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04 octubre 2020

Juan Serrano, in memoriam

Juan Serrano. Fotografía: Tete Álvarez



Ángel Luis Pérez Villén / Ars Operandi

Hemos perdido una figura capital del arte contemporáneo en Córdoba: Juan Serrano ha fallecido esta tarde a la edad de 91 años. Desde este espacio; mejor dicho, seguro que todos quienes le conocieran echarán en falta a partir de ahora ese espíritu crítico que le caracterizó, el inconformismo reflexivo y el afán solidario que le permitía conjugar la sensatez con la utopía. Nacido en 1929 en Córdoba, Juan Serrano muestra desde muy joven su interés por el arte –su hermano Rafael Serrano se labra un porvenir como pintor realista- y con poco más de veinte años entabla amistad con José Duarte. Juntos y en colaboración con Francisco Aguilera Amate y Luis Aguilera Bernier fundan el Grupo Espacio, que comienza a realizar trabajos de interiorismo y ornato de edificios. Contactan con Jorge Oteiza, que se encuentra en la ciudad trabajando en el edificio de la Cámara de Comercio, obra de los arquitectos Rafael de La Hoz y José María García Paredes. Y es el escultor vasco quien les mueve a interesarse por la investigación formal de la abstracción.

Duarte y Serrano emprenden un primer viaje a la capital francesa, que no deja de ser una peregrinación a lo que allí se conoce como la Escuela de París. Un aglutinante que se hace fuerte con el aporte de artistas españoles que acuden a impregnarse de lo que queda de las vanguardias históricas. Y en este periplo se topan con Picasso –padre de la pintura moderna-, a quien rinden pleitesía a sabiendas de que deben perpetrar su asesinato para que se cumpla la máxima psicoanalítica. Matar al padre y madurar. En su segundo viaje a París contactan con Agustín Ibarrola y Angel Duarte, se hacen amigos inseparables, trabajan juntos en encargos puramente laborales pero también comparten intereses artísticos, que fraguan en lo que será el germen de Equipo 57. Celebran una primera muestra en mayo de 1957 en el Café Rond Point y a continuación en la Galería Denise René. A partir de aquí la vida artística de Equipo 57 es muy intensa amén de corta, apenas poco más de un lustro. Tiempo suficiente para que su aportación al arte contemporáneo español sea innegable, desempeñando un papel cardinal cuando se trata de historiar la tendencia de la abstracción geométrica.

Tras las primeras exposiciones celebradas en París y en Madrid -Sala Negra- el colectivo se traslada a Copenhague donde pasará una temporada y mostrará su trabajo en el Thorvaldsens Museum. A su vuelta a España los miembros de Equipo 57 dejan de fluctuar y el colectivo se cierra en torno a José Duarte, Juan Serrano, Angel Duarte, Agustín Ibarrola y Juan Cuenca. Realizan exposiciones individuales en Madrid –Club Urbis y Darro-, en Córdoba –Galería Céspedes-, en Zurich, Ginebra y Berna, donde se anuncia el cese de actividad. Mientras tanto y desde entonces la difusión y repercusión internacional de su trabajo no deja de crecer, participando en numerosas exposiciones colectivas que jalonan el devenir de la tendencia abstracta geométrica y sus derivaciones estilísticas: arte normativo, neoconstructivismo, arte neoconcreto, arte óptico, arte cinético, arte cibernético. Y sus convocatorias históricas: Salon de Realités Nouvelles, Nouvelle Tendance, The Responsive Eye, Luz y Movimiento, Formas Computables… Durante todos estos años en España permanecen en la sombra, solo accesibles a través de bibliografía especializada. Uno de los primeros rescates viene de la mano precisamente de la historiografía artística, que a su vez se materializa en una exposición que revisa el arte español de la posguerra y la dictadura franquista: España. Vanguardia artística y realidad social, 1936-1976, que se exhibe en la 37ª Bienal de Venecia.

 Les siguen otras apariciones en colectivas que recuperan el pulso de la corriente en España y fuera de aquí continúan las exposiciones en diferentes foros y sobre todo en la sede de su galería parisina Denise Rene, que será la que les traiga de vuelta a nuestro país para exhibirlos en la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid (ARCO). Pero el hito que marca el cambio de rumbo en la apreciación de su trabajo –tanto para el público en general como para las galerías de arte- se produce en 1993 con motivo de su exposición antológica en el Museo Reina Sofía de Madrid. Desde entonces se suceden muestras en distintos museos y centros de arte de la geografía española -muchos de los cuales poseen obra suya en su colección-, por otra parte la Galería Rafael Ortiz se hace cargo de la representación de Equipo 57 y en el contexto internacional siguen apareciendo cada cierto tiempo como una referencia histórica de calado, tanto en convocatorias colectivas como en ferias, bienales y colecciones artísticas. Respecto a los premios y distinciones obtenidas por Equipo 57, citamos las más significativas: Medalla al Mérito de las Bellas Artes, otorgada en 1993 por el Ministerio de Cultura, Primer Premio Pablo Ruiz Picasso en Málaga (1999), Medalla de Honor de la ciudad de Córdoba (2007) y Premio Blanco White del Consejo Andaluz del Movimiento Europeo (CAME) de la Junta de Andalucía en 2014. A título personal Juan Serrano cuenta con el Premio de Arquitectura Félix Hernández, otorgado por el Colegio de Arquitectos de Córdoba (1987), así como la Distinción honorífica Santo Tomás de Aquino de la UCO (2012).

 ¿Cuál es la singularidad de Equipo 57, qué aportación hacen al arte contemporáneo español? Para responder a estas cuestiones no podemos limitarnos a hablar en exclusiva de su trabajo como creadores, hay que expandir el objeto de análisis y atender otras claves que exceden lo estrictamente plástico. Trabajaron la pintura y la escultura, incluso el diseño de mobiliario pero lo que los hace singulares es su talante. Los miembros de Equipo 57 deciden dejar a un lado su faceta creativa personal para trabajar en grupo, asumiendo la dialéctica de la confrontación de pareceres, el contraste de las distintas soluciones plásticas e incluso la ejecución compartida. Estamos hablando de unos artistas que priorizan el proceso de análisis y discusión sobre la propia materialización de la obra. Unos artistas que -gracias a este proceso reflexivo- se plantean una serie de objetivos que trascienden la mera ejecución de la obra y que desarrollan un cuerpo teórico y crítico –teoría de la interactividad del espacio plástico- de los pocos que existen en la historiografía artística española contemporánea. Unos artistas con un bagaje ideológico tan posicionado que incluso deciden abaratar los precios de su obra casi a los costes para que llegue a más gente. Unos artistas que incluso rechazan proposiciones de comisarios artísticos -de citas internacionales como la Bienal de Venecia- por mantener su identidad como colectivo.

 ¿Por qué insisto tanto en Equipo 57 si de lo que debiera de hablar es de Juan Serrano? Porque resulta casi imposible referirme a éste sin mencionar el colectivo matriz en el que afianzó su trayectoria como artista. Pero es que además, hablar de Equipo 57 sin hacerlo de Córdoba tampoco es procedente. En primer lugar porque tres de sus cinco componentes –Duarte, Serrano y Cuenca- son cordobeses y después porque la ciudad es el telón de fondo donde estos conciudadanos desarrollan sus propuestas con la intención de intervenir en la vida social y cultural de la misma. Para comenzar a hilvanar esta secuencia de relaciones entre la ciudad de Córdoba y Equipo 57 hay que trasladarse hasta el verano de 1957, cuando después de las exposiciones parisinas (Café Le Rond Point y Denise René) sus miembros se desplazan hasta aquí para preparar la muestra de la Sala Negra de Madrid, donde además de exhibir pinturas se proyectará una película de animación -en base a más de 400 gouaches creados para tal fin- que ilustra el dinamismo que plantea la teoría de la interactividad del espacio plástico, cuya primera formulación se redacta en Córdoba. Estamos casi al principio de la vida de Equipo 57 y este es un periodo de fluctuación en cuanto a los miembros que se integran en el colectivo, por ello en las sesiones de trabajo participan los chicos de la Escuela Experimental de Córdoba -antiguos alumnos de José Duarte en la Escuela de Artes y Oficios-, además de otros artistas como Aguilera Amate, Aguilera Bernier, Néstor Basterrechea y Thorkild Hansen.

 A finales de 1958 Equipo 57 acomete el encargo de Rafael de La-Hoz, de un mural para el Banco Popular de la capital cordobesa. El mural, tristemente desaparecido, se ubica en un local de un edificio de viviendas de la calle Cruz Conde. A los pocos meses y con el patrocinio del Ayuntamiento de Córdoba Equipo 57 organiza un ciclo de conferencias: “Paralelo actual de la ciencia y el arte”, que se celebrará en el Instituto Nacional de Enseñanza Media y en el que participan ponentes locales y foráneos de diversos campos: el arte y la crítica de arte, la literatura y la arquitectura, la ciencia y la psicología. La temática pone de manifiesto el interés del colectivo por anclar la práctica artística en un contexto de modernidad que evidenciase la necesidad de suscribir un compromiso ciudadano. Otra iniciativa para la ciudad –frustrada- es la de crear una Escuela de Diseño en Córdoba que viniese a paliar la situación de letargo en que se encontraban las instituciones docentes encargadas de las artes aplicadas y las bellas artes. Y a finales de 1959 impulsa una propuesta de creación de un Museo de Arte Contemporáneo en Córdoba. El proyecto no llega a afianzarse como hubiese sido deseable pero supone el primer intento por dotar a la ciudad de una infraestructura estable en materia de arte contemporáneo. Entonces ¿qué nos ha quedado en la ciudad de la labor desarrollada por Equipo 57? Pues obra suya en numerosas colecciones particulares y en colecciones públicas, como las de la Diputación de Córdoba y el Museo de Bellas Artes, amén de varias esculturas diseminadas por la ciudad: la soberbia pieza mural de la oficina central del Banco Santander, la de la Estación de Autobuses y la magnífica escultura del Parque de Miraflores. Por todas estas razones –unas tangibles y otras inmateriales- le debemos tanto a Equipo 57 en general y a Juan Serrano en particular.

