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13 junio 2017

Círculo íntimo: acciones en torno a Espaliú

Miguel Benlloch. Tabakalera. Equipo Re. Anarchivo sida


Jesús Alcaide. Comisario del proyecto 

Cuando se cumplen más de veinte años de su desaparición y en un momento en el que la producción artística e intelectual de Pepe Espaliú (1955-1993) está siendo releída de manera crítica e historiográfica desde otros parámetros diferentes a los que se hizo en los años posteriores a su fallecimiento, desde el C3A y en el contexto de la exposición Círculo íntimo: El mundo de Pepe Espaliú, comisariada por José Miguel G. Cortés e inaugurada el pasado 28 de abril. Si bien la exposición, coproducida entre el IVAM y el C3A se plantea como una exposición retrospectiva sobre el trabajo de Espaliú y las relaciones con algunos de los artistas que influyeron en su trabajo (Bourgeois, Brossa, Mapplethorpe, Mariën), las acciones que aquí se presentan intentan promover la dirección contraria, abordar las formas de influencia y relectura con las que otros artistas contemporáneos se acercan a la obra de Espaliú. 

En este sentido, cuando desde la práctica curatorial nos hemos acercado al territorio de Espaliú, casi siempre lo hemos hecho desde la objetualidad, proponiendo territorios de diálogo y conflicto a través de una serie de elementos estables (obras de arte) que de una u otra manera se relacionaban con la obra del artista cordobés a partir de contextos temáticos (enfermedad, identidad, cuerpo, doble, máscara) que se derivaban de dicha producción. A diferencia de esos proyectos curatoriales he intentado aportar y proponer otra propuesta más interdisciplinar para promover nuevas vías y públicos para el C3A. Cuerpo presente retoma la importancia que el cuerpo tuvo en la obra de Espaliú no sólo de una manera simbólica y metafórica como estaba en las obras de los años ochenta, sino a través de su presencia real, tal y como aparecía en algunas de sus acciones de los años setenta en Barcelona o finalmente en como aparecía en acciones como Carrying o El Nido, en las que el propio cuerpo enfermo del artista era el soporte a partir del cual construir discurso. Así, Miguel Benlloch presentará la pieza De rerum natura. Quien canta su mal espanta, un informe sobre el cuerpo enfermo, una acción sobre la reversibilidad del dolor, el cuerpo enfermo como sinécdoque del mundo dolorido por el capital venenoso, cantar como comunicación, como estado del alma, como desafío a la perfección del cuerpo sano concebido como mercancía. Como escribe Benlloch sobre esta pieza, “el cuerpo enfermo es como todo cuerpo un cuerpo en tránsito, contradictorio, abierto a un nuevo conocimiento de si mismo, de los límites del orden y el desorden vital que estigmatiza y consuela. De rerum natura. Quien canta su mal espanta, también es una acción de agradecimiento a la necesaria sanidad pública que hace posible crear espacios de esperanza frente a la turbia negociación de las multinacionales farmacéuticas. La enfermedad como vida vivida”. Miguel Benlloch es un pionero de la performance y la acción en el territorio español y en el activismo sobre los géneros y las políticas del sida. 

Jinete último reino. Matadero Madrid, junio 2017. Foto: Jorge Mirón

Junto a él, y como cierre de esta doble sesión performativa, Fran MM Cabeza de Vaca y María Salgado preestrenarán la pieza Jinete último reino. Frag.3, nombre de una zona de investigación acerca de la desobediencia interior, el deseo y la represión, de lo que hay que hacerse adentro para decir que sí y que no a la contra de la desproporción de mandatos que nos ordenan. Tal y como escriben María y Fran MM, "Jinete último reino es un concierto lírico y un recital analírico. Una obra audiotextual. Es una proposición de distorsión, desvío y emociones. Aunque existe una primera historia de la desobediencia para oboe y dispositivo electrónico puesta en escena en noviembre de 2013, hemos esperado a enero de 2017 para retomar nuestras preguntas. Este que aquí se presenta es el tercer fragmento de una obra aún por construir y componerse por entero: Frag. 3 habla de la noche de todo tipo, es decir, de allí donde las cosas cambian de forma para por la mañana no volver a ser igual. Jinete no es jinete sino el efecto de la resistencia a la llanura, la experiencia de ganar caber al descomunal mundo que hace por descabernos, nada que dure mucho ni sin pena ni sin riesgo y, no obstante, esperemos que no desaparezca”. La pieza ha sido producida con la colaboración de AZALA Espazioa y Matadero Madrid donde se estrenará próximamente. 

Ambos proyectos forman parte de un proceso más amplio de activación de la obra de Espaliú que lleva por título Cuerpo presente y que será presentado en diferentes espacios del territorio nacional. 

Doble sesión de performance. Acciones en torno a Espaliú 
Miguel Benlloch/ Fran MM. Cabeza de Vaca y María Salgado 
Centro de Creación Contemporánea de Andalucía. C3A 
Sábado 17 de junio, 18:00 h 
 Comisario: Jesús Alcaide

29 abril 2017

Pepe Espaliú. Una ceremonia vacía.

Pepe Espaliú. Carrying V, 1992. Colección CAAC. Foto: Cortesía CAAC

Jesús Alcaide / Ars Operandi

1 de diciembre de 1992. El cuerpo enfermo de Pepe Espaliú es transportado en las calles de Madrid dentro de esa acción colectiva llamada Carrying que con el paso de los años se ha convertido en foto fija de las producciones artísticas vinculadas a la unión del binomio arte-sida. Veinticinco años después, la exposición Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú ocupa los espacios del Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A) para presentarnos que como decía en uno de sus escritos, pasaron los días de savia y cristal y hoy, aquí en Córdoba, el cielo se ha vuelto denso como una boca de negras nubes.

Después de exposiciones como la que Juan Vicente Aliaga comisariara en 1993 para el Pabellón Mudéjar de Sevilla, la del 2003 en el MNCARS o la que en 2007 pudimos ver en Vimcorsa con el título Pepe Espaliú desde Córdoba, comisariada por Ángel Luis Pérez Villén y Juan Vicente Aliaga como preámbulo a la apertura del Centro de arte Pepe Espaliú en el 2010, la obra de Espaliú vuelve a convertirse en protagonista de la política cultural contemporánea de la ciudad.

Córdoba, la ciudad de un patio abierto y una mezquita ciega, la de las manos de Romero de Torres y el silencio nocturno de la plaza de Capuchinos, la de ese maravilloso travesti San Rafael del que hablaba en sus escritos y entrevistas y la que no pudo ver el proyecto que tenía planeado para el Patio Morisco del Alcázar de los Reyes Cristianos a causa de su fallecimiento en 1993. Córdoba, esa ciudad que a pesar de que hayan pasado 24 años de su fallecimiento aún sigue sin saber escribir su nombre como se puede ver en el monolito de granito que le dedicaron y que al otro lado del río, en el Parque de Miraflores, más que vergüenza ajena para muchos, produce dolor por recordar proyectos que nunca se hicieron, como aquella muleta que hundida en el agua soportaría el peso del puente romano tal y como vemos en algunos de sus dibujos.

