30 marzo 2016

Cierra CoMbO, espacio independiente (quizá por eso)

Una de las actividades realizadas en CoMbO. Foto: Ars Operandi
Tete Álvarez / Ars Operandi

Hay noticias que nunca quisiéramos tener que dar y ésta es una de ellas. Después de una travesía que ha durado poco más de dos años cierra sus puertas CoMbO, el espacio independiente más significativo con que contaba la ciudad. Auspiciado por Gaby Mangieri y Javier Orcaray, CoMbO nació como el lugar desde donde dar visibilidad a los proyectos que se realizaban en la Residencia de artistas La Fragua que ambos dirigen en Belalcázar. Al equipo formado por la pareja pronto se suma el crítico y comisario de arte Jesús Alcaide. Juntos han sido responsables de una programación que además de exposiciones y performances ha incluido jornadas de debate, conferencias, presentaciones de libros y revistas, un club de lectura, conciertos y actividades didácticas. Toda una bocanada de aire demasiado fresco para una ciudad que permanece anquilosada en el tiempo y que contempló con indiferencia todo lo que allí acontencía.

Cartel de Pause,  jornadas de arte contemporáneo en Córdoba
En estos dos años por el espacio de la calle García Lovera han pasado artistas internacionales como Anders Grønlien, Tommy Høvik, Natalie Häusler, Karen Nikgol, Tobias Sjöberg o Shan Kelley; nacionales como Iván Izquierdo, Pablo Capitán del Río, Fernando M. Romero, Ángel Masip, David Bestué o Ira Lombardía o muestras colectivas  como Undocuments No somos tan raras.  En muchos casos los artistas fueron invitados a una estancia en Córdoba para trabajar en la construcción de nuevos imaginarios de la ciudad. Así, Karen Knigol presentó series basadas en la Semana Santa y la performatividad mediterránea, el canadiense Shan Kelley tomó como referencia la figura de Pepe Espaliú para desplegar un trabajo realizado en los espacios de cruising de la ciudad y David Bestué ofreció una relectura del poeta Juan Bernier, como representante de una Córdoba oculta y no oficial. Esta voluntad de incidir en el proceso de construcción cultural de la ciudad llevó a CoMbO a organizar jornadas de reflexión y debate como Pause, al hilo de la celebración del 60 aniversario de la primera exposición de arte contemporáneo en la ciudad de Córdoba, o RE-VIEW, las jornadas que en torno a la imagen actual se plantearon desde CoMbO y Blow Up, otro espacio independiente recientemente desaparecido, coincidiendo con la Bienal de Fotografía.

Aspecto de la intervención de Fernando M. Romero en la fachada de CoMbO. Foto: FMR
A.O.: Parece que después de haberlo intentado durante dos años en los que habéis sostenido totalmente la programación y las actividades del espacio de la calle García Lovera, los números son tozudos y el proyecto es imposible de mantener económicamente ¿Cuáles son las circunstancias que han abocado al cierre de CoMbO?

CoMbO: En principio hay que resaltar que CoMbO era un programa cerrado de cinco meses, temporal, experimental, con una programación de intercambio internacional con artistas, algo que para nosotros faltaba en la ciudad de Córdoba y que comenzamos con el artista noruego Anders Grønlien. Fue la propia comunidad que se creó en torno al proyecto la que nos llevó a continuarlo sin tener una fecha límite ni un horizonte temporal. En este sentido, nos gustaría diferenciar entre CoMbO como un espacio físico localizado en el centro de la ciudad de Córdoba, y CoMbO como un proyecto colectivo que al igual que todo proceso vivo, tiene sus ciclos y mutaciones. La energía no se pierde, se transforma, por lo tanto CoMbO sigue abierto. Tal y como hablábamos hace unos meses con Martí Manen, este tipo de espacios independientes, tiene cada uno su propio ciclo de vida y devenir. No es lo mismo un espacio de similares características en Suecia que aquí, una cuestión que ha sido determinante a la hora de abordar este proceso. En este momento la prioridad es programar y generar actividad, no necesariamente en una sede permanente.

I see the darkness, instalación de Ira lombardía en CoMbo. Foto: Ars Operandi
A.O.: Como decís CoMbO desaparece como espacio físico pero no desaparece como espacio de generación de proyectos; organizásteis Jaque a la institución, uno de los curso de verano de Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) que contó con la presencia de Martí Manen, Peio Aguirre o Manuel Segade, entre otros y de hecho continuáis trabajando en algunos de los que están en marcha como la residencia en la ciudad del artista argentino Antonio Gagliano. ¿Vais a seguir desarrollando propuestas, articulando espacios de debate? ¿Serán aquí en la ciudad?

CoMbO: Sí, nos gustaría seguir trabajando en la ciudad, así como en cualquier contexto donde los afectos sean un factor importante. Y por supuesto aprovechar todas las redes y conexiones que hemos construido a lo largo de estos dos años para seguir aprendiendo, generando espacios de dialogo, siendo críticos e independientes y disfrutando con lo que hacemos.