 Una vez extinto Equipo 57 Juan Serrano finaliza Arquitectura –había estudiado Veterinaria aunque nunca llegó a ejercer- y trabaja como arquitecto municipal en Córdoba. Fruto de esta labor son, entre otros proyectos, el acondicionamiento del edificio que alberga la sede del Colegio de Arquitectos y la peatonalización del bulevar del Gran Capitán con la fuente cúbica que remata el paseo. Como artista sigue activo de puertas adentro, trabajando en el estudio en prototipos y maquetas, da la impresión de que ha superado los límites disciplinares y lo que se plantea con sus obras es una intervención formal en el espacio, sin especular si se trata de pintura o de escultura, aunque más bien se trata de esto último pero con el concurso del cromatismo. Suelen ser obras abiertas, que invitan a la participación del público mediante una recepción activa, ya sea interviniendo directamente sobre ellas o bien experimentando el espacio en el que se insertan. Obras en la estela del arte concreto y algunas de una exquisitez formal que las emparenta con el arte minimal, si bien lo que más las caracteriza es su impronta óptica e incluso cinética. Obras sin caducidad; es decir, atemporales. Obras que tienden a expandirse fuera de los límites físicos de las disciplinas, convirtiéndose en muchas casos en esculturas y murales de grandes dimensiones, en instalaciones transitables, en experiencias sensoriales.

 Este es el patrón que siguen las piezas que expone en 2010 –en la que será su primera muestra individual después de la andadura con Equipo 57- en el Casino de la Exposición de Sevilla. Al año siguiente –con la inclusión de alguna pieza nueva- se exhibe en Córdoba en dos espacios diferenciados: Sala Vimcorsa y Sala Orive. A la vista de sendas exposiciones resulta patente que Juan Serrano, partiendo de la estela del colectivo del que formó parte, se ha embarcado en otra aventura que solo conserva la referencia de la abstracción geométrica. Sigue desarrollando piezas de gran escala, algunas de las cuales se instalan en espacios públicos, como el mural de la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba (2012) y algunas otras obras del Rectorado de la UCO, entre las que destaca la instalación De Paso (2015). Precisamente se trata de eso, de dar un paso más y abordar la concepción no ya de una escultura o una instalación en un espacio determinado, sino de modular y jugar con la percepción del espacio mientras se recorre la obra. Esto viene a suceder claramente en Dar lugar (2015) que se monta en los sótanos del Conservatorio de Música de Córdoba. Y como sucedía en tiempos de Equipo 57, toda esta actividad artística se complementa con otros intereses que Juan Serrano consigue materializar mediante su implicación en proyectos de intervención social en el campo de la cultura. Desde 2014 y hasta fecha reciente preside la Asociación Amigos de Madinat-al-Zahra (AMAZ) que organiza todo tipo de actividades en torno al yacimiento y el encaje del legado de la ciudad musulmana en el acontecer contemporáneo. Una de las actividades de AMAZ fue precisamente la intervención escultórica colaborativa –Columna sin fin- que en 2018 se instaló en los accesos al Centro de Visitantes / Museo de Medina Azahara. 

 En esta línea de piezas escultóricas de tamaño considerable, el trabajo de Juan Serrano comienza a centrarse en proyectos que impliquen la intervención –sin distinciones disciplinares- de un espacio determinado. Sigue trabajando con prototipos y maquetas pero no ya de esculturas ni murales sino de espacios envolventes. A finales de julio pasado, uno de estos espacios envolventes se ha llevado a efecto en la Sala El Tanque del Puerto de Santa Cruz de Tenerife: D´Espacio consiste en una instalación/intervención multidisciplinar que ha contado con la colaboración del estudio cordobés Amasce. En la actualidad y también con la colaboración de Amasce se puede visitar Alhambra otro proyecto inmersivo de Juan Serrano –también se muestran numerosas maquetas de otros proyectos suyos- en este caso para el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A). Con estas dos obras se despide Juan Serrano de nosotros. Se ha marchado, ya no está con nosotros, pero tenemos su trabajo para suplir la pérdida. Es cierto pero también lo es que no podremos volver a disfrutar de su presencia, compartir momentos e ilusiones, risas y pesares, elogiar su inagotable y dulce energía –mantuvo una apretada agenda hasta hace unos meses- , disfrutar de la complicidad de una de las personas que más ha trabajado para que el arte contemporáneo sea accesible a todos sin perder mordiente e interés. Hemos perdido una figura capital, sí, pero también hemos perdido una buena y luminosa persona.

03 enero 2019

Juan Cuenca: formas, arte y método

Juan Cuenca. Topologías 2, 2018, acero corten, 40 x 36 x 24 cm. Foto: Pablo Duarte, cortesía de Galería Freijo


Francisco Estepa / para Ars Operandi

Tras la primera aparición individual de Juan Cuenca (Puente Genil, 1934) en la Galería Freijo (en 2014), donde finalmente pudieron verse aquellos trabajos que llevaba realizando en su estudio desde mediados de los años 60, se comprobó que su amplia producción hacía difícil encasillarlo dentro de un tipo determinado de artista. Sus múltiples vertientes creativas, arquitectura, escultura y diseño, tienen denominadores comunes que hacen que sus resultados dependan entre sí, y actúen como un unicum en cuanto a su labor productiva.

Ahora, el artista repite en el nuevo espacio de la galería, volviendo a demostrar que, en Cuenca, el arte es herramienta y fin al mismo tiempo. Las constantes investigaciones plásticas que realiza solían tener el objetivo de convertirse en fines materiales ligados a la construcción o el mobiliario. Sin embargo, queda patente que esas realidades tienen un carácter estético y artístico que revisten una función y una utilidad en sí mismos. En este sentido, sus piezas objetuales constituyen quizá su actividad más experimental, mientras que la arquitectura sería el campo donde iban a parar todas esas investigaciones con un fin más pragmático, ligado en muchas ocasiones a necesidades impuestas. Tal vez por esto, una vez cesada su actividad como arquitecto, Cuenca muestra en esta exposición la continuación de su incesante actividad investigadora a la que ha podido dedicarse en totalidad de una forma más libre.

Vista de la exposición Shapes, Arte y Método en Galería Freijo. Foto: AO

El desarrollo de las propuestas vividas desde Equipo 57, los preceptos de la Bauhaus, el constructivismo o el Arte Concreto de Max Bill le acompañan en toda su trayectoria. El racionalismo, la geometría, el espacio y el desarrollo de la forma mediante procedimientos objetivos son constantes en sus obras, dando como resultado un despliegue de soluciones y lenguajes únicos. En Juan Cuenca, tanto la unidad de las distintas artes como la continuidad entre la concepción y ejecución de la obra parecen corresponderse con una relación especial con el plano y su concepto. Todas sus creaciones parten del plano sobre el cual proyecta para más tarde desarrollar todas sus composiciones de un modo planificado, un procedimiento que asienta sus bases en su formación como arquitecto, pero que comparte todas las cualidades con el concepto de design, otro campo ampliamente transitado por el artista y el cual se refleja en la muestra con su famosa Butaca Inés (1987), que basándose en la Red Blue Chair de Rietveld viene a conjugar en perfecto equilibrio esa dialéctica entre el objeto más utilitario y la escultura más contemplativa.

Frente a sus trabajos sobre la curvatura y la tensión, que le permitían jugar con una geometría casi imaginaria, su experiencia con los pliegues, la torsión, la incisión o el corte le ha llevado a desarrollar otras formas surgidas a partir del plano, pero con la imposibilidad de volver a él, permitiendo considerar a Cuenca como un verdadero explorador de principios estéticos. Prueba de todas estas exploraciones es el acertado espacio que la exposición concede al método. Mediante una vitrina con maquetas se advierte, como ya comentó en 2016 la galerista, la constitución de “un universo de embriones” sobre los que vuelve una y otra vez, descartando, rescatando y modificando continuamente todas estas formas. Por último, cabe destacar con respecto al concepto espacial, la relevancia que adquiere en esta exposición el propio espacio expositivo. Tal como reseña el artista, el nuevo espacio de la galería sugiere un determinado recorrido que implica una selección y disposición determinada de las obras, de modo que para Cuenca el estudio de estos conceptos trasciende la materialidad de la obra, permeabilizándose al conjunto de la muestra y dejando aún entrever su vocación arquitectónica.

