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12 junio 2015

Juan Luque y Lola Guerrera presentan obras en Madrid, García Parody en Ronda

Obra de José María García Parody en el Museo Joaquin Peinado de Ronda. Foto: Cortesía del artista
Redacción / Ars Operandi

Tres artistas cordobeses presentan en estos días sus obras en dos galerías madrileñas y en un museo de la localidad malagueña de Ronda. El más veterano, Jose María García Parody, sigue buscándole las vueltas a las palabras. Caja de citas, la muestra que ha inaugurado en el Museo Unicaja Joaquín Peinado de Ronda, es un compendio de obras realizadas a partir de textos poéticos y narrativos de diversos autores y materializadas en forma de poemas-objeto, collages o pinturas. Una querencia por amalgamar la palabra, la pintura y las imágenes que es posible rastrear tanto en series recientes como Cuaderno de Ronda como en piezas clásicas como Bartleby o Al pie de la letra.

Escribe Pablo García Casado en el texto de presentación que los artistas, los escritores toman prestados "los objetos, las palabras, los colores y los fragmentos". "Nada nos pertenece, y apenas nuestra labor, que no es poca, es cambiar las cosas de sitio". Todas las imágenes, todas las frases pertenecen al espectador. "Su trabajo fue coleccionar toda clase de citas, frases a medias, recortes y demás subproductos del hecho mismo de vivir. Todo esto a usted le pertenece".

El arte perdido de guardar la luz de Juan Luque en Ansorena. Foto: Cortesía del artista
Por su parte, el montillano Juan Luque presenta su tercera individual en la galería Ansorena de Madrid bajo el título El arte perdido de guardar la luz. Las carpas de circo, los paisajes de la Toscana o los moteles de carretera, temas recurrentes en series anteriores, han dado paso a una muestra que gira en torno a la luz de los faros. Un motivo que ya Juan Luque ha cultivado a lo largo de su carrera y que se convierte en el eje articulador de la muestra madrileña. 

Una pintura que se contamina del cine y otros medios audiovisuales y que experimenta con nuevas técnicas que hacen aparecer nuevos matices y acabados espejados. Usa telas, indican desde la galería, "con fondos de colores y cartones para dar a sus composiciones un abanico más amplio de texturas y color, éste más vibrante y protagonista que en otras ocasiones. Trabaja con óleo, pero también con resinas y otros materiales que va aplicando y retirando, todo ello deja un poso que es intuido por el espectador y se reinterpreta en cada mirada ajena".

Lo vulnerable II, instalación de Lola Guerrera en Astarté. Foto: Cortesía de la galería
La fugacidad del tiempo es el hilo que conduce las obras que Lola Guerrera presenta desde hoy en la galería Asarté de Madrid dentro del programa Off de PHotoEspaña15. Un concepto expandido de la vánitas que la ha llevado a realizar instalaciones efímeras que adquieren sentido solo a través del uso de la fotografía. En Lo vulnerable II Guerrera prescinde incluso del acto fotográfico para presentar directamente una instalación de naturalezas muertas compuesta por hojas, ramas y flores que recolecta en los lugares por los que pasa. 

La artista explica que en Madrid una plaga de un escarabajo llamado galeruca ha devorado literalmente las hojas y ramas de los cientos de olmos que pueblan la Comunidad. "Éstos han dejado el suelo de las aceras lleno de hojas agujereadas, que durante meses me han maravillado por parecerme absolutamente bellas. Así que después haberlas recogido, observado y probado en distintas opciones instalativas decidí proyectarles luz. Para mi sorpresa descubrí que el juego de sombras generado al proyectar esta luz componía la representación en miniatura de todo un cosmos".

