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15 enero 2013

Fotografía cordobesa en Stand by_012


Pepe Espaliú, de la serie Fotografías de Barcelona
Redacción / Ars Operandi

Si hace unas semanas dábamos cuenta de la publicación de Stand by_012, la guía de fotografía andaluza que ha editado Sema D'Acosta, hoy centramos nuestro interés en conocer cuál ha sido la aportación de la fotografía cordobesa a este estudio historiográfico. En la primera parte de la obra D'Acosta repasa el devenir de la fotografía en Andalucía en los últimos cincuenta años y desgrana los hitos más significativos de su evolución. En la Córdoba de principios de los sesenta el estudio destaca las figuras de los reporteros gráficos Ladislao Rodríguez Benítez, Ladis, y Ricardo Rodríguez Sánchez, Ricardo, dos fotógrafos que para el autor son ejemplo del "carácter del momento" y que documentaron con sus cámaras "el día a día de la ciudad y sus avatares, en su gran mayoría definido por actos y visitas oficiales, escenas callejeras y eventos populares". A mediados de los setenta un joven Espaliú explora las posibilidades del medio mediante las serie Fotografías de Barcelona,  una colección de obras intervenidas algunas de ellas mediante hilo cosido o rotulador. De la misma época es su serie de fotografías Última cena, una puesta en escena que el artista cordobés realizó en su taller en la que "ya usaba su cuerpo como soporte, algo que se convertiría en motivo habitual de su obra futura".

Ya en los ochenta el país vive un despertar periodístico, "fruto sobre todo del alto interés informativo que demanda la sociedad de la época". Se inicia así, para Sema D'Acosta,  "un periodo de prosperidad para el fotoperiodismo que suscita la primera generación de reporteros gráficos de la democracia" en el que el autor destaca por su contrastada experiencia en la cobertura de conflictos internacionales al cordobés Gervasio Sánchez. 1981 es el año de la constitución de la asociación Afoco, una agrupación "muy activa que ha logrado mantenerse con vigor hasta nuestros días, siendo capaz después de más de treinta años no sólo de promover incontables actividades, sino de seguir estimulando el entorno de la ciudad". Destaca la guía el papel de relevancia que adquiere dentro de este colectivo  la figura del fotógrafo Juan Vacas, fallecido en 2007. La Posada del Potro, punto de referencia de la fotografía cordobesa de final de siglo, será "la que comience en 1986 a normalizar las exposiciones de fotografía en la ciudad, organizando muestras colectivas e individuales de nombres como Sebastiao Salgado o españoles como Manuel Falces, Eduardo Momeñe, Alberto Schommer, Miguel Oriola e Isabel Muñoz". La década de los 80 fue en España "un periodo muy fecundo en lo que se refiere a foros de debate, intercambio de experiencias y todo tipo de manifestaciones colectivas relacionadas con la fotografía" y cita como ejemplo entre otros a la Bienal de Fotografía de Córdoba dirigida por José Francisco Gálvez y Mezquita Foto, responsabilidad de Pedro Roso.

A principio de los noventa Rafael Agredano ejemplifica el proceder de artistas plásticos que "empiezan a recurrir como herramienta a la cámara para desarrollar sus ideas, especialmente aquellas que tienen un carácter conceptual o se derivan de la imagen".  En obras como L’esprit de l’escalier, Agredano rebasa la bidimensionalidad fotográfica al incorporar el soporte como parte de la obra. La serie representa para D'Acosta "una visión entre kitsch y folclórica de la muerte en Andalucía cuya mayor particularidad correspondía no con las imágenes de tumbas y cementerios que se mostraban, sino con el marco enrejado que las contenía, un recuadro de volutas a imitación de algunas ventanas del sur que llevaba al paroxismo la barroquización de la forma, que pasa a ser informacióntan válida, o incluso más, que el contenido fotográfico que manifiesta".

En estos años la fotografía empieza a hacerse un hueco en la programación de las galerías comerciales de nuestra comunidad. El artista Tete Álvarez comienza a trabajar por estas fechas con la galería Cavecanem, "la sala que establece una apuesta más clara y convencida por la fotografía en los 90". En los meandros inestables y ramificados que anegan la imagen fija, señala el autor de Stand by_012, "debemos considerar las circunstancias en las que la obra se vuelve imagen dinámica, entretejiendo a partir de una semántica compartida la instantaneidad con el movimiento. En muchos casos, aunque el medio usado es la videoproyección, el formato sigue conservando un marco de acción fotográfico, coyuntura que logra introducir el tiempo en un medio que históricamente le estaba vedado. En este sentido, "quizás sea el cordobés Tete Álvarez uno de los primeros que combina y entrecruza estos dos procedimientos en una presentación multicanal como Códigos de tiempos, mostrada en 1994 en la Filmoteca de Andalucía".