Juan Cuenca. S/T, 2018, madera laminada pintada al horno, 60 x 50 x 5 cm. Foto: Pablo Duarte, cortesía de Galería Freijo

De este modo, Shapes, Arte y Método hace referencia a esa interrelación que mezcla los conceptos de plano, espacio, forma y diseño que ya desde Equipo 57 se concebían como una “interactividad”, una fuente en la que Cuenca ha encontrado un sinfín de posibilidades que, lejos de agotarse con el ocaso del Equipo y el advenimiento de nuevos discursos estéticos, constituye un lenguaje plenamente vigente y cuyos resultados se muestran en esta exhibición. 

Juan Cuenca
Shapes, Arte y Método  
Galería Freijo
Zurbano 46, Madrid 28010
 

14 diciembre 2017

Equipo 57 en Córdoba



Aumentamos nuestro catálogo documental de videos relacionados con las artes visuales en Córdoba con una aportación muy especial, la que documenta la exposición "Equipo 57 en Córdoba" celebrada en el Centro de Arte Rafael Botí y comisariada por Ángel Luis Pérez Villén para la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí. Banda sonora: "Espacio de Espejo" de Tomás Marco.

21 enero 2017

Fallece José Duarte, referente en la historia del arte contemporáneo español



Redacción / Ars Operandi

En el día de hoy ha fallecido en su domicilio José Duarte, miembro fundacional de Equipo 57, referente en la historia del arte contemporáneo español y uno de los valores más activos de la plástica cordobesa en el último medio siglo. Nacido en Córdoba en 1928, comenzó su relación con la plástica y el dibujo a través de su padre, ebanista, colaborador profesional con los García Rueda, escultores marmolistas, en cuyo taller de Puerta Nueva ingresó Duarte como aprendiz a fines de la década de los treinta. En los cuarenta, el joven aprendiz compaginó el trabajo de los talleres con la práctica del dibujo, ejercitándose tomando apuntes en los museos de Bellas Artes y Romero de Torres. Ingresó como oyente en la Escuela de Artes y Oficios, en la que forja su amistad con Juan Serrano. En 1944 ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, en Sevilla, institución en la que sobresale académicamente, pero en la que no se encuentra a gusto debido a sus criterios artísticos, alejados de las inquietudes de Duarte. Opta por presentarse únicamente a los exámenes a partir de 1946, estableciéndose en Córdoba, donde prosigue su colaboración con los García Rueda y comienza a trabajar con Ruiz Olmos. En 1947 logra un primer premio de pintura en un certamen municipal, y retoma sus cursos oficiales en Santa Isabel. En esta institución finaliza sus estudios en 1949, año en el que forma un primer colectivo artístico con sus compañeros, Grupo 49.

En 1950 realiza su primera exposición individual en la Sala Municipal de Arte de Córdoba, en una muestra donde predominan el retrato y el paisaje. Destinado a Galicia durante el servicio militar, expone dos nuevas individuales en tierras gallegas, en la galería Lino Pérez (La Coruña) y la Sala Municipal de Betanzos. Licenciado en el 51, expone en la colectiva que el Grupo 49 lleva a cabo en el Club La Rábida de Sevilla. Un año después participa en Madrid en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Mientras tanto, ha obtenido la plaza como profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba.

En 1954, la llegada de Oteiza para trabajar en el proyecto de la Cámara de Comercio que De La-Hoz estaba llevando a cabo junto a José Mª García de Paredes fomenta la creación de un nuevo grupo artístico que se denominará Grupo Espacio, que forman, además de Duarte, Luis Aguilera Bernier, Francisco Aguilera Amate y Juan Serrano, los cuales colaborarán con De La-Hoz en diversos proyectos del arquitecto. Con los miembros del Grupo Espacio concurre a la Exposición Nacional de Pintura y Escultura que Antonio Povedano, junto a Fernando Carbonell, organizan en el Círculo de la Amistad de Córdoba. Plenamente interesado por la abstracción, asiste en Santander al Congreso Internacional de Arte Abstracto, y viaja con Juan Serrano a Francia, donde se entrevistan con Picasso.

Juan Serrano, Pablo Picasso y José Duarte, Vallauris 1954
Ya en Córdoba de nuevo, Duarte crea la Escuela Experimental de Córdoba junto a varios jóvenes alumnos de la Escuela de Artes y Oficios, realizando algunos trabajos. El grupo, luego denominado Equipo Córdoba, participó posteriormente bajo el magisterio de Duarte en diversas exposiciones colectivas de arte normativo y una individual en la Sala Negra. En 1956 Duarte y Serrano vuelven a París, donde conocen a Agustín Ibarrola (Bilbao, 1930), y a través de éste, a Ángel Duarte (Cáceres, 1930). Para subsistir se dedicaron a la pintura de inmuebles, trabajo éste que favoreció el método de trabajo colectivo que desarrollaron posteriormente. En junio de 1957 José Duarte, Juan Serrano, Agustín Ibarrola y Ángel Duarte expusieron conjuntamente en el café Le Rond Point, publicando con tal motivo un manifiesto conjunto. Entre los visitantes a la exposición se encontraban los artistas Victor Vasarely y Richard Mortensen, quien se acompañaba de la galerista Denise René, en cuya galería expusieron acto seguido. A raíz de la muestra el danés Thorkild Hansen tomó contacto con el grupo, en el que se integró, viajando todos a Córdoba. Nuevos componentes se sumaron: Néstor Basterrechea (Vizcaya, 1924) y Juan Cuenca (Puente Genil, 1934). Aguilera Amate y Aguilera Bernier fueron invitados de nuevo a integrarse para participar en una exposición en la galería madrileña Sala Negra, en la que se mostró la película experimental rodada por el Equipo a base de planos de gouaches previamente pintados, en la que formularon su teoría de la interactividad del espacio plástico. Un viaje a Dinamarca propiciado por Hansen llevó al país nórdico a Aguilera Bernier, Ángel Duarte, Cuenca, Serrano e Ibarrola. Aguilera Amate y Basterrechea abandonaron el grupo. Definitivamente conformado por José Duarte, Juan Serrano, Juan Cuenca, Ángel Duarte y Agustín Ibarrola, el Equipo 57 llevó a cabo en abril de 1959 una exposición en el Club Urbis, en Madrid, muestra que tras ser clausurada por las autoridades, pudo ver su reapertura a los tres días del cierre, gracias a la mediación del crítico Sánchez Camargo.

José Duarte, Néstor Basterrechea, Agustín Ibarrola, Juan Serrano y Thorkild  en Córdoba en el verano del 57.

Tras la exposición, el Equipo marchó a París, comenzando la diáspora de sus miembros, no obstante su compromiso de trabajo conjunto, que seguía operativo En 1961 Duarte compatibiliza las propuestas de Equipo 57 con el trabajo en Estampa Popular, realizando una amplia serie de grabados de temática social. En 1963 ha retomado su colaboración con Serrano y Juan Cuenca trabajando juntos en el diseño de mobiliario. En 1967 realiza su primera individual en la cordobesa Sala Céspedes del Círculo de la Amistad, siendo muy activo durante estos años. En 1972 inicia su colaboración con la galería Ramón Durán de Madrid, sucediéndose las exposiciones tanto individuales como colectivas a lo largo de la década. En los años siguientes su obra abandona el realismo social por una temática más relajada, en la que los paisajes de extrarradio y las campesinas son sustituidos por interiores burgueses. Aborda asimismo el paisaje urbano a mediados de los 80 y se toma un lapso de reflexión hasta finales de la década. Ya en los 90 vuelve de pleno al trabajo sucediéndose las exposiciones en las que participa, mientras que alterna la pintura con eventuales incursiones en el grabado.

Su obra, en continua evolución, se decantó en su última época por la observación de los objetos y la naturaleza muerta, líneas que han estado presentes en sus últimas exposiciones. Su ciudad natal fue el escenario de la retrospectiva Vivir desde las entrañas (2013), donde pudo verse una muestra de la enorme obra que José Duarte dejó en su amplia trayectoria. STTL. 

27 febrero 2016

Equipo 57 y Pepe Espaliú en el 35 aniversario de ARCO


Un aspecto del stand de Rafael Ortiz en ARCO con obras de Equipo 57. Foto: Ars Operandi
Tete Álvarez / Ars Operandi

Madrid se convierte en estos días en la capital de todas las ferias de arte. Y es que, orbitando alrededor de ARCO, se contabilizan ya casi una decena de iniciativas que, atendiendo a diferentes segmentos de mercado, vienen a completar la oferta de la XXXV edición de la feria. Una edición con un tono marcadamente celebratorio que pretende reclamar el decisivo papel que ARCOMadrid ha desempeñado como dinamizador de la escena artística en el país. Como muestra de homenaje a las galerías que han recalado en ARCO durante estos 35 años, la organización ha invitado a 33 grandes firmas internacionales entre las que se incluyen nombres tan aquilatados como los de Lisson Gallery, Marian Goodman o Chantal Crouse. Los principales exponentes del arte contemporáneo en Córdoba, Equipo 57 y Pepe Espaliú, cuentan un año más con una importante presencia en la feria de la mano de sus galeristas habituales, Rafael Ortiz y Pepe Cobo. En el caso de Equipo 57 la presencia es doble; a la nutrida representación de obras que presenta Rafael Ortiz hay que sumar en esta edición los trabajos que se incluyen en el stand de la mítica galería parisina Denise René.