Vista de la exposición de David Bestué en Combo. Foto: Ars Operandi
A.O.: Una de las virtudes de CoMbO era su voluntaria falta de definición, nunca abogasteis por ser una galería de arte aún ofreciendo una oferta muy similar a éstas. ¿Se convirtió esa virtud en una de vuestras debilidades?, ¿Por qué no estabais interesados en ocupar el espacio de una galería de arte comercial? Al fin y al cabo trabajabais con artistas que el mercado en muchos casos reconoce como David Bestué, premio ARCO de la Comunidad de Madrid o Pablo Capitán del Río, premio Mustang al mejor artista joven de Just Mad.

CoMbO: El coleccionismo en Córdoba no está en general en la misma sintonía que las propuestas artísticas que a nosotros más nos interesan. Salir fuera e incluso internacionalizar la actividad requiere el aprendizaje de una nueva profesión, la de galerista, así como una inversión económica para entrar en el mercado internacional como se merecen los artistas con los que hemos trabajado. Además, este no es ni nuestro interés, ni nuestro camino, porque CoMbO en García Lovera era mucho más que un espacio expositivo. No creemos que esa indefinición de la que habláis sea una debilidad, sino todo lo contrario, es la herramienta para una continua redefinición y gracias a ese carácter hemos conseguido trabajar con muchos artistas y otros agentes culturales que han valorado ese carácter independiente y de proyecto abierto.

Primera exposición de CoMbO. Foto: Ars Operandi

A.O.: El proyecto arranca apoyado en parte por las EEA Grants, que son ayudas de los gobiernos noruego, islandés y de Liechtenstein para contribuir a reducir las desigualdades económicas y sociales respecto a los países menos favorecidos de la Unión Europea, entre ellos España. Resulta curioso que un proyecto que es objeto de apoyo por parte de organismos internacionales no reciba la mínima atención por parte de las instituciones locales. Por otro lado, resulta fácil comprobar como, por parte de los poderes públicos tanto municipales como provinciales, sí hay un apoyo explícito económico a proyectos que en muchos casos aportan muy poco al contexto de la cultura local. ¿Se han mostrado alguna vez las instituciones interesadas en colaborar con el proyecto?

CoMbO: Nos gustaría aclarar que las ayudas de la EEA sólo sirvieron para apoyar el primero proyecto producido por Anders e Iván, así como una pequeña partida para el acondicionamiento del local para esta utilidad y la apertura del mismo. En cuanto a lo que nos preguntáis sobre las instituciones, se han mostrado interesadas en más de una ocasión, aunque no de una manera clara y eficiente. Aunque parezca una insensatez sigue habiendo un espíritu de esperanza, algún día las instituciones públicas de la ciudad se abrirán a la colaboración con propuestas culturales contemporáneas como CoMbO. No hay vuelta atrás. THE FUTURE IS SELF-ORGANISED.

25 marzo 2016

Elogio de la sombra. Fernando M. Romero en el Hospital Real de Granada

He atrapado una sombra_01, instalación de Fernando M. Romero en el Hospital Real de Granada. Foto: Cortesía del artista
Tete Álvarez / Ars Operandi

El Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada, a través de su Área de Artes Visuales, viene desarrollando una interesante programación de la mano de la artista y docente Belén Mazuecos. Exposiciones en La Madraza y el Hospital Real, proyectos como El vídeo en el aula o Escenas del Graffiti, seminarios, talleres de artistas y unos cuidadísimos programas didácticos  y divulgativos conforman una oferta que empieza a destacar dentro del panorama universitario andaluz. Tras las muestras individuales de Miguel Ángel Moreno Carretero, Chico López y la dedicada a los 14 años de Scarpia es el turno de Fernando M. Romero, egresado de la Universidad, quien vuelve a la ciudad para repasar los últimos años de su trayectoria artística. Un tiempo especialmente fecundo para el artista cordobés que lo ha llevado a realizar más de treinta exposiciones individuales y colectivas en los últimos cinco años en galerías, ferias y salas institucionales del panorama nacional e internacional.

He atrapado una sombra_02, instalación de Fernando M. Romero en el Hospital Real de Granada. Foto: Cortesía del artista
La propuesta que presenta en el Crucero del Hospital Real muestra un recorrido por las principales estrategias de las que se nutre para explorar, desde un enfoque interdisciplinar, la distancia existente entre la realidad y sus registros. Fotografía, pintura, instalación y video conforman un bucle en la producción de Fernando M. Romero mediante el que intenta desvelar los mecanismos que intervienen en nuestra percepción de la realidad. De su interés por expandir la pintura y hacerla colisionar con otros medios dan buena cuenta He atrapado una sombra 01 y 02, las obras que ocupan el espacio central del Crucero. Tanto en una de sus ya clásicas intervenciones mediante cinta adhesiva, la más monumental hasta el momento, como en la otra pieza, una aguda puesta en escena sobre la representación, el registro y la memoria, se hacen evidentes esa confluencia de intereses de los que se nutre su obra reciente y que van desde cómo construimos y nos relacionamos con nuestra memoria a las teorías científicas acerca de la naturaleza de la luz y de nuestro conocimiento de la realidad. 