Después de visitar la exposición, de volver a ver sus jaulas, los santos, los carryings, las mudas campanas, los caparazones de tortuga, los nudos y los nidos, no hay imagen que más me inquiete que esa muleta apoyada en el puente. Una muleta que cuida. Una muleta que roza. Una muleta que soporta. Una muleta que vigila.
Pepe Espaliú. S/T (10 piezas), 1989. Colección CAAC. Foto: Cortesía CAAC
 2017. Espaliú. Aquí y ahora. Una trayectoria circular. Si bien se cumplen 25 años del Carrying, también carambolas del destino, hacen que se cumplan en este año, 30 años de la primera exposición de Pepe Espaliú en la Galería La Máquina Española, El recuerdo es traición, año, que a diferencia de ese 1992 que vino marcado por la crisis del SIDA, se desarrolló bajo el signo del éxito y el boom del arte español, apareciendo en los magazines internacionales o en exposiciones como la controvertida Dynamiques et interrogations en el Museo de la Villa de París. El recuerdo es traición, titulaba Espaliú su exposición. Esperamos no traicionar su recuerdo. 

Veinticinco y treinta años que se solapan en un momento y un lugar. Ahora, en el ·C3A, un espacio que en sus recovecos y solapamientos, en ese zoco de oscuridades y luces tenues, dura presencia de hormigón y lucernarios que se abren al cielo, ha provocado que Espaliú se encuentre con algunos de sus fantasmas y referentes. Mariën, Bourgeois, Romero de Torres, Mapplethorpe, Cristino de Vera. 

Entrando a las celdas hexagonales del C3A recuerdo el final de las ceremonías vacías, texto-entrevista colectiva que aparecía en Antes y después del entusiasmo, exposición comisariada por José Luis Brea. Decia Espaliú a propósito de una experiencia en un peep show “había una cámara hexagonal y en cada uno de los lados un punto de mira para cada espectador. En un momento dado, se suponía que tenía que aparecer en el centro una chica y empezar a hacer gesticulaciones al ritmo de una banda sonora de fondo, grabada en play-back. Bueno, pues resulta que la chica no había aparecido y solamente estaba el play-back: y lo curioso es que ya daba igual que apareciera ángel o demonio, había una especie de perfecta sintonía entre las miradas de todos los espectadores, ese centro vacío, ese play-back. Era una especie de artificio tan puro que realmente es que daba igual lo que apareciera..”. Pregunta Brea, ¿la ceremonia vacía?...Responde Pepe; “sí, algo así”. Aquí y ahora. Una ceremonia vacía.

17 marzo 2016

Los papeles de Espaliú

Dibujo de Antonio Gagliano en El Espíritu del siglo XX
Tete Álvarez / Ars Operandi

La biblioteca de Pepe Espaliú fue donada a Arteleku por deseo del artista tras su muerte en 1993. Veinte años después, los 4.500 volúmenes y documentos que la conforman fueron devueltos a la familia por la Diputación Foral de Gipuzkoa. Desde entonces están depositados en el Centro de Arte Pepe Espaliú y hoy, una parte importante de esos libros cerrarán una especie de círculo. Los 106 dibujos de Antonio Gagliano que relatan El Espíritu del siglo XX, la publicación que se presenta en el CAPE, son copias realizadas a partir de las anotaciones, recortes y documentos que se hallaban entre las páginas de los libros de Espaliú y que fueron extraídos de los volúmenes durante su conversión atropellada de cuerpo privado a patrimonio público. El origen del libro, indican desde CoMbO, se sitúa en “un paisaje anegado”, en el que se sobresale la biblioteca de Espaliú, depositada en Arteleku, un centro que se vio sometido a una serie de “desbordamientos físicos e ideológicos, incluido el de un río próximo obstinado a inundar la memoria del lugar. Sumergidas en el corazón de esta escena hay dos cajas abarrotadas de folios manuscritos y materiales impresos, semejantes a los papeles de color sepia de imágenes acuáticas inquietantes y charcos de orín convocados por Valentín Roma en su texto para esta publicación”.

Dibujo de Antonio Gagliano en El Espíritu del siglo XX
Los dibujos de Gagliano (Córdoba, Argentina, 1982), quien desarrolla en estos días una residencia artística invitado por CoMbO en la que investiga sobre las dos ciudades homónimas, han sido organizados en torno a varias preguntas latentes sobre los “límites de la autoría, los puntos de confluencia entre los fenómenos virales en los campos de la enfermedad y la cultura, o el supuesto agotamiento del archivo. No obstante, antes que propiciar un bloqueo de otra naturaleza, desplegamos la copia artesanal y mimética como una técnica jurídica capaz de acelerar su circulación. Se trata aquí de liberar una galaxia impresa: rebasar el balbuceo que fiscaliza la vida múltiple de la memoria, sus infinitas bifurcaciones, su libre distribución. El protagonista de esta historia no es, en cualquier caso, ni el artista, ni la institución, ni la biblioteca y sus márgenes, sino el siglo XX, un fantasma monumental cuya sombra alargada ha terminado atravesando toda la narración”.

Presentación de El Espíritu del siglo XX. Texto de Valentín Roma ; [editores, Aimar Arriola & Antonio Gagliano]  a cargo del autor y conversación con Jesús Alcaide, comisario de arte
Miércoles, 17 de marzo, 19:30 h. 
Centro de Arte Pepe Espaliú


27 febrero 2016

Equipo 57 y Pepe Espaliú en el 35 aniversario de ARCO


Un aspecto del stand de Rafael Ortiz en ARCO con obras de Equipo 57. Foto: Ars Operandi
Tete Álvarez / Ars Operandi

Madrid se convierte en estos días en la capital de todas las ferias de arte. Y es que, orbitando alrededor de ARCO, se contabilizan ya casi una decena de iniciativas que, atendiendo a diferentes segmentos de mercado, vienen a completar la oferta de la XXXV edición de la feria. Una edición con un tono marcadamente celebratorio que pretende reclamar el decisivo papel que ARCOMadrid ha desempeñado como dinamizador de la escena artística en el país. Como muestra de homenaje a las galerías que han recalado en ARCO durante estos 35 años, la organización ha invitado a 33 grandes firmas internacionales entre las que se incluyen nombres tan aquilatados como los de Lisson Gallery, Marian Goodman o Chantal Crouse. Los principales exponentes del arte contemporáneo en Córdoba, Equipo 57 y Pepe Espaliú, cuentan un año más con una importante presencia en la feria de la mano de sus galeristas habituales, Rafael Ortiz y Pepe Cobo. En el caso de Equipo 57 la presencia es doble; a la nutrida representación de obras que presenta Rafael Ortiz hay que sumar en esta edición los trabajos que se incluyen en el stand de la mítica galería parisina Denise René.

Obras de Vasarely y Equipo 57 en el stand de Denise René en ARCO. Foto: Ars Operandi
Denise René, que vuelve a Madrid para conmemorar el aniversario de la feria, es la histórica galería que albergó hace casi 60 años una de las primeras muestras individuales del colectivo formado por Juan Serrano, Juan Cuenca, Ángel Duarte, Agustín Ibarrola y Pepe Duarte.  Para su comparecencia en ARCO la galería francesa ha seleccionado Sín título KØ 43, un óleo sobre lienzo de 1958 realizado en Dinamarca que ya estuvo presente en la exposición retrospectiva de Equipo 57 en el MNCARS y que se exhibe junto a obras de Victor Vasarelly y a una escultura de varilla de acero perteneciente a la producción individual de Ángel Duarte. Por su parte, la galería Rafael Ortiz dedica gran parte de su stand a una recopilación de obras del colectivo de artistas. La muestra incluye óleos, gouaches, esculturas en piedra artificial, madera y acero, mobiliario, bocetos y prototipos que son exhibidos con una disposición propia de un gabinete de coleccionista. Rafael Ortiz reclama con su apuesta la "permanente actualidad" de una obra que, a medida que pasa el tiempo, "sigue creciendo en reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional".

