27 febrero 2016

Equipo 57 y Pepe Espaliú en el 35 aniversario de ARCO


Un aspecto del stand de Rafael Ortiz en ARCO con obras de Equipo 57. Foto: Ars Operandi
Tete Álvarez / Ars Operandi

Madrid se convierte en estos días en la capital de todas las ferias de arte. Y es que, orbitando alrededor de ARCO, se contabilizan ya casi una decena de iniciativas que, atendiendo a diferentes segmentos de mercado, vienen a completar la oferta de la XXXV edición de la feria. Una edición con un tono marcadamente celebratorio que pretende reclamar el decisivo papel que ARCOMadrid ha desempeñado como dinamizador de la escena artística en el país. Como muestra de homenaje a las galerías que han recalado en ARCO durante estos 35 años, la organización ha invitado a 33 grandes firmas internacionales entre las que se incluyen nombres tan aquilatados como los de Lisson Gallery, Marian Goodman o Chantal Crouse. Los principales exponentes del arte contemporáneo en Córdoba, Equipo 57 y Pepe Espaliú, cuentan un año más con una importante presencia en la feria de la mano de sus galeristas habituales, Rafael Ortiz y Pepe Cobo. En el caso de Equipo 57 la presencia es doble; a la nutrida representación de obras que presenta Rafael Ortiz hay que sumar en esta edición los trabajos que se incluyen en el stand de la mítica galería parisina Denise René.

Obras de Vasarely y Equipo 57 en el stand de Denise René en ARCO. Foto: Ars Operandi
Denise René, que vuelve a Madrid para conmemorar el aniversario de la feria, es la histórica galería que albergó hace casi 60 años una de las primeras muestras individuales del colectivo formado por Juan Serrano, Juan Cuenca, Ángel Duarte, Agustín Ibarrola y Pepe Duarte.  Para su comparecencia en ARCO la galería francesa ha seleccionado Sín título KØ 43, un óleo sobre lienzo de 1958 realizado en Dinamarca que ya estuvo presente en la exposición retrospectiva de Equipo 57 en el MNCARS y que se exhibe junto a obras de Victor Vasarelly y a una escultura de varilla de acero perteneciente a la producción individual de Ángel Duarte. Por su parte, la galería Rafael Ortiz dedica gran parte de su stand a una recopilación de obras del colectivo de artistas. La muestra incluye óleos, gouaches, esculturas en piedra artificial, madera y acero, mobiliario, bocetos y prototipos que son exhibidos con una disposición propia de un gabinete de coleccionista. Rafael Ortiz reclama con su apuesta la "permanente actualidad" de una obra que, a medida que pasa el tiempo, "sigue creciendo en reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional".

Obras de Miroslaw Balka y Pepe Espaliú en el stand de Pepe Cobo en ARCO. Foto: Ars Operandi
La obra de Pepe Espaliú vuelven un año más a ARCO de la mano de su galerista, Pepe Cobo. El que fuera director de La Máquina Española, la galería que proyectó internacionalmente la obra del artista cordobés, presenta en la feria madrileña una selecta relación de autores que incluye nombres tan señalados de la escultura contemporánea como los del propio Espaliú, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Miroslaw Balka o Stephan Balkenhol. Pepe Cobo acude a este aniversario de ARCO con dos piezas de Espaliú, Sin título, una escultura de bronce y cuerda del 91 y Dentro de poco, una obra sobre madera que guarda especial recuerdo para el galerista ya que se mostró en la primera individual que realizó el artista cordobés en la galería sevillana en 1987. Cobo ha señalado a Ars Operandi que es notorio el interés que sigue suscitando la obra de Espaliú como demuestra el anuncio de una próxima exposición individual en el IVAM comisariada por dos especialistas en la obra del artista como son el crítico y comisario Juan Vicente Aliaga y el actual director del centro valenciano, José Miguel Cortés.