Llegados al siglo XXI  la fotografía alcanza para Sema D'Acosta "tal estatus de poder como medio visual absoluto, que en una cultura como la nuestra —volcada en la imagen, cada vez más gráfica y menos textual—, no sólo se permite suplantar a las antiguas Bellas Artes, sino que además las condiciona". Artistas cordobeses como el carpeño Miguel Ángel Moreno Carretero, utilizan la fotografía "desde un territorio propio que, sin ser estrictamente fotográfico, se mueve con libertad por esta demarcación expresiva que les resulta eficaz para exteriorizar ideas y materializar conceptos o intuiciones".

La difusión del lenguaje fotográfico ha sido una constante en Andalucía en las últimas décadas, destacando el autor la capacidad del medio para aglutinar a expertos, aficionados y público en general. En nuestra ciudad, señala D'Acosta "debemos distinguir y subrayar en este apartado la bienal de Córdoba, un modelo periódico que arrancó en el otoño de 1985 auspiciada por Afoco, una de las asociaciones fotográficas más afanosas del sur. Este evento, que en 2013 alcanzó su decimotercera edición, se ha celebrado de manera ininterrumpida desde entonces". Al citar las plataformas de apoyo y fomento de la fotografía en nuestra comunidad autónoma, "no podemos dejar de mencionar el Premio Internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler", auspiciado por varias instituciones cordobesas, que se ha convertido en sus seis ediciones en "uno de los galardones especializados más prestigiosos del panorama nacional".

Escena pastoral del sur galante VII, fotografía de Rafael Agredano
La guía se completa en su segunda parte con una serie de textos críticos elaborados por distintos autores —entre los que se encuentran los cordobeses Ángel Luis Pérez Villén y Oscar Fernández— que versan sobre los 86 fotógrafos más relevantes de los últimos cincuenta años. Ocho fotógrafos cordobeses de distintas generaciones se dan cita en Stand by_012. La fotografía de Rafael Agredano participa para Juan Francisco Rueda del "eclecticismo, nomadismo lingüístico y disolución de fronteras entre disciplinas que caracterizan toda su producción. Así, son continuos los cambios de registro en su obra fotográfica: desde lo documental, convenientemente intervenido mediante distintas fórmulas para diluir la ortodoxia y la pureza del género, hasta cierta escenificación, pasando por su uso como testigo de lo performativo". Para el crítico malagueño en la obra de Agredano  "fotografía y pintura —la otra disciplina capital en su quehacer—, además de esa “mudanza” estilística, comparten el uso de la palabra mediante distintos recursos, lo que, en relación con la imagen, le permite incluir ironía e intencionalidad crítica, aspectos consustanciales en su estrategia".

Cerro Trapero, fotografía de Tete Álvarez
Para Ángel Luis Pérez Villén, la obra de Tete Álvarez está inmersa en un "proceso autorreflexivo, propio de la década de los sesenta, que le lleva hasta el cuestionamiento de los límites del arte, su representación y explicitación, materialización y mercantilización, depurando progresivamente sus actuaciones hasta el estado previo en el que aún no se han objetivado". Sus fotografías, añade, "como también sucede con las instalaciones suele requerir una atención adicional, pues lo que en apariencia se nos muestra transparente y cabal, no deja de ser una operación de cuestionamiento. La discrepancia entre lo que creíamos ver y lo que realmente se representa mediante diversas estrategias —inversión y disociación entre significante y significado, aporía, alegoría, metáfora— afecta no sólo al sentido de cada pieza o serie, sino a la misma disciplina. Esta particular predilección por navegar en los límites de las imágenes es algo consustancial a los medios con los que opera: vídeo y fotografía. Álvarez disiente del tratamiento que reciben los temas con los que trabaja y los resetea en cada proyecto".

Natural Portrait, fotografía de Manolo Bautista
La obra de Manolo Bautista representa para Yolanda Spínola el compromiso con las nuevas tecnologías. El artista lucentino "se acerca a ellas utilizándolas como cualquier técnica tradicional. Partiendo de imágenes encontradas, pero siempre buscadas, y filtradas por la especial intención del artista, que tiende a plantear escenarios irónicos o imposibles, concibe escenarios que manipula hasta hilar paradojas que tamiza con un humor especialmente agudo". Bautista, afirma, "crea espacios discursivos, habitáculos sin sentido que parecen lógicos y creíbles. Nos somete a un momento histórico, a un aquí-y-ahora que pertenece a un imaginario colectivo de dudosa memoria. ¿Cómo nos hace sentir la foto? Como si de un fotoperiodista se tratara, nos induce a mirarla como un compendio de fuerzas en un reflejo de una realidad aparente que no ha de dejarnos indiferentes. ¿Recurso o discurso? He aquí la ambigüedad de una sinfonía escrita entre la descripción y el relato".

