópicos asociados a lo andaluz. Albarracín cuestiona en sus trabajos "los aspectos más tópicos de lo andaluz que el franquismo vampirizó como metonimia de lo español, y se sumerge lúdica y críticamente en ellos". La producción artística y la teoría feminista del arte se dan la mano  en los trabajos de artistas como Carmen F. Sigler quien utiliza su propio cuerpo como "imagen y como soporte, pero dentro de una realidad en la que es el cuerpo de mujer y no cualquier cuerpo, como ocurre habitualmente en las narraciones vinculadas con el feminismo". Las obras de Cristina Lucas, afirma Barbancho,  se han caracterizado desde sus inicios "por poner de manifiesto un fuerte compromiso feminista, hacer de su trabajo, como lo hacen otras muchas, una plataforma de reflexión y visibilidad de las cuestiones de género". Los trabajos de Noelia García Bandera forman parte de proceso de investigación que "parte desde sí misma, desde su propia condición de mujer y aborda múltiples temas que se asocian a la condición femenina, como el ideal de belleza, que tantas veces trata a la mujer como un adorno, pero también asuntos como el matrimonio, la edad o los roles sociales". Pero las cuestiones de género no deberían para el autor acotarse sólo ámbito de la mujer, "también los hombres somos género", afirma, y pone como ejemplo la serie Milkabouts del linarense Fernando Bayona en la "se adentra en la relación entre los cuerpos, ofreciendo imágenes amorosas e implícitamente sexuales y de identidad".

Notable presencia en este capítulo de autores cordobeses como Paka Antúnez y Verónica Ruth Frías, quienes muestran sendos autorretratos con perspectiva de género o Manuel Muñoz de quien se analiza la serie de retratos sobre tres generaciones de mujeres cubanas. El de Antúnez es para Barbancho "un trabajo interesante, muy en la línea de Risk Hazekamp, donde presenta una dualidad de retratos en los que ella misma aparece caracterizada como mujer y como hombre". Aunque Verónica Ruth Frías "no elabora habitualmente discursos de género con su trabajo", el autor detecta en obras como Quiero ser Angelina, Jolín!, una denuncia de "esos estereotipos de belleza impuesta y falsificada por el quirófano a los que se pretende obligar a la mujer". Por su parte, Manuel Muñoz presenta  Mujeres 23ºN,82º30´O  la serie de fotografías  realizadas en La Habana en 2005. Muñoz retrata  tres generaciones diferentes de mujeres cubanas, "las que han vivido una revolución, las que se han desarrollado en el aislamiento y las que miran hacia el futuro".

Berquerencia, 2010. Fotografía de Manuel Muñoz

Otro de los aspectos de los que se ocupa el trabajo de investigación de Juan Ramón Barbancho es el que aborda las relaciones entre arte, política y sociedad. La recuperación de la memoria histórica es, para su autor, "un hecho justo y necesario sobre todo en aquellos países o comunidades donde ha ocurrido un enfrentamiento bélico". En este punto encuentra una conexión entre los trabajos de José Muñoz y los del cordobés Manuel Muñoz. Ambos, afirma, comparten "ese afán de justicia y reparación que persigue la Ley de Memoria Histórica". El tema de la emigración es tratado también por Manuel Muñoz y por Valeriano López en series en las que el sueño de Europa "se alza como una utopía, pero no únicamente para los inmigrantes, también para nosotros ya lo es, una utopía de cultura y bienestar". En Otras formas de lo social, Barbancho explora "el campo del arte y sus relaciones con la política y la sociedad". Aquí el autor destaca el trabajo de Isidro López Aparicio, Aitor Lara y Atín Aya y subraya al respecto que "enfrentarse al otro como diferente, olvidando que también nosotros somos muchas veces el otro, o podemos serlo para los demás, hace que nos replanteemos nuestra propia situación en el mundo y en la sociedad".