Trash, de Antonio Blázquez en el stand de ABC en ARCO. Foto: Cortesía del artista
Sin salir de ARCO y ya fuera del programa general encontramos la presencia del cordobés Antonio Blázquez,  seleccionado, junto a otros diez jóvenes artistas emergentes por el crítico y comisario Javier Díaz Guardiola para mostrar su procesos de trabajo en el stand de ABC. El periódico, que conmemora el XXV aniversario de su suplemento cultural, ha querido así dirigir su mirada hacia los artistas que, "tal vez, alcancen la cima por méritos propios en ARCO en el año 2041, dentro de otros 25 años". Durante los días de la feria los artistas seleccionados han realizado sus trabajos a la vista del público para conformar una obra que mantiene el formato y la cabecera del suplemento cultural. Antonio Blázquez ha usado para la ocasión el repertorio iconográfico que le es afín, con imágenes fotocopiadas extraídas de los medios e intervenidas mediante dibujos. Trash, la obra que presenta, es en palabras del artista "una pieza realizada con información del propio periódico, caras de personajes que han aparecido en estos últimos meses, recopiladas, sacadas de su contexto, reimpresas sobre papel rosa y convertidas en pequeñas bolas de papel arrugado". También en el espacio que ARCO dedica a los medios de comunicación, en el stand de RTVE, nuestro compañero Jesús Alcaide, ha formado parte de Ruido. Nieve, un proyecto del artista Eduardo Hurtado que pretende poner en primer plano "aquello que habitualmente está fuera de foco como el registro, la escenografía, el ensayo o el discurso audiovisual".

Un aspecto de las obras de Rafael Jiménez en el stand de Modus Operandi en JustMad. Foto: Cortesía de la galería
Al igual que sucede en las grandes ferias internacionales, alrededor del astro de ARCO giran ya, a modo de satélites, casi una decena de ferias. Desde las más veteranas como ArtMadrid hasta las recién llegadas como Drawing Room proponen todas una oferta complementaria a la feria madre prestando especial atención al arte más emergente. En JustMad, que celebra su séptima edición, el artista cordobés Rafael Jimenez presenta en el espacio de la galería madrileña Modus Operandi una colección de obras que forman parte de una investigación en proceso en la que reinterpreta mediante dibujos con plastilina bustos, retratos, piezas y objetos museísticos. trabajos recientes que delatan su interés hacia el pasado y nuestra identidad, "prestando atención a las diferencias entre los conceptos de historia y memoria y a la deformación y manipulación de ambos a través de la imagen".

Mapping me: Crecer también duele, obra de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista
Por su parte, la artista María Ortega Estepa hace doblete en dos de las ferias madrileñas con obras en las que la naturaleza adquiere todo el protagonismo. En Room Art Fair, que se celebra en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, presenta obras como Cosmos. La Armonía en el stand de la galería Bus Station Space de Santiago de Compostela en una muestra comisariada por Jose Luis Rey Barreiro. Por otro lado en We are fair y de la mano de la galería Millano Art Studio se pueden contemplar obras de la artista cordobesa de la serie Mapping-me.

Un_folded_01, políptico fotográfico de Fernando M. Romero en We are fair. Foto: Cortesía del artista
También en We are fair, otro artista cordobés, Fernando M. Romero, presenta sus trabajos, un políptico fotográfico de la serie Un_folded, en el I Proyecto Andalucía, comisariado por Esther Fernández, presidenta de la asociación ANVAD, y en el que también se muestran obras de Javier Calleja, Joan Lara, Manuel A. Domínguez o María Cañas entre otros. Romero, que ya participó en la pasada edición de JustMad, presenta en estos días una amplia recopilación de trabajos recientes en el Hospital Real de Granada bajo el título He atrapado una sombra.

Entresijos, obra de Pepe Puntas en el stand de la galería BAT en ArtMadrid. Foto: Cortesía del artista
La más veterana de las ferias paralelas, ArtMadrid, celebra su decimoprimera edición en la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles con 46 galerías y una significativa presencia entre ellas de expositores internacionales. Una de las galerías habituales de la feria es BAT Alberto Cornejo donde el artista cordobés Pepe Puntas presenta, como viene siendo habitual en los últimos años, una selección de sus trabajos más recientes en un stand que también incluye obras de Diego Canogar, Byeonghee Bae o Carlos Albert entre otros.