Obras de Miroslaw Balka y Pepe Espaliú en el stand de Pepe Cobo en ARCO. Foto: Ars Operandi
La obra de Pepe Espaliú vuelven un año más a ARCO de la mano de su galerista, Pepe Cobo. El que fuera director de La Máquina Española, la galería que proyectó internacionalmente la obra del artista cordobés, presenta en la feria madrileña una selecta relación de autores que incluye nombres tan señalados de la escultura contemporánea como los del propio Espaliú, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Miroslaw Balka o Stephan Balkenhol. Pepe Cobo acude a este aniversario de ARCO con dos piezas de Espaliú, Sin título, una escultura de bronce y cuerda del 91 y Dentro de poco, una obra sobre madera que guarda especial recuerdo para el galerista ya que se mostró en la primera individual que realizó el artista cordobés en la galería sevillana en 1987. Cobo ha señalado a Ars Operandi que es notorio el interés que sigue suscitando la obra de Espaliú como demuestra el anuncio de una próxima exposición individual en el IVAM comisariada por dos especialistas en la obra del artista como son el crítico y comisario Juan Vicente Aliaga y el actual director del centro valenciano, José Miguel Cortés.

Trash, de Antonio Blázquez en el stand de ABC en ARCO. Foto: Cortesía del artista
Sin salir de ARCO y ya fuera del programa general encontramos la presencia del cordobés Antonio Blázquez,  seleccionado, junto a otros diez jóvenes artistas emergentes por el crítico y comisario Javier Díaz Guardiola para mostrar su procesos de trabajo en el stand de ABC. El periódico, que conmemora el XXV aniversario de su suplemento cultural, ha querido así dirigir su mirada hacia los artistas que, "tal vez, alcancen la cima por méritos propios en ARCO en el año 2041, dentro de otros 25 años". Durante los días de la feria los artistas seleccionados han realizado sus trabajos a la vista del público para conformar una obra que mantiene el formato y la cabecera del suplemento cultural. Antonio Blázquez ha usado para la ocasión el repertorio iconográfico que le es afín, con imágenes fotocopiadas extraídas de los medios e intervenidas mediante dibujos. Trash, la obra que presenta, es en palabras del artista "una pieza realizada con información del propio periódico, caras de personajes que han aparecido en estos últimos meses, recopiladas, sacadas de su contexto, reimpresas sobre papel rosa y convertidas en pequeñas bolas de papel arrugado". También en el espacio que ARCO dedica a los medios de comunicación, en el stand de RTVE, nuestro compañero Jesús Alcaide, ha formado parte de Ruido. Nieve, un proyecto del artista Eduardo Hurtado que pretende poner en primer plano "aquello que habitualmente está fuera de foco como el registro, la escenografía, el ensayo o el discurso audiovisual".

Un aspecto de las obras de Rafael Jiménez en el stand de Modus Operandi en JustMad. Foto: Cortesía de la galería
Al igual que sucede en las grandes ferias internacionales, alrededor del astro de ARCO giran ya, a modo de satélites, casi una decena de ferias. Desde las más veteranas como ArtMadrid hasta las recién llegadas como Drawing Room proponen todas una oferta complementaria a la feria madre prestando especial atención al arte más emergente. En JustMad, que celebra su séptima edición, el artista cordobés Rafael Jimenez presenta en el espacio de la galería madrileña Modus Operandi una colección de obras que forman parte de una investigación en proceso en la que reinterpreta mediante dibujos con plastilina bustos, retratos, piezas y objetos museísticos. trabajos recientes que delatan su interés hacia el pasado y nuestra identidad, "prestando atención a las diferencias entre los conceptos de historia y memoria y a la deformación y manipulación de ambos a través de la imagen".

Mapping me: Crecer también duele, obra de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista
Por su parte, la artista María Ortega Estepa hace doblete en dos de las ferias madrileñas con obras en las que la naturaleza adquiere todo el protagonismo. En Room Art Fair, que se celebra en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, presenta obras como Cosmos. La Armonía en el stand de la galería Bus Station Space de Santiago de Compostela en una muestra comisariada por Jose Luis Rey Barreiro. Por otro lado en We are fair y de la mano de la galería Millano Art Studio se pueden contemplar obras de la artista cordobesa de la serie Mapping-me.

Un_folded_01, políptico fotográfico de Fernando M. Romero en We are fair. Foto: Cortesía del artista
También en We are fair, otro artista cordobés, Fernando M. Romero, presenta sus trabajos, un políptico fotográfico de la serie Un_folded, en el I Proyecto Andalucía, comisariado por Esther Fernández, presidenta de la asociación ANVAD, y en el que también se muestran obras de Javier Calleja, Joan Lara, Manuel A. Domínguez o María Cañas entre otros. Romero, que ya participó en la pasada edición de JustMad, presenta en estos días una amplia recopilación de trabajos recientes en el Hospital Real de Granada bajo el título He atrapado una sombra.

Entresijos, obra de Pepe Puntas en el stand de la galería BAT en ArtMadrid. Foto: Cortesía del artista
La más veterana de las ferias paralelas, ArtMadrid, celebra su decimoprimera edición en la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles con 46 galerías y una significativa presencia entre ellas de expositores internacionales. Una de las galerías habituales de la feria es BAT Alberto Cornejo donde el artista cordobés Pepe Puntas presenta, como viene siendo habitual en los últimos años, una selección de sus trabajos más recientes en un stand que también incluye obras de Diego Canogar, Byeonghee Bae o Carlos Albert entre otros.



24 enero 2016

Un nuevo comienzo en el Centro Pepe Espaliú

Vista del patio central del Centro de Arte Pepe Espaliú con los Santos y los Glovemaking. Foto: Ars Operandi
Tete Álvarez / Ars Operandi

El Centro de Arte Pepe Espaliú anuncia una nueva andadura que pretende reivindicar la figura y la obra de Espaliú como nodo de encuentro desde el que abordar las problemáticas e inquietudes sociales, filosóficas y artísticas que movieron al artista cordobés. Cuestiones como la dimensión social de la enfermedad, el análisis de los mecanismos de ocultación y de identidad que gobiernan el cuerpo, el sexo, la psicología, la crítica social, y hasta una cierta espiritualidad fruto de su fervor por San Juan de la Cruz y el teólogo persa y poeta sufí Molâmâ Rumi, constituyen un extenso campo de pensamiento sobre el que desarrollar conexiones con agentes artísticos y sociales que trabajan en la misma dirección y sentido. Además, el Centro propone una relectura y contextualización de las obras que habitualmente alberga actualizada con la incorporación de nuevas piezas que permiten profundizar en el conocimiento de la obra del artista. La vertiente didáctica también se refuerza con la edición de una guía  y la puesta en marcha de una web que recogerá tanto las obras y la documentación de la colección como las referencias de la biblioteca personal de Pepe Espaliú que estuvo 21 años en Arteleku y desde 2014 se encuentra depositada en el Centro. 