CAJA DE CITAS. JOSÉ MARÍA GARCÍA PARODY
Museo Joaquin Peinado, Ronda
Hasta el 29 de agosto

EL ARTE PERDIDO DE GUARDAR LA LUZ. JUAN LUQUE
Galería Ansorena, Madrid
Hasta el 4 de julio

LO VULNERABLE II. LOLA GUERRERA
Galería Astarté, Madrid
Hasta el 31 de julio

DISPONIBLE CATÁLOGO DIGITAL DE CAJA DE CITAS EN ARS OPERANDI TXTs

15 febrero 2012

Aumenta la presencia de artistas cordobeses en las ferias madrileñas

Redacción / Ars Operandi


Como cada año a mediados de febrero, Madrid se convierte en epicentro del arte contemporáneo español. ARCO abre sus puertas y  museos, centros de arte y galerías madrileñas aprovechan la ocasión para presentar los platos fuertes de la temporada. Como sucede en Frieze, Basel o Miami, al abrigo de la feria de Madrid se dan cita varias convocatorias como Just Mad o Art Madrid que aumentan la oferta comercial de arte contemporáneo que ofrece la capital durante estos días.

ARCO 2012 reúne 215 galerías, 119 extranjeras, en una edición que tiene a los Países Bajos como invitado de honor en el Programa Focus y Latinoamérica como protagonista de los Solo Proyects. Bajo la dirección de Carlos Urroz la feria ha introducido algunas novedades tendentes a evitar esa imagen de gran bazar que a menudo ofrecen las muestras de arte. Además de la integración de ARCO40 en el programa general, este año se ha propuesto a las galerías que elijan a un artista representativo y le otorgen un protagonismo especial en sus stands. Para su director "destacar un autor por galería permite al gran número de expertos que acuden cada año ir a tiro hecho y valorar mucho mejor la calidad de esta feria, a diferencia de otras más comerciales". La crisis por su parte ha erradicado por completo la presencia de stands institucionales que en ediciones anteriores llegaba a colmatar el recinto de Ifema. La presencia de obras de artistas cordobeses se reduce en esta edición de la feria. Si en años anteriores Dorothea Von Elbe, José María Baez o Manolo Bautista compartían espacio en el stand de Rafael Ortiz, este año el galerista sevillano ha apostado por la vanguardia histórica al incluir lienzos y gouaches realizados por Equipo57. Junto a las obras del Equipo podrán contemplarse trabajos de Patricio Cabrera, Jesús Palomino, Ignacio Tovar o Daniel Verbis.
Obras de Equipo57 en la galería Rafael Ortiz. Fotografía: Ars Operandi
 El arte más emergente se da cita por tercer año en JUSTMAD. Con la dirección artística de Giulietta Speranza la feria surge de "la necesidad de completar las ferias oficiales con otras independientes que se dedican a galerías y artistas emergentes de calidad que podrían pasar desapercibidos en las ferias principales. Una feria pequeña pero a su vez selecta y protagonizada por galerías innovadoras que continúan apostando por la novedad y la internacionalización".  Tras el éxito tanto artístico como de público de sus dos primeras ediciones, JUSTMAD3 busca  consolidar su posición como la principal feria española dedicada al arte contemporáneo emergente. Tres son los artistas cordobeses que se darán cita en el Hotel Silken Puerta America de Madrid, Fernando M. Romero, Miguel Ángel Moreno Carretero y Jesús Pedraza.
Obras de Fernando M. Romero en el stand de Siboney. Fotografía: Ars Operandi
Fernando M. Romero (Córdoba, 1978) se estrena con la galería santanderina Siboney. El artista, que actualmente participa en una galería berlinesa en un homenaje a Pollock, presenta trabajos sobre papel, algunos recientes y otros pertenecientes a la serie FeedBackStage, que profundizan en una concepción de la práctica de la pintura como un sistema de naturaleza mestiza cuyas particularidades procesales constituyen un elemento más del lenguaje, incidiendo así en la construcción de la imagen y en los procesos que en la misma intervienen. El artista cordobés inicia de esta manera su colaboración con la galería que dirige Juan González de Riancho. Tras su participación en la feria, Romero volverá para establecerse de nuevo en Berlín y afrontar la preparación de su primera individual en la Egbert Baqué Contemporary Art.
Obras de Miguel Ángel Moreno Carretero en Trinta. Fotografía: Ars Operandi
Por su parte Miguel Ángel Moreno Carretero (El Carpio, Córdoba, 1980) presenta en la galería Trinta de Santiago de Compostela una selección de los trabajos realizados durante su estancia en CRIDA, la residencia de arte de Palma de Mallorca Spai d'Art. El artista señala que en la actualidad se encuentra inmerso en un "proyecto de investigación de la escultura al servicio del comercio algo en lo que llevo trabajando un tiempo y en el que  intento aunar valores clásicos del arte como son el lienzo, el pincel, el paisaje y la escultura,  tratando de  plantear estas cuestiones a través del objeto". Se trata de una colección de piezas de marcado caracter objetual que reafirman el interés de  Moreno Carretero por incidir en las consecuencias de la intervención humana en el entorno natural. La participación en JUSTMAD es la primera colaboración del artista carpeño con la galería compostelana y será la antesala de la exposición individual que realizará en Santiago durante el próximo mes de junio.