14 febrero 2016

Donde crece el peligro crece también la salvación. María Cañas en Isabel Hurley

Still de video de Risas en la oscuridad, instalación de María Cañas en Isabel Hurley. Foto: Cortesía de la galería
Tete Álvarez / Ars Operandi

Aconsejaba Harun Farocki desconfiar de las imágenes. María Cañas no solo rubrica esta sospecha sino que se adentra habitualmente en el detritus audiovisual para intentar dinamitar desde dentro el aparataje icónico que sustenta a esta sociedad de la información y el espectáculo en tiempo real. Tras su celebrada individual en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, recoge ahora parte de estos trabajos producidos en colaboración con el centro para ponerlos en escena en la galería Isabel Hurley. "Archivera de Sevilla, Virgen Terrorista del Archivo, iconoclasta audiovisual, salvaje mediática, videoguerrillera" se define una artista que se alimenta en compulsiva dependencia del "excedente de imágenes del gran teatro del mundo". Los fragmentos de YouTube, videos de noticiarios, archivos fílmicos y retazos de películas constituyen para Cañas un material que, debidamente agitado, se convierte en "resistencia a la distracción, al maniqueísmo, a la espectacularidad gratuita y demás paparruchas engendradas por la industria del entretenimiento digital. Me apasiona generar ocio terrorífico que nos haga rugir porque la revolución no será televisada". Un trabajo de apropiación y resignificación que reflexiona sobre "la extraña mezcla de diversión y tremendismo, de imaginería lúgubre y sensual en nuestro imaginario colectivo, operando en el canibalismo iconoclasta". Reivindica así narrativas audiovisuales "liberadas de las concepciones bunkerizantes de la historia y de los géneros: avanzar por tierra de nadie, entre el cine experimental y el videoarte, el documental y el ensayo, la vida y la muerte…".

Risas en la oscuridad, instalación de María Cañas en Isabel Hurley. Foto: Cortesía de la galería
En Risas en la oscuridad, una videoinstalación de tres canales, Cañas rinde homenaje a todas aquellas que siente como hermanas, "brujas, quemadas y resurgidas de sus cenizas". Un tributo a la mujer, que lejos de los arquetipos cinematográficos de la femme fatale, reivindica una condición "fuerte, autosuficiente y libre". El material que nutre Risas en la oscuridad está protagonizado exclusivamente por imágenes de mujeres extraídos de diferentes medios, son "brujas, vampiras, guerreras, cándidas y malignas, féminas bigger than life que muestran su poder instaurando el desorden y la revuelta a través de una cascada interminable de risas salvajes, iluminando la oscuridad, la supuesta muerte del cine y de la literatura, con su risueña energía creadora. Mujeres que no tratan de agradar y servir, ni esperan el momento de la maternidad o del regreso del varón al calor del hogar. Son diosas, súcubos, gigantas, mujeres de luz y de fuego, plenas, provenientes de la mitología, el cine o la calle. Mujeres fuertes, autosuficientes y libres, o a veces, desesperadas, que se rebelan ante lo establecido. Son mujeres que se autoexorcizan, que combustionan en una catarsis de fuego".

Al toro bravo échale vacas, instalación de María Cañas en Isabel Hurley. Foto: Cortesía de la galería
La risa y el humor negro también forman parte indisoluble de Al toro bravo échale vacas, una instalación con hamacas y césped artificial que indaga sobre el inexorable ocaso de lo racial, "sobre la paradoja de que el toro bravo ya no es bravo, porque España, esa piel de toro, se está quedando calva, en los huesos". Hubo un tiempo, recuerda Cañas, en que la frase "échale vacas al toro", tenía sentido, pero hoy, con tanta corrupción y tanta química, hasta el toro ha perdido su virilidad, está tan mustio que ni las vacas ni el antaño afrodisíaco soniquete de la trompetilla cañí lo empalman".  Y es que para la artista "Los espíritus libres no admiten certezas, ni mandamientos, ni dogmas. La libertad no soporta la patria, la santidad, ni las modas, ni el poder dictatorial. Me interesa experimentar la vida desde la contradicción, no desde la convicción. Me parece sospechoso, todo lo que aspira a superioridad moral, todo lo que propone una línea de perfección a seguir, sea una religión, un movimiento artístico o un partido. Prefiero pensar sencillamente en la existencia de la deriva…"