Obras de Vasarely y Equipo 57 en el stand de Denise René en ARCO. Foto: Ars Operandi
Denise René, que vuelve a Madrid para conmemorar el aniversario de la feria, es la histórica galería que albergó hace casi 60 años una de las primeras muestras individuales del colectivo formado por Juan Serrano, Juan Cuenca, Ángel Duarte, Agustín Ibarrola y Pepe Duarte.  Para su comparecencia en ARCO la galería francesa ha seleccionado Sín título KØ 43, un óleo sobre lienzo de 1958 realizado en Dinamarca que ya estuvo presente en la exposición retrospectiva de Equipo 57 en el MNCARS y que se exhibe junto a obras de Victor Vasarelly y a una escultura de varilla de acero perteneciente a la producción individual de Ángel Duarte. Por su parte, la galería Rafael Ortiz dedica gran parte de su stand a una recopilación de obras del colectivo de artistas. La muestra incluye óleos, gouaches, esculturas en piedra artificial, madera y acero, mobiliario, bocetos y prototipos que son exhibidos con una disposición propia de un gabinete de coleccionista. Rafael Ortiz reclama con su apuesta la "permanente actualidad" de una obra que, a medida que pasa el tiempo, "sigue creciendo en reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional".

Obras de Miroslaw Balka y Pepe Espaliú en el stand de Pepe Cobo en ARCO. Foto: Ars Operandi
La obra de Pepe Espaliú vuelven un año más a ARCO de la mano de su galerista, Pepe Cobo. El que fuera director de La Máquina Española, la galería que proyectó internacionalmente la obra del artista cordobés, presenta en la feria madrileña una selecta relación de autores que incluye nombres tan señalados de la escultura contemporánea como los del propio Espaliú, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Miroslaw Balka o Stephan Balkenhol. Pepe Cobo acude a este aniversario de ARCO con dos piezas de Espaliú, Sin título, una escultura de bronce y cuerda del 91 y Dentro de poco, una obra sobre madera que guarda especial recuerdo para el galerista ya que se mostró en la primera individual que realizó el artista cordobés en la galería sevillana en 1987. Cobo ha señalado a Ars Operandi que es notorio el interés que sigue suscitando la obra de Espaliú como demuestra el anuncio de una próxima exposición individual en el IVAM comisariada por dos especialistas en la obra del artista como son el crítico y comisario Juan Vicente Aliaga y el actual director del centro valenciano, José Miguel Cortés.

Trash, de Antonio Blázquez en el stand de ABC en ARCO. Foto: Cortesía del artista
Sin salir de ARCO y ya fuera del programa general encontramos la presencia del cordobés Antonio Blázquez,  seleccionado, junto a otros diez jóvenes artistas emergentes por el crítico y comisario Javier Díaz Guardiola para mostrar su procesos de trabajo en el stand de ABC. El periódico, que conmemora el XXV aniversario de su suplemento cultural, ha querido así dirigir su mirada hacia los artistas que, "tal vez, alcancen la cima por méritos propios en ARCO en el año 2041, dentro de otros 25 años". Durante los días de la feria los artistas seleccionados han realizado sus trabajos a la vista del público para conformar una obra que mantiene el formato y la cabecera del suplemento cultural. Antonio Blázquez ha usado para la ocasión el repertorio iconográfico que le es afín, con imágenes fotocopiadas extraídas de los medios e intervenidas mediante dibujos. Trash, la obra que presenta, es en palabras del artista "una pieza realizada con información del propio periódico, caras de personajes que han aparecido en estos últimos meses, recopiladas, sacadas de su contexto, reimpresas sobre papel rosa y convertidas en pequeñas bolas de papel arrugado". También en el espacio que ARCO dedica a los medios de comunicación, en el stand de RTVE, nuestro compañero Jesús Alcaide, ha formado parte de Ruido. Nieve, un proyecto del artista Eduardo Hurtado que pretende poner en primer plano "aquello que habitualmente está fuera de foco como el registro, la escenografía, el ensayo o el discurso audiovisual".

Un aspecto de las obras de Rafael Jiménez en el stand de Modus Operandi en JustMad. Foto: Cortesía de la galería
Al igual que sucede en las grandes ferias internacionales, alrededor del astro de ARCO giran ya, a modo de satélites, casi una decena de ferias. Desde las más veteranas como ArtMadrid hasta las recién llegadas como Drawing Room proponen todas una oferta complementaria a la feria madre prestando especial atención al arte más emergente. En JustMad, que celebra su séptima edición, el artista cordobés Rafael Jimenez presenta en el espacio de la galería madrileña Modus Operandi una colección de obras que forman parte de una investigación en proceso en la que reinterpreta mediante dibujos con plastilina bustos, retratos, piezas y objetos museísticos. trabajos recientes que delatan su interés hacia el pasado y nuestra identidad, "prestando atención a las diferencias entre los conceptos de historia y memoria y a la deformación y manipulación de ambos a través de la imagen".

Mapping me: Crecer también duele, obra de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista
Por su parte, la artista María Ortega Estepa hace doblete en dos de las ferias madrileñas con obras en las que la naturaleza adquiere todo el protagonismo. En Room Art Fair, que se celebra en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, presenta obras como Cosmos. La Armonía en el stand de la galería Bus Station Space de Santiago de Compostela en una muestra comisariada por Jose Luis Rey Barreiro. Por otro lado en We are fair y de la mano de la galería Millano Art Studio se pueden contemplar obras de la artista cordobesa de la serie Mapping-me.

Un_folded_01, políptico fotográfico de Fernando M. Romero en We are fair. Foto: Cortesía del artista
También en We are fair, otro artista cordobés, Fernando M. Romero, presenta sus trabajos, un políptico fotográfico de la serie Un_folded, en el I Proyecto Andalucía, comisariado por Esther Fernández, presidenta de la asociación ANVAD, y en el que también se muestran obras de Javier Calleja, Joan Lara, Manuel A. Domínguez o María Cañas entre otros. Romero, que ya participó en la pasada edición de JustMad, presenta en estos días una amplia recopilación de trabajos recientes en el Hospital Real de Granada bajo el título He atrapado una sombra.

Entresijos, obra de Pepe Puntas en el stand de la galería BAT en ArtMadrid. Foto: Cortesía del artista
La más veterana de las ferias paralelas, ArtMadrid, celebra su decimoprimera edición en la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles con 46 galerías y una significativa presencia entre ellas de expositores internacionales. Una de las galerías habituales de la feria es BAT Alberto Cornejo donde el artista cordobés Pepe Puntas presenta, como viene siendo habitual en los últimos años, una selección de sus trabajos más recientes en un stand que también incluye obras de Diego Canogar, Byeonghee Bae o Carlos Albert entre otros.



19 noviembre 2014

Juan Cuenca, sentido y forma

Objeto Cósmico, 2014, madera compensada y tensada, pintura al óleo y pan de plata oxidado, 90 x 122 x 100 cm. Al fondo, Infinito, 2014, lámina de aluminio de 3 mm, cortada con láser, plegada y pintada, 55 x 55 cm. Foto: Cortesía de la galería

José Álvarez / Ars Operandi

57 años después de que Equipo 57 mostrase por vez primera sus obras al público en el parisino Café Rond Point , Juan Cuenca presenta sus trabajos en el campo de las artes plásticas en la madrileña galería Freijo Fine Art. Miembro fundador de Equipo 57, Juan Cuenca (Puente Genil, 1934), dedicó su carrera profesional a la arquitectura una vez que el Equipo se disolviera en 1961 tras una corta pero importante trayectoria en el desarrollo de la abstracción geométrica en España. Su Teoría de la interactividad del espacio plástico es, en palabras de J. Mª Moreno Galván, "uno de los pocos intentos que tenemos en España de racionalizar la práctica artística, dotarla de sentido social e insertarla en las necesidades de la vida moderna", y, para Ángel Luis Pérez Villén, pionero en el estudio del Equipo 57, "su actitud creativa, el compromiso ético que mantuvieron, su método de trabajo y los textos teóricos que desarrollaron son de crucial importancia para comprender el arte español de la segunda mitad del siglo XX". Pintura, escultura, artes aplicadas y una película realizada a base de planos de gouaches del Equipo titulada Interactividad cine 1 (seis minutos cuarenta y cinco segundos de duración), son el legado que dejó el grupo.

S/T. 2014. Lámina de aluminio de 3mm, cortada con láser, plegada y pintada. 55 x 55 cm. Foto: Cortesía de la galería
De aquél proceso de trabajo—grupal, experimental y con una importante apoyatura teórica—queda lo esencialmente creativo. Juan Cuenca parte de un profundo estudio sobre los materiales que justifica el título de la exposición: tensión/forma. A partir de bocetos realizados con elementos que en la obra final se han de comportar previsiblemente como en los modelos previos, Cuenca explora las modificaciones del plano convirtiendo a éste en una superficie tridimensional, proceso que es visible en su desarrollo por la amplia selección de maquetas o modellinos dispuestas en vitrinas. De este modo, el visitante puede visualizar de forma clara cómo Cuenca, a través de la tensión ejercida en el plano, varía a éste en su concepción espacial. El interés por las superficies y su desarrollo también está presente en la serie Moebius, donde basándose en el principio de la cinta homónima, trabaja una superficie con una sola cara y un solo borde.