Esculturas en bronce de la colección de la galería Arte21. Foto: Ars Operandi
En Pepe Espaliú 1975-1993, el Centro ha contado con la colaboración de familiares, amigos y coleccionistas como Pepe Cobo, albacea y galerista de Espaliú. El impulsor de La Máquina Española ha cedido para la muestra manuscritos y catálogos del artista cordobés y ha anunciado la celebración a finales de año de una exposición de Pepe Espaliú en el IVAM que será comisariada por dos profundos conocedores de su obra como son el actual director del museo valenciano, José Miguel Cortes, y el comisario de arte, Juan Vicente Aliaga. Por su parte, Arte21, la galería cordobesa que posee en sus fondos varias obras de Espaliú, ha cedido para la exposición dos esculturas de bronce de 1989, dos máscaras del 88, un dibujo a lápiz del 93 y dos obras de la serie Pas de Masque fechadas en 1988. La familia del artista, otro importante apoyo en la labor del Centro, ha cedido una obra muy emblemática como es el poema objeto de Joan Brossa que sirvió de portada del catálogo de la exposición del artista catalán que Espaliú comisarió para La Máquina Española. 

Dos obras de la serie Pas de Masque de 1988. Foto: Ars Operandi
El coordinador del Centro de Arte Pepe Espaliú, Oscar Fernández, ha señalado a Ars Operandi que el nuevo recorrido "sigue, de partida, una secuencia cronológica pero fundamentalmente se construye sobre determinados hitos, ya sean históricos, conceptuales o biográficos, que marcan las líneas del trabajo de Pepe y que se entienden como un todo indivisible. Se trata de hacer una visión global y a la vez parcial (pues se podrían haber escogido otros hitos) a partir de momentos o ideas clave: el conceptual en Barcelona, Figura, la exposición en Carles Taché con Paneque, Brossa, la identidad, el Sida, la escritura, el arte público,... En torno a ello se crean pequeños capítulos que nos ayudan a leer las obras de cada momento. El objetivo es acompañar al visitante de un modo didáctico pero no intrusivo, pues son las obras las que han de hablar o callar". Sobre la necesidad de conectar el centro con la comunidad indica que "es tan deseable como compleja. Es necesario iniciar una reflexión en ese sentido. La idea, después de reordenar el Centro, es iniciar este proceso de apertura. El fin esta claro, las herramientas y el procedimiento es lo que tenemos que construir a partir de ahora. De momento, ya se está trabajando en una web propia, que funcionará también como otro pequeño paso en ese camino hacia la ampliación de los límites del Centro".

Vista de la sala que alberga la serie de fotografías Última cena. Foto: Ars Operandi
El recorrido comienza en 1975 con un joven Espaliú que en Barcelona toma contacto con los nuevos comportamientos artísticos que se vienen desarrollando desde finales de los sesenta. De esta época datan una serie de obras que, "de un modo germinal, le acercan al arte de acción, a las prácticas conceptuales de figuras como Jan Dibbets y al espacio público, a través de performances y surveys fotográficos que transcurren por la ciudad condal". La primera mitad de los ochenta nos presenta a un Espaliú itinerante, que alterna residencias en Sevilla, Barcelona y París. "Un Espaliú transmutado en pintor que vive, como todo los artistas de su generación, un cierto agotamiento del arte conceptual". En 1984 comienza a colaborar con la revista Figura y desde Paris envía crónicas que dan buena cuenta del cambio de rumbo hacia la pintura figurativa que la publicación sevillana supo captar tan bien. Figura sirvió de catalizadora de una generación de artistas andaluces que encontraron su apoyo en la galería La Máquina Española. De la mano de Pepe Cobo, artistas como Agredano, Paneque, Federico Guzmán y el propio Espaliú, desarrollan sus proyectos como ideológos o comisarios adquiriendo una notable proyección tanto nacional como internacional.

En primer término dos obras de la serie Máscaras de la colección de Arte21. Foto: Ars Operandi

1987 fue un año determinante en el despegue definitivo de la carrera artística de Pepe Espaliú. Tras la primera individual en La Máquina Española presenta sus obras en ARCO y en las galerías Marga Paz y Barbara Farber de Amsterdam. Espaliú retoma, "además, una postura más reflexiva que tiende a complejizar su imaginario y a desarrollar con más ahínco los intereses filosóficos y literarios que siempre le acompañaron". El regreso a Barcelona en 1988 para exponer en la Carles Taché, junto a Guillermo Paneque, "representa la ruptura con la pintura como su lenguaje predilecto, pero también como portadora de valores plásticos esenciales". Su obra incorpora otros discursos relacionados con la homosexualidad, la ocultación o el secreto que materializa a través de metáforas visuales construidas con objetos sadomasoquistas como el guante o la máscara, que "funcionan esencialmente como reflejos de una identidad encubierta y extrema". A partir de este año Espaliú organiza una serie de exposiciones en La Máquina Española en las que aúna la labor de comisariado con la investigación artística personal. "A través de estos proyectos se descubren, en realidad, los intereses de Pepe Espaliú. Sobre todo en lo que se refiere a la figura de la maternidad, a través de Cristino de Vera, o del misterio entreverado, en Romero de Torres. De entre todos, quizá sea Joan Brossa el referente más esencial. Con él comparte Espaliú no solo la admiración por Dau al Set, que Brossa cofundó, sino también cuestiones más subterráneas como la magia o su idea de arte político".

Sala donde se proyecta el video documental de la acción Carrying. Foto: Ars Operandi

En 1990, durante una estancia en Nueva York, Pepe Espaliú es diagnosticado de SIDA. El padecimiento de la enfermedad marca notablemente su obra aunque, "hace tiempo que el artista en su condición de homosexual, se interpreta a sí mismo como segregado social. De esta manera, la enfermedad no hace sino agudizar esa sensación de desahuciado que le perseguía hace tiempo. Ello se traduce en la a parición de un trabajo más militante que supone una ruptura, en cuanto al enfoque y las referencias. Aparece aquí su iconografía sobre la enfermedad y los cuidados como las muletas y los palanquines. Pero, al tiempo, representa una comunidad integral con las obsesiones de su obra anterior. De esta manera, el SIDA se convierte en ruptura y colofón del fascinante periplo vital e intelectual de Pepe Espaliú, que se transforma en una figura de relevancia pública, casi mediática, sin perder un ápice de su hiriente poética".


Pepe Espaliú 1975-1993
Centro de Arte Pepe Espaliú
Comisario: Óscar Fernández

05 junio 2015

Los Nombres del Padre. Los textos

Obras de Pepe Espaliú y Txomin Badiola. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

