26 diciembre 2012

Andarse por las ramas. Nacho Criado en La Cartuja

Paisajes endémicos de Nacho Criado en el CAAC. Foto: Ars Operandi
A. L. Pérez Villén/ Ars Operandi

Lo que sigue es la reelaboración del texto que reseñaba las exposiciones de Nacho Criado en los palacios de Velázquez y de Cristal del retiro madrileño. Un texto que ahora se reacomoda a la estancia sevillana en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y que comenzaba así : Reconozco que la primera impresión te echaba para atrás, lo mismo que podría sucederle a quien se topase con nuestro querido Paco Aguilera Amate. Se trataba de aguantar el embate y esperar que el trato dejase de ser ofensivo y terminase convirtiéndose en camaradería. Había que tener paciencia pero merecía la pena. Igual solía pasar con otro artista cordobés también desaparecido, Paco Serrano, pero hoy no quiero hablar de artistas cordobeses, aunque a este último habría que comenzar a rendirle no ya un homenaje –que seguro detestaría y rechazaría- como una necesaria puesta en valor de su obra. De quien quiero hablar es del andaluz Nacho Criado, que como a los mencionados le sobraba aspereza y soberbia en el trato. Un artista con una obra crucial para lo que después vendría a conocerse como arte conceptual español, una obra que casaba con lo que de manera coetánea vino a presentarse como paradigma de los nuevos comportamientos estéticos (Marchán Fiz). Un autor interesado no tanto por la obra terminada, que también, como por las maniobras y estrategias que convergen en los modos de pensar el arte, crearlo, mostrarlo, discutirlo, interpretarlo…

Vista de Conmemoración de Nacho Criado en las salas del CAAC. Foto: Ars Operandi
 Pues eso, que lo tenía casi calado, necesitaba tenerlo porque de hecho íbamos a compartir una jornada completa en un pueblo de Huelva (Moguer de la Frontera) en una actividad artística. Y allí fue donde lo descubrí como persona, hablándome de sus escapadas a Venecia –donde tenía asuntos amorosos que resolver- equilibrando esa imagen de creador adusto y polemista nato (sus intervenciones en los debates de Cruce eran antológicas), de artista seguro de sus convicciones, inquebrantable, culto y un punto petulante. En cualquier caso fue uno de los abanderados del arte conceptual español por más que él no aceptase dicha filiación; en realidad rechazaba toda clasificación y a lo más que transigía era a admitir el término procesual, refiriéndose con ello a la labor que el paso del tiempo obra en la elaboración de la obra. Es cierto que su trabajo genera una obra por lo general abierta, no sólo a su recepción como a la propia configuración material, física y objetual. Y es precisamente este aspecto, el de la colaboración de lo fortuito, lo azaroso o lo que queda fuera del ámbito de la autoría, el que ha servido para titular el proyecto expositivo –Agentes colaboradores- que el M.N.C.A. Reina Sofía ha abordado de manera conjunta con el C.A.A.C. sevillano. 

Una vista de La montaña madre en los espacios abiertos del CAAC. Foto: Ars Operandi
Comisariada por Remo Guidieri, la exposición constituye un repaso antológico por cuatro décadas de trabajo, en la que se exhiben alrededor de un centenar de piezas, con la peculiaridad de que las que se mostraron hace unos meses en el Palacio de Cristal de Madrid son las mismas que el artista presentase hace unos veinte años de la mano de Simón Marchán Fiz. Pues bien, estas piezas y el resto de las que estuvieron en las exposiciones madrileñas se han incrementado en Sevilla con más vídeos, documentación, instalaciones... Esta ocasión no podemos dejarla pasar en Andalucía – ya tuvimos la mala suerte de que un proyecto anterior se fuese al garete por no poderse solventar el contratiempo de la enemistad surgida entre artista y comisario- de manera que hay que verla. Hay que dejarse llevar y empaparse, teniendo en cuenta que no son obras realizadas para agradar, no son ejercicios a la caza de la belleza, son tentativas materiales de una persona que se plantea cuestiones relacionadas con la autoría artística, el comportamiento de los materiales a lo largo del tiempo, el papel del azar en la configuración del arte, la dialéctica entre el cuerpo del arte –el objeto que testimonia objetivamente su existencia- y la contingencia de lo que permanece en el umbral de su materialización, entre la fábrica del arte y su oriunda ruina. 

La herida alpina, escultura de hierro, cristal y marmol. Foto: Ars Operandi
Jiennense de nacimiento (Mengíbar, 1943) Nacho Criado reside en Madrid desde los veintitantos, donde vendrá a morir en 2010, después de haber obtenido en los últimos años galardones como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Nacional de Artes Plásticas. Activo desde finales de los sesenta, su obra podría encajarse entre diversas tendencias pero sería una pretensión además de resultados inciertos poco lúcida, más vale adscribir determinadas series o piezas aisladas a algunas de aquéllas que englobar su trabajo en una sola. Así podríamos decir que su obra está cercana al universo del povera, por la elección de los materiales -sobre todo en su primera época- y por la impresión de fragilidad que inspiran algunas piezas; que participa de los procesos que cursan en torno al minimalismo, por la reducción formal y la economía de medios que aplica y por la sucinta dinámica de materialización con que se desenvuelven sus obras; podríamos decir que es arte conceptual, por la primacía de la idea frente a la objetualización... Pero el universo de Nacho Criado no se cierra entre palabras, máxime cuando éstas pretenden acotar el sentido. Si en cualquier obra de arte la experiencia directa de ella resulta insoslayable para aspirar a penetrar en su círculo, en el caso de Criado lo es además por otros medios. Quiero decir que su obra no se entrega en un primer encuentro –una cita que no se puede eludir- sino que necesita de sucesivas aproximaciones para asistir a su despliegue. 

Dos lenguas (y la otra qué dice?) de Nacho Criado en las salas del CAAC. Foto: Ars Operandi
No podría ser de otra manera porque el artista no apunta en una sola dirección, ya hemos dicho que le gusta andarse por las ramas... del arte y hacernos partícipes de sus impresiones, mostrarnos el envés de toda creación, su ruina, física y conceptual -No es la voz que clama en el desierto (1990) y Paisajes endémicos (1992)-, guiarnos los pasos hasta hacernos descubrir las cicatrices del alma –realizó varias performances, en particular a comienzos de su trayectoria, también cine experimental- y rendir homenaje a artistas singulares del siglo pasado : Duchamp, Rothko, Beckett, Ives Klein, Beuys, ZAJ... Siempre fue a contrapelo. Eran los primeros 90 y por tanto aún muy pronto para abandonar la celebración de la década anterior, esa larga resaca de euforia de la movida, de libertades democráticas y de vida moderna a raudales, esa generosa legitimación (neoexpresionista) de la pintura, como única vía de escape de la realidad. Era pronto para volver al duro banco de los setenta -al arte conceptual y sus derivados- a la cruda faz de un compromiso (artístico) que fuese más allá de la impúdica y gratuita exhibición del YO. Era pronto y sin embargo Criado no guardó turno y nos obsequió con obras inolvidables como Piezas de agua y cristal (1991). 

 Una vista de Zócalo de Nacho Criado en el Monasterio de la Cartuja. Foto: Ars Operandi
Pero es que para quien haya visto las exposiciones madrileñas que anticiparon esta sevillana que comentamos podrá corroborar cómo algunas piezas cobran una plusvalía que dota de sentido al título del proyecto. Es cierto que obras como las que componen la serie en torno a Homenajes y Conmemoraciones y piezas aisladas como La herida alpina (1996) o A partir de Matías Grünewald (1996) siguen siendo las mismas que vimos en Madrid, pero también lo es que el espacio inmaculado y opresivo de algunas salas de La Cartuja sevillana otorgan a obras como Dos lenguas (y la otra qué dice?) (2008) de una potencia sugestiva añadida. Y no digamos las que se muestran en los espacios abiertos del Claustrón, que parecen haber sido pensadas para habitarlos, como sucede con La montaña madre (2003) que transmite una sensación de orfandad que no habíamos atisbado antes, o los Paisajes endémicos (1997-2003) y Zócalo (2003) que se mimetizan en el entorno como si fuesen parte de la estructura monumental del edificio o el feliz encuentro del chimeneón fabril con la rémora modular De trampas y mentiras (1999). 