Fotografías de las series Grid_(Lacock Abbey) de Fernando M. Romero. Foto: Cortesía del artista
El trabajo que viene desarrollando Fernando M. Romero, en el que el proceso de construcción de las imágenes adquiere gran protagonismo, le ha llevado a indagar en los pioneros de la fotografía del siglo XIX, Fox Talbot, John Herschel, Clerk Maxwell, etc., en los que "confluían por un lado la vertiente científica y sus investigaciones sobre la naturaleza y el comportamiento de la luz y por el otro el deseo de fijar esa luz o ese momento más allá de lo pasajero. Hoy día la fotografía y lo visual han monopolizado nuestros recuerdos y la forma en la que construimos nuestra memoria". Fernando M. Romero acude al momento inicial en el que todas esas cuestiones se configuraron por primera vez en una forma concreta a través de los ensayos fotográficos y los primeros negativos de W. H. Fox Talbot. Anteriormente ya se conocía el funcionamiento de la cámara oscura, la reacción fotosensible de las sales de plata e incluso hubo avances como el fisionotrazo de Guilles Louis Chretien o los trabajos de Thomas Wedgwood para trazar o capturar siluetas a escala".

Fotografías de las series Et in Arcadia ego y Folded de Fernando M. Romero. Foto: Cortesía del artista
En 1835, Fox Talbot, con ayuda de John Herschel, logra fijar el primer negativo fotográfico de la celosía de su ventana. “He atrapado una sombra” fueron las palabras que usó al difundir su trabajo. Es este momento en el que se entrelazan fotografía, dibujo y pintura el que atrae a Fernando M. Romero como pintor, pues en estas sombras y siluetas encuentra una relación directa con el mito fundacional de la pintura, el mito griego de Butades en el que su hija trazaba el perfil de la sombra que proyectaba su amado en la pared antes de partir.  "Para mí atrapar una sombra", indica el artista, "significa hablar de la memoria, del recuerdo, de cómo reconstruimos todo eso. Lo único que podemos atrapar realmente es la sombra. La huella es lo único que podemos atrapar, pero lo atrapamos siempre a base de trampas".

He atrapado una sombra. Fernando M. Romero
Hospital Real de Granada
Hasta el 11 de abril




17 marzo 2016

Los papeles de Espaliú

Dibujo de Antonio Gagliano en El Espíritu del siglo XX
Tete Álvarez / Ars Operandi

La biblioteca de Pepe Espaliú fue donada a Arteleku por deseo del artista tras su muerte en 1993. Veinte años después, los 4.500 volúmenes y documentos que la conforman fueron devueltos a la familia por la Diputación Foral de Gipuzkoa. Desde entonces están depositados en el Centro de Arte Pepe Espaliú y hoy, una parte importante de esos libros cerrarán una especie de círculo. Los 106 dibujos de Antonio Gagliano que relatan El Espíritu del siglo XX, la publicación que se presenta en el CAPE, son copias realizadas a partir de las anotaciones, recortes y documentos que se hallaban entre las páginas de los libros de Espaliú y que fueron extraídos de los volúmenes durante su conversión atropellada de cuerpo privado a patrimonio público. El origen del libro, indican desde CoMbO, se sitúa en “un paisaje anegado”, en el que se sobresale la biblioteca de Espaliú, depositada en Arteleku, un centro que se vio sometido a una serie de “desbordamientos físicos e ideológicos, incluido el de un río próximo obstinado a inundar la memoria del lugar. Sumergidas en el corazón de esta escena hay dos cajas abarrotadas de folios manuscritos y materiales impresos, semejantes a los papeles de color sepia de imágenes acuáticas inquietantes y charcos de orín convocados por Valentín Roma en su texto para esta publicación”.

Dibujo de Antonio Gagliano en El Espíritu del siglo XX
Los dibujos de Gagliano (Córdoba, Argentina, 1982), quien desarrolla en estos días una residencia artística invitado por CoMbO en la que investiga sobre las dos ciudades homónimas, han sido organizados en torno a varias preguntas latentes sobre los “límites de la autoría, los puntos de confluencia entre los fenómenos virales en los campos de la enfermedad y la cultura, o el supuesto agotamiento del archivo. No obstante, antes que propiciar un bloqueo de otra naturaleza, desplegamos la copia artesanal y mimética como una técnica jurídica capaz de acelerar su circulación. Se trata aquí de liberar una galaxia impresa: rebasar el balbuceo que fiscaliza la vida múltiple de la memoria, sus infinitas bifurcaciones, su libre distribución. El protagonista de esta historia no es, en cualquier caso, ni el artista, ni la institución, ni la biblioteca y sus márgenes, sino el siglo XX, un fantasma monumental cuya sombra alargada ha terminado atravesando toda la narración”.

Presentación de El Espíritu del siglo XX. Texto de Valentín Roma ; [editores, Aimar Arriola & Antonio Gagliano]  a cargo del autor y conversación con Jesús Alcaide, comisario de arte
Miércoles, 17 de marzo, 19:30 h. 
Centro de Arte Pepe Espaliú