Obras de Jesús Pedraza en PM8. Fotografía: Ars Operandi
La galería viguesa PM8 debuta en la feria madrileña y lo hace con los trabajos de Olmo Cuña y Jesús Pedraza (Córdoba, 1978). Pedraza presenta una recopilación de trabajos recientes que comparten el mecanismo procesual que los articulan. El artista cordobés interviene en libros, reproduciones de arte, láminas y pósters en un meticuloso proceso que borra las imágenes mediante el lijado de éstas dejando como único referente los nombres de los autores o los títulos de las obras. En esta línea se sitúan obras como Museum für moderne kunst, un libro de arte de un centro  alemán que ha sido cuidadosamente lijado, borrando todas las imágenes y dejando como testimonio el polvo resultante de la operación. Muy próxima a la poesía visual y sin renunciar a la querencia habitual en la obra de Pedraza se sitúa La sociedad del espectáculo Guy Debord 2009-2011, un incisivo poema objeto con un cuchillo cuya empuñadura está confeccionada mediante el corte del mítico libro del situacionista francés.
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Obras de Juan Luque en la galería Ansorena
Art Madrid por su parte reúne el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo a 58 galerías, 36 de ellas españolas, dedicadas tanto a vanguardias históricas como a arte moderno y contemporáneo.  Nombres clásicos del galerismo español como Ansorena, Bat Alberto Cornejo, Estampa, Joan Gaspar o Juan Gris/Rayuela se dan cita en la feria madrileña. En dos de estas galerías es posible contemplar obras de artistas cordobeses. En Ansorena podemos encontrar las obras del montillano Juan Luque. Luque presenta una serie de  trabajos, en la línea de los mostrados recientemente en la galería Carmen del Campo de nuestra ciudad, caracterizados por la presencia de uno de los elementos iconográficos característicos en su obra reciente: los faros. Junto a las obras del pintor montillano el stand de Ansorena en Art Madrid acoge obras de Miquel Barceló, Antoni Tàpies y Oscar Dominguez entre otros.

Pepe Puntas, El avispero (2012), obra presente en la feria
Por su parte, la galería BAT que dirigen Mariam Alcaraz y Alberto Cornejo presenta obras del cordobés Pepe Puntas. Puntas, artista que en nuestra ciudad trabaja con Carmen del Campo, repite en Art Madrid de la mano de la galería madrileña donde ya realizara una exposición individual en 2010. Junto a la obra del artista cordobés, BAT presenta trabajos de Carlos Albert, Carmen Baena, Gustavo Díaz Sosa y Leticia Felgueroso entre otros.