Nebula Humilis 003, fotografía de Lola Guerrera
Cordobesa de nacimiento aunque afincada en Málaga, Lola Guerrera "usa la fotografía para recrear situaciones e inventar escenas, mentiras artificiales que no carecen de cierto toque mágico". Para Juan Jesús Torres, este uso documental del medio condiciona "la percepción de un lugar que se transforma, por mediación de la intervención artística, en escenarios efímeros abiertos a la imaginación". Series como Nebula Humilis son el resultado de la intervención con humos de colores en canteras abandonadas del desierto mexicano, "un colorido ficticio del que no sabemos la escala ni la repercusión, un truco que captura la inmaterialidad de una nube para convertirla en una forma sugerente y abierta, que nos remite a la fuerza callada de los volcanes". En otros trabajos también recientes "la inocencia de lo que aún no ha sido envilecido, que campa en libertad por interiores capciosos, como los pájaros papirofléxicos que vuelan en Delights in my garden, fugaces invasores migratorios que son retratados para irremediablemente desaparecer, como polvo en el aire, como nubes arrastradas por el viento".

Mecanismos inconscientes del horizonte, fotografía de Miguel Ángel Moreno Carretero
Miguel Ángel Moreno Carretero desarrolla, según indica Susana Solis, "un trabajo multidisciplinar, combinando los géneros tradicionales y la instalación, mostrando un especial interés por las intervenciones, sobre todo paisajísticas, en los espacios públicos. El artista hace uso de la fotografía para documentar antes o después dichas acciones". Las imágenes del carpeño "están dotadas de un evidente componente narrativo que salpica de guiños irónicos e incluso humorísticos, un carácter que se completa con cierto sentido utópico". Sus fotografías, que Solis emparenta con la estética del pop, "se fijan en las llamativas contradicciones del medio tras la intervención artificiosa de la mano del hombre o las derivaciones que toman algunos objetos generados por la sociedad de consumo". Moreno Carretero, explica, "además de desarrollar su producción plástica, dirige también diversas actividades culturales, siendo la más significativa de todas el proyecto Scarpia en su pueblo natal, unas jornadas y encuentros de verano que organiza en El Carpio desde el año 2002. De este modo, el paisaje rural cordobés se convierte así en laboratorio de arte contemporáneo, punto de diálogo y escenario de inspiración para el trabajo artístico y la educación".

Castro del Río, fotografía de Manuel Muñoz
En la fotografía de Manuel Muñoz es posible rastrear, para Ángel Luis Pérez Villén, un ascendente claramente pictórico. Y no sólo porque su autor se dedicase antes a la pintura, afirma, "sino también porque sigue conservando una pauta de trabajo muy similar. Hablamos de proceso, de serie; es decir, de proyecto en el que las piezas encajan como elementos de un sistema y sin embargo conservan su entidad y autonomía significativas, incluso cierto aura de belleza. Y luego también está ese tono que en principio confundíamos con la reverberación del espíritu romántico, que facilitaba imágenes de naturaleza sin domesticar, terrenos vagos e improductivos y que después tornó a revestirse de la cultura de la ruina y los pliegues de la decadencia". Para el crítico cordobés la obra de Muñoz ha dado lugar a "una suerte de fotografía paisajística aunque en escena sólo aparezcan oficios y edificios, utillaje y mobiliario, amén de un repertorio de usos y costumbres arraigado en la memoria y por lo tanto oculto a la mirada. A medida que lo insinuado cobra peso, el registro descriptivo pierde protagonismo y la obra se presta a ser leída en clave narrativa, dando lugar a tantas historias como receptores".