Still de video de La mano que trina, instalación de María Cañas. Foto: Cortesía de la galería
El lado oscuro de la tecnología, el sentimiento de tecno-paranoia, la religión del selfie, las tecnopatías, la demencia digital, la obsolescencia programada, la e-waste y el poshumanismo están, para María Cañas, detrás de La mano que trina, una proyección de video que la artista sevillana acompaña de una acumulación de chatarra electrónica. La pieza funciona a manera de sátira sobre una sociedad tecnológicamente hiperconectada en la que "los smartphones, las tablets y los ordenadores están acabando con la poca masa crítica agitadora de nuestra sociedad, cada vez más banal e infantilizada, en gran parte debido a la smartphone´s addiction. Y es que tal vez, concluye la artista, "nos estemos convirtiendo en datos a merced y bajo el control de megacorporaciones en las que no prima el arte ni la libertad de los usuarios si no el afán de lucro salvaje y voraz, en una época de vértigo, en la que ya no hay tiempo para ver, leer y escuchar con atención crítica".


Contenga multitudes. María Cañas
Galería Isabel Hurley. Málaga
Hasta el 26 de marzo

12 febrero 2016

Doble cita en el Premio Citoler

Un aspecto de la exposición de Vari Caramés. Foto: Ars Operandi
Tete Álvarez / Ars Operandi

El Premio Bienal Internacional de Fotografía Pilar Citoler presentó ayer en la sala Vimcorsa las exposiciones correspondientes al ganador de la séptima edición, Vari Caramés, y a los finalistas de la octava. El fotógrafo gallego muestra, bajo el título de Ventana a lo insólito, una recopilación de trabajos que recoge desde las fotografías en blanco y negro realizadas en los ochenta y noventa hasta las obras en color fechadas a partir del año 2000. A través de series como PasatiempoTránsito, Recreo o Nadar es posible rastrear los intereses de un fotógrafo que afirma buscar la sugerencia, la evocación y el "hacer soñar al espectador". Lo intemporal, lo indefinido se reflejan en una obra "repleta de momentos fugaces que pasan inadvertidos en el fluir de los días que invita a todo aquel que la observa a contemplar una realidad diferente, una realidad nacida de la peculiar mirada del artista, de la que coge un fragmento y aplica un filtro personal. Evocaciones, estímulos cotidianos relatados, que no retratados, protagonizan sus obras, que luchan por eludir las marcas del tiempo, intentando ser intemporales" como se indica en la monografía publicada en la colección El Ojo que ves con motivo de la séptima edición del premio.

Bereavement, obra de Erica Nyholm ganadora del Premio Citoler. Foto: Ars Operandi
Un premio que es uno de los mejores dotados en su género, 15.000€, además de una individual y una monografía y que viene a reconocer, como establecen las bases, "de modo especial una trayectoria artística y su inserción en el discurso de la fotografía contemporánea". En esta edición el galardón ha recaído en Erica Nyholm (Helsinki, 1982), una fotógrafa finlandesa que hasta el momento ha realizado cuatro exposiciones individuales, la primera en el año 2010. El jurado, presidido por Pilar Citoler y compuesto por el director de Cultura de la Universidad de Córdoba, Pablo Rabasco; el director del Centro Andaluz de la Fotografía, Pablo Juliá; el pintor y fotógrafo Juan Ugalde; el galerista Moisés Pérez de Albéniz; el fotógrafo y teórico Jesús Micó; el teórico y crítico de arte Alfonso de la Torre; y el fotógrafo Vari Caramés, como ganador de la última edición, valoró "el alto compromiso con el lenguaje con la fotografía contemporánea, basado en un imaginario poético muy marcado por su misteriosa visión cotidiana". La obra ganadora, Bereavement, responde a una fotografía de puesta en escena dominada por la luz fría del norte en la que utiliza como modelos a familiares y amigos para realizar composiciones que establecen claras referencias a la pintura europea.