Halong I, fotografía panorámica de Dionisio González

El paisaje, y por extensión la naturaleza, no es un género cultivado desde antiguo en la historia del arte. Para el autor de La imagen como fábrica  no es hasta mediados del siglo XVI con La tempestad de Giorgione cuando el paisaje adquiere el protagonismo exclusivo dentro de la obra. Más tarde habría que esperar hasta la llegada del Romanticismo para que  la naturaleza  fuera entendida "como lugar de inmersión y de experiencia o bien la finitud del Hombre frente a la infinitud de aquella". En nuestros días coexisten diferentes perspectivas a la hora de abordar el género del paisaje, por una parte "el concepto de paisaje propiamente dicho y por otra su construcción o la creación de una naturaleza intervenida por el autor, e incluso re-creado de una manera más visionaria que real, tal vez buscando ese mundo feliz". Paradigma en Andalucía de esta nueva construcción del paisaje resultan para Barbancho las intervenciones fotográficas sobre arquitecturas que elabora desde hace años Dionisio Gónzález, "una forma de reciclaje y apropiacionismo muy posmoderna, una forma de revisitar lo ya dado, de aportar una nueva lectura y, sobre todo, de dar visibilidad a este mundo, con todo lo que ello tiene de vinculación del arte con la sociedad".  Gonzalo Puch y Juan del Junco, dos generaciones distintas de la fotografía andaluza, comparten en sus obras  interés por conectar la figura humana con la naturaleza y por considerar el paisaje como un elemento de estudio y representación. Mientras Gonzalo Puch "trabaja imágenes teñidas siempre de una intensa orientación poética y conceptual", el fotógrafo jerezano "aborda el paisaje, y su relación con el cuerpo, de una manera absolutamente peculiar".

Dentro de esta concepción del paisaje como "un constructo, una elaboración mental realizada sobre algo ya dado" se enmarcan algunos de los trabajos de A.D. Resurrección. Asunción Lozano en la serie Lugares comunes  utiliza la metáfora de las plantas trepadoras para hacer patente "la fuerza de la naturaleza para llegar a sitios imposibles, en definitiva para abrirse camino por donde parece no haberlo".  Un "paisaje con figuras" constituyen para Barbancho las imágenes de Miguel Ángel Tornero, "paisaje extraño donde habitan figuras más extrañas todavía". Una vocación romántica, advierte el autor en los trabajos presentados de Rafael Liaño,  Miguel Martín Rueda, Hector Bermejo y Fernando Bayona. El paisaje, por su parte, se convierte en Carlos Aires en  "un  escenario o telón de fondo de otras historias sobre lugares de encuentros sexuales esporádicos".  Una vuelta de tuerca a la visión de la naturaleza proporciona para Barbancho la serie Absence de Francisco Reina, el bosque como un "espacio o lugar natural donde dar rienda suelta a nuestros sueños". El paisaje urbano es para José Guerrero  terreno abonado para labrar "una mirada, introspectiva y analítica, que le lleva a realizar trabajos como Efímeros, donde constituye una reflexión sobre el paso del tiempo, la memoria y el olvido a través de los límites de la ciudad". Cierra el capítulo El paisaje como fondo una reseña de  trabajos de Celia Macías en los que muestra su interés por "investigar en el extrarradio de la ciudad, en la relación del hombre, la memoria y el espacio, en esos confines donde la periferia identifica la urbe tanto como los barrios del centro".