Nacho Criado. Agentes colaboradores 
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Sevilla 
Hasta el 21 de abril de 2013 

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20 diciembre 2012

Ars Operandi participa en ARCO Bloggers

Captura de la portada de ARCO Bloggers con la entrada de Ars Operandi

Redacción / Ars Operandi

Frente al paulatino desmantelamiento por reconversión  de los medios tradicionales, la red se  revela como el medio más idóneo para la producción y difusión de proyectos de información y crítica de arte actual. El fenómeno Web 2.0 se aleja de su condición underground y comienza a ser considerado dentro de la institución-Arte. Así lo atestigua un reciente estudio de  Clara Merin sobre comunicación 2.0 entre museos y periodistas en el que se asegura que factores como la mayor capacidad de especialización, los reducidos costes de producción, la inmediatez, la facilidad para albergar recursos multimedia y la posibilidad de participación y feedback de las audiencias han hecho posible la proliferación y el crecimiento de los nuevos medios digitales. Los blogs del mundo del arte, afirma Merin, "son cada vez más profesionales". En este sentido considera que los museos y centros de arte habrán de tener "cada vez más en cuenta a la blogosfera cultural y artistica y establecer relaciones fluidas con los bloggers especializados". Aún así, el estudio señala que la mitad de los museos e instituciones no dispone de blog corporativo aunque sí afirman tener, en su mayoría, contacto con blogs del sector.

Para intentar esclarecer un fenómeno, aún difuso por emergente, y mostrar una mirada "no estática" sobre el panorama del arte actual a partir del formato de los blogs de arte contemporáneo, la feria de arte de Madrid, ARCOMadrid2013, ha puesto en marcha un proyecto que pretende "descubrir y analizar las nuevas características y dinámicas de la información y la crítica del arte en un momento de transición de los soportes analógicos a los digitales". De la mano de los especialistas Roberta Bosco y Stefano Caldana, ARCO Bloggers se presenta como un espacio de debate que plantea dilucidar como el arte contemporáneo asume las nuevas herramientas y estrategias de comunicación puestas en práctica en la red.

ARCO Bloggers se configura mediante una doble vertiente, por un lado un encuentro de bloggers y creadores de opinión que se celebrará los días 15 y 16 de febrero y por otro un proyecto editorial online de carácter participativo que permanece activo desde el mes de noviembre.  Al amparo de los tradicionales foros de expertos que anualmente se dan cita en la feria y bajo el lema Arte contemporáneo: herramientas y estrategias en la red, se celebrarán unas jornadas dedicadas al análisis y el debate sobre la creación y difusión de la información y la crítica de arte a través de Internet. Las mesas de debate están conformadas por los principales blogueros de arte contemporáneo como Allegra Burnette, directora creativa de medios digitales, MOMA; Jason DaPonte, creativo digital y productor ejecutivo de BBC Mobile; Anna de Golferichs, art blogger; Pilar DM, blogger, opinadora cultural y digital; Rui Guerra, artista, docente, desarrollador de estrategias online; Montaña Hurtado Muñoz, blogger e historiadora del arte; Carlos Jiménez, ensayista, crítico de arte y blogger; Nicola Mariani, blogger, sociólogo y crítico independiente; Juan Martín Prada , docente y ensayista; Evan Roth, artista, investigador y activista; Anne & Michael Spalter, coleccionistas de arte digital y bloggers, y Valentina Tanni, crítica de arte, comisaria y blogger.

Ars Operandi en Arco Bloggers
Como soporte digital para el encuentro se ha puesto en marcha el espacio ARCO Bloggers (arcobloggers.com), experiencia editorial online, que concita a una docena de especialistas con la intención de generar un espacio participativo y dinámico a partir de las contribuciones realizadas por los blogs de referencia. Los participantes de las mesas de debate tendrán la oportunidad de conocerse, interactuar y colaborar previamente a través de un macro blog participativo y de las redes sociales integradas. La idea, según sus organizadores  es "aumentar la visibilidad de cada aportación a través de la plataforma colectiva y a la vez comprobar y analizar, como si de un caso de estudio se tratara, cómo se crea y difunde la información y la crítica de arte en la red y qué impacto tiene en el mundo del arte y el público en general". A su vez los integrantes  de las mesas han invitado a otros bloggers, revistas online y agentes del medio (artistas, galeristas, coleccionistas, conservadores, docentes, etc.), para contribuir con su entradas periódicas a la elaboración del sitio.

De esta manera, Ars Operandi participa como Guest Bloggers en ARCO Bloggers y publicará periódicamente  una selección de las entradas que habitualmente ofrecemos a nuestros lectores. Junto a Ars Operandi, en Guest Bloggers se dan cita un buena muestra de los blogs, plataformas y proyectos más interesantes que en torno al arte contemporáneo se publican en España como Art Gossips, Underdogs, Plataforma de Arte Contemporáneo o My Art Diary. En días anteriores hemos tenido  la oportunidad de publicar la referencia a la guía de fotografía andaluza editada por Sema D'Acosta y esta misma semana publicamos la crítica de Jesús Alcaide a la exposición de Pepe Espaliú en el centro que lleva su nombre.

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19 diciembre 2012

Juan Ramón Barbancho estrena Penélopes en la Filmoteca

Carmen Tapia (Belalcázar). Penélopes, Guardianas de la memoria, 2012. 24' 57". Juan-Ramón Barbancho

Redacción / Ars Operandi 


El crítico de arte y comisario de exposiciones Juan Ramón Barbancho (Hinojosa del Duque, Córdoba. 1964) presenta el viernes 21 en la Filmoteca de Andalucía Penélopes, Guardianas de la memoria, un documental rodado en distintos pueblos de Andalucía como Santa Ana la Real, Belalcázar y otras localidades colindantes, que trata de recuperar una historia aún viva a través del testimonio de un grupo de mujeres que ahondan en su memoria para establecer un relato sobre la emigración económica que tuvo lugar en la Andalucía de los sesenta. Son mujeres que al marchar sus maridos permanecieron en el hogar al cuidado de los hijos "guardando la casa y la memoria del que se fue y administrando los recursos que venían de fuera". 


El proyecto de este documental hace referencia, para su autor, "a la memoria general del pueblo, pero vista de una forma muy especial. Queremos recuperar esa parte de la historia que aun está viva, pero hacerlo a través del testimonio de las mujeres mayores. Esto es precisamente la memoria que queremos recuperar, la de adentro, la de la esposa que vio a su marido partir, la que cría, cuida y alimenta a los hijos, la que se siente orgullosa cuando éstos salen adelante. La madre que mira en silencio cuando las cosas no salen como ella hubiera querido". 

Todos estos recuerdos, vivencias y pensamientos son narrados en primera persona por una mujeres que "habitualmente no han tenido la misma oportunidad que los hombres para contar sus cosas, e incluso para contárselas a ellas mismas. Afortunadamente las cosas han cambiado, pero cuando ellas eran jóvenes se quedaban habitualmente en sus casas, mientras que los hombres podían hacer de la taberna su ágora para discusiones –más o menos- inteligentes". Por esto, el proyecto, afirma Barbancho "no es sólo la creación de una obra de arte, que también, sino más bien la construcción de un documento social".  Para el director de Penélopes, la memoria "es un elemento indispensable, tanto en nuestras vidas como en las de las ciudades y sociedades en las que habitamos. Ella no sólo es parte de nuestro pasado, es la realidad de nuestro presente y con ella –o sobre ella- debemos construir nuestro futuro. Está encerrada en nuestras tradiciones y costumbres, pero también entre las paredes de nuestras casas, en las habitaciones, en los patios. A veces se deja entrever por las ventanas y, muchas veces, la vemos viva en un comentario de la gente por la calle, en el mercado, en las plazas. Las mujeres conservan esta memoria por varias razones. Una posible porque ellas están más atentas al discurrir de los asuntos cotidianos, eso es importante. No olvidemos que la historia no se hace con grandes gestos y ni la hacen las personas importantes".