Moebius 3, 2013, chapa de acero inoxidable con tratamiento de silicato de aluminio proyectado, 32 x 40 x 24 cm. Foto: Cortesía de la galería
Para Ángel Llorente, el paso de Equipo 57 a la escultura "fue una continuación lógica del desarrollo de los planteamientos espaciales sobre el plano pictórico, una ampliación de la teoría sobre la interactividad como resultado de la investigación de las posibilidades reales en espacios tridimensionales que ésa ofrecía". Estas mismas posibilidades son ampliamente exploradas en tensión/forma, gracias a los materiales y las técnicas que la actualidad permite. Aceros con tratamiento de silicato de aluminio proyectado, plásticos, aluminios cortados con láser, de una precisión quirúrgica, dan como resultado unas obras plásticamente impecables, que evidencian lo metódico del trabajo realizado y que, en algunas obras, recuerdan los proyectos arquitectónicos. También materiales orgánicos como la madera laminada son utilizados por Cuenca, quien saca partido de la elasticidad del soporte en sus esculturas/relieves. Una serie complementaria a la obra expuesta, piezas de menor formato que el artista denomina Divertimentos,  sirven asimismo para la experimentación formal y, lejos de ser bibelots al uso, se proponen como punto de partida para su resolución final.
Los bocetos de Juan Cuenca permiten seguir desde su concepción el desarrollo de los proyectos del artista. Foto: Ars Operandi
Freijo Fine Art, que prosigue con la muestra de Juan Cuenca su alternancia entre la revisión histórica (Darío Villalba, Mathias Goeritz, Roberto Fernández Balbuena, Germán Cueto, Leo Matiz...) y la actualidad, y que ya programó en 2012 la muestra El Romanticismo en José Duarte, completa con tensión/forma una interesante visión de la trayectoria de dos miembros de Equipo 57, retrospectiva en Duarte y reveladora en Cuenca, quien lejos de mostrar agotamiento en sus modos de representación, evidencia una coherencia absoluta en su trabajo, heredero de aquél constructivismo que situó al grupo en la primera línea de la creación contemporánea internacional.     

Juan Cuenca
tensión/forma
Galería Freijo Fine Art
General Castaños 7, 1º izq
28004 Madrid 
Hasta el 13 de diciembre de 2014


17 noviembre 2014

Equipo 57 en El trabajo de lo visible

Obra de Equipo 57 en El trabajo de lo visible en la galería Odalys. Foto: Cortesía de la galería
Redacción / Ars Operandi

Obras de Equipo 57 forman parte de El trabajo de lo visible, una muestra comisariada por Alfonso de la Torre para la galería Odalys, que incluye una selección de autores que han investigado en torno al mundo de las formas "desde lo que podríamos llamar una geometría hacia los límites, en el sentido de rebasar la mera revisión geómetra". Para Alfonso de la Torre han sido numerosos los artistas "que se han enfrentado a la búsqueda de eso que se puede calificar de realidad esencial, con un punto de partida caracterizado por la absoluta necesidad del descubrimiento del hecho artístico desde su propio quehacer, artistas para quienes ejercer la creación era, también, un crecimiento de orden mental". Un proceso, asegura, "no exento de dramatismo, indagación urgente y difícil sólo concebible para personalidades complejas, en el que permanecería insistente la búsqueda infatigable de la idea de la abstracción. Muchos de estos creadores han abordado un mundo plenamente despojado asentado en la realidad, siendo capital la indagación en torno a los materiales utilizados en el ocio de pintar. Vindicación así del quehacer diario en la soledad del estudio, del trabajo enfrentado a lo pictórico, ejercicio de la sinceridad y de un sofisticado modo de encarar la pintura". El trabajo de lo visible reúne el trabajo de 45 artistas entre los que podemos encontrar nombres históricos como Jorge Oteiza o Pablo Palazuelo, generaciones intermedias como Soledad Sevilla, Teixidor o Gerardo Delgado y artistas más recientes como Martin Freire o Manu Muniategiandikoetxea.

Obra de Pablo Palazuelo en El trabajo de lo visible en la galería Odalys. Foto: Cortesía de la galería
Equipo 57 propone, según afirma Alfonso de la Torre, "el trabajo en equipo mostrando una preocupación, casi de rango conceptual, por el espacio plástico y la interactividad de éste, otrosí, la conjunción de matemáticas y arte. Desde sus primeras exposiciones en ‘Le Rond Point’ o en la galerie de Denise René (Paris, 1957) hasta las posteriores en Madrid, Córdoba o Zurich, siempre acompañarían su actividad artística con manifiestos, artículos de prensa o conferencias, en las que expresaban sus preocupaciones por el devenir del arte y el papel del artista en la sociedad, desde la máxima declarada que “una de las labores del arte es desenmarañar su propia estructuración dentro de la sociedad”. Arte de esencia bauhasiana, ya citaremos esta misma referencia al mencionar otros artistas en este texto, compartían con aquellos la idea del arte como un lugar para la reflexión y el diálogo con el espectador. Algo que mostrarían en la madrileña Sala Negra del Museo Nacional de Arte Contemporáneo (1957), cuando presenten su texto sobre la interactividad del espacio plástico. Para el Equipo 57 conceptos básicos son el estudio de las relaciones entre el espacio y el color, la zona de in flexión surgida de la transformación de un espacio (de convexo a cóncavo) por el encuentro con otro, y las zonas de incidencia que recogen, en la unidad del plano, el encuentro de, al menos, tres espacio-colores. Este grupo concibe la escultura como resultado de la presencia de los duplos espacio-masa y espacio-aire. Desde sus orígenes el Equipo 57 luchó contra la concepción tradicional del artista: la que hace de éste un individuo dotado de cualidades especiales que le distanciarían de la sociedad. Para reintegrar al artista a ésta, de la que debía ser partícipe, consideraban necesaria la unión de los creadores, que serviría también para la defensa de sus intereses específicos como profesionales".

El trabajo de lo visible
Comisario: Alfonso de la Torre
Galería Odalys. Orfila 5, Madrid
Del 20 de noviembre al 17 de enero

03 noviembre 2014

Una exposición en José de la Mano reivindica el papel de Equipo Córdoba

Dibujo de Equipo Córdoba. Foto: Cortesía Galería José de la Mano
Redacción / Ars Operandi

La galería madrileña José de la Mano expone en estos días De la Escuela Experimental al Equipo Córdoba, una muestra que pretende ofrecer una relectura del papel del Equipo Córdoba como un colectivo autónomo y alejado de la sombra de Equipo 57. Se trataría de saldar así "la asignatura pendiente" que, según afirman sus organizadores, ha relegado al colectivo de artistas a una posición subsidiaria respecto a Equipo 57. Para el galerista José de la Mano "la percepción contemporánea del Equipo 57 como un grupo compacto en número de integrantes, para estos primeros años de su existencia es totalmente errónea. Este concepto de estar todos juntos se visualiza perfectamente al contemplar las fotografías inéditas de estos meses de 1958 que presentamos en la exposición. En efecto, por encima de cualquier otro interés personalista, su intenso trabajo de esa época en Copenhague se presenta a los tres meses en público en el Museo Thorvaldsen bajo una única cartela, la del Equipo 57. Pero paradójicamente el paso del tiempo, y quizás también por una sesgada y oportunista reconstrucción historiográfica, ha venido a distorsionar la, en el fondo utópica, voluntad de estos jóvenes artistas geométricos".

Dibujo de Equipo Córdoba. Foto: Cortesía Galería José de la Mano
La génesis de Equipo Córdoba habría que situarla en la denominada Escuela Experimental de Pintura, un colectivo formado en 1954 e integrado por jóvenes alumnos del pintor José Duarte (Francisco Arenas, Segundo Castro, Manuel García, Manuel González, Alejandro Mesa y José Pizarro), quien les impartió docencia primero en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Córdoba y posteriormente en su propio taller. Aún bajo el nombre de Escuela Experimental celebran su primera exposición en noviembre de 1957 en la Sala Negra de Madrid, una galería de arte sostenida por la familia Huarte en la que meses antes había expuesto Equipo 57. Para el historiador Ángel Llorente, comisario de la muestra, "la estrecha vinculación de la Escuela Experimental, que no dependencia, con Equipo 57 fue decisiva para la gestación y la trayectoria del Equipo Córdoba". La cercanía del grupo con Equipo 57 lleva a dos de sus miembros, Segundo Castro y Alejandro Mesa, a viajar a Dinamarca junto a Luis Aguilera Bernier y los componentes de Equipo 57, Ángel Duarte, Agustín Ibarrola y Juan Serrano donde residieron durante un periodo de algo más de tres meses. Parte de las más de sesenta obras hechas durante su estancia se expusieron en el Museo Thorvaldsen de Copenhague en abril de 1958, "como trabajo de cinco de los miembros de Equipo 57 y de Castro y Mesa como invitados.