Cuatro niñas miran desde el interior de una furgoneta destrozada. Sarajevo, 1994. Fotografía de Gervasio Sánchez
El fotoperiodista Gervasio Sánchez mantiene, según afirma María Arregui, un enérgico sentido del compromiso social en todos aquellos contextos en los que desarrolla su trabajo. Su carrera, explica, se ha centrado en "desvelar las consecuencias menos evidentes de los conflictos bélicos". Sus fotografías, caracterizadas para Arregui además de por su valor narrativo por una emotiva naturalidad, "ponen de relieve el drama de personas anónimas cuya identidad es rescatada en series como Vidas Minadas, donde da testimonio a las víctimas de explosiones de minas anti-persona, heridos a los que hace un seguimiento tanto de su tragedia como de su voluntad de vivir. El fotógrafo cordobés, Premio Nacional de Fotografía en 2009, muestra en sus trabajos "lo explícito del daño inmediato y lo implícito en escenas cotidianas de gente normal, en incluso feliz, que convive con la desgracia a diario. No se recrea en el dolor sino que abre la mirada hacia la realidad de vidas inmersas en el conflicto y abandono, mostrándolas en su plena dignidad, evidenciando la injusticia y denunciándola decididamente, buscando que el sobresalto de la conciencia gane el pulso a la compasión pasiva".

Solentiname. Isla Mancarrón, 1990, fotografía deRafael Trobat
Rafael Trobat se inicia en la fotografía a finales de los ochenta. Sus comienzos están ligados, como señala Eduardo D'Acosta, a la figura de Cristina García Rodero, de la que fue ayudante durante varios años. En 1990 comienza en Nicaragua "su proyecto más personal y ambicioso, un trabajo ininterrumpido que ilustra dos décadas de la vida cotidiana de este territorio centroamericano". Aquí, junto al agua es "una visión amplia y sincera —siempre desde lo cotidiano— de una nación peculiar marcada precisamente por su relación con el líquido elemento, su extraña geografía volcánica, su clima tropical y una personalidad difícil de describir que varía entre lo tierno y lo histriónico". Estas imágenes son un reflejo de la sociedad y el paisaje nicaragüense después de la revolución sandinista aunque como indica Eduardo D'Acosta, el fotógrafo cordobés no repara en temas de actualidad política sino que se centra en el día de las personas "dando especial protagonismo al ser humano". Y retoma las palabras de Alejandro Castellote, cuando afirmaba que la obra de Trobat “se inscribe en la estela de los grandes fotógrafos humanistas y se ha situado como una de las más honestas y vibrantes del documentalismo español; en sus fotografías se yuxtapone el rigor conceptual y formal que Koudelka hereda de Cartier-Bresson, la mirada crítica e inteligente que utiliza Robert Frank para diseccionar la sociedad norteamericana, o el retrato que realiza García Rodero del universo dual del ser humano, que fluye entre la tragedia y la celebración eufórica de la vida”

Sema D'Acosta 
Stand by _012
Edita
Fundación Valentín de Madariaga – MP
Sevilla, 2012

ISBN: 978-84-616-0619-1

232 págs.

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11 diciembre 2012

El cuaderno de apuntes de Pepe Espaliú

Pepe Espaliú, boceto de la escultura Four Provisional Suicides. Cuaderno Centauro, ca. 1989. Bolígrafo sobre papel

Redacción / Ars Operandi

Los trabajos de Pepe Espaliú vuelven a ocupar el espacio del centro de arte que lleva su nombre. Y lo hacen bajo el título de Pepe Espaliú. Apuntes y documentos, una muestra que reúne un amplio catálogo de piezas que incluye nueve obras no expuestas anteriormente en el centro (una de ellas de Julio Romero de Torres), libretas de apuntes y bocetos, bocetos sueltos, fotografías, documentos, folletos y manuscritos y  revistas de arte. Comisariada por José Mª Baez, la muestra incide sobre todo en el periodo mas valorado de la carrera de Espaliú, que va de 1986 a 1993, aunque, según señala el comisario, se ha pretendido ampliar el periodo haciendo públicos trabajos hasta ahora inéditos; una obra de gran formato realizada sobre papel en 1973 y dos piezas pintadas en Barcelona en torno a 1976-77. Catálogos, carteles, invitaciones y demás piezas de ephemera completan las que de forma habitual se muestran en el Centro de Arte Pepe Espaliú, posibilitando de este modo seguir documentalmente la trayectoria del artista.

Pepe Espaliú (Córdoba, 1955-1993), dejó tras su fallecimiento una serie de cuadernos de apuntes utilizados a lo largo de su carrera, los cuales, junto a los bocetos que se conservan, "adelantan los argumentos sobre los que basculará su trabajo". Los apuntes conservados de su etapa pictórica (1983-88), muestran para Baez "sinuosidades de explícita referencia sexual, formas vinculadas a la heráldica, siluetas de rostros y manos, entrecruzamiento de hilos tensados y guantes (que no sólo nos remiten a parámetros de ocultación sino a la más perversa imagen del autoritarismo), los encontramos en bosquejos de nervioso pulso. Realizados la mayoría de las veces a bolígrafo, la rapidez del trazo delata una cierta pulsión que lo incita al juego de las variaciones".