La cinta, cuyo pase previo se llevó a cabo en La Fragua Artist Residence de Belalcázar el pasado mes de noviembre, ha sido producida por Sierra Centro de Arte, a través de una beca de residencia de artista, además del auspicio de La Fragua y de la Fundación Audiovisual de Andalucía. En su elaboración Juan Ramón Barbancho ha contado con la dirección de fotografía de Neil Montgomery, quien se ha encargado también de las labores de montaje y postproducción. La producción ha corrido a cargo de Victoria Rodríguez y Javier Orcaray mientras que la narración ha sido realizada por Eva Rubio.

Juan Ramón Barbancho (dir.)
Penélopes. Guardianas de la memoria
Producción: Victoria Rodríguez Cruz y Javier Orcaray 
Filmación y montaje: Neil Montgomery 
Voz en off: Eva Rubio
Estreno en la Filmoteca de Andalucía
Viernes 21 de diciembre, 20 horas
Calle Medina y Corella, 5 
14003 Córdoba 

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17 diciembre 2012

Archivo Espaliú. Desvelos y cortinas


Jesús Alcaide / Ars Operandi

El 28 de octubre de 2010 abría sus puertas en Córdoba el Centro de arte Pepe Espaliú, un nuevo espacio expositivo dependiente de la empresa de viviendas municipales Vimcorsa que entre sus objetivos iniciales tenía encomendados la difusión, interpretación y colección de una selección de las piezas del desaparecido artista cordobés.

Aunque la denominación inicial que se dio al proyecto como Centro de Documentación de arte y arquitectura contemporánea Pepe Espaliú a muchos nos llevaba a confusión, el devenir de estos dos años ha confirmado que se trataba de un espacio que iba a albergar una colección de piezas que el Ayuntamiento de Córdoba compró a la familia de Espaliú para su salvaguarda y difusión, entre las que se encuentran dibujos, fotografías, esculturas, instalaciones, videos y pinturas, así como un archivo documental que de una manera reducida pero efectiva nos invita a descubrir la obra del que ha sido el artista nacido en Córdoba más importante de la segunda mitad del siglo XX. 

Vista del patio del Centro de Arte Pepe Espaliú  de Córdoba. Foto: Ars Operandi

Tras las polémicas con el albacea testamentario de Pepe Espaliú y las promesas incumplidas de poder establecer en Córdoba una mayor colección de piezas del artista, desde el 2010 hasta hoy, dos años después, aquellos que nos dedicamos a la creación contemporánea hemos podido visitar el centro en más de una ocasión para conocer esta colección, pero poco se ha sabido de aquellos objetivos que este centro debía cumplir: difusión e interpretación de la obra de Pepe Espaliú. 

Después de la exposición que en 2007 Juan Vicente Aliaga y Ángel Luis Pérez Villén comisariaron para la sala de exposiciones Vimcorsa bajo el título Pepe Espaliú desde Córdoba, y tras la apertura del Centro Espaliú, el silencio volvía de nuevo a caer como un telón sobre la obra del artista en una ciudad acostumbrada a vivir de espaldas a su obra.

Cuaderno de bocetos de Pepe Espaliú. Foto: Ars Operandi

Hablar de Espaliú desde Córdoba duele y hacerlo hoy, en vísperas de que el próximo año se cumplan veinte años de su desaparición y aún nadie haya comentado siquiera la posibilidad de realizar una verdadera exposición seria y crítica sobre su trabajo y las vinculaciones que este ha tenido con múltiples aspectos de la creación contemporánea, el activismo social y los discursos de identidad, sólo hace que la herida cicatrizada vuelva a abrirse y supurar por la desidia y desinterés que esta ciudad ha demostrado hacia la poética de Espaliú.

Hecha esta introducción de los hechos, hay que felicitar a la nueva política cultural del Centro que, después del desértico pasado, y esperemos no sea espejismo, termine el 2012 e inicie el año con una exposición como Pepe Espaliú. Apuntes y documentos, que con el comisariado de José Mª Baez, antiguo responsable de la política expositiva de Vimcorsa y artífice, entre otros, de la posibilidad de poder tener hoy la colección de piezas que alberga el Centro Espaliú, nos invita por primera vez a poder interpretar la obra de Espaliú desde sus apuntes y bocetos y a conocer la importancia de su obra a partir de las publicaciones internacionales, catálogos y demás piezas que se insertan en un interesante discurso de afectos y recuerdos, apto para todos los públicos y especialmente para aquellos a los que la obra de Espaliú tanto nos interesa. 

Fotografía de Pepe Espaliú y Guillermo Paneque. Foto: Ars Operandi

A diferencia de otras extensas y amplias exposiciones como las que se han venido sucediendo desde el año 1994 en el ICA de Londres o el Pabellón Mudéjar de Sevilla hasta la retrospectiva que en el 2003 le dedicara el Museo Nacional Centro de arte Reina Sofía, la exposición actual se inicia con una serie de obras y documentos de Pepe Espaliú antes de ser Espaliú. Inaugurando la muestra con un cuadro de 1973 donde la influencia picassiana se deja entrever en una obra en la que los 18 años de Pepe Espaliú apenas apuntan hacia lo que sus últimas obras pudieron plantear, la exposición continúa con documentos de las primeras exposiciones de Espaliú en Barcelona, como el cartel de los trabajos realizados entre Noviembre de 1975 y Marzo de 1976 en Hospitalet de Llobregat o las inéditas piezas Variaciones sobre la imagen de Jean Arthur y el tetrabrik de leche Rania, ambas también de 1975 en las que la obra de Pepe parece verse influida por los procesos de repetición, seriación y proceso de algunas de las estrategias del arte conceptual, tan en boga en aquellos años en el área catalana con las obras del Grup del Treball y otros tantos que pronto aburrieron a Espaliú y a todos aquellos artistas que a finales de los setenta quisieron abrir el arte español a influencias externas desde las alegóricas disciplinas que dictaminara Owens en October y que años más tarde sirvieran a Jose Luis Brea para hablar de las nuevas estrategias alegóricas en el arte español

Pasada esta etapa de juventud o formación, como a la crítica histórica le gusta llamar, y que se completa en la exposición con documentos referidos a las exposiciones de 1983 en la Posada del Potro y en la desaparecida Galería Arc-en-ciel, ya en 1983 nos encontramos con la obra de Pepe Espaliú en el interior del número 1 de la revista Figura y su relación con Guillermo Paneque y aquellos otros que formaron parte del grupo que desde Sevilla consiguió introducir en Andalucía las doctrinas de la posmodernidad cálida a lo Calabrese, como en el archiconocido manifiesto Titanlux y moralidad del también cordobés Rafael Agredano, otra de esas figuras a las que esta ciudad ha vuelto la espalda y apenas ha tenido en cuenta a la hora de trazar una historiografía del arte de 1957 hasta la actualidad. 

Carta enviada por Guillermo Paneque a Espaliú con motivo de la entrevista a Jose María Sicilia en la Revista Figura. Foto: Ars Operandi

Tras los interesantes cuestionarios de la revista Figura y los documentos de exposiciones como Pintado en Córdoba (1985), donde Espaliú compartió sala con el que ahora es comisario de esta exposición, José María Baez y la que realizó en el Espacio Andrés García Cubo en Marbella cuyo propietario fue el destinatario del relato autobiográfico titulado Libro de Andrés que Espaliú dedicó a Rafael Sierra, entramos de lleno en 1986, fecha clave para la trayectoria del artista cordobés y cita temporal de la que parten todas las exposiciones retrospectivas realizadas hasta el momento. 

De esta fecha, la exposición presenta documentos como la invitación de la exposición Ohne Title en La Máquina Española con Agredano, Cabrera, Guzmán y Paneque y texto de Mar Villaespesa y la hoja de exposición de la galería Barbara Farber en Amsterdam, aunque se echa de menos la foto de Espaliú con traje militar a caballo que cerraba el catálogo de la retrospectiva del MNCARS del 2003 y que tanto puede dar a interpretaciones posteriores de la obra de Espaliú desde un punto de vista de las relaciones con la ley y el orden y la hegeliana relación de dominación amo-esclavo, así como las lecturas SM que se han hecho desde los Santos y las máscaras de cuero apuntadas por Aliaga en alguno de sus imprescindibles escritos. 