Dibujo de Equipo Córdoba. Foto: Cortesía Galería José de la Mano
La teoría artística y la obra plástica de Equipo Córdoba, indica Ángel Llorente, estuvieron "como la de Equipo 57, totalmente imbricadas. La primera la recogieron en el ensayo Consideraciones estéticas generales, fechado en Córdoba en enero de 1959 y en un texto sin título publicado en la hoja catálogo de su exposición de noviembre de 1960". Como hiciera Equipo 57, afirma, "Equipo Córdoba trabajó con espacio-color en pintura y espacio-masa y espacio-aire en escultura, es decir, en la línea de la denominada por el primero Interactividad del espacio plástico. También, como hizo ese grupo, Equipo Córdoba eliminó en sus pinturas la línea recta, por ser un obstáculo para la buscada representación plástica de la continuidad y el dinamismo espaciales. Además, lo mismo que Equipo 57, concibieron sus creaciones no como obras artísticas acabadas, en el sentido tradicional, sino como investigaciones que, hechas realidad en pinturas y esculturas, podrían servir, al igual que sus reflexiones, para llegar a nuevas soluciones arquitectónicas".

Dibujo de Equipo Córdoba. Foto: Cortesía Galería José de la Mano
Similares coincidencias advierte Ángel Llorente respecto a la autoría de las obras. Al igual que las de Equipo 57, "las de Equipo Córdoba no eran firmadas por los integrantes del colectivo, sino que se presentaban bajo una única autoría, la del equipo, que era, por lo tanto, creador grupal desde el momento en que se trazaban los primeros bosquejos y se discutía sobre la validez de los mismos". "El que las obras fuesen firmadas con el nombre de los grupos no significa que necesariamente todos sus miembros participasen en hacerlas, ya que con frecuencia trabajaban más los artistas de mejor oficio". Aunque Equipo Córdoba "solo hizo una exposición individual con ese nombre, a finales del año 1960 en Sevilla que serían dos, si añadimos la de la Escuela Experimental en Madrid, de noviembre de 1957. Su participación en colectivas se redujo a tres exposiciones, la hecha con Equipo 57 en Copenhague en 1958; la conocida como Exposición de pintura contemporánea, abierta en Córdoba en mayo de 1959, donde expuso con el nombre de Grupo Funcionalismo y publicó un manifiesto firmado por Alejandro Mesa, García Merina, Pedro M. Pardo y Segundo Castro; y la Primera Exposición Conjunta de Arte Normativo Español, en Valencia en marzo de 1960, que fue organizada por el crítico Vicente Aguilera Cerni".

Cuaderno de dibujos de Equipo Córdoba. Foto: Cortesía Galería José de la Mano

La autonomía del grupo de jóvenes artistas cordobeses es reclamada por Ángel Llorente al considerar que "sería un error grave considerar que Equipo Córdoba fue únicamente una especie de filial de Equipo 57 o, si se prefiere, un seguidor ciego del mismo. Es innegable que algunos de los escasos cuadros conservados de Equipo Córdoba son muy parecidos a los del otro grupo, como también lo son algunos dibujos preparatorios. Es lógico, dada la similitud de sus planteamientos teóricos de partida y el trabajo compartido codo con codo con los del 57; otros son claramente diferentes, tanto por su forma como por sus principios teóricos". La reciente aparición de 25 dibujos pertenecientes a Equipo Córdoba ha dado pie a la realización de la muestra de la galería José de la Mano. Respecto a los dibujos hallados, Ángel Llorente indica que podrían ser clasificados en tres bloques, "el primero y más antiguo, posiblemente procedente de los años 1954 y 1955, lo constituyen la mayoría de los bosquejos del bloc de dibujo. El segundo lo integran alrededor de veinte dibujos hechos entre 1954 y 1956. El tercero, que dataría de 1957, se reduce a seis hojas con esquemas de trabajo, que serían muestras de sus investigaciones sobre el espacio plástico bidimensional y bocetos para pinturas. Este bloque es el más parecido a los dibujos y pinturas de Equipo 57". La exhibición de estos dibujos y bocetos y su análisis relacionado permite, concluye Llorente, "inscribir a sus autores en la fructífera corriente abstracta geométrica de la vanguardia artística española del siglo XX. La recuperación definitiva de Equipo Córdoba—junto con su precedente Escuela Experimental de Córdoba—era una más de las tareas pendientes de nuestra historiografía artística que, ahora, gracias al hallazgo de estos dibujos, podemos abordar mejor"


De la Escuela Experimental al Equipo Córdoba. 1954-1957
Comisario: Ángel Llorente
Galería José de la Mano. Madrid
Hasta el 5 de diciembre




19 octubre 2014

A.L. Pérez Villén: "Hay elementos objetivos para situar en torno a 1953 el punto de confluencia de la modernidad artística cordobesa"

Portada del catálogo de la exposición de 1953. Foto: Cortesía del Círculo de la Amistad

Tete Álvarez / Ars Operandi

En mayo de 1953 se celebró en el Círculo de la Amistad de Córdoba la Exposición de Arte Contemporáneo, una singular experiencia que reunió a casi medio centenar de artistas del momento entre los que se encontraban el madrileño Manuel Mampaso—quien este mismo año participara en la Bienal de Sao Paulo—una jovencísima Carmen Laffón o cordobeses como José Duarte, Aguilera Amate, Juan Serrano, Antonio Povedano o Alfonso Ariza entre otros. El Círculo confió la organización de la muestra a los artistas Pascual de Lara y Antonio Povedano, quienes a su vez estuvieron acompañados del arquitecto Rafael de La-Hoz, responsable de la original solución museográfica ideada con motivo de la exposición. De La-Hoz construyó una instalación efímera a base de telas negras en el techo, placas de uralita como lienzo de pared y unos adelantados, para la época, focos puntuales que transformaron por completo la fisonomía del Salón de los Espejos. La importancia de la muestra se pone en valor sesenta años después al otorgarle al episodio la consideración de hito de la recepción de la modernidad en Córdoba. El Ayuntamiento de Córdoba ha querido celebrar esta efemérides con la celebración de 60 años de arte contemporáneo en Córdoba, un proyecto encomendado al crítico de arte y comisario de exposiciones Angel Luis Pérez Villén que se inaugura a finales del mes de noviembre. Para conocer algo más sobre estas muestras, la del 53 y también esta de 2014, hemos charlado con Ángel Luis, quien en estos momentos ultíma las cinco exposiciones que reunirá a 120 artistas cordobeses en cinco espacios de la ciudad. 

Ars Operandi: El proyecto 60 años de arte contemporáneo en Córdoba tiene su antecedente más directo en otro que estuviste inmerso, Córdoba, Arte Contemporáneo 1957-1990, hasta la fecha el más amplio y ambicioso proyecto de revisión del arte hecho en Córdoba o por artistas cordobeses. Las actividades comprendían la publicación de un trabajo de investigación sobre arte contemporáneo en Córdoba, la realización de conferencias y debates y la celebración de cuatro exposiciones simultáneas. La iniciativa vino a llenar un vacío historiográfico y supuso la culminación de un proyecto de investigación iniciado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba. ¿Qué diferencias y similitudes podemos encontrar entre ambos proyectos?

Angel Luis Pérez Villén: Son proyectos distintos. Aquel, como comentas, estuvo ligado a un proceso de investigación desarrollado por un grupo de la universidad cordobesa, TIEDPAAN,  que se encargó de hacer un vaciado de la prensa local entre 1957 y 1990. Un proceso que culminó con cuatro exposiciones y una publicación que, eso sí es cierto, supone un manual de referencia por la cantidad de información que contiene en listados y gráficos sobre la actividad expositiva de aquellos años. Además, participó mucha gente, profesores como Federico Castro Morales y Fernando Martín Martín y muchos alumnos que, coordinados por Elisa Povedano, hicieron un trabajo ejemplar en el tratamiento digital de la información de los diarios cordobeses de esos años. El resultado, ya lo he dicho, un manual de consulta del arte en Córdoba desde mediados del siglo XX hasta finales de los 80. Y por supuesto las exposiciones. El proyecto actual carece de todo este aparato, es puramente celebratorio y no hay ni mucho menos tantos colaboradores como los que logró reunir el anterior. Esto es casi un proyecto personal y todo parte de un hecho histórico que creo hay que recordar, la Exposición de Arte Contemporáneo que en 1953 se monta en el Círculo de la Amistad para celebrar su centenario. Se trata de conmemorar que han pasado 60 años desde entonces, que la modernidad artística, la contemporaneidad, nos visitó hace más de medio siglo. Pensé que era un hecho relevante que merecía ser recordado y celebrado y en eso consiste el proyecto, en conmemorar que llevamos 60 años de arte contemporáneo en Córdoba.

Una vista de la Exposición de Arte Contemporáneo de 1953. Foto: Cortesía Círculo de la Amistad
A.O: Te refieres a la mitad de los cincuenta como el parteaguas a partir del cual podemos hablar de una cierta recepción de la modernidad. Entre el 53 y el 54 nos encontramos con la exposición del Circulo, el primer viaje a París de Pepe Duarte y Juan Serrano, a Oteiza trabajando en el edificio de de La-Hoz… ¿Qué hay de mito y de realidad en el relato de este periodo que, a la postre, ha resultado tan significativo? ¿Era Córdoba en ese momento un terreno tan propicio, como ahora pueda parecer, para el advenimiento de la contemporaneidad? ¿Existía un caldo de cultivo, una burguesía ilustrada, unas instituciones receptivas que favoreciesen esta apertura?