Espaliú abandonó la pintura en 1989, un procedimiento que para el artista era "mas mental que sensorial", trabajando sobre todo hasta 1993 el dibujo y la escultura. Los apuntes conservados muestran las anotaciones que el artista llevó a cabo de cara a la fundición o realización de muchas de sus piezas, incluyendo bocetos a tinta o grafito de éstas. Para el comisario de la muestra, los apuntes se realizaban en los últimos años con un inequívoco sentido testimonial, como el cuaderno llamado Mead Composition (1989-90), en el que los apuntes aparecen dibujados sobre papel recortado y pegado con posterioridad en el bloc, que conservan en ocasiones aún el precio y el lugar de adquisición, muchos de ellos en Nueva York. Son estos cuadernos finales "como una secuencia de los mundos frágiles y rotundos, enigmáticos y siempre hirientes, que le obsesionaron: textiles anudados y adheridos a planchas de hierro, campanas coronando herméticas cajas, jaulas duplicadas, caparazones de tortugas, peanas inclinadas por amenazantes barras, torsos y figuras femeninas huecas, botas y piernas, cuerdas, sillas, escobas... y la invocación a la compasión de los últimos meses: carryings y muletas".

La muestra revela también una faceta escasamente conocida de la trayectoria del creador cordobés, la de comisario de arte. Así organizó para la Galería La Máquina Española en Madrid diversas exposiciones de artistas por los que sentía cierta predilección.  En 1988,  una muestra dedicada a Joan Brossa y en 1989, otra del belga Marcel Mariën. Posteriormente en 1992, y también para el espacio que dirigía Pepe Cobo, comisarió Un secreto fluir con obras de Barbara Ess, Julio Romero de Torres, Rosemarie Trockel y Cristino de Vera. Como testimonio de esta exposición, la muestra que hoy se inaugura cuenta con la presencia del retrato de María de Iruretagoyena, obra que seleccionó Espaliú del pintor cordobés y que se conserva en el Museo Romero de Torres de nuestra ciudad.

Pepe Espaliú. Apuntes y documentos 
Centro de Arte Pepe Espaliú 
C/ Rey Heredia 1, 14003 Córdoba 
Inauguración martes, 11 de diciembre, 20 h 
Hasta el 31 de marzo 2013 
Comisario: José Mª Baez

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20 febrero 2012

Ars Operandi Videos: 1994. Pepe Espaliú. Museo de Bellas Artes. Córdoba


Redacción / Ars Operandi

Ars Operandi Videos suma un nuevo item, y ya hace más de cincuenta,  al archivo audiovisual que documenta exposiciones realizadas en Córdoba desde principios de los noventa. Y lo hacemos con una figura de especial relevancia como es la de Pepe Espaliú. La muestra, celebrada en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, presentó una selección de las obras que formaron parte de la primera retrospectiva que se  realizó del artista cordobés un año después de su fallecimiento en Córdoba. La exposición, comisariada por Juan Vicente Aliaga con la colaboración de Pepe Cobo, se mostró en su integridad en el Pabellón Mudejar de Sevilla en la primavera de 1994 y en otoño de ese mismo año se pudo contemplar, en parte,  en el museo de Córdoba.

Pepe Espaliú nace en Córdoba el 26 de octubre de 1955. Procedente de un entorno familiar de tradición literaria, orfebre y joyera, estudia en su juventud en la Escuela de Artes y Oficios. Se traslada a Sevilla en 1971, donde estudia en la Escuela de Bellas Artes. En 1972 marcha a Barcelona en la que reside, estudia y trabaja durante cinco años. Posteriormente se traslada a París para estudiar arte, psicología, francés, alemán e italiano en la Universidad de Vincennes mientras sigue los seminarios del psicoanalista Jaques Lacan. Durante su estancia en París conoció a Gérard quien seria una persona fundamental en el plano sentimental  durante los 10 años que dura su estancia francesa. En 1986 tras recalar  en Valencia y el sur de Francia, viaja a Sevilla para colaborar con la revista de arte Figura,  un colectivo de artistas como Guillermo Paneque y Rafael Agredano que se agruparon en torno a la galería Lá Máquina Española comandada por Pepe Cobo. De la mano de Cobo la obra de Espaliú recala en los grandes capitales del arte: Basilea, Nueva York, Venecia, Londres. Fue precisamente durante una estancia en Nueva York con el artista Juan Muñoz en 1990 cuando se realiza el test de seropositividad y conoce su estado de enfermo de sida, enfermedad contra la cual desplegó un importante trabajo de gran contenido simbólico y solidario  durante sus últimos años. Tras residir una temporada en Amsterdam (ciudad que en esos años representaba la máxima apertura hacia los enfermos de sida y los colectivos gays) e impartir talleres en Arteleku (entidad donostiarra a la que donó su biblioteca de 3.500 volúmenes), volvió a su ciudad natal donde falleció el 2 de noviembre de 1993  a la edad de 38 años.