Cuaderno de Pepe Espaliú. Foto: Ars Operandi




De algunos de los bocetos de este año y el siguiente mostrados al público por primera vez en esta exposición, surgieron piezas como Primavera belga de 1987 y las flechas que forman la parte superior del díptico Octubre, Octubre de 1988, mientras en la exposición se presenta la obra Alguien a quien salvar procedente de la Familia González-Espaliú, una pieza cuya figura curvada también aparece en alguno de los bocetos de la exposición y en la que el gesto o saludo marcial vuelve a condicionar una lectura en clave lacaniana. Esta pieza aparece catalogada como Sin título en el catálogo de la exposición del MNCARS mientras que el título aparecía adjudicado a otra obra realizada en técnica mixta sobre madera en la que una figura masculina mira fijamente los símbolos e ideogramas religioso-místico-ideológico-políticos que se posan sobre la yema de sus cinco dedos, cuestión que habría que dilucidar como una errata de identificación en alguno de los dos casos, el del MNCARS o esta exposición. 

 El siguiente año, 1988, es el año de la consolidación, del fervor del arte contemporáneo español, de los sevillanos guapos de los que hablaba Victoria Combalía y de algunas otras piezas como los Glovemakings de Espaliú y su relación con el cuerpo, la mano, la ocultación, el doble y la presencia, que en estos años marcarán los intereses de su obra. 

Sín título, escultura de hierro pintado de Pepe Espaliú. Foto: Ars Operandi

De ahí pasamos a 1989, una fecha clave en su obra y su trayectoria vital (si ambas pudieran diferenciarse), pues el despegue internacional de su obra, con exposiciones en Amsterdam y Nueva York, se ve oscurecido por la aparición de la enfermedad del SIDA, conocimiento que tendrá lugar ya en 1990 mientras residía en Nueva York. 

De la exposición en la galería Van Krimpen en Amsterdam se presenta un catálogo cuya oscura portada y reducido tamaño nos conducen a hablar de la idea inicial que el artista proyectó para esta exposición, intentar abordar el espacio rectangular de la galería como un cuarto oscuro, tal y como nos desvelaba Juan Vicente Aliaga en el texto monográfico del catálogo del MACBA, proyecto que no llegó a realizarse por cuestiones de índole personal, y que curiosamente años más tarde otro de los artistas interesados en el discurso queer, el cuerpo y la identidad como es Jesús Martínez Oliva llego a materializar en una sala de exposiciones desde su propia investigación sobre el cuerpo y las arquitecturas del deseo

Cuaderno con bocetos de Pepe Espaliú. Foto: Ars Operandi

Junto al catálogo de la Van Krimpen Gallery, aparece la publicación que nunca llegó a distribuirse de la Brooke Alexander Gallery de Nueva York, una oportunidad única para aquellos a los que no sólo nos interesa la obra de Espaliú, sino especialmente esta fecha clave, donde el ambiente neoyorkino de Félix González-Torres, David Wojnarowicz y Robert Gober, así como la dramática aparición de la enfermedad y su relación con el colectivo ACT UP tanto influenciarán su poética posterior. 

De lleno ya en los años del SIDA, la exposición presenta diversos cuadernos (Squash, Centauro, Salazar, Mead y otros sin identificar) refugios íntimos del artista en esta última etapa de su trayectoria que se ven reflejadas en obras como el Díptico de las sillas-caja de 1991 procedente de la Colección Carlos Bergara, poética metáfora de la inestabilidad, la caída y el vacío, que el artista plantea como espacio vital y personal en ese momento.
 
Escultura de acero de la serie El hijo pródigo. Foto: Ars Operandi

Encarando ya la etapa final de su carrera nos encontramos con el Espaliú más intenso, aquel que sabe que poética y política van de la mano, en un momento decisivo que afronta con la valentía y el conocimiento de saber que ahora no es que la vida tenga un límite existencial, sino que ahora él es el propio límite

En estos momentos tienen lugar dos de los actos más importantes de su carrera, que aparecen recogidos en esta exposición, por un lado la exposición que comisarió para la Galería La Máquina Española y por otro lado el taller y Carrying que realizó en San Sebastián y Madrid en 1992. 

La primera acción tiene su importancia desde el punto de vista curatorial, al presentarnos a un artista que plantea en esta exposición un interesante flujo de afectos y guiños hacia su propia obra, desapareciendo en ella y presentándose a través de las manos de Barbara Ess, la figura ausente que sujetan las manos de la mujer en Julio Romero de Torres, el sadismo doméstico y la ausencia de rostro en Rosemarie Trockel y la metafísica limítrofe de Cristino de Vera, a los que Espaliú introduce con un texto que cada vez que lo leo, más intenso dolor produce. Es casi invierno y, una vez más, intento decir algo sobre unas imágenes que solo en silencio dicen. Fuera aún llueve, y mi vida, parece caer confundida en ese perderse del cielo en la tierra, en esa húmeda llamada que el más allá susurra goteando a un suelo dormido, …, acércate, acércate… 

Escultura de la serie Carrying. Foto: Ars Operandi

Y en este acercarse hacia el abismo, Espaliú encontró en el taller La voluntad residual. Parábolas del desenlace realizado en Agosto de 1992 en Arteleku y en las tres acciones que de él se derivaron, “este río es este río es este…”, “Lo que queda de la idea de Dios” y el archiconocido Carrying, que gracias a la enfermedad del SIDA había encontrado ese vacío conectado del que hablaba el activista de ACT UP John Greenberg en el escrito para su propio funeral en 1991, y que gracias a esas conexiones y afectos y a la valentía por sacar a la calle y las portadas de los periódicos la real existencia de los enfermos de SIDA, había conseguido no sólo hacer soportable su propia existencia sino también encontrar el verdadero sentido de su producción artística la compleja relación entre poética y micropolítica, esa invertida rosa con espinas que en uno de sus últimos se nos enfrenta a la imagen de un pene asaeteado por clavos simulando anillo Prince Albert. 

De la repercusión que esta acción tuvo en los medios da buena cuenta la exposición a través de diversos periódicos y magazines como El Europeo, así como del agradecimiento demostrado por Espaliú a todos aquellos que participaron e hicieron posible esa acción, en esa carta de agradecimiento general que forma ya parte de la colección del Centro, coda final para una exposición que esperamos sólo sea el inicio de un trabajo más intenso y serio sobre la obra de Espaliú, pues él así se lo merece y aquellos que seguimos apostando por la cultura como herramienta de transformación social también. 

No dejemos que el telón de silencio vuelva a caer sobre su carrera, pues cada vez costará más subirlo por el charco de lágrimas sobre el que cae.

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14 diciembre 2012

José Sánchez Muñoz y la fotografía de entre siglos


TRIBUNA ABIERTA

José Sánchez Muñoz. Visita de Alfonso XIII. Coche real en El Triunfo, 1903.
Imagen digital del negativo original al gelatino bromuro. Archivo Palacio de Viana.

Antonio Jesús González / para Ars Operandi 

La fotografía es un invento muy joven, apenas 175 años nos separan de la presentación oficial al mundo del descubrimiento de Joseph Nicephore Niépce y Jacques Mandé Daguerre1 allá por 1839. Desde entonces la fotografía se ha propagado por nuestra sociedad como un virus, convirtiéndose en pilar indispensable de la comunicación gracias a su lenguaje universal, reconocible y entendible por cualquier espectador de nuestra aldea global. 

Gracias a la revolución digital, hoy el acto fotográfico es algo tan trivial como meterse la mano en el bolsillo y sacar un teléfono con una cámara de 8 megapixels para hacer las fotografías de la reunión familiar y en el acto enviarlas al rincón más alejado del planeta. Las imágenes nos rodean, nos seducen y nos apabullan en cualquier lugar, ya sea en una valla publicitaria, en el último gadget tecnológico o en los tradicionales medios de comunicación. 