Brumaria estrena nueva linea editorial, tiempo al Tiempo, con Los Nombres del Padre. En torno a Pepe Espaliú, una publicación editada por Jesús Alcaide y Montserrat Rodríguez Garzo que tiene a las figuras de Espaliú y Lacan como telón de fondo. La publicación tiene su origen en el ciclo de exposiciones que en 2013 y 2014 comisarió Jesús Alcaide para el Centro de arte Pepe Espaliú en Córdoba, en el que reunió a tres artistas, Txomin Badiola, Javier Codesal y Álex Francés, y a una psicoanalista, Montserrat Rodríguez Garzo para dialogar y acercarse a la obra del artista cordobés a través de la influencia que la producción psicoanalítica lacaniana tuvo en su formación teórica y artística. De aquellas exposiciones surgieron diversas conversaciones con los tres artistas y otro tipo de producción textual, los escritos de Jesús Alcaide y Montserrat Rodríguez Garzo, que ahora se reeditan a modo de libro, abriendo una nueva vía a un proyecto que intentaba abordar la vigencia de la obra de Pepe Espaliú en el veinte aniversario de su fallecimiento.
Obras de Pepe Espaliú y Alex Francés. Foto: Ars Operandi
La presentación de Los Nombres del Padre. En torno a Pepe Espaliú  tendrá lugar dentro del marco de las jornadas Pensar lo impensable. Arte, política, estética y salud mental que organiza Brumaria los días 5 y 6 de Junio en Medialab-Prado Madrid, en las que se abordarán las relaciones entre el arte, la política, la estética y el psicoanálisis mediante la presentación de publicaciones como Homoherejías fílmicas (Alberto Berzosa y Lucas Platero), El arte no es la política/La política no es el arte (edición de Alejandro Arozamena) o Esquizofrenias y otros hechos de lenguaje. De la clínica analítica del Macba, 2002-2013 (Montserrat Rodríguez Garzo). La presentación irá acompañada de otras dos publicaciones de la colección “tiempo al Tiempo”, El cuerpo, de Marc Richir y Transparente opacidad. Arte conceptual en los límites del lenguaje y la política, de Jaime Vindel. Brumaria, prácticas artísticas, estéticas y políticas es un proyecto de artistas, pensadores (o filósofos) y psicoanalistas para la construcción de un espacio de estudio, reflexión y propuesta, que tiene por objeto poner en circulación materiales teórico/prácticos relativos al pensamiento artístico, estético y psicoanalítico y su relación con las estructuras sociales y políticas que le son inherentes. Brumaria es un proyecto editorial pequeño e independiente que nace en el 2003 y que aborda la práctica artística y estética contemporánea desde el pensamiento y la teoría.

Presentación Los Nombres del Padre. En torno a Pepe Espaliú.
Medialab-Prado Madrid
Plaza de las Letras. C/ Alameda, 15
6 de Junio. 12:00h


http://medialab-prado.es/
http://www.brumaria.net/books/

30 marzo 2015

¿Para qué poetas en tiempos de miseria? El CAAC celebra sus 25 años

Obras de Rogelio López Cuenca y Curro González en el CAAC. Foto: José Jurado
Tete Álvarez / Ars Operandi

El CAAC comienza el ciclo expositivo con el que celebra los 25 años de singladura del centro. No ver, no oir y callar traduce en palabras tres dibujos de Curro González sobre la condición del artista y repasa un cuarto de siglo a través de las obras de la colección del centro. Y es que los sucesivos recortes en los presupuestos del CAAC han llevado a su director, Álvarez Reyes, a realizar todo tipo de malabarismos y confeccionar un programa expositivo en los que las adquisiciones, donaciones y depósitos cobran especial protagonismo. Como muestra de la difícil situación económica por la que atraviesa el CAAC basta arrojar un dato, su dotación ha pasado de 6,2 millones en 2009 a 3,1 M en 2015. Descontados los gastos de personal y mantenimiento de las 24 hectáreas del conjunto de la Cartuja, solo 300.000 € se pueden dedicar a programa y adquisiciones. Aún así el centro parece sobreponerse a las dificultades y  con más voluntad que presupuesto ha presentado una nutrida programación para este año que comienza con este ciclo conmemorativo. A la exposición que en estos días se inaugura se sumarán El presente en el pasado, una individual sobre el arquitecto y artista, José Ramón Sierra, quien se ocupó de la recuperación del edificio principal de la sede del CAAC y El gran silencio, un ambicioso proyecto centrado en las ideas de soledad, aislamiento, silencio y contemplación tan presentes en la historia del conjunto monumental. Además el centro desarrollará su programación habitual en torno a sus habituales sesiones expositivas. Cercano el verano iniciará una amplia sesión sobre el "mal de archivo", "para ir más allá del documento y lo documental" con sendas exposiciones individuales de la videoartista sevillana María Cañas y del artista y cineasta austriaco Oliver Ressler. Coincidiendo con la celebración del Festival de Cine Europeo se inaugurará una colectiva que girará en torno a la filmografía de Alain Resnais. Y en noviembre llegará la muestra que repasa la trayectoria de un colectivo indispensable en la historia del arte contemporáneo andaluz, los malagueños Agustín Parejo School, que llegarán al CAAC bajo el comisariado de Jesús Alcaide.

La chambre en noir y Retratos del artista como un poquito jesuita de Rafael Agredano. Foto: José Jurado
En este escenario menguado a fuerza de sucesivos recortes No ver, no oir y callar propone indagar en "la grave y profunda crisis que estamos inmersos, producto de la situación financiera y el estallido de la burbuja inmobiliaria que ha provocado una emergencia social y estragos en el sector cultural" destacando "la resistencia casi numantina de instituciones culturales, entre ellas los museos". Y para ello nada mejor que comenzar con la pregunta que formula Hölderlin y que Rogelio López Cuenca retoma magistralmente en sus emblemáticas piezas para la Expo92, ¿Para qué poetas en tiempos de miseria?. A modo de respuesta, casi un centenar de obras se interrogan a su vez sobre cuestiones estéticas, culturales, sexuales, identitarias o sociales en un repaso al arte andaluz e internacional de estos últimos 25 años.  La exposición comienza centrando su mirada en la producción de las últimas décadas en las que "el arte habla del arte, ya sea mediante la crítica institucional, la ironía sobre su propia realidad y tradición, o bien reinterpretando lenguajes del siglo XX". Un recorrido que nos traslada desde la nueva abstracción al conceptualismo pictórico con obras de Manolo Quejido y Alfonso Albacete; de la fotografía y su papel prioritario en el arte de los 90 con obras de Candida Höfer, a la escultura de herencia duchampiana en los trabajos de Brossa y Moraza. También se analizan los cambios sucedidos en la sociedad en temas referidos a la identidad y sexualidad, con obras de Victoria Gil, Inmaculada Salinas o Guillermo Pérez Villalta. En otro de los espacios del Claustrón Norte se propicia el diálogo entre dos artistas para las que "el feminismo y las dinámicas de poder acabar por situarse en el espacio doméstico", como Louise Bourgeois y Carrie Mae Weems, ambas también representadas en la colección del centro.

Carrying de Pepe Espaliú en el CAAC. Foto: José Jurado
La exposición evoca también el papel del movimiento la Chanson, surgido en Francia en los años 50 y 60 del pasado siglo, y presta especial atención al papel de la música popular en la segunda mitad del siglo XX, como desencadenante de importantes cambios sociales. El uso del vídeo y del cine por los artistas plásticos es también objeto de análisis bajo el epígrafe La cosa nostra con obras de Pilar Albarracín y María Cañas. Y es que No ver, no oír y callar permite, sobre todo, trazar una mirada certera a veinticinco años de renovación de la plástica andaluza. A las obras de Albarracín y Cañas hay que sumar nombres fundamentales como Chema Cobo, Ángeles Agrela, José Piñar además de recientes incorporaciones a la colección como en el caso de José Miguel Pereñíguez o Jorge Yeregui. Importante comienza ser también la presencia de artistas cordobeses en los fondos del CAAC. El Espaliú más intenso se nos muestra en una escultura de hierro de la serie Carrying además de un video documental de la acción que bajo el mismo nombre realizó en San Sebastián y en Madrid en 1992. De otro cordobés, aunque formado y afincado en Sevilla, Rafael Agredano, encontramos obras tan significativas como La chambre en noir, con una relectura de Picasso, esta vez desde la ambientación bondage,  además de un par de fotografías de la serie Retratos del artista como un poquito jesuita en la que Agredano presenta su lado más iconoclasta y performativo.