Obras de Nicolás Combarro y Aitor Lara en la selección del Premio Citoler. Foto: Ars Operandi
Además de la obra ganadora, el jurado ha seleccionado 9 finalistas entre las imágenes presentadas por 128 fotógrafos, de los que 112 son españoles y 16 proceden de distintos países de Europa y América. Desde la organización se ha remarcado la vocación internacional del premio –se presenta regularmente en Paris Photo– y se ha recordado que Erica Nyholm es la segunda fotógrafa no española en obtenerlo tras la concesión en 2010 del galardón a la artista alemana Karen Knorr. Entre los finalistas de esta octava edición se encuentran la pareja formada por Almalé y Bondía, José Ramón Ais, Paula Anta, Ricardo Cases, Nicolás Combarro, Gerardo Custance, Aitor Lara, Mara León y Álvaro Sánchez-Montañés, en una selección en la que se impone el paisaje como temática principal. Cabe citar que entre los artistas que han concurrido al premio y cuya obra no ha resultado seleccionada figuran nombres reconocidos en la escena española como los de Miguel Ángel Tornero, Sergio Belinchón, Rossell Meseguer, Jesús Palomino, Roberto Aguirrezabala, Fuentesal & Arenillas, Llorenç Ugas, Miguel Ángel Gaueca o Fernando Bayona entre otros.


Vari Caramés: Ventana a lo insólito
Finalistas VIII Premio Pilar Citoler
Sala Vimcorsa
Hasta el 3 de abril


05 febrero 2016

En las afueras: espacios, cuerpos y viceversa


Juan López López para Ars Operandi

De Michelangelo Antonioni a Marc Augé, de Luis de Góngora a Pablo García Casado, de Whitman a Lorca, de Romero de Torres a Foucault, del folletín romántico al cine ensayo, de la ruina consagrada al futuro incierto, de la pintura figurativa al teatro experimental, del deseo a la frustración, de la contención al estadillo sexual, del sentido al “fuera de escena”, del núcleo a la periferia. Son tantas las líneas dibujadas en este último proyecto titulado En las afueras, que trazar un único itinerario para el espectador se me antoja complicado, por no decir imposible. Pero lo intentaré.

Este proyecto que se exhibe en el Espacio Iniciarte de Córdoba –con el amparo del programa Iniciarte de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales y el posterior apoyo de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí–, tiene su germen teórico dentro del Máster en Cinematografía de la Universidad de Córdoba (2011-12). Carceleras, Serenata Española, Luna de miel, El Cristo de los Faroles, Pasodoble, Carmen, Hable con ella, The Kingdom of Heaven, Entrelobos o Averroes y Maimonides, luz de Al-Andalus son algunos de los ejemplos cinematográficos donde la ciudad de Córdoba se presenta al público como escenario o protagonista de historias que parecen ya mil veces contadas, a saber, la mitificación de la dudosa convivencia entre culturas, la exaltación del binomio tradición-religión o el enaltecimiento del pasado como tiempo mejor. El punto de partida para En las afueras fue desde el principio huir de lo anterior y escapar del centro (histórico y monumental) hacia lo desconocido, la variedad y lo extraño.

Still de video de En las afueras de Juan López López. Foto: Cortesía del artista
Para Carlos Losilla, ensayista, crítico cinematográfico y profesor de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, autor del texto del catálogo, En las afueras no acepta ningún tipo de planteamiento dramático, aunque parezca que sí lo haga, que avance mediante diálogos entre personajes convencionales explicando tres historias de desamor en el escenario simbólico de una ciudad lunar, tan solitaria y desamparada como los propios “protagonistas”. Pero no, no se trata de eso. Esa situación es solo el punto de partida de un experimento que va mucho más allá, que asume en su propia confección otro tipo de desertización: la del relato convencional. Y es que este proyecto expositivo ha sido concebido expresamente para el Espacio Iniciarte de Córdoba. En él el espectador queda atrapado y abducido –o por lo menos esa es la intención– por las imágenes, silencios, sonidos y músicas de cuatro películas sin información añadida (ausencia de cartelas, duración o títulos de crédito) y en continua reproducción. Por un lado, dos películas mudas de 5 minutos mostradas en pantallas pequeñas, donde vemos a hombres transitando en espacios post-urbanos y a mujeres inmersas en abruptos paisajes naturales. Por momentos pareciera que se buscan unos a otros, llegando casi a encontrarse con la mirada, pero sin conexión corporal final. El espacio expositivo, por otro lado, queda flanqueado por dos grandes proyecciones. La primera de ellas, muda, está virada a un azul crepuscular, eléctrico, y alterna durante trece minutos planos fijos urbanos y naturales sin ningún atisbo de movimiento, ausencia humana, apenas la brisa del viento perceptible en la vegetación. Vemos modernos puentes, idílicos paisajes invernales, edificios de refinada arquitectura, glorietas iluminadas como escenografías teatrales, arcadias con aguas cristalinas, frío asfalto nocturno: el edén y el mundo terrenal como si fueran una misma cosa.