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20 noviembre 2011

Juan Luque: Where I end and you begin


Juan Luque, Adventure, O/L, 2011 (de la serie Circos)
 
José Álvarez / Ars Operandi

De los alicientes del arte, uno de los más interesantes de abordar por el espectador es su carácter de búsqueda continua, de superación de las fronteras que (vanamente) pretenden estar establecidas. El artista se vale de sus recursos técnicos para desplegar ante sí y ante todos un lenguaje propio en continua evolución. Lo sugestivo en esta exploración es justamente su carácter de descubrimiento, de la apertura que supone la revelación. Where I end and you begin, el título bajo el que Juan Luque ha agrupado su última producción pictórica, participa de este continuum vital como materialización de su proceso de análisis de la realidad, una realidad que no tiene por qué ser una realidad física, pero que sí lo es circundante, aunque rodee al pintor en un plano que va más allá de lo visible e inmediato, y que encuentra sus fuentes en la memoria íntima. La memoria, esa mezcla de vivencias que a muchos son comunes, se configura a través de una iconografía propia dotada del poder de la evocación. Un poder que nos hace ver un paisaje de Richard Estes en el reflejo de un escaparate, mientras atravesamos una avenida, o hace surgir un turner en una mañana brumosa. Los paisajes de Juan Luque participan en gran parte de este poder desde el momento en que los asimilamos como algo reconocible o incluso propio. Ejemplo de ello es la serie Moteles, en la que el espectador no sólo identifica la forma a primera vista –los moteles de carretera estadounidenses–, sino que es capaz de revestirlo de un significado añadido, tomado de su bagaje personal, existencial. El paisaje representado se convierte así en algo vivo, en el que puede sonar música de fondo: be-bop, si nuestro referente es On the Road, de Kerouac; Born To Be Wild, si la imagen que asociamos parte de Easy Rider… La fuente es inagotable. Del mismo modo, su capacidad narrativa deja abierto un guión en el que podemos escribir nuestra propia road movie. Where I end and you begin pretende justamente este juego entre la obra de arte y el espectador: donde yo acabo y tú empiezas.

Juan Luque, Steak & Snake, O/L, 2011
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Los paisajes de Juan Luque tienen otras peculiaridades. A diferencia de otros artistas, que hacen síntesis de lo figurativo para expresarse en un lenguaje no referencial, Juan Luque ya hacía sentir la presencia del paisaje en etapas anteriores, en las que el resuelto informalismo dejaba atisbar un interés que se hace plenamente visible en la muestra La disciplina del horizonte (2002), en la que –curiosamente– la serie predominante era titulada Paisajes sin memoria. Es en 2004 cuando Océanos de tiempo revela uno de los elementos iconográficos característicos de Juan Luque: sus faros. No son precisamente estos vigías de las costas parte del paisaje que el pintor divisa desde su estudio, ni los horizontes bajos y extensos donde el mar se pierde, sino la campiña montillana en su más pura esencia de tierra y viña. Sin embargo, nada se asocia en su obra a su entorno inmediato, si no fuera –como hemos visto– y, una vez más, por la reminiscencia de lo vivido. El pintor altera de forma sustancial la realidad porque no se conforma –porque no es su deseo– con la mera verosimilitud. Los colores terrosos, los ocres polvorientos, la poética vallecana, tan cercana y vigorosa –diríamos que, natural– dejan paso por el contrario a una paleta absolutamente personal donde los colores se revisten con una capacidad de reivindicación del deseo pictórico del artista. Su presencia pareciera discreta. La técnica de Juan Luque –pintar, frotar, arrastrar, borrar, repintar– es engañosamente diferente a la que utiliza el pintor colorista que gusta del resultado vibrante. Basta contemplar obras como Adventure para deleitarse con las más puras luces crepusculares, que inundan el lienzo mientras bañan la superficie de la carpa. Faros y circos aparecen en la intemperie desnuda como surgidos de la nada. Son vastos espacios que el espectador atraviesa formando parte de la narración que en ellos hay implícita, y que sirve al artista para convertir lo inmenso en íntimo. Enhiestos y vigilantes, o nómadas y solitarios, faros y circos –o una casa solitaria de luz titilante– son la coartada elegida por el pintor para resolver su interés por el espacio y la perspectiva y por aprehender la atmósfera presente en cada situación. Su forma de trabajo, los barridos, los borrados, el uso de las lijas, espátulas y cuchillas, añaden a la atmósfera un ruido particular, una superficie que registra todos y cada uno de los pasos que Juan Luque decide en el proceso. Es una no huella que precisamente en su contradicción sirve como el surco que registra los sonidos de la memoria vivida.