Land Escape, instalación de José Jurado en No ver, no oír y callar. Foto: Cortesía del artista
Clausura la muestra la adquisición más reciente del CAAC, Land Escape, del también cordobés José Jurado, un archivo de casi un centenar de imágenes que retrata esta nueva generación de emigrantes españoles han abandonado el país en busca de mejores expectativas laborales. Fotografías, anuncios publicitarios, reseñas de noticias, mapas y gráficas conforman un compendio sobre un fenómeno que solo en los últimos años ha forzado la salida de más de 200.000 jóvenes. Es el retrato de una tierra que, como indica Jurado, "ha visto estos últimos años cómo se ha acrecentado la salida de jóvenes hacia otros lugares del mundo en busca de trabajo y una vida mejor, cosa que no ofrecía un país en caída libre sumido en una gran depresión de la que no parece que vayamos a salir en breve"".

No ver, no oír y callar. 1990-2015.
Comisario: Juan Antonio Álvarez Reyes.
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.
Hasta el 13 de septiembre de 2015


27 febrero 2015

Artistas cordobeses en las ferias madrileñas

Obras de Pepe Espaliú junto a una escultura de Stephan Balkenhol en el stand de Pepe Cobo . Foto: Ars Operandi
Tete Álvarez / Ars Operandi

Seis artistas cordobeses participan en las ferias de arte contemporáneo que en estos días se suceden en la capital madrileña. ARCO, JUSTMAD, ART MADRID, Casa Leibniz y JAAL PHOTO conforman una oferta caracterizada por la variedad de formatos y de propuestas, desde las vanguardias históricas al arte más emergente, desde las galerías internacionales a los espacios independientes. ARCO focaliza su mirada en el mercado latinoamericano en una edición en la que solo concurren dos galerías andaluzas. La presencia cordobesa en ARCO 2015 no se encauza, como viene siendo tradicional, a través de la galería Rafael Ortiz. La apuesta del galerista sevillano por un Solo/Duo ha motivado la falta de presencia de obras de artistas cordobeses habituales de la feria como Equipo 57, José María Baez, Dorothea Von Elbe o Manolo Bautista. Tras algunos años de ausencia en la cita madrileña Pepe Espaliú vuelve a la feria de la mano de su galerista de toda la vida, Pepe Cobo. El galerista de La Máquina Española recuerda para Ars Operandi las primeras exposiciones del artista cordobés en la galería sevillana allá por 1986. Desde entonces, señala,  "he sido su galerista, su albacea y sobre todo su amigo". Un trabajo "afectivo" y "sentimental" que el Cobo reclama como una de las señas de identidad de un "dealer de la vieja escuela". "Más importante que dedicarte exclusivamente a un tema de mercado", afirma, "se trata de creer en los artistas, se trata de involucrarse de una manera más afectiva con su carrera".

Paseo del amigo, escultura de hierro pintado de Pepe Espaliú. Foto: Ars Operandi
Pepe Espaliú, quien comparte stand con obras de Stephan Balkenhol, Juan Muñoz o Cristina Iglesias, está representado con una colección de dibujos y la escultura en hierro pintado Paseo del amigo, fechados todos en 1993 y que tienen a las muletas como iconografía recurrente. En esta última etapa de su vida las muletas son para Espaliú simbolo de protección, de apoyo, de sustituto del miembro que falta, de lo que no está, de lo ausente. Pepe Cobo reclama en un ARCO más políticamente correcto que nunca la plena vigencia de la obra del artista cordobés. "Pepe Espaliú tuvo una muerte que fue muy castigada moralmente por la sociedad. Él hablaba de la autobiografía como obra, mostró aspectos que el arte había tocado muy poco o lateralmente quizás porque hemos vivido un siglo XX muy lleno de moralismos".

Obras de Jesús Pedraza en el stand de la galería PM8. Foto: Ars Operandi
El otro artista cordobés representado en la feria madrileña es el lucentino, aunque afincado en Madrid, Jesús Pedraza. Pedraza trabaja habitualmente con la galería PM8 de Vigo con quien ha acudido a ferias como Artíssima en Turin o JUSTMAD. En su estreno en la feria madrileña presenta una recopilación de trabajos de marcada raíz conceptual en los que interviene en libros emblemáticos de la historia del arte y el pensamiento y manipula pósters en un meticuloso proceso que borra las imágenes mediante el lijado de carteles de propaganada electoral dejando como único referente la sonrisa de los políticos. En Jarra Rota, Pedraza pule cuidadosamente los bordes de un recipiente de cristal roto en un intento de restar violencia a la fractura. Francisco Salas, director de la galería viguesa, manifestaba a pie de stand que la obra de Jesús Pedraza se nos muestra "crítica, continuada, muy coherente pero a la vez es un trabajo que se puede disfrutar, que no es muy hermético y que sin llegar a ser irónico juega con una doble vertiente que lo hace muy abierto. Se trata de un trabajo muy reflexivo no solo sobre aspectos sociales sino sobre asuntos que tienen que ver con la institución arte".

Vista del stand de la galería Siboney en JUST MAD con obras de Fernando M. Romero. Foto: Ars Operandi
En Just Madrid, que por segundo año se celebra en la sede de COAM, el artista Fernando M. Romero ocupa en solitario el stand de la galería Siboney en una de las propuestas más acertadas de toda la feria. El comisario Ángel Calvo Ulloa ha seleccionado a doce artistas que representan "una muestra del talento productivo artístico en la península Ibérica". Entre ellos destaca la presencia del artista cordobés con una intervención en la que la pintura se expande más allá de los límites del cuadro para alcanzar géneros como la instalación o la fotografía. Juan Riancho, director de la galería santanderina, confiesa a Ars Operandi que "hay varias cosas que me gustan especialmente de él pero hay una que subrayo sobremanera que es una actitud muy contemporánea que es compartida por muy pocos". Aunque Fernando ultima en estos días la intervención pública Partículas Elementales en la Plaza Europa de Hospitalet, "aquí le han pasado cosas muy buenas" indica el galerista. Y avanza como ejemplo de este "salto cualitativo" que algunas de las galerías que forman parte del JustBrooklyn han mostrado su interés en exponer la obra del artista cordobés en la capital neoyorkina.

Nocturno, múltiple sobre tabla de Pepe Puntas en Art Madrid. Foto: Cortesía del artista
Al otro lado de la ciudad, en la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles se celebra la décima edición de la Feria de Arte Contemporáneo Art Madrid’15. La cita reúne a medio centenar de galerías nacionales e internacionales dedicadas al arte contemporáneo, arte emergente y vanguardias históricas. La galería fundadora de la feria, BAT Alberto Cornejo, acoge un año más obras del artista cordobés Pepe Puntas. Puntas ha señalado a Ars Operandi que acude en esta edición a Art Madrid con pinturas cuya temática "sigue siendo la denuncia social, la crisis y sus resultados. Todo ello mezclado y agitado con un poco de sexo, la comida rápida y antidepresivos. También se propone técnicas de relajamiento y longevidad chinas con un toque de añoranza sobre el tiempo perdido".