A.L.P.V.: El relato se viene fraguando desde hace tiempo y hay elementos objetivos para conferirle credibilidad. Al margen del laboratorio de ideas y la conjunción de sinergias que puedan entenderse de la relación que se establece entre Jorge Oteiza—trabajando en la Cámara de Comercio—y quienes más tarde se integrarán en Equipo 57 (José Duarte y Juan Serrano) o derivarán en Grupo Espacio (además de los anteriores, Luis Aguilera Bernier y Francisco Aguilera Amate) y que permanecen en su órbita de influencia en estos años, además de la labor arquitectónica y de integración de las artes que lleva a cabo Rafael de La-Hoz en la propia Cámara de Comercio y otros edificios coetáneos y que podríamos singularizar en el montaje que realiza para la Exposición de Arte Contemporáneo que le encarga el Círculo de la Amistad… Montaje de una modernidad abrumadora—como lo confirma su repercusión historiográfica—y que como sucede con su obra local, asocia la ciudad de Córdoba con la modernidad artística. Pero si todo esto no fuera suficiente está la propia exposición del Círculo que genera este proyecto. Y aquí la historiografía vuelve a ser unánime, concediendo a la exposición y al momento en que se produce la cualidad germinal de una modernidad incipiente que comienza a hacerse valer entre nosotros. Hay que recordar que en el contexto nacional y con sólo dos años de antelación se produce uno de los primeros intentos de renovación de la política cultural del régimen franquista en relación a las artes plásticas. Si la I Bienal Hispanoamericana de Arte, que se celebra en 1951 en Madrid, representa el inicio de la recepción de la modernidad artística en España, no cabe duda de que la exposición del Círculo de la Amistad viene a desempeñar el mismo papel en Córdoba.

Por lo tanto, como te digo, hay elementos objetivos para situar en torno a 1953 el punto de confluencia de la modernidad artística cordobesa. Y todo ello es posible gracias a que existen personas e instituciones que se involucran en proyectos como el de la exposición de 1953. Personas como Rafael de La-Hoz (a quien se le encarga el proyecto), Carlos Pascual de Lara y Antonio Povedano (que colaboran con de La-Hoz en la selección de los artistas que participan) y Fernando Carbonell (encargado de asuntos culturales del Círculo de la Amistad). Todo ello nos lleva a veces a hablar de estos años como de la época dorada del arte cordobés, máxime teniendo en cuenta que, además de lo dicho, a finales de los 50 los miembros de Equipo 57 pasan temporadas en Córdoba junto a personas de la talla de Denise Renè, Richard Mortensen, Néstor Basterrechea y demás. Sin el ánimo de que pueda resultar arrogancia viejuna—como comenta un amigo—lo cierto es que se echa en falta un periodo como aquél. Quizá se produjese algo parecido en los primeros años 80, cuando comenzaba la experiencia de la democracia y la efervescencia del arte de la primera posmodernidad nos encandilaba la vida. No sé, en cualquier caso lo que también es cierto es que no se trataba, ni entonces—en los 50 ni en los 80—de una coyuntura que pudiese hacer explícita la existencia de una red activa de personas vinculadas al medio artístico y de un arco social que interactuara en consecuencia. Siempre han sido fenómenos minoritarios, mucho más numerosos en los 80, como puedes imaginar.

Obras de Antonio Povedano en la Bienal de Venecia de 1958. Foto: Catálogo Antonio Povedano. UNESCO
A.O.: Evidentemente son fenómenos que se producen muy a pesar de la ciudad y siempre debidos al compromiso de las personas que los impulsan. En este sentido resulta fundamental la figura de Antonio Povedano. Povedano está detrás de la exposición del 53, de la del 59 en la Sala Municipal de Arte, de las salas Liceo y Céspedes en los sesenta, de la sala de la Escuela de Arte en los ochenta y ya en los noventa responsable de la programación de la Caja Provincial. Es difícil rastrear un hito dentro de la historia del arte contemporáneo en Córdoba y no encontrar su presencia. ¿Quizás la figura que más ha determinado el devenir de las artes plásticas en la ciudad?

A.L.P.V.: No sabría decirte. Su papel en la gestión de salas de arte, como dices, es incuestionable, no solo por las que mencionas, también participó en otros proyectos más efímeros como el de la galería Atrium o el proyecto El Flamenco en el Arte Actual, así como por su papel en los cursos de paisaje de Priego de Córdoba y en la gestación del Museo del Paisaje. Yo viví su etapa al frente de la sala de la Caja Provincial, como ya sabes, y su criterio—por más que algunos artistas locales se quejasen de su intransigencia a incorporar obra suya en las exposiciones—era respetado escrupulosamente por la dirección de la institución, lo que le permitió gozar de una perspectiva de la que en ocasiones se carece en este tipo de empresas. No podía ser de otra manera, como él mismo decía, o le dejaban hacer o que se buscasen a otro. No estaba dispuesto a transigir en su programa expositivo. Y después está su faceta docente en la Escuela de Artes y Oficios, donde ha formado a toda una generación de diseñadores y publicistas cordobeses… Pero bueno, también ha habido otras personas con un perfil más ligero por haberse dedicado menos años que Povedano a esto, como por ejemplo Miguel Cossano, al frente de la Posada del Potro en los primeros años 80 o José María Báez, más recientemente en Vimcorsa, siendo ambos también artistas.

Retomando la pregunta, es cierto que hay pocas personas como Antonio Povedano que se hayan implicado en la gestión y la exhibición de las artes plásticas en Córdoba como lo hizo él. Si acaso habría que recordar a Francisco Zueras, crítico de arte, además de artista y personaje clave en el medio local, también profesor en la Universidad Laboral desde mediados de los 50. Pocas cosas se movían en Córdoba, ya fuesen exposiciones, conferencias, presentaciones de artistas en textos impresos (catálogos) o ante el público, jurados y premios, en los que no estuviese presente Paco Zueras. Cuando yo escribía mis primeras críticas su figura era la única referencia local en ese medio y tenía una presencia que sancionaba sin refutación posible cualquier evento artístico que se produjese en la ciudad. Con el paso del tiempo esa presencia se diluyó y coincidió su desaparición a principios de los 90 con la etapa de Povedano en la Caja Provincial. De acuerdo, Antonio Povedano pero también Francisco Zueras y si me apuras Miguel Cossano y José María Báez en menor medida. Y no me extiendo más porque quizás también habría que analizar el papel de otras personas que, sin ser artistas—como es el caso de los citados—también han desempeñado un papel protagonista en la gestión de las salas de exposiciones en Córdoba. 

José Duarte, Néstor Basterrechea, Agustín Ibarrola, Juan Serrano y Thorkild en Córdoba en el verano del 57.
Foto: Catálogo Equipo 57. MNCARS
A.O.: Al analizar la evolución de las artes plásticas en la ciudad en estos 60 años no observamos una línea clara, ascendente. Más al contrario el diagrama nos muestra una gráfica en forma de dientes de sierra en la que a periodos de ebullición y apertura le siguen otros de ostracismo y casi autarquía. Si acudimos a la única fuente bibliográfica, hasta el momento, el mencionado Córdoba, Arte Contemporáneo 1957-1990, comprobamos que son muy escasos los proyectos que lograron consolidarse en el tiempo y, que por ejemplo, la mayoría de las salas de exposición y galerías de arte de la ciudad no llegaron a perdurar más de cinco años.

A.L.P.V.: La historia—en particular la de la economía—y la experiencia te confirman la existencia de ciclos en la mayoría de los procesos que tienen que ver con la sociedad. No es de extrañar que el arte, que se debe tanto al mercado como a la ideología, se resienta de este tipo de fenómenos. No sé si sirve para explicar por qué en Córdoba la vida de las salas de arte y las galerías es tan corta. De hecho si tomas el primero de los factores, el mercado, o bien terminas por descartarlo al comprobar que en nuestro caso es casi inexistente o precisamente por ello terminas confirmando su concurrencia en la vida tan exigua de las galerías. Por otra parte, sostengo desde hace años que la política cultural que sobre artes plásticas se lleva a efecto en Andalucía y por extensión en España es fundamentalmente personalista, con todo lo bueno y lo malo que ello implica. El impulso ideológico que cada administración pública transfiere a su política de artes plásticas se diluye y pierde consistencia. Unas veces por la misma rotación en el poder de los sucesivos gobiernos que las administran, en otras ocasiones por la carencia de un proyecto personal que se sitúe por encima de esos cambios rutinarios.