Sin embargo, esto no siempre fue así. Aunque quizás los más jóvenes no lo crean, hubo un tiempo en que una fotografía era un objeto de lujo que estaba sólo al alcance de las clases sociales más acomodadas. Obtener una instantánea de un ser querido no sólo podía costar más de lo que ganaba un obrero en un mes sino que, además, requería varios minutos de inamovible pose ante la gigantesca cámara del fotógrafo. Los más afortunados poseían una o dos fotografías en toda su vida y a muchos le realizaban su primer retrato ya fallecidos. 

José Sánchez Muñoz. La familia de José Sánchez Muñoz en un automóvil, circa 1900.
Imagen digital del negativo original estereoscópico al gelatino bromuro, detalle. Archivo Palacio de Viana.
Pero estas circunstancias son historia, porque la fotografía nació con dos genomas inmutables inscritos en su ADN: evolución y universalidad. Desde su forma primigenia la fotografía no ha dejado de mutar en dos direcciones: la tecnológica y la lingüística, estando ambas siempre interrelacionadas. Así pasó en 1871, cuando el médico británico Richard Leach Maddox2, aparentemente motivado por algo tan frívolo como el mal olor de las placas al colodión húmedo, descubre una nueva emulsión, los negativos al gelatino bromuro. Este hallazgo provoca en la fotografía decimonónica un terremoto de dimensiones bíblicas que vuelve del revés el mundo de la imagen y la proyecta hacia la modernidad del siglo XX. 

Los negativos al gelatino bromuro, también llamados placas secas o placas relámpago, aportaban técnicamente sólo dos cualidades novedosas sobre el resto de películas conocidas hasta la fecha, aunque determinantes para iniciar una profunda renovación del medio: 
1 El fotógrafo ya no tiene que emulsionar él mismo su placa instantes antes de realizar la toma y revelarla inmediatamente después. 
2 Estos negativos poseen una sensibilidad a la luz hasta 10 veces mayor, e irá en aumento, lo que permite a la cámara detener el movimiento y obtener fotografías con poca luz. 

Sin embargo, estos meros cambios técnicos van más allá y comienzan por transformar la producción comercial fotográfica, que pasa de ser una actividad artesanal para convertirse en un proceso industrial. Por primera vez los negativos se pueden fabricar y almacenar para usarse en cualquier momento, lo que conllevará una importante bajada del precio de los materiales sensibles. Estas modificaciones de la emulsión fotográfica permiten a los fabricantes de cámaras diseñar nuevos modelos, más reducidos y fáciles de usar. El ejemplo más popular es el de la mítica cámara Kodak 1, que se universaliza gracias al popular eslogan de su inventor: “Usted dispara y nosotros hacemos todo lo demás”. George Eistman3 no sólo crea una nueva cámara sino una nueva fórmula comercial al disociar por primera vez la toma del proceso de revelado. El fotógrafo, tras finalizar su rollo, enviaba su cámara a la firma americana, que se encargaba de revelarlo y devolverle las copias y el aparato con una nueva carga. Un sistema tan revolucionario que aún permanece vigente con ligeras modificaciones. 

José Sánchez Muñoz. Vía crucis de los ermitaños en las Ermitas de la sierra de Córdoba, 1895.
Imagen digital del negativo original estereoscópico al gelatino bromuro, detalle. Archivo Palacio de Viana.
 Unas mejoras que sin duda facilitarán la labor del fotógrafo profesional, pero que también lo sumen en una profunda crisis económica y de modelo comercial, ya que abren el hermético mundo de la fotografía a un nuevo tipo de usuarios: el fotógrafo aficionado. Ahora ya no hay que ser químico y saber manejar complejos aparatos para realizar una fotografía. Como pregonaba un anuncio de la época: “Todo el mundo fotógrafo sin estudio alguno”. Así, con esta facilidad, la fotografía se convierte en uno de los entretenimientos favoritos de la burguesía urbana de finales del XIX y comienzos del XX. Una nueva y seductora actividad de ocio que enamora a las clases acomodadas que dedican su tiempo a caza de imágenes. 

No obstante, este efecto mariposa todavía no se detiene aquí. La popularización del medio provoca una fuerte disensión entre los fotógrafos, quienes ven en esta masificación de la fotografía una agresión a su lucha por conseguir que el academicista mundo de las bellas artes acoja en su seno a la fotografía como una igual. En definitiva, unas disputas clasistas que aceleran la aparición del primer movimiento creativo de la historia de la fotografía: el pictorialismo. 

En sus primeros 40 años de vida la fotografía fue aplicada a todo tipo de temáticas, desde el retrato, al paisaje, el desnudo, la fotografía urbana, de viajes o monumental, así como a numerosas aplicaciones científicas y comerciales. Pero hasta entonces la mayoría de los fotógrafos siempre condicionaron su mirada al axioma de fotografía igual a realidad6. A partir de este momento algunos, en su afán por hacer de la fotografía un arte, buscarán nuevos caminos expresivos con los que diferenciar sus trabajos. Así nace el pictorialismo, un estilo fotográfico que imitará a la pintura, muy especialmente la prerrafaelista y victoriana, tanto en su estética como en sus temáticas4. Sin embargo, esta corriente generará una potente reacción inversa en diversos ámbitos del medio que darán a luz una sucesión de nuevos lenguajes fotográficos5, que la enriquecen y la convierten, por derecho propio, en un arte. Así, en apenas dos décadas la fotografía sufre su primera gran revolución y todo, gracias al modesto invento de una simple placa de vidrio. 

José Sánchez Muñoz. Mercado central de la Corredera en construcción, montaje de la armadura, 1894.
Imagen digital del negativo original estereoscópico al gelatino bromuro, detalle. Archivo Palacio de Viana.
José Sánchez, un fotógrafo aficionado 

Esta apasionante vorágine fue la que le tocó vivir a nuestro protagonista, José Sánchez Muñoz, un claro ejemplo del estereotipo de fotógrafo aficionado de la burguesía del último tercio del siglo XIX. Hoy en día, gran parte de su memoria y su legado es conservado por su nieto José Luis Sánchez Redel, al que debemos en gran medida la recuperación de este gran fotógrafo. José nació en Córdoba el 23 de Mayo de 1845 en la casa familiar de la plaza de la Corredera. Hijo primogénito de Engracia Muñoz y del prestigioso empresario liberal José Sánchez Peña. La desahogada situación económica de su familia le permite estudiar el bachillerato en el Liceo D´Angers en Marsella y empresariales en la Escuela Superior de Comercio de París, una formación de elite que completará con estudios en Londres. En 1869, tras finalizar su formación, vuelve a Córdoba, donde se encarga de la gestión de la industria familiar de sombrerería6. Una empresa modelo que, según las crónicas de la época, era pionera por el uso del vapor en la manufactura de sombreros, así como en las avanzadas relaciones laborales con sus empleados a los que pagaba con justicia, llegando a compartir parte de los beneficios de la empresa, o proporcionándoles asistencia sanitaria. 

En el año 1873 su padre se retira y José asume la dirección de la industria familiar. Durante la visita del rey Alfonso XII a Córdoba en 1877, Sánchez Muñoz recibe el título de proveedor de sombreros de la Real Casa y comendador de la real orden de Isabel la Católica, distinciones y honores que también recibió del gobierno de Francia, ya que fue nombrado vicecónsul del país vecino en Córdoba y miembro de la Real Academia Francesa. Años más tarde, la dura competencia en la industria sombrerera le obligará a cerrar su fábrica y a embarcarse en un nuevo proyecto comercial con la construcción del mercado de abastos de la Corredera, por el que hoy es aún recordado en su ciudad7. Este edificio, de estilo de la arquitectura del hierro, transformó el paisaje urbanístico de la Corredera al instalarse en el centro de la plaza durante más de 50 años. 