Campos de juego VII, fotografía de Tete Álvarez
En Estudiar el territorio. Cartografiar la mirada, Juan Ramón Barbancho analiza otras formas de abordar el tema del paisaje y la ciudad. Revisa así series del artista   Tete Álvarez –Campos de Juego, Topometrías, Confines– que tienen a la ciudad como campo de operaciones y que para el autor "no constituyen, en absoluto, una forma de captar y/o adentrarse en el paisaje al uso, más bien, como toda la obra de Álvarez, suponen el ejercicio de analizarlos con una mirada diferente, casi con un interés por medir el paisaje y el espacio". Barbancho encuentra "una sintonía" entre este trabajo de Tete Álvarez y el de A. D. Resurrección en Mapas de desplazamiento, "un interés común, ya que en la obra del segundo también hay un cierto interés por medir la ciudad, las calles y las esquinas; una suerte de apropiacionismo del espacio". Un trabajo "casi cartográfico" elabora  José Luis Tirado con sus imágenes de la Bahía de Algeciras "fotografiando y denunciando una situación de desarrollo precario y ficticio y la destrucción del entorno natural de la bahía". Gran parte del trabajo fotográficos de Chema Alvargonzález tienen también el escenario urbano como telón de fondo. La ciudad es representada como "laberinto y causa de múltiples realidades, también sociales, que son expresadas mediante la destrucción y fraccionamiento de las imágenes". Para J.R. Barbancho las obras de Francisco Reina no realizan "un análisis de la ciudad como tal, sino que la toma como escenario de otros asuntos, tal vez más profundos y preocupantes". Cierra el capítulo Juan Carlos Robles de quien se reseña la serie de 2007 desarrollada en el entorno de la Alameda de Hércules de la capital sevillana en la que "selecciona fachadas que identifican otros tantos lugares que han tenido un protagonismo especial en épocas pasadas".

Touched by the hand of God, fotografía de Juan Carlos Bracho

En La fotografía híbrida, Barbancho retoma las teorías de Rosalind Krauss sobre el campo expandido para concluir que el medio fotográfico es el que "mejor encarna los postulados de la posmodernidad". Esta taxonomía de la fotografía que el autor califica de "expandida o híbrida" constituye  "una de las características de esa posmodernidad". Y añade que estos autores estudiados  "que trabajan en el campo de la hibridación entre fotografía y pintura toman imágenes y temas ya tratados por la pintura —llegando hasta la composición entera de un cuadro—, como también ocurre en el vídeo". Ejemplos de este campo expandido son las fotografías de Víctor Manuel Gracia. El artista sevillano pone en escena composiciones que beben de la tradición barroca andaluza en una estrategia apropiacionista que para Barbancho  "no es sólo una búsqueda de inspiración en una estética ya asentada, sino que busca ser más bien un retorno a determinados temas, bajo un prisma diferente, como lo han hecho ya muchos otros autores". El trabajo, en principio pictórico de Felipe Ortega Regalado  "se expande hacia la fotografía y el vídeo (como imagen-movimiento, pintura-movimiento) y plantea una interdisciplina híbrida que, compartiendo lo visual de la pintura, expande a ésta hacia los medios audiovisuales, junto con los lenguajes, la amplitud de las imágenes, los medios técnicos que las producen, las prácticas visuales y su relación significativa con el espacio, el tiempo y el espectador." La posproducción, en el sentido que le otorga Bourriaud, es la seña de identidad para Barbancho de los trabajos de María Cañas. Cañas muestra en ellos su interés por "la investigación y la mezcla, dando como resultado una obra híbrida donde la apropiación de imágenes, muchas de ellas perfectamente reconocibles, de obras antiguas, documentales y películas que se conservan ya en el imaginario colectivo son el objetivo final". La hibridación en el caso de Juan Carlos Bracho consiste para el autor de La imagen como fábrica,  en "una mezcla entre la acción, el dibujo, la fotografía y el vídeo". Un proceso en el que "la repetición del gesto es la base fundamental y a través del cual va configurando un espacio conceptual y ficticio, el del dibujo, hasta que toda la superficie queda prácticamente cubierta".