Still de video de En las afueras de Juan López López. Foto: Cortesía del artista
La proyección principal es la encargada de interconectar todos estos “relatos” expuestos a lo largo de casi hora y media en la que se muestran los espacios y personajes ya presentados en las anteriores proyecciones más otros nuevos escenarios. Los protagonistas, de tres generaciones distintas, son de carne y hueso y carecen de nombre, pero claman solemnemente y se mueven como seres insomnes en mitad de la noche, o atrapados en interiores íntimos o majestuosos. La ciudad se presenta desierta, metafísica, misteriosa, como si fuera un estado mental de esos cuerpos insomnes: Córdoba como una anomalía visual. La ficción se descoyunta desde el inicio, entre el documental analítico y la performance filmada. La ciudad es la verdadera protagonista de En las afueras porque en sus espacios representados se contienen simultáneamente todos los tiempos del relato. Y ese relato es asumido por las tres voces femeninas, mujeres emanadoras de energía, pura vida que no deja de increpar al hombre, siempre pasivo, incapacitado para comunicar o trasladar emociones. Las viejas normas son cuestionadas por el poder subyugado (heteronormativamente hablando) y la huída hacia lo salvaje es imparable, aunque por el camino haya que dejar algún cadáver.

En las afueras plantea una sublimación de la realidad hacia lo utópico, o lo distópico, construyendo una representación inédita y una crítica de los espacios y los usos que de las ciudades hacemos a partir de cógidos cinematográficos poco convencionales. El montaje es el verdadero demiurgo de esta experiencia sensorial y el espectador es el verdadero artífice del relato una vez entra en el espacio. Buen viaje a las afueras.


En las afueras
Juan López López
Espacio Iniciarte, Córdoba
Hasta el 14 de febrero 


04 febrero 2016

Imágenes del pensamiento

Obras de Juan del Junco y Candida Höfer. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

La Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí, recogiendo la labor de mecenazgo artístico de la Diputación Provincial de Córdoba, ha ido atesorando en las últimas décadas una colección de obras en las que la fotografía adquiere un protagonismo especial. Una parte de estos fondos se reúnen desde hoy en el Centro de Arte Rafael Botí, que inicia así su programación, bajo el título de Imágenes del pensamiento. Comisariada por Óscar Fernández, la muestra recoge fotografías adquiridas fundamentalmente de las ocho bienales convocadas durante los últimos años, así como obras procedentes del proyecto Córdoba, Retrato de una ciudad, un encargo realizado en el 2004 a artistas como Bleda y Rosa, Humberto Rivas o Pablo Genovés y del Premio Pilar Citoler como en el caso de la obra de Félix Curto. A través de Imágenes del pensamiento es posible rastrear el devenir de la fotografía contemporánea española en estos últimos quince años en un recorrido en el que encontramos obras de Ángeles Agrela, Bleda y Rosa, Juan Carlos Bracho, Félix Curto, Candida Höfer, Juan del Junco, Diana Larrea, Juan Carlos Martínez,  Mario Muchnik, Santiago Navarro (Aaron Lloyd), Diego Opazo, Carlos Pérez Siquier, Rax Rinnekangas y Humberto Rivas y en el que es notable la presencia de artistas cordobeses como Tete Álvarez, Manuel Bautista, Miguel Ángel Moreno Carretero y Manuel Muñoz.