La relación de José con la fotografía se inicia en la infancia, como hemos comprobado en el álbum familiar, poblado con algún daguerrotipo y numerosas tarjetas de visita, en las que aparece retratado en varias ocasiones. Exactamente no se conoce como dió sus primeros pasos en el medio, pero sin duda será una de sus grandes aficiones, muy especialmente por su dedicación a la fotografía estereoscópica que ocupa la mayor parte de su producción fotográfica. 

A esta inclinación por hacer sus fotografías hay que unir el gusto por retratarse en los mejores estudios de la ciudad, como los de Esperón y Palomares, Molina o Almenara. También cabe destacar su intensa relación personal con algunos de estos profesionales, como con el granadino Rafael Señán, afincado en Córdoba, al que José fotografía con su familia y del que nos han llegado numerosos negativos de sus obras más conocidas en el archivo personal de Sánchez Muñoz. A ello podemos sumar otra posible relación con el gran reportero cordobés José Montilla, con quien José debió de compartir algunas jornadas fotográficas, ya que hemos encontrado un par de imágenes estereoscópicas de José miméticas a una conocidísima fotografía de Montilla de los ermitaños de la sierra. Así mismo hemos encontrado numerosas imágenes en la colección de José de otros prestigiosos profesionales de la fotografía cordobesa, como Romualdo de Castro o José Nogales, que le regalaban algunas de sus vistas estereoscópicas. Además es muy probable que José Sánchez formara parte del primer germen de asociación fotográfica cordobesa, la Peña de amigos de Agustín Fragero8, que en 1910 reunía a un amplio grupo de aficionados en los famosos cafés de la calle Gondomar para intercambiar impresiones de sus ensayos fotográficos. Un grupo activo de aficionados que se caracterizan, al igual que José, por el uso del formato de fotografía estereoscópica en sus distintos tamaños y soportes. 

José Sánchez Muñoz. La familia de José Sánchez jugando a la gallinita ciega, circa 1900.
Imagen digital del negativo original estereoscópico al gelatino bromuro, detalle. Archivo Palacio de Viana.
El 3D 

Hoy día relacionamos la imagen tridimensionalidad con el reciente fenómeno de éxito del cine en tres dimensiones, así como con sus ultimísimas aplicaciones en televisión o videojuegos. Sin embargo, la fotografía posee una dilatada historia en el mundo del 3d. Desde su mismo nacimiento, los investigadores buscaron solventar dos importantes carencias que limitaban la fotografía como sinónimo de realidad: el color y la bidimensionalidad. Aunque la solución definitiva del color se postergaría durante casi un siglo, el logro de la fotografía en tres dimensiones no se hizo esperar. Y ello gracias a los descubrimientos del científico británico Charles Wheastone, quien en 1839 fabrica el primer prototipo de estereoscopio. Un complicado artilugio que permitía ver dos dibujos geométricos como uno solo en tres dimensiones. Wheastone pensó en aplicar la recién inventada fotografía a su aparato, pero el gran formato de su visor requería unas copias demasiado grandes para la época, por lo que abandonó su perfeccionamiento. Sería David Brewster quien consigue desarrollar en 1849 un nuevo visor de unas dimensiones muy reducidas y fáciles de usar: el visor Brewster. Este nuevo sistema de hacer y ver fotografías en tres dimensiones necesitaba de dos cámaras o una con doble placa y objetivo para realizar dos tomas simultáneas en el mismo plano. Así, las dos imágenes conseguidas tenían una pequeña desigualdad, la diferencia del ángulo de visión con las que habían sido realizadas, el cual imitaba la distancia de separación entre los ojos de una persona que es de unos 65mm. Esta distancia era reproducida en el montaje de las dos copias y al observarlas con el visor estereoscópico se conseguía apreciar el efecto tridimensional de profundidad entre los objetos fotografiados. El éxito de la estereoscopia propició la utilización de todo tipo de soportes fotográficos, desde el daguerrotipo a los positivos de cristal y por supuesto las copias sobre papel a la albúmina o al gelatino bromuro. No obstante, su gran éxito lo propició el pequeño tamaño de las cámaras y la luminosidad de las mismas, que hacía de ellas aparatos muy fáciles de manejar. Esto junto a su formato de imagen cuadrado, que facilitaba el encuadre y las composiciones, atrajeron durante varias décadas el interés de los numerosos fotógrafos aficionados. 

Con la estereoscopia no solo nació una nueva moda de hacer y coleccionar fotografías entre las clases acomodadas de la incipiente sociedad consumista, sino que también creará una industria de grandes dimensiones económicas. Su tremenda popularidad la convirtió, salvando las distancias, en la televisión del siglo XIX y el primer mass media de la historia. La enorme demanda del mercado favoreció la creación de importantes compañías especializadas en fotografía estereoscópica, como la BK o la Underwood and Underwood. Estas empresas producían al año miles de vistas estereoscópicas con ingentes tiradas de fotografías de las más variadas temáticas, muy especialmente de paisajes y monumentos de todos los rincones del mundo. 

Entre las primeras compañías extranjeras que disponían de fotografías de Córdoba en este formato se encuentran la casa Gaudin, editor parisino especializado en estereoscopia que en el año 1858 contaba en su catálogo con nada más y nada menos que 31 vistas de la ciudad9. El francés afincado en Sevilla Luis León Mason10, será otro de los pioneros que fotografíe la ciudad con este sistema en 1856, mostrándonos entre su colección una de las vistas más antiguas que se conocen del interior de la Mezquita. En cuanto a autores locales, el ambulante Gregorio Melia11 es el primero que oferta la realización de vistas dobles de la ciudad en el año 1857. A este le seguirán fotógrafos clásicos cordobeses como García Córdoba o García Ayala. Entre los fotógrafos aficionados sobresalen en el periodo de entre siglos el empresario adamuceño Hilario Solano y la figura del gran agitador fotográfico de la capital el óptico Agustín Fragero, quien trabajaba esta especialidad, de forma pionera, en su modalidad de transparencia en color, mediante la emulsión al autocromo. 

José Sánchez Muñoz. Detalle de la fábrica del Puente Romano junto a la Puerta del Puente, 1894.
Imagen digital del negativo original estereoscópico al gelatino bromuro, detalle. Archivo Palacio de Viana.
Sus fotografías 

La colección de José Sánchez está formada por cerca de 2.000 positivos estereoscópicos realizados entre 1890 y 1915, mientras que de sus negativos de cristal al gelatino bromuro apenas se han conservado la mitad. Los positivos están montados en los habituales cartones de 175 por 100mm que requería la estereoscopia para su observación con visor. La imagen, siempre algo menor, es de 80 por 80mm que proporcionaban los negativos al copiarse por contacto. Estos últimos se encuentran hoy día custodiados en el Archivo Histórico de Viana tras su donación por Enrique Melchor, uno de los herederos de José Sánchez. Para observarlas José poseía un bellísimo visor para vistas estereoscópicas con una capacidad de 100 vistas, donde además de sus propias fotografías también visionaba otras adquiridas de compañías y profesionales tan prestigiosos como la norteamericana Keystone o el granadino Señán. Tal era su pasión por la fotografía estereoscópica que incluso muchas de sus fotografías bidimensionales las duplicaba para imitar falsas estereoscópicas y poder así verlas en su visor. 

La cantidad de obras que nos ha legado sería suficiente para que Sánchez Muñoz ocupara un importante lugar entre los fotógrafos aficionados cordobeses, pero además su trabajo posee un alto valor histórico documental del periodo de entre siglos en la ciudad de Córdoba. Son muy pocos, por no decir el casi único conocido, los archivos de fotógrafos, aficionados o profesionales, de esta época que se han conservado en la ciudad. El paso del tiempo o el desinterés de posteriores generaciones han sido causas demasiado comunes, lo que ha propiciado que archivos completos de grandes fotógrafos acabaran en el cubo de la basura, perdiéndose un legado histórico de un enorme valor. Además, el carácter minucioso de José multiplica el valor documental de sus fotografías, ya que él mismo las databa y las describía, técnica y temáticamente, en el dorso de cada cartón de sus vistas estereoscópicas o en las cajas de sus negativos. Una importante información que hoy nos permite identificar sucesos y lugares. 