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12 febrero 2012

El paisaje electrónico de Robert Cahen en la Posada del Potro


 Paysage d'hiver de Robert Cahen
Redacción / Ars Operandi

La Posada del Potro, convertida ahora en virtual Centro de Flamenco Fosforito, abre sus puertas para desplegar a lo largo de seis de sus estancias una retrospectiva de la obra del artista francés Robert Cahen (Valence, 1945). Figura fundamental en la historia del videoarte, Cahen es pionero en la utilización de la tecnología electrónica en el tratamiento y manipulación de la imagen en movimiento. Videoartista, compositor, cineasta y fotógrafo, Robert Cahen posee una dilatada trayectoria repartida por Documentas, Bienales y buena parte de los museos y centros de arte del circuito internacional. Desde finales de los 70 sus trabajos son un paradigma en el campo de la experimentación en el arte sonoro, primero y más tarde en el audiovisual. 

Comisariada por Juan Ramón Barbancho para el Ayuntamiento de Córdoba y con la colaboración del Institut Français, la muestra reúne una selección de trabajos fechados entre 1983 y 2005 que comparten el interés del artista por la observación de la naturaleza. Para Juan Ramón Barbancho este acercamiento "no se realiza desde un punto de vista naturalista o como un observador anónimo, sino que busca establecer una relación más personal, podríamos decir que retoma la forma de tratar la naturaleza en el Romanticismo: esos paisajes maravillosos e imponentes en los que, de alguna manera, nos habla de la relación del hombre con la naturaleza, tal vez no una relación hostil, pero sí asombrosa. Ver los paisajes de nieve y hielo de Cahen, por ejemplo, nos puede poner en esa situación de desazón romántica del protagonista del cuadro Monje a la orilla del mar de  Friedrich. Es la naturaleza entendida como lugar de inmersión y de experiencia o bien la finitud del hombre frente a la infinitud de aquella. Todo esto se ve muy bien en toda su obra, pero tal vez de una forma especial en la selección de videos que forman parte de este proyecto al que hemos llamado la naturaleza infinita. Infinita tal vez en ese sentido romántico, las imágenes nos envuelven, nos sobrecogen en algunos casos, pero también desde la perspectiva de su trabajo, de la tecnología que ayuda a crear estas imágenes y esta sensación al funcionar la pantalla como una especie de mirilla a través de la cual no sólo vemos lo que hay delante de nosotros, en la proyección, sino un espacio mucho más grande: aquel que se abre a nuestra imaginación".

La naturaleza infinita  está compuesta por seis obras en las que, para el comisario de la muestra, "se puede apreciar muy bien este tratamiento de la naturaleza; esa forma de mirar el espacio y el paisaje. Si en el trabajo de muchos autores el acercamiento a la naturaleza consiste en crearla, en intervenir sobre ella dando lugar a una nueva forma de paisaje, como diría Maderuelo, como una construcción cultural, en el caso de Cahen más bien consiste en ponernos frente a éste, no tanto para mirarlo cuanto para que nos mire él, pero también para que con él nos relacionemos porque, como diría Marc Augé, todo paisaje existe únicamente para la mirada que lo descubre y esto es precisamente frente a lo que nos pone obras como H.W.K. Les cicatrices de l’invisible. El sentido de infinito, de inabarcable, volviendo a la concepción romántica, de oposición trágica frente a la finitud del hombre, se ve muy bien en obras como Le cercle y L'etreinte , mientras que en Corps flottants  sí está el hombre en relación directa con la naturaleza, con su construcción. En definitiva, lo que las obras -y la exposición- nos piden es que nos relacionemos con aquello que se pone ante nuestros ojos y que, a partir de ahí, hagamos nuestra propia interpretación de la naturaleza y el paisaje, o como diría Marcel Duchamp que nosotros, el público, construyamos la obra".

La naturaleza infinita de Robert Cahen
Del 15 de febrero al 31 de marzo
Posada del Potro. CFF. 
Plaza del Potro, s/n.
lunes a viernes de 17:00 a 20:00
sábados de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00
domingos y festivos de 10:00 a 14:00.