Si reparas en tres instituciones españolas tan distantes como el Reina Sofía de Madrid, el IVAM de Valencia y el CAAC de Sevilla y colocas al frente de cada una de ellas a personas que las han dirigido sin un proyecto personal definido, como pudieran ser los casos de Ana Martínez de Aguilar, Consuelo Císcar y José Antonio Chacón, respectivamente, comprobarás a qué me refiero. Su dirección es paralela y coincidente con un periodo de crisis de la institución. Así que la ideología (y la política cultural que se deriva de ella, emanada de los órganos de decisión de los partidos políticos) tampoco es determinante para condicionar periodos de prosperidad y fatalidad en los centros de arte, museos y salas de exposiciones. Con lo cual volvemos al individuo que dirige con su proyecto personal y su estilo. Y aquí tengo que enlazar con lo que hablábamos hace un momento, con la responsabilidad y la impronta personal de una serie de gestores en relación a la visibilidad del arte contemporáneo en Córdoba. Sin nombrar a ninguno de ellos, piensa cómo la mayoría han estado por encima de los avatares del tiempo y de los cambios de gobierno local, desarrollando un programa que en gran medida y salvo deshonrosas excepciones ha coincidido con las luces más que con las sombras.
Portada del libro Córdoba Arte Contemporáneo 1957-1990,
obra de Jacinto Lara
A.O.: Si trazamos una mirada a los estudios sobre estos 60 años de arte contemporáneo en Córdoba comprobamos que la pujanza de la escena artística de los 50 alcanza los primeros años 60 para, utilizando tus propias palabras, “languidecer a continuación de forma irremisible”. El impulso en los 70 viene de la mano de las galerías de arte privadas y es en los 80 cuando se hace más explícita la apuesta de las instituciones por unas políticas culturales que favoreciesen la difusión del arte contemporáneo. Hasta ahí llegan los trabajos de investigación crítica al respecto. La pregunta en este sentido es doble: ¿qué ha pasado, desde el punto de vista de la historiografía, en los 90 y en la primera década del siglo XXI? y ¿no hubiera sido este el momento idóneo para llenar la laguna de estas dos décadas y actualizar así el estudio historiográfico?

A.L.P.V.: Si no te importa voy a comenzar por el final. Cualquier momento es bueno para ponernos al día en cuanto al análisis del devenir del arte en Córdoba. Mi responsabilidad en este sentido se debe al proyecto del que ya hemos hablado y que historiaba desde finales de los 50 a finales de los 80. A partir de entonces es terreno por desbrozar. Creo que resulta evidente que para abordar un proyecto de este calibre se necesita un equipo de personas y también creo que es responsabilidad de la Universidad cordobesa responder a esta necesidad. De igual manera que hace 25 años se decidió que era el momento de investigar sobre el arte contemporáneo cordobés de los últimos años, creo que ha pasado suficiente tiempo desde entonces como para retomar el análisis, pero insisto en que debe ser un proyecto en el que la Universidad, con sus recursos, alumnos y profesorado, debe llevar la pauta. Y yo estaré encantado, si así lo cree conveniente la dirección del proyecto, volver a colaborar con ellos como en su día lo hice. Pero también debe quedar claro que una cosa es actualizar el estudio histórico del arte en Córdoba a partir de la fecha en que finalizó el estudio precedente—algo que habría que hacer, sin duda—y otra muy distinta un proyecto como el actual, que tiene como objetivo celebrar que han pasado 60 años desde la muestra del Círculo de la Amistad. Un proyecto cuya única pretensión de índole histórica es la de anticipar la recepción de la modernidad artística en Córdoba y llevarla desde 1957 hasta 1953, año de celebración de la Exposición de Arte Contemporáneo.

También me preguntabas qué diría o cuáles podrían ser las conclusiones de ese análisis del arte en Córdoba desde los años 90 a la actualidad. Y debo decirte que aunque dicho estudio está por hacer hay multitud de fuentes a las que acudir para dar testimonio de lo que ha acontecido en estos años y que dichas fuentes se encuentran accesibles y en muchos casos estructuradas. Lo que resta es definir la metodología de trabajo, hacer acopio de información y labor de síntesis. Y lo que me pides sobre cuáles serían las trazas de esa síntesis, creo que están en la mente de todos: la diversificación disciplinar entre nuestros autores, la aparición en escena de una generación muy prometedora de artistas jóvenes, el florecimiento efímero de un sinfín de galerías de arte—de las que quedan cada vez menos, casi que sobran los dedos de una mano para contarlas—y la desigual implicación de las instancias oficiales en la gestión, el apoyo, la difusión y la exhibición de las artes plásticas.

Una vista de la Exposición de Arte Contemporáneo de 1953. Foto: Cortesía Círculo de la Amistad
A.O.: Desde el punto de vista de la historiografía local el umbral de la modernidad en Córdoba se situaba en la segunda mitad de los 50 con la aparición de Equipo 57. A partir del estudio que realizas se propone adelantar ese hito a 1953, que es la fecha en la que se celebra la Exposición de Arte Contemporáneo del Círculo de la Amistad que ahora se conmemora. ¿Cuáles son las razones que te han llevado a considerar necesario este cambio?

A.L.P.V.: El cambio viene dado por la necesidad de adaptarse a la realidad histórica. No es que pretenda restarle protagonismo a Equipo 57 en la recepción de la modernidad artística en Córdoba, es que hay elementos concluyentes suficientes como para que la anticipación en unos años sea obligada. La exposición del Círculo de la Amistad que conmemoramos no tiene solo importancia en sí misma, quiero decir que el montaje que hace Rafael de La-Hoz en la Sala de Juegos de la entidad hasta convertirla en la Sala de Pinturas—antecedente de la actual Sala Julio Romero de Torres—con todo ese aparato de luminotecnia diseñado y realizado ex profeso, los paramentos pintados en negro, los fondos de uralita… componen un escenario radicalmente moderno para aquellos años, máxime en una ciudad de provincias como Córdoba. Pero no se trata sólo de eso, si repasas entre los artistas que participaron, resulta que encuentras a Manuel Mampaso, que exhibe Verde y redes, una pintura con la que también estuvo presente dos años antes en la I Bienal Hispanoamericana de Arte de Madrid. Un hecho que entre otras cosas demuestra no solo la rapidez con la que Córdoba decide emular la apuesta que la capital de España hace a favor de la modernidad artística, sino también la apropiación que el régimen franquista hace de la abstracción como síntoma de modernidad y de regularización de la cultura. Y aquí coinciden historiadores de diverso pelaje y condición, desde Víctor Pérez Escolano a Juan Manuel Bonet, de Bernardo Palomo a Juan Bosco Díaz de Urmeneta. Todos señalan el claro posicionamiento de la ciudad a favor de la contemporaneidad artística en estos años, un compromiso de tímida apertura hacia la recepción de la modernidad desde las instancias oficiales de la cultura, que llama la atención porque se produce con una prontitud que en otras muchas ocasiones no ha sido tan evidente o simplemente no ha existido. Creo que son razones suficientes para otorgar a la Exposición de Arte Contemporáneo del Círculo de la Amistad la cualidad de hito en la historiografía artística cordobesa.

A.O.: Al plantear una exposición tan numerosa en cuanto a artistas participantes, habrás chocado con la escasez de espacios expositivos de los que dispone la ciudad. ¿Hasta que punto ha condicionado este aspecto el número de autores que forman parte de la muestra y cuáles han sido los criterios de selección que has manejado para establecer la nómina de artistas?

A.L.P.V.: El proyecto ha sufrido cambios. Comenzó hace casi tres años con poco más de medio centenar de artistas que a lo largo de su trayectoria hubiesen mantenido una relación estrecha con la contemporaneidad. En ese momento la exposición se articulaba mediante una tesis que buscaba hilvanar síntomas de modernidad o contemporaneidad entre artistas cordobeses activos a mediados del siglo pasado y autores actuales. Después se planteó un proyecto más abierto y participativo en el que tuviesen cabida todos aquellos autores cuya obra o presencia en la ciudad fuese un hecho innegable. Se trataba de celebrar 60 años de arte contemporáneo en Córdoba y no tenía sentido blindar una tesis en torno a ese planteamiento, por lo que se decidió adoptar la clave presencial que te comento. La nómina de artistas se acerca al centenar y son cinco las salas disponibles, aunque algunas de ellas se descuelgan y hay que buscar otras que las sustituyan. Estos son los condicionantes reales de las exposiciones del proyecto. Una nómina de alrededor de cien artistas, que posteriormente se cierra en 119 y cinco espacios diferenciados. Hay también otros factores que intervienen en los criterios de selección. La intención es que cada exposición refleje la pluralidad de matices de tendencias tan diversas como el realismo y la abstracción, el expresionismo y la nueva figuración, así como los cambios que se producen en el medio artístico con la posmodernidad. Además cada exposición debe integrar varias generaciones de artistas, incluso autores ya desaparecidos y diferentes disciplinas. En este último sentido, una de las claves del proyecto es la presencia normalizada de la fotografía en cada una de las exposiciones.

Como consecuencia tenemos las cinco exposiciones que vertebran el proyecto, que son Abstracciones, Realismos, Retratos del gesto, Cartografías de la figura y Cambio de paradigma. Y en ellas participan 119 artistas cordobeses de distintas generaciones. Creo que es un buen número, quiero decir que es una nómina bastante nutrida. Soy consciente de que hay otros muchos artistas que no están en las exposiciones, pero teniendo en cuenta las salas disponibles, era imposible integrar más artistas de los que ya están. Por eso, cuando alguno plantea la razón de su ausencia no puedo decir otra cosa que el motivo es la falta de espacio para que todos puedan participar. Se trata de una cuestión de prioridades, partiendo de los espacios expositivos que tiene Córdoba, mi propuesta es invitar a participar a los artistas que forman parte del proyecto. Si hubiese más salas es muy probable que algunos de los que no están, estuviesen, aunque en este tipo de proyectos—a mayor o menor escala—siempre es imposible contentar o satisfacer los deseos de todos. Al menos es lo que me dicta mi experiencia.