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19 febrero 2011

Espaliú y Bautista, únicos cordobeses en ARCO'11


Aspecto del Solo Project de Pepe Espaliú en ARCO'11. Foto: Ars Operandi

La edición de 2011 de Arco, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, muestra, este año más que nunca, una mermada presencia de artistas cordobeses entre  las 197 galerías que acuden a la cita madrileña. Pepe Espaliú (Córdoba, 1955-1993) con Pepe Cobo & Cia y Manolo Bautista (Lucena, Córdoba, 1974) con la sevillana Rafael Ortiz son la única representación, en una edición en la que se echa en falta la presencia de obras de artistas habituales de la feria como Equipo 57, José María Báez, Dorothea von Elbe o Tete Álvarez.

La obra de Pepe Espaliú se muestra generosamente dentro la sección Solo Projects, stands comisariados para presentaciones individuales de artistas. Dentro del programa Focus Latinoamérica la curator Daniela Pérez ha realizado para ARCO una selección que combina artistas veteranos como Margarita Paksa o el propio Pepe Espaliú con otros que podrían considerarse emergentes como Moris, Tomás Espina o Alejandro Almanza. Para Daniela Pérez cada uno de los artistas plantea "reflexiones fuertes en cuanto al mundo en el que coexisten” y entre sus obras se establecen "referencias y/o puntos de partida" para la conversación entre los proyectos. Espaliú presenta dibujos y esculturas de la series Santos y Máscaras, así como algunas fotografías.

Por su parte el lucentino Manolo Bautista ha llevado al stand de la galería sevillana Imitation of Life (2011), una videoinstalación muy similar a la que pudo ser contemplada en nuestra ciudad con ocasión de la inauguración de la Sala Iniciarte. Según ha informado el propio artista a Ars Operandi, los tres ejemplares de los que consta la edición de la serie han sido adquiridos por coleccionistas particulares.

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27 octubre 2010

El Centro Pepe Espaliú abre sus puertas

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Aspecto de la escultura Carrying IV situada en la calle Rey Heredia
Foto: Ars Operandi

El Centro de Arte Pepe Espaliú muestra por primera vez al público su sede en la calle Rey Heredia de nuestra capital el jueves 28 de octubre, en una jornada de puertas abiertas que tendrá lugar a partir de las 20:00 horas. El edificio, colindante con la sede de Vimcorsa, ha sido rehabilitado con casi 400.000 euros procedentes del Fondo Estatal de Inversión Local.

El centro pretende aunar en una misma sede tanto un centro de documentación sobre arte y arquitectura contemporánea como un archivo de arte y arquitectura de la ciudad, y contará con un gabinete pedagógico y un área de difusión. El centro de documentación constituirá el primer núcleo del proyecto y albergará un espacio de consulta para investigadores y público en general que contendrá documentos, publicaciones y archivos sobre arte y arquitectura contemporánea. El archivo de arte y arquitectura de la ciudad, por su parte, abordará la producción de contenidos y la investigación sobre temáticas relacionadas con el arte y la arquitectura contemporánea en Córdoba. Dentro de este apartado es donde se incluirá la colección y parte del archivo personal del artista.

El conjunto de obras de Pepe Espaliú, adquirido por el Ayuntamiento en febrero de 2008, comprende un total de 32 obras realizadas entre los años 1986 y 1993. Se trata de 12 pinturas, nueve dibujos y once esculturas, adquiridas por un importe de 240.000 euros. A este conjunto de obras, hay que añadir dos pinturas realizadas en el año 1985 por el artista que Vimcorsa adquirió en 2005 y una pintura de 1987, propiedad del Ayuntamiento. La última incorporación de la colección se ha realizado gracias a una donación el extinto colectivo CONVHIDA y se trata de un dibujo realizado en 1992.

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25 junio 2010

Un "Carrying" de Espaliú anuncia la apertura del Centro de Documentación de Arte y Arquitectura

. Aspecto de la escultura Carrying IV situada en la calle Rey Heredia
Foto: Ars Operandi
El Centro de Documentación de Arte y Arquitectura Pepe Espaliú muestra ya la antesala de lo que será su sede en la calle Rey Heredia de nuestra capital. El edificio, colindante con la sede de Vimcorsa, ha sido rehabilitado con casi 400.000 euros procedentes del Fondo Estatal de Inversión Local.