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26 enero 2012

La Semana de Video Iberoamericano en la Filmoteca y en La Fragua

Redacción / Ars Operandi


Por segundo año consecutivo la Filmoteca de Andalucía acoge la Semana de Video Iberoamericano, un encuentro internacional que reúne programas de video seleccionados por cuatro comisariados que muestran trabajos de diecinueve artistas tanto españoles como latinoamericanos. El encuentro, dirigido por el comisario independiente y crítico de arte José Ramón Barbancho, comparte en esta cuarta edición la sede con la Residencia de Artistas La Fragua de Belálcazar donde durante el pasado fin de semana se han podido visionar los seis programas que conforman el ciclo.

Asim'tria, el Festival de nuevas tecnologías para la creación, cultura libre, nuevos medios, democracia y  arte contemporáneo radicado en Perú ha conformado el primer programa que cuenta con obras de Cecilia Cerdeña y Luis Monteagudo, Marco Valdivia, Mauricio Sanhueza, Jorge Alejandro Vargas Prado, Mauricio Godoy, Andrea Inocêncio y Marcelí Antúnez. Laura Baigorri , especialista  en Arte y Nuevos Medios de la Facultad de Bellas Artes de  Barcelona reúne bajo el título ¡Siempre en la lucha! una selección de trabajos de artistas cubanos entre los que incluye a Luis Gárciga, Javier Castro,  Grethell Rasúa, el colectivo Luis o Miguel y José Vieira. Hoy jueves será el turno del programa de artistas españoles confeccionado por Juan Ramón Barbancho que incluye obras de  Sandra Carvalho y Felipe Ortega-Regalado, Almalé-Bondía,  Marisa González, Joaquín Delgado y Proyecto Videolab. El viernes sesión doble con los ciclos de Ada Azor y Nicolás Dumit Estévez. La coordinadora del Proyecto Circo de Cuba propone un programa con artistas españoles y cubanos de la mano de Duniesky Martín, Henry Eric Hernández, Jenny Brito, Luis Gárciga, Ricardo Miguel Hernández y Rita Rainho. Por su parte el artista y curator Nicolás Dumit Estévez presenta Érase una vez con videoartistas norteamericanos y puertorriqueños como  Nayda Collazo-Llorens, Quintín Rivera Toro con Ozzie Forbes, Scherezade García y Migdalia Luz Barens-Vera.

Como ocurriera  en la edición de 2010 con Beth Moysés, la Semana de video rinde homenaje este año a una artista latinoamericana de reconocida trayectoria  a nivel internacional, Angie Bonino (Lima, Perú, 1974). Bonino es pionera en su país en el uso de los nuevos medios -vídeo, videoinstalación, net.art y performance-. Diseñadora gráfica licenciada en artes plásticas con la especialidad de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Perú, ha cursado una beca de master en sistemas interactivos para el audiovisual en Mecad Escuela de Master de la Escuela de Diseño ESDI y la Universidad Ramón Llull.  Comisaria/directora de VIDEOAKT, bienal de vídeo de Barcelona y profesora en diversas universidades e instituciones en su faceta artística tiene en su haber numerosas exposiciones en instituciones como el MEIAC o el Museo de Arte Moderno de Mexico. El ciclo que repasa sutrayectoria incluye obras en video y videoperformances como Evanescer (2010), Habitar (2006), Yo quiero tener un millón de amigos (2007), New world order (2008) y Videodanza (2009).

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21 marzo 2011

Comienza la III Semana de video iberoamericano

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Espectros, video de Juan López en la III Semana de video iberoamericano

A partir de mañana martes la Filmoteca de Andalucía se convierte en sede de la III Semana de video iberoamericano. Organizada por el colectivo La Nave Spacial y bajo la dirección del crítico y comisario de arte Juan Ramón Barbancho, el certamen pretende seguir siendo nexo de unión entre  producciones realizadas en España y aquéllas que proceden de  Latinoamérica.