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16 noviembre 2011

Juan Luque presenta su nueva individual en Carmen del Campo

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Juan Luque, El faro de la cantera, O/L, 2011 (de la serie Solos)

Redacción / Ars Operandi

El próximo viernes, 18 de noviembre, la Galería Carmen del Campo presenta la nueva producción de Juan Luque, titulada When I end and you begin, una colección que abarca una veintena de obras realizadas en óleo sobre lino, y en la que el pintor montillano prosigue su experimentación con las luces y las formas a través de motivos referenciales concretos. El título hace alusión al proceso continuo que va asociado a la obra de arte: cuando el artista acaba su obra, se abre un momento en el que el espectador completa la fruición artística mediante la interpretación y el deleite de la obra. 

De las varias series que se presentarán, las tituladas como El hogar y el refugio, Horizonte para un faro, Solos o Nieve, tienen como protagonistas a los faros y otras construcciones anejas, que se yerguen en paisajes inhóspitos dotando a la composición de un sólido referente visual. De ellos ha dicho: "El encuentro con los faros fue algo casual, nada intencionado, pero yo creo que estaba predestinado a sensibilizarme con este tipo de cosas. Luego empecé a meterme en Internet y descubrí que había mucha gente aficionada a los faros, que coleccionan piezas, imágenes..., y me aficioné yo también. Además el faro encierra desde símbolos históricos, como el faro de Alejandría, hasta esa sensación de hogar o refugio". 

Por su parte, la serie A new end explora el tema circense, muy cercano compositivamente a sus faros, y en la que las carpas son asimismo elementos aislados en paisajes desolados, mientras que la serie Motel se compone de una serie de obras que se insertan, por su iconografía, en la gran tradición paisajista estadounidense de la que formaron parte pintores como Charles Sheeler, Edward Hopper o Richard Estes, cada uno con sus particularidades técnicas. En el caso de Juan Luque, su procedimiento técnico se inicia con la creación de sus propios soportes, lino pegado a tabla, sobre el que pinta tras una somera preparación que gusta de dejar zonas con la trama visible. Sus composiciones parten de imágenes encontradas a través de fuentes diversas, reestructuradas y sintetizadas, imágenes que son el inicio del desarrollo pictórico posterior. Los acabados al óleo son manipulados de diversas formas, las cuales proporcionan el acabado final característico de Juan Luque, un pulido a base de sucesivos frotamientos que dota a la obra de un rastro continuo como valor añadido, irreproducible fotográficamente. 

Juan Luque, Estudio nº 3, O/L, 2011 (de la serie Motel)

Juan Luque (Montilla, 1964), es Licenciado en Bellas Artes por la Facultad de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Desde 1989 ha realizado numerosas exposiciones colectivas y una veintena de individuales en países diversos. Su carrera, que ha ido evolucionando del informalismo hacia un realismo onírico, ha sido distinguida con numerosos premios y menciones, de entre los que destacamos el Premio Garnelo (1999), Premio Maestro Mateo (2000), Premio Rafael Zabaleta (2001) o dos Medallas de Honor consecutivas en el prestigioso Premio BMW de Pintura (2006 y 2007).  Igualmente su obra se encuentra en numerosas colecciones, tanto públicas como privadas.

Juan Luque 
When I end and you begin 
Inauguración viernes 18 de noviembre, 20:00 h 
Galería Carmen del Campo 
C/ Conde de Robledo, 5 14008 Córdoba 
Hasta el 7 de enero de 2012

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