El centro pretende aunar en una misma sede tanto un centro de documentación sobre arte y arquitectura contemporánea como un archivo de arte y arquitectura de la ciudad, y contará con un gabinete pedagógico y un área de difusión. El centro de documentación constituirá el primer núcleo del proyecto y albergará un espacio de consulta para investigadores y público en general que contendrá documentos, publicaciones y archivos sobre arte y arquitectura contemporánea. El archivo de arte y arquitectura de la ciudad, por su parte, abordará la producción de contenidos y la investigación sobre temáticas relacionadas con el arte y la arquitectura contemporánea en Córdoba. Dentro de este apartado es donde se incluirá la colección y parte del archivo personal del artista.

El conjunto de obras de Pepe Espaliú, adquirido por el Ayuntamiento en febrero de 2008, comprende un total de 32 obras realizadas entre los años 1986 y 1993. Se trata de 12 pinturas, nueve dibujos y once esculturas, adquiridas por un importe de 240.000 euros. A este conjunto de obras, hay que añadir dos pinturas realizadas en el año 1985 por el artista que Vimcorsa adquirió en 2005 y una pintura de 1987, propiedad del Ayuntamiento. La última incorporación de la colección se ha realizado gracias a una donación el extinto colectivo CONVHIDA y se trata de un dibujo realizado en 1992.

Por su parte, el galerista y albacea del artista ha hecho público en estos días un comunicado en el que lamenta "no haber sido consultado en relación a los contenidos del Centro Pepe Espaliú de Córdoba y en lo relativo a los objetivos del mismo y a su programa pedagógico y museístico", aludiendo así a las declaraciones expresadas por el concejal de Cultura Rafael Blanco al manifestar que "nadie le va a indicar al Ayuntamiento de Córdoba el camino que debe seguir en materia de política cultural, y mucho menos alguien con intereses comerciales y económicos en el asunto". En el mismo comunicado, el creador de la Máquina Española ha calificado como "inaceptables" las que considera "groseras descalificaciones hacia mi persona". En una entrevista mantenida con Ars Operandi en enero de 2009, Cobo llegó a manifestar que la creación de un centro dedicado a Pepe Espaliú sin contar con la opinión de él como albacea y de Juan Vicente Aliaga como principal estudioso de la figura del artista cordobés "sería como falsear la historia"


Aspecto de la calle Rey Heredia con la escultura Carrying IV
Foto: Ars Operandi.
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05 febrero 2009

Pepe Cobo: “Un Centro Pepe Espaliú sin contar con Juan Vicente Aliaga ni con Pepe Cobo sería como falsear la historia”

Una vista de la galería Pepe Cobo & Cía


Pepe Cobo, el maquinista que internacionalizó el arte contemporáneo andaluz en los ochenta y noventa, ha pasado por nuestra ciudad para participar en la mesa de debate Arte Contemporáneo y ciudad.

Con un curriculum sólo a la altura de su prestigio -creador de La Máquina Española (1984-1984), de Weber, Alexander y Cobo (1991-1994) de la Galería Pepe Cobo (1999), comisario de exposiciones, miembro del comité de Arco o de la Feria de Chicago, etc- Cobo inaugura hoy, su última, hasta el momento, vuelta de tuerca en el mundo del arte: Pepe Cobo & Cía. Se trata de un antiguo taller de reparación de vehículos en el número 7 de la madrileña calle José Marañón con el que el galerista pretende abrir un nuevo espacio expositivo alejado del concepto tradicional y convencional de galería.

Este nuevo ambiente ha sido recientemente rehabilitado manteniendo la mayor parte de sus características iniciales y estructurales con el objetivo de que “suponga un acicate y un reto para los creadores contemporáneos que en él hayan de exponer o generar una actividad creativa”.
Por sus manos han pasado artistas de la talla de Robert Mapplethorpe, James Rosenquist, John Baldessari, Jasper Johns, Sol Lewitt o Richard Tuttle, entre otros muchos. Dentro del panorama nacional su trayectoria se vincula con la de artistas como Juan Muñoz o el cordobés Pepe Espaliú, del que además de amigo y galerista, ha sido su albacea testamentario.

Ars Operandi no podía dejar pasar esta oportunidad y ha mantenido con Cobo la siguiente entrevista:

Ars Operandi: Después de una singladura internacional de más de veinte años inaugura en estos días su último proyecto, un taller mecánico que se asemeja poco al concepto tradicional de galería. ¿Significa esto que el proyecto galerístico, tal como lo entendemos, está ya agotado?