Una de las peculiaridades de la Semana de video iberoamericano es su trabajo en red con una serie de festivales que se organizan al otro lado del Atlántico como el Proyecto Circo que se celebra en La Habana, el Samples que lo hace en Puebla, en México o el Asim´tria que comparte en Perú las sedes de Lima, Arequipa y Cuzco. Así, a lo largo de los cinco días que dura el certamen, se podrán contemplar programas seleccionados por Ada Azor que trae una muestra de obras en video realizadas por artistas cubanos o una selección de artistas peruanos que ha sido comisariada por Marcos Valvidia. Completa la aportación latinoamericana una muestra monográfica que abordará los trabajos de la artista brasileña Beth Moyses.

Por su parte el comisario Juan Ramón Barbancho ha preparado dos programas que de igual manera conjugan producciones de artistas nacionales con obras realizadas por artistas argentinos y dominicanos como Soledad Arias o Quisqueya Henríquez. La nómina de  españoles cuenta con la presencia de Felipe Ortega-Regalado, Almalé-Bondía, María Cañas y Avelino Sala.

Mención especial merece la nutrida presencia de artistas cordobeses que en una edición más forman parte del programa de la Semana de video  iberoamericano. Así de Verónica Ruth Frías se podrá contemplar La derniére minute, Juan López presentará su obra Espectros, mientras que Ángel García Roldán traerá a la muestra All loved was part of me.

Las sesiones tendrán lugar de  martes a viernes de 09:00 a 14:30 horas y los sábados en horario de 16:30 a 22:00 horas.

Martes 22 
Felipe Ortega-Regalado (Esp) Musaranho. 4’ 52’. 2008
Avelino Sala (Esp)1 Culture. 2’ 05’’. 2008.
Verónica Ruth Frías (Esp) La derniére minute. 1’ 11’’. 2006.
Joaquín Delgado (Esp) Pululando. 3’ 26’’. 2010.
Almalé-Bondía (Esp) Dolomiti sea. 3’ 45’’. 2004. Cháos. 3’ 30’’. 2004.
Juan López (Esp) Espectros. 10’.

Miércoles 23
Celia y Yunior (Cuba) Dienteperro. 3’ 21’’. 2010
Levi Orta (Cuba) Cala exploratoria/6´/2007
Reinier Quer (Cuba) Invernadero/7’/2010
Jeanette Chávez (Cuba) Estado ausente. 2’ 53’’. 2007
Adrián Melis (Cuba) A mí todo el mundo de cuida. 5’ 29’’. 2006

Jueves 24
Ángel García Roldán (Esp) All loved was part of me. 10´38š. 2007/09.
Mónica Ferreras. (Rep. Dominicana). Con su permiso deseo soñar I y II. 2’ 37’’ y 3’ 10’’. 2008.
Federico Acal (Esp)2 Untitel 1 (Edificio Forum). 5’ 30’’. 2011.
Quisqueya Henríquez. (Rep. Dominicana). Intertextualidad. 3’. 2005.
Soledad Arias. (Argentina). Who what where. 5’ 55’’. 2003-05.
María Cañas (Esp) My Pigman, Moribundia y The Toro´s Revenge. 6’ 23’’. 2005/6.
Elia Alba. (Rep. Dominicana/USA). Se devela se revela. 2’ 13’’. 2005.

Viernes 25
Nico Marreros (Perú) Canibal 2’ 2’’ 2010
Carlos Villalobos (Perú) Gris 2’ 30’’ 2011
Marco Valdivia & Alessandra Aranibar (Perú) La que camina a lado 1’ 47’’ 2011
Cecilia Cerdeña (Perú) Penitens 2010 1’ 23’’ 2011

Sábado 26
Monográfico de Beth Moyses
Día a día. 1998/1999. 7’.
Elección. 2009. 6’ 22’’.
Memoria do afeto. Brasilia. 2002. 4’.
Mosaico branco por 60 mulheres. Sao Paulo. 2001. 6’.
Reconstruyendo sueños. Montevideo. 2005. 5’.

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