Obras de Diego Opazo y Tete Álvarez. Foto: Ars Operandi
La selección de fondos revela las diversas maneras de acercarse al hecho fotográfico con una serie de obras que aunque en lo formal resultan muy diversas, en lo conceptual "hay determinadas líneas compartidas que tienen que ver con un replanteamiento de qué significa ser fotógrafo, de la mirada subjetiva, personal y contemplativa del que realiza la instantánea”. En su reflexión sobre la imagen en la modernidad, el comisario de la muestra indica que es "ante todo, un encuentro ante sí misma que se vehicula o no a través de lo que todos conocemos como la realidad. Incluso la fotografía, investigando de manera incesante los límites de su propio lenguaje, se ha empeñado en asumir esta consigna. En una deriva que arremete contra la que parecía ser su propia naturaleza, que no es otra que dejar huella objetiva del mundo. Incidir en esta paradoja, de la que ha resultado buena parte de la producción artística más interesante de las últimas décadas, bien podría dar sentido a la revisión de la colección de fotografía de la Fundación de Artes Plásticas Rafael Botí que ahora presentamos. Este recorrido accidental se propone, pues, indagar en esa condición autorreflexiva y, por tanto, conceptual de la fotografía contemporánea, a través de algunos de los autores que conforman la colección".

Obras de Manolo Bautista y Juan Carlos Bracho. Foto: Ars Operandi
La fotografía se ha convertido en un instrumento de comunicación y se ha incorporado a nuestra vida de un modo tal que vivimos, literalmente, "asediados por ella". Convivimos con las imágenes de un modo tan intenso y natural, asegura Fernández que, "de hecho, nos hemos despreocupado por ellas, dejando de interesarnos por qué hacen allí, cómo han llegado a ser nuestras compañeras de viaje y, lo que es más importante, cuáles son las implicaciones de esta coexistencia. En este sentido, el trabajo clásico de Gisèle Freund La fotografía como documento social, es una herramienta clave para nuestra reflexión. Ya que en esta historia de la fotografía su autora nos ofrece algunas respuestas y claves para entender cómo hemos llegado a esta hegemonía de lo fotográfico".

Obras de Manuel Muñoz. Foto: Ars Operandi
Para Óscar Fernández no se puede unificar el estatuto de la fotografía sólo por el hecho de que reproduzca una técnica concreta de captación de imágenes. "Tampoco se puede reducir su definición al contexto en que nace. Queremos decir con ello que no es posible explicar la fotografía como un invento de la modernidad que en su siglo largo de vida haya permanecido inmutable. Muy al contrario, la fotografía abarca infinidad de campos de acción, que van del periodismo a la moda, del documentalismo al arte. De igual modo, su definición y consideración cultural han variado notablemente en cada uno de los períodos históricos que le ha tocado presenciar y testimoniar".

Obras de Miguel Ángel Moreno Carretero. Foto: Ars Operandi
Un concepto de lo fotográfico que "no tiene nada que ver con la fotografía de hace apenas cincuenta años". Pese a que existe una tradición experimental muy fuerte en el campo fotográfico, explica el comisario "podemos decir que no ha sido sino a partir de la década de 1970 que el medio se ha refundado en unos términos tan expansivos que casi han hecho saltar en pedazos los viejos conceptos de referencia en los que hasta entonces se sustentaba su análisis. Este cambio de paradigma, que en ocasiones ha sido descrito como la irrupción en la era de la post-fotografía, parte de una serie de fracturas del modelo anterior que han acabado por erosionarlo definitivamente. Algunas de ellas, como la crisis del autor como un ojo privilegiado, el cuestionamiento de la fidelidad documental de la imagen, la asimilación de lo fotográfico al mundo del arte o la irrupción del tiempo y lo procedimental en la obra fotográfica, son revisadas en esta muestra colectiva. Una exposición que demuestra, una vez más, la tesis de Freund: la fotografía es un todo acéfalo y efervescente, plural y reflexivo, armado para cuestionar incluso su propia naturaleza".


Imágenes del pensamiento
Comisario: Óscar Fernández
Centro de Arte Contemporáneo Rafael Botí
Hasta el 27 de marzo de 2016