Pepe Cobo: Yo lo veo desde mi perspectiva y desde mi estrategia en España, es decir, como un lugar periférico. Llevo pensando en esto desde hace tiempo. Yo quería significarme dentro del contexto internacional por pertenecer a un branch, a unas sucursales de todas las estrategias anglosajonas. ¿Cómo lo tenía que hacer? Pues de alguna manera haciendo proyectos que tengan una singularidad en un lugar y en un espacio, buscando una idea, cómo hacer proyectos concretos que sean sólo de Pepe Cobo, para que tengan una voz más fuerte. Yo he estado buscando un espacio raro y de pronto me encontré un taller mecánico donde dije: ¡tate!. Romper con la idea del proyecto pero acompañado de también romper con la idea del cubo blanco y de la neutralidad. Es decir, a partir de un lugar que ha sido hasta ahora un taller de mecánica y cambio de aceite, además con un letrero dentro de “Cambio de aceite”, es el que ya me hizo dispararme con la idea. Conservando toda esa memoria de un taller que está en desuso pero que se va a mantener tal cual. Es una apuesta muy significativa de cara a los artistas. Conformar un espacio muy determinado para que los artistas intervengan en esa accidentalidad.

AO: Una propuesta muy radical ¿no, Pepe?

PC: Sí es radical pero por otro lado atractiva. Yo creo que el artista también necesita entrar en un debate acerca de la formalidad de su obra y de cómo encuadrarla y como poder articularla respecto al espacio en la que se inserta.

AO: Entonces ahí está tu papel, en cómo encauzar todo este tipo de propuestas más especificas, y llevarlas al terreno del mercado, quizás lo más difícil.

PC: Si pero yo creo que hoy en día hay colecciones de todo tipo. Yo que visito muchas casas de coleccionistas y te encuentras obras en los sitios más inverosímiles, encima de un w.c o junto a la caseta del perro. Creo que el artista debe cuestionarse el espacio, cuestionarse el formato, es decir no tener siempre la posibilidad de que su obra obtenga un sentido celestial.

AO: La propuesta surge en un momento delicado por la difícil situación que atraviesa la economía a nivel global. ¿Cómo está afectando esta crisis al terreno del arte contemporáneo?

PC: Es una situación financiera que afecta a todo el mundo y más a las personas que… indiscutiblemente el arte está en manos de los que tienen capacidad. Yo creo que este proyecto, que no viene como una reacción a la crisis, pero también creo es un cuestionamiento muy bueno para poder crear un proyecto en un momento de crisis no sólo económica sino también en lo que significa a nivel ideológico.
Un momento de la entrevista que mantuvimos con el galerista
AO: Descendiendo a un terreno estrictamente local, ¿cuál es tu visión como amigo, galerista y albacea de la obra de Espaliú del proyecto de Centro de Arte Pepe Espaliú que recientemente ha presentado el Ayuntamiento de Córdoba?

PC:Yo creo que un museo es necesario, que una colección de arte será bienvenida pero yo pienso que es fundamental exigir a un tipo de proyecto que proviene de lo público como este, yo le exijo como ciudadano una rigurosidad. Yo creo que ese proyecto ha de ser analizado por técnicos y profesionales. Me parece importante que los políticos, que están en su labor de promocionar y alentar proyectos, pero yo también creo necesario que interviniera la iniciativa privada. Pero respecto a tu pregunta yo como ciudadano exijo que los museos no se equivoquen y sobre todo en los contenidos.

AO: Has afirmado que consideras una barbaridad hablar de cualquier tipo de proyecto museístico acerca de la obra de Pepe Espaliú sin tener en cuenta la opinión de por un lado, Juan Vicente Aliaga, máximo estudioso de su obra y por otro de la tuya como galerista y responsable de su carrera artística.

PC: Vamos a ver, sí, yo he tenido, por orden de decisiones del artista, he tenido desde el principio de la obra del artista en el año 86, ha estado en mis manos por decisión del propio artista, he tenido esa posibilidad y he tenido esa gestión, pero mucho más cuando el artista en el lecho de la muerte decide que sea Pepe Cobo el que continúe con esa memoria, junto al lado también con Juan Vicente Aliaga. Yo creo que lógicamente hoy en día sin contar con Juan Vicente Aliaga ni con Pepe Cobo ni con alguno que otro más, pero fundamentalmente sin contar con estos dos, que tuvimos el legado y la voluntad del artista sería como falsear en un futuro la historia.
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