Además, José Sánchez supo captar con su cámara toda la Córdoba de su tiempo, y cuando decimos toda es porque su interés no sólo le hizo fotografiar, como los profesionales, las distintas vistas monumentales de la ciudad o las típicas fotos familiares de los aficionados, sino que se lanzaba a retratar todo aquello que veía y le llamaba la atención: crecidas del río Guadalquivir, descarrilamientos de trenes, las minas en Cerro Muriano, imágenes de Semana Santa, procesiones, romerías, visitas ilustres, corridas de toros, escenas de peroles, maniobras militares y todo suceso importante que pasara en Córdoba era recogido por su cámara, de forma similar a como lo hace cualquier reportero del siglo XXI. 

Asimismo, sus fotografías más triviales, las familiares, son un documento social muy revelador del modo de vida de la burguesía de provincias a la que Sánchez Muñoz realiza un nítido retrato. En estas imágenes el fotógrafo nos muestra su vida social, aficiones o viajes vacacionales a ciudades como Sevilla, Málaga, Granada o Madrid. Un completo mosaico de la sociedad de su tiempo que remata al dirigir también su cámara hacia todo tipo de personas con las que se relacionaba, desde trabajadores, a religiosos o militares. Bellas escenas de la vida cotidiana, quizás no de una extraordinaria calidad técnica, pero que si nos muestran la sencillez vital de un tiempo y una época ya pasada y retenida para futuras generaciones por sus instantáneas. 

Notas 

1 Niépce realiza las primera fotografías, el las llamará heliografías, de la historia en 1818. Años más tarde se asocia con Daguerre al que traslada todos sus avances. Su fallecimiento en 1833 y el desinterés de su hijo permite que toda la gloria del invento recaiga sobre la figura de su socio, quien bautiza el invento con su propio nombre, daguerrotipo. 
2 No obstante, las placas al gelatino bromuro no se cormecializarán hasta 1880 tras las mejoras realizadas por los investigadores Richard Kennett y Charles H. Bennett. 
3 La casa norteamericana aplica el gelatino bromuro en negativos de pequeño formato sobre papel. 
4 El pictorialismo también mutará con el cambio de siglo hacia una estética más pictoricista bajo una fuerte influencia del impresionismo. En España este movimiento pervivirá casi hasta el fin de la dictadura del general Franco, por ensalzar el ideario del régimen, aunque en Córdoba apenas se han encontrado trabajos de autores locales. 
5 La fotografía será coparticipe e impulsora de los grandes movimientos creativos del periodo de entreguerras, desde corrientes propiamente fotográficas como la fotografía directa o la humanista, a las más destacadas corrientes de las vanguardias históricas: Dadaísmo, Surrealismo, Futurismo, Nueva objetividad o la escuela de la Bauhaus. 
6 La factoría y la vivienda familiar, inmortalizadas por Alfred Guesdon en una bellísima litografía aérea de Córdoba, se ubicaba en el antiguo edificio de la prisión y casa consistorial de la ciudad. Este inmueble es donde hoy se encuentra el mercado que lleva el nombre de Sánchez Peña, padre del fotógrafo, en la plaza de la Corredera. No hay que confundir este, con el mercado de abastos construido por José Sánchez Muñoz que se encontraba en el centro de la plaza y que estuvo abierto al público entre 1896 y 1959, año en que se demolió para edificar uno nuevo en el subsuelo de la plaza. 
7 El 6 de Julio de 1919 fallece José Sánchez Muñoz en Córdoba, gran fotógrafo aficionado y ejemplar industrial andaluz. 
8 De esta génesis nacerá el amateurismo fotográfico cordobés, que se afianzará en la década siguiente con la Sociedad Cordobesa de Arqueología y Excursionismo, que en el año 1918 funda el más importante certamen fotográfico de la ciudad: El Concurso de Arte de Córdoba. Está asociación organizó durante una década el primer salón fotográfico cordobés, el cual se caracterizó por su carácter abierto a la participación indistintamente de fotógrafos aficionados o profesionales. 
9 O. C. Juan Antonio Fernández Rivero, en Tres dimensiones en la historia de la fotografía. La imagen estereoscópica. Editorial Miramar, Málaga, 2004. Estas fotografías pudieron ser realizadas por Hennry Plaut durante una campaña que realizó por España en el verano de 1856, dato que sin duda la sitúa como la segunda colección cordobesa monumental más importante y temprana de cuantas se hayan localizado hasta la fecha tras los calotipos de E. K. Tenisson de 1854. 
10 Miguel Angel Yáñez Polo en Historia General de fotografía en Sevilla. Ed. N. Monardes, Sevilla 1997. 
11 Antonio Jesús González en La Mezquita de plata, Un siglo de fotógrafos y fotografías de Córdoba. Fundación Boti, Córdoba 2007.

El coleccionista de instantes. Archivo José Sánchez
Comisario: Antonio Jesús González
Sala Vimcorsa, Córdoba
13 de diciembre a 10 de febrero
Lunes a sábados de 10,30  a 13,30  y de 17,30 a 20,30
Domingos y festivos de 10 a 14

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11 diciembre 2012

El cuaderno de apuntes de Pepe Espaliú

Pepe Espaliú, boceto de la escultura Four Provisional Suicides. Cuaderno Centauro, ca. 1989. Bolígrafo sobre papel

Redacción / Ars Operandi

Los trabajos de Pepe Espaliú vuelven a ocupar el espacio del centro de arte que lleva su nombre. Y lo hacen bajo el título de Pepe Espaliú. Apuntes y documentos, una muestra que reúne un amplio catálogo de piezas que incluye nueve obras no expuestas anteriormente en el centro (una de ellas de Julio Romero de Torres), libretas de apuntes y bocetos, bocetos sueltos, fotografías, documentos, folletos y manuscritos y  revistas de arte. Comisariada por José Mª Baez, la muestra incide sobre todo en el periodo mas valorado de la carrera de Espaliú, que va de 1986 a 1993, aunque, según señala el comisario, se ha pretendido ampliar el periodo haciendo públicos trabajos hasta ahora inéditos; una obra de gran formato realizada sobre papel en 1973 y dos piezas pintadas en Barcelona en torno a 1976-77. Catálogos, carteles, invitaciones y demás piezas de ephemera completan las que de forma habitual se muestran en el Centro de Arte Pepe Espaliú, posibilitando de este modo seguir documentalmente la trayectoria del artista.

Pepe Espaliú (Córdoba, 1955-1993), dejó tras su fallecimiento una serie de cuadernos de apuntes utilizados a lo largo de su carrera, los cuales, junto a los bocetos que se conservan, "adelantan los argumentos sobre los que basculará su trabajo". Los apuntes conservados de su etapa pictórica (1983-88), muestran para Baez "sinuosidades de explícita referencia sexual, formas vinculadas a la heráldica, siluetas de rostros y manos, entrecruzamiento de hilos tensados y guantes (que no sólo nos remiten a parámetros de ocultación sino a la más perversa imagen del autoritarismo), los encontramos en bosquejos de nervioso pulso. Realizados la mayoría de las veces a bolígrafo, la rapidez del trazo delata una cierta pulsión que lo incita al juego de las variaciones".

Espaliú abandonó la pintura en 1989, un procedimiento que para el artista era "mas mental que sensorial", trabajando sobre todo hasta 1993 el dibujo y la escultura. Los apuntes conservados muestran las anotaciones que el artista llevó a cabo de cara a la fundición o realización de muchas de sus piezas, incluyendo bocetos a tinta o grafito de éstas. Para el comisario de la muestra, los apuntes se realizaban en los últimos años con un inequívoco sentido testimonial, como el cuaderno llamado Mead Composition (1989-90), en el que los apuntes aparecen dibujados sobre papel recortado y pegado con posterioridad en el bloc, que conservan en ocasiones aún el precio y el lugar de adquisición, muchos de ellos en Nueva York. Son estos cuadernos finales "como una secuencia de los mundos frágiles y rotundos, enigmáticos y siempre hirientes, que le obsesionaron: textiles anudados y adheridos a planchas de hierro, campanas coronando herméticas cajas, jaulas duplicadas, caparazones de tortugas, peanas inclinadas por amenazantes barras, torsos y figuras femeninas huecas, botas y piernas, cuerdas, sillas, escobas... y la invocación a la compasión de los últimos meses: carryings y muletas".