Vista del proyecto de Miguel Ángel Moreno Carretero en One Project 2015 de Art Madrid. Foto: Cortesia La Fábrica Galería
Sin salir de Art Madrid y dentro del programa One Project 2015 encontramos la propuesta del artista carpeño Miguel Ángel Moreno Carretero de la mano de la galería madrileña La Fábrica. El comisario Carlos Delgado Mayordomo ha seleccionado ocho proyectos en formato solo show de otros tantos artistas que aunque jóvenes mantienen una presencia continuada en el panorama expositivo actual. Los trabajos están unidos por el concepto de artefacto, "planteado como un dispositivo claramente  onstruido, fruto de un proceso razonado de producción, que no oculta su artificialidad y su medida precisión". Moreno Carretero muestra, entre otros,  trabajos pertenecientes a Mecanismos inconscientes del horizonte, la exposición que recientemente ha clausurado en la sede madrileña de La Fábrica. Un proyecto con un latente componente autobiográfico que documenta más de un centenar de reclamos de carácter publicitario situados en las cercanías de las carreteras españolas que Miguel pudo conocer de pequeño sentado junto al volante del camión de su padre. Esta serie de artefactos publicitarios y señalizadores, "vinculados al comercio y desprovistos de cualquier intención artística inicial conforman una colección de fotografías que evocan un período de tiempo claramente identificable en el paisaje español y posiblemente, en peligro de extinción", indican desde la galería La Fábrica.

Fotografía de Verónica Ruth Frías en JAAL PHOTO
Experiencias como JAAL PHOTO o Casa Leibniz complementan, desde otros planteamientos, la oferta artística de la capital en estos días. En JAAL PHOTO, la feria de fotografía independiente de Madrid, han podido verse los trabajos de Verónica Ruth Frías. La habitación 503 del Hotel Mayerling ha sido el escenario de la presentación de A 153 cm., un proyecto cuyo nombre alude a la altura de la artista. "Adquiriendo una pose casi hierática y aparentemente inmutable", indican desde Factoría de Arte y Desarrollo,  "la artista se insertó en el paisaje como un hito vertical, tal que una forma de vida vegetal o un simulacro de totem. Lo hizo durante el periodo de gestación de su segunda hija, de manera que su figura embarazada constituye en sí misma una redefinición del paisaje como ecosistema vivificante. Tal y como ella misma explica, asume el papel de una diosa madre ancestral, transfiguración de la propia naturaleza, una personificación de la tierra asociada a la fertilidad".




06 noviembre 2014

Pepe Espaliú, biblioteca personal. Una descripción a manera de inventario

Anaqueles de la biblioteca de Pepe Espaliú en el C.A.P.E. Foto: Ars Operandi
José María Baez para Ars Operandi

En 1960 publicó el crítico de arte Juan A. Gaya Nuño un breve opúsculo (Un conflicto: literatura y arte) en el que denunciaba como los escritores y los artistas vivían de espaldas unos a otros. El problema sigue latente de alguna manera pero al menos, en el caso de Pepe Espaliú y a la vista de los volúmenes que conformaban su biblioteca personal, es evidente que estamos ante un artista que sentía la necesidad de la literatura, que frecuentaba y disfrutaba con su lectura, que se adentraba en su territorio para engrandecer las fronteras de su trabajo artístico.

La biblioteca de Espaliú era un proyecto personal y, como tal, atendía a sus gustos y necesidades. Tenía lagunas y ausencia de nombres y, al mismo tiempo, sobreabundancia de autores. Como no podía ser de otra forma, también era un registro generacional y por tanto denota las modas y tendencias del tiempo en que se formó. Ese tiempo se corresponde básicamente con las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, secuencia en la que transcurrieron los años de crecimiento intelectual de su propietario. A través de los volúmenes existentes detectamos las reivindicaciones literarias que tuvieron lugar en esos años, los géneros y autores que fueron rescatados del olvido, como ocurrió con la novela de aventuras, presente con títulos firmados por los ingleses Arthur Conan Doyle, William Beckford ó H.Rider Haggard, el escocés Robert Louis Stevenson y el francés Julio Verne, del que se amontonan los ejemplares hasta casi formar su completa bibliografía, o la llamada ficción de terror con obras de H.P.Lovecraft y Bram Stoker.

En la numerosa y amplia sección de literatura los libros cohabitan en español y francés mayoritariamente, aunque existen ejemplares en inglés. Junto a la novelística y el cuento, donde predominan Poe, Borges, Nabokov y Octavio Paz mezclados con la atemporalidad clásica de Cervantes, Shakespeare ó Balzac y los inclasificables Bataille y André Gide, destaca la presencia de poetas como Cernuda, René Char, Paul Celan, Kavafis y José Ángel Valente, sin olvidar a Virgilio y una sorprendente colección de antologías poéticas católicas, que al parecer “heredó” en torno al año 1975 de un inquilino seminarista que habitó antes que él un estudio en Barcelona.

Arrastrar a lo largo del tiempo, y la sucesión de hogares y ciudades en las que vivió, con estas curiosas antologías nos indica lo apegado que se sentía a sus libros y el aprecio que sentía por ciertas rarezas bibliográficas. Prueba de ello es el poemario, conseguido sin duda en alguna librería de lance, Misterio de la Poesía de César González Ruano, aparecido en Roma en 1938 y en una edición muy limitada.

José María Baez y Manolo Espaliú en el acto de recepción de la biblioteca de Pepe Espaliú. Foto: Ars Operandi

A través de un comentario en una postal que le envió Juan Vicente Aliaga, y que se conserva en el Archivo documental, igualmente dependiente del Centro Pepe Espaliú, sabemos que leía a los poetas de Cántico. En una comunicación personal que me envió desde París, Espaliú mostraba su entusiasmo por haber descubierto en una exposición sobre revistas poéticas el número que esta revista cordobesa dedicó a Cernuda en 1955. Nada sorprende, por tanto, que su biblioteca contenga antologías de Ricardo Molina y Juan Bernier junto al estudio que al grupo dedicó Guillermo Carnero.

En la sección de arte se detecta también el registro temporal, aparte de sus personales filias. Espaliú sentía una fascinación especial por el dadaismo y el surrealismo. Frente a la nómina de artistas más conocidos, como Picabia, Dalí, Max Ernst, Miró o René Magritte, destacan otros autores como Meret Oppenheim, Victor Brauner o Marcel Märien, con abundancia de catálogos. Tampoco escapaba a su atención el futurismo italiano, representado por monografías sobre Carlo Carrá, Mario Sironi, Depero y Enrico Prampolini, sin desdeñar a de Chirico.

Son muy escasos, en cambio, los estudios dedicados a las culturas antiguas, si se exceptuan las precolombinas y africanas. En cuanto a la pintura antigua sólo contaba con dos títulos sobre Murillo y Arcimboldo y la consiguiente nómina de renacentistas italianos (Piero de la Francesca, Botticelli, Leonardo, Miguel Ángel, Rafael...)

Esta ausencia de norteños y centroeuropeos en épocas antiguas se equilibra respecto al arte contemporáneo, donde destacan los suizos Paul Klee y Giacometti, muy bien representados. Pero también, y esto es igualmente otra rareza, el checo Josef Sima, que cuenta con tres volúmenes. Los alemanes no van a la zaga y disponen de monografías en un amplio abanico generacional, desde Oskar Schlemmer a Martin Kippenberger, pasando por Eva Hesse y Sigmar Polke. Los americanos, por su parte, cuentan con títulos de Joseph Cornell, Ad Reinhardt, Bruce Nauman, Annette Lemieux... Todo ello sin olvidar a quienes Espaliú tuvo como referentes y modelos (Joseph Beuys y Louise Bourgeois) y a quien ayudó a salir del ostracismo crítico en el que se encontraba (Joan Brossa).