La muestra revela también una faceta escasamente conocida de la trayectoria del creador cordobés, la de comisario de arte. Así organizó para la Galería La Máquina Española en Madrid diversas exposiciones de artistas por los que sentía cierta predilección.  En 1988,  una muestra dedicada a Joan Brossa y en 1989, otra del belga Marcel Mariën. Posteriormente en 1992, y también para el espacio que dirigía Pepe Cobo, comisarió Un secreto fluir con obras de Barbara Ess, Julio Romero de Torres, Rosemarie Trockel y Cristino de Vera. Como testimonio de esta exposición, la muestra que hoy se inaugura cuenta con la presencia del retrato de María de Iruretagoyena, obra que seleccionó Espaliú del pintor cordobés y que se conserva en el Museo Romero de Torres de nuestra ciudad.

Pepe Espaliú. Apuntes y documentos 
Centro de Arte Pepe Espaliú 
C/ Rey Heredia 1, 14003 Córdoba 
Inauguración martes, 11 de diciembre, 20 h 
Hasta el 31 de marzo 2013 
Comisario: José Mª Baez

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10 diciembre 2012

El sector del arte denuncia la situación de la Fundación Rafael Botí


Obras de J.M. García-Parody y Rogelio López Cuenca en Discursos interrumpidos, celebrada en 2005 en la sala Puertanueva
Redacción / Ars Operandi

Las principales organizaciones que conforman el sector del arte a nivel nacional y andaluz, Instituto de Arte Contemporáneo y Unión de Artistas Visuales de Andalucía, han hecho pública una carta abierta a la presidenta de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí en la que expresan su "profunda preocupación por el progresivo desmantelamiento" de la fundación y denuncian el "continuo incumplimiento de las finalidades, funciones y competencias que establecen sus estatutos". 

 En la misiva las asociaciones resaltan el papel de mecenazgo artístico llevado a cabo por la institución provincial  en los últimos 150 años "que ha posibilitado la formación de un buen número de artistas cordobeses además de conformar un extenso patrimonio artístico indispensable para conocer la evolución de las bellas artes en la provincia en los últimos tiempos". Y recuerdan que numerosos artistas cordobeses de épocas recientes como Rafael Romero de Torres, Mateo Inurria, Ángel López Obrero, Rafael Botí, Pedro Bueno, Alfonso Ariza o José Duarte  fueron becados o disfrutaron de una pensión para estudios por parte de la Diputación Provincial.

 La Fundación Rafael Botí, afirman desde IAC y UAVA, recogió en 1998 "el testigo de esta labor de mecenazgo y puso en marcha un programa de apoyo a las manifestaciones artísticas contemporáneas, pionero en Andalucía, que demuestra ahora también su validez al comprobar como los principales exponentes del arte cordobés en la actualidad han contado a lo largo de su trayectoria con el apoyo de la institución que Vd. preside".

Desde las organizaciones del sector defienden que la labor de la fundación resultaba un importante aporte a la oferta cultural cordobesa y recuerdan que la mayoría de los grandes eventos artísticos recientes han sido producidos desde la propia institución. "Baste recordar iniciativas como las magnas exposiciones dedicadas a Romero de Torres o Mateo Inurria, y otras como Modernstarts -con obras de la colección de Pilar Citoler o El patio de mi casa que gozaron todas de gran repercusión nacional e internacional". Lamentan también la desaparición de la sala Puertanueva, "cerrada y sin visos de programación venidera", que según afirman "había logrado hacerse un hueco en estos últimos ocho años dentro de la oferta de espacios de difusión de arte actual en nuestro país. Sus casi cuarenta exposiciones avalan una trayectoria que ha sabido conjugar en igual medida la atención a los contextos nacional e internacional con el apoyo a la creación y el comisariado de arte local".

Transcurrido año y medio desde la constitución del nuevo Consejo Rector de la fundación,  IAC y UAVA afirman no conocer de la institución actividad significativa alguna. También reparan en la  constitución del consejo, "formado por personalidades ajenas por completo al ámbito del arte contemporáneo", que "dificulta sobremanera la consecución de un adecuado Plan de Actuaciones". Las organizaciones del sector del arte denuncian de igual manera que "otras encomiendas que establecen los estatutos del organismo autónomo son reiteradamente incumplidas durante este periodo de tiempo. La organización de exposiciones, talleres, congresos, cursos, jornadas, seminarios y proyectos de creación contemporánea, la exhibición de sus fondos artísticos en condiciones adecuadas para su contemplación y estudio, el impulso a su conocimiento y difusión, el desarrollo de programas de educación y actividades de divulgación, el auspicio de una línea editorial propia que permita la divulgación de trabajos de investigación, la convocatoria de premios, los programas de formación, el apoyo a los creadores cordobeses mediante la convocatoria de becas, ayudas y subvenciones que garanticen el desarrollo de sus iniciativas y proyectos artísticos, son sólo algunos ejemplos literales de la falta de iniciativa de la institución que tiene asignadas las competencia en gestión, promoción y difusión de las artes plásticas".

Desde las organizaciones de arte aseguran que la publicación de informes de Intervención en los que se cuestionaron los gastos de funcionamiento de la fundación "no debería ser motivo para desmantelar un organismo que, al margen de presuntas irregularidades no debidamente esclarecidas por parte de la institución, cumplía suficientemente con los objetivos fijados en su constitución". Advierten también de la no formalización  de la Comisión Técnica -órgano formado por especialistas en materias relacionadas con las artes plásticas que habría de dictaminar de cuantas iniciativas lleve a cabo la fundación y cuyos informes son necesarios para poder sacar adelante asuntos como el Programa Anual de Actuación o los proyectos de los municipios- y lo ponen como ejemplo "de la parálisis a la que se ve sometida la fundación desde el inicio de la reciente legislatura". En este sentido, expresan su inquietud al afirmar que "la desidia con que el Vicepresidente de la fundación y Diputado de Cultura está abordando su cometido al frente de la institución, hace temer que la intención última sea la dejar fenecer por inactividad a un organismo que resulta, desde nuestro punto de vista, indispensable para articular las políticas culturales a las que ha de responder la institución provincial".

La próxima apertura del Centro de Arte Rafael Botí es también motivo de preocupación para los profesionales del arte y al respecto advierten que "hasta el momento no se ha convocado concurso alguno para su puesto de dirección ni se ha aclarado cuál será su política de exhibición y plan de usos". Las organizaciones recuerdan que según establece el Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte Contemporáneo que suscribieron las asociaciones del sector del arte y el Ministerio de Cultura, "la elección de los directores de los centros de arte habrá de realizarse mediante el procedimiento de concurso". El documento, explican, "no tiene carácter normativo y sólo supone compromisos para aquellas instituciones que lo hayan asumido" aunque afirman que el Ministerio de Cultura hizo propias estas buenas prácticas y animó a que las administraciones autonómicas y locales las adoptaran.

 La carta abierta concluye con una invitación al diálogo con la administración "conscientes del escenario de recortes presupuestarios que afectan por igual a todas las instituciones" y convencidos de que la reducción presupuestaria "no ha de conllevar la desaparición absoluta de los programas de apoyo sino su reformulación desde unos planteamientos más austeros". Tanto el Instituto de Arte Contemporáneo como la Unión de Artistas Visuales de Andalucía, muestran su "disposición a abrir una senda de diálogo" y ofrecen su "experiencia y conocimiento para estudiar conjuntamente las acciones que redunden en una mayor difusión de las artes plásticas en la provincia". Finalizan reclamando la participación "activa" en la toma de decisiones que afecten al sector y solicitan que los órganos de gobierno de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí acojan a "contrastados profesionales"  e integren a una "representación colegiada" de las organizaciones con ámbito nacional y andaluz implantadas en la provincia de Córdoba.


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