Manolo Espaliú y Jose María Baez ojean un libro de dibujos de Louise Bourgeois. Foto: Ars Operandi
Junto a ellos una amplia nómina de teóricos del arte y la comunicación (algunos ya olvidados por el vaivén crítico) como Heinrich Wölfflin, Gillo Dorfles, Abraham A. Moles, Tom Wolfe (La palabra pintada), Harald Szeemann, Catherine Millet... que se suman a algunas singularidades, como una pequeña monografía sobre Renoir publicada en París en 1923, las ilustraciones que André Derain realizó por encargo de una tienda parisina o el número 1 de la revista “Arte”, publicada en Madrid en 1932 por la Sociedad de Artistas Ibéricos.

Frente a estas disciplinas de la literatura y el arte, el otro apartado de considerable atención lo constituyen los títulos sobre filosofía y pensamiento, estudios sobre psicoanálisis y sociología y textos sobre religión. En este caso el espectro formativo es mucho más compacto, más completo y enciclopédico, con ejemplos sobre la filosofía clásica representada por textos de Platón, Aristóteles y Lucrecio, entre otros, y seguida por trabajos de Kant, Nietzsche, Karl Jaspers, Martin Heidegger, Karl Marx o Sigmund Freud, así como textos y reflexiones de pensadores más cercanos en el tiempo, fundamentalmente pertenecientes al ámbito francés del que fué muy dependiente, y concretados en Jacques Lacan, Gilles Deleuze, Foucault, Derrida o Julia Kristeva.

Otro apartado final lo constituye la colección de revistas, muy diversas y variopintas. También aquí vuelve a producirse la variedad temática. Frente a publicaciones muy específicas como Poesía, Antorcha de Paja, Trece de Nieve, Cuadernos del Norte, Flash Art, Parkett ó Artforum, nos encontramos otras dedicadas a la cultura en general y al pensamiento. Aquí la dispersión es doble, pues frente a la abundancia de títulos se contrapone el escaso número acumulado de estas publicaciones.

Muy cerca del lugar físico en el que se ubica el Centro de Arte Pepe Espaliú, en su casa de la hoy calle Martínez Rücker, moría en 1608 el pintor y poeta cordobés Pablo de Céspedes. Tras su muerte tanto su biblioteca como sus papeles personales y singular colección de dibujos se dispersó. Correspondió a otro pintor, Juan de Alfaro, tratar de volver a unir esa colección de dibujos. Empeño cumplido sólo parcialmente. Los documentos y papeles que ilustran sobre nuestra vida, que van entretejiendo nuestra biografía, son prenda de frágil deterioro y fácil pérdida. Recuperar la biblioteca personal de Espaliú, a los 21 años de su muerte, para el Centro de Arte que lleva su nombre es por tanto un motivo de júbilo que debemos agradecer a cuantos, y sobre todo a su familia y en concreto a su hermano Manuel, lo han hecho posible.



22 octubre 2014

Aimar Arriola desplaza el paradigma Espaliú


Carrying, acción de Pepe Espaliú. Foto: Cortesía CA2M

Redacción / Ars Operandi


La figura de Pepe Espaliú (Córdoba, 1955-1993) y su artivismo en la lucha contra el SIDA son objeto de estudio en un curso que celebra en estos días en la Universidad Popular del Centro de Arte 2 de Mayo de Madrid. Dirigido por Juan Albarrán e Iñaki Estella, Llámalo performance analiza cómo la performance "ocupa un lugar privilegiado en la teorización de las prácticas artísticas y sociales de la contemporaneidad, delimitando un campo de trabajo cada vez más amplio, lábil y permeable. La indefinición del término, así como de las prácticas y discursos a él asociados—convertido, a menudo, en un recurrente passe-partout—, podría relacionarse tanto con la dificultad para establecer una genealogía crítica de las mismas como con la posición ambivalente que ocupan con respecto a la institución.Las dinámicas que rigieron la (re)construcción de la institución arte en nuestro país durante el periodo postransicional habrían dejado fuera de la «estética oficial» a las prácticas performativas. Y no sería hasta los noventa (tras una década en la que estas prácticas quedaron relegadas a espacios alternativos y de reducida visibilidad) cuando una nueva generación de artistas hagan un uso autoconsciente de modos de hacer performativos. En su horizonte de trabajo aparecen el feminismo o la estigmatización social de minorías sexuales y enfermos de SIDA; todo ello, cuando comienza a concretarse un corpus teórico que se aproxima a las teorías queer en las que la performance (como práctica disruptiva) y la performatividad (aplicada a la construcción de las identidades de género) iban a ocupar una posición central.

El curso se abre con Desplazando el paradigma Espaliú,  una conferencia del comisario e investigador de arte Aimar Arriola en la que disertará acerca de la obra de Pepe Espaliú quien, a su juicio,  "singulariza en el Estado español las formas de producción cultural que emergen a principios de la década de los noventa, dirigidas al replanteamiento crítico del VIH/SIDA. Su acción / performance Carrying pronto cristalizó como el paradigma de acción crítica frente a la enfermedad, convertida en una práctica modelizada de arte político". Esta presentación avanza, según Arriola, "en la necesidad de modular la caracterización que se ha hecho de Espaliú en tanto figura fundacional, introduciendo una serie de piezas, menos visibles, que conformarían una cartografía más compleja de la producción visual y performativa del Estado español a partir del SIDA".

Aspecto de la biblioteca de Pepe Espaliú en Arteleku. Foto: Proyecto Marginaliauna
Aimar Arriola ha sido también responsable de un proyecto de reactivación crítica de la biblioteca  de Pepe Espaliú, depositada hasta el pasado mes de mayo en Arteleku. El veinte aniversario del fallecimiento del artista cordobés vino acompañado del proyecto Marginaliauna, una propuesta cuyo objetivo "no es tanto la reivindicación patrimonial del fondo, sino provocar su transformación productiva". En lugar de considerar la biblioteca como "una fortaleza aislada", se propuso tomarla "como el nudo de una vasta red de relaciones, atravesada por múltiples fuerzas: el marco institucional que lo aloja; el espacio ideológico del archivo; la propia práctica de Espaliú; las políticas del SIDA; o el paradigma de la afectividad".

El traslado de Arteleku obligó a la Diputación de Gupuzcoa y  al hermano del artista a firmar un convenio por el que la biblioteca pasó de nuevo a manos de la familia. La intención de ésta ha sido depositar el legado bibliográfico en el Centro de Arte Pepe Espaliú de Córdoba. Tras algunos meses de adaptación del espacio que la albergará en el CAPE, Ars Operandi ha podido conocer que en breve será abierta al público facilitando así el acceso a este importante fondo documental. Se instalará en unas dependencias de la planta baja del edificio de la calle Rey Heredia y a él podrán acudir desde el mes de noviembre tanto investigadores como estudiosos de la figura y el contexto teórico del artista cordobés. La biblioteca incluye más de 4.000 ejemplares entre revistas, catálogos, monografías, ensayos y obras literarias.

Desplazando el paradigma Espaliú. Aimar Arriola
Ciclo Llámalo performance
Universidad Popular. Centro de Arte 2 de Mayo, Madrid
Miércoles 22 de octubre, 18:30