28 noviembre 2014

El paisaje como construcción social en el CAAC

Prontuario. VII, Cádiz, 2012. Obra de Bleda y Rosa. Foto: Cortesía CAAC
Redacción / Ars Operandi

El paisaje, un género clásico de la historia del arte, se ha convertido en uno de los más fértiles terrenos para el cultivo de la creación contemporánea. Su potencial como espacio de confluencia de intereses que tienen que ver con la geografía, el urbanismo, la arquitectura, las ciencias ambientales, la estética o la filosofía lo convierten en uno de los ejes del debate de las ideas. La Invención de lo cotidiano de Michel de Certeau, los no-lugares de Augé, el terrain vague, los espacios otros de Foucault son referencias comunes para antropólogos, pensadores y artistas. El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo quiere dar testimonio de este estado de cosas con la segunda entrega de Paisaje: contemplación, memoria y activismo, una sesión expositiva que reúne una amplia selección de artistas que desde diferentes ópticas y con diversas técnicas han otorgado al paisaje un papel protagonista en sus trabajos. La construcción social del paisaje toma el título de la obra homónima de Joan Nogué en la que el paisaje se interpreta como un producto social, "como el resultado de una transformación colectiva de la naturaleza y como la proyección cultural de una sociedad en un espacio determinado”. El paisaje no es así "la naturaleza o el lugar que se contempla, sino lo que se construye a partir de estos, una construcción cultural para la que es necesaria una interpretación, a partir de la cual unos elementos físicos existentes se convierten en un paisaje. En este caso, es una elaboración realizada a través del proceso creativo en el que la intención, intervención e interpretación del artista de un territorio da como resultado una visión o una idea".

Sín título (Default Atmospheres nº14), 2013. Caja de luz de Matt Mullican. Foto: Cortesía CAAC
La exposición ahonda en el camino emprendido por el CAAC de interpretar la colección permanente como exposición temporal. La temporal, afirma su director Juan Antonio Álvarez Reyes, "permite esa diversidad que lo estanco de las tradicionales colecciones permanentes de los museos había convertido en una especie de canon inamovible". La peculiaridad de la muestra estriba en el diálogo que en torno al tema del paisaje se establece a través de tres colecciones bien diferenciadas. Por un lado la institucional de la mano del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, la corporativa, auspiciada por DKW, uno de los puntales y ejemplo del apoyo privado al arte contemporáneo en nuestro país, y la privada de la mano de la coleccionista Pilar Citoler. La colección DKW, que comenzó a configurarse como un intento de humanizar los espacios de un hospital de Dénia, se ha convertido en una de las referencias del arte contemporáneo español de los últimos años. Por su parte la coleccionista Pilar Citoler aporta obras de la nueva colección emprendida en 2011 a raíz del acuerdo alcanzado con el gobierno aragonés para albergar la primigenia colección Circa XX en el Instituto Aragonés de Arte Contemporáneo.

Kahanamko, 2012. Acrílico y acuarela sobre papel de  Miki Leal. Foto: Cortesía CAAC
Comisariada por Yolanda Torrubia, Conservadora Jefe de Actividades del CAAC, y ocupando y en diálogo con una buena parte de los espacios monumentales del CAAC, La construcción social del paisaje reúne a una amplia nómina de artistas presentes en las tres colecciones y que comparten el interés por interpretar el paisaje desde un punto de vista contemporáneo. Alfonso Albacete, Lara Almarcegui, Tete Álvarez, Olivo Barbieri, Sergio Belinchón, Bleda y Rosa, Miguel Brieva, François Bucher, Salomé del Campo, Daniel Canogar, Juan Manuel Castro Prieto, Gerardo Custance, Patricia Dauder, Daniel Faust, Jorge Fuembuena, Santiago Giralda, Dionisio González, José Guerrero, Federico Guzmán, Cristina Iglesias, Leandro Katz, Miki Leal, Zoe Leonard, Mark Lewis, Anna Malagrida y Mathieu Pernot, Mireya Masó, Rosell Meseguer, Matt Mullican, Eduardo Nave, Guillermo Pérez Villalta, Paloma Polo, Xavier Ribas, Néstor Sanmiguel, Soledad Sevilla, Alejandro Sosa, Zoé T. Vizcaíno, Santiago Ydáñez, Jorge Yeregui, Fernando Zóbel y Jesús Zurita muestran desde sus distintas disciplinas preocupaciones comunes que tienen que ver "el acercamiento a la naturaleza entendida a veces de forma concreta y otras de modo abstracto, la preocupación por la intervención del hombre o la memoria como elemento fundamental en su construcción, en el que lo importante no es lo que se ve, sino lo que no está presente pero forma parte de la historia del lugar y de las personas. También la ciudad posmoderna y su periferia de límites indefinidos se convierten en centro de atención de algunos artistas que invitan a la reflexión sobre la transformación, la ruina, el abandono o la estética de lo degradado. Son formas diferentes de abordar el tema, a través de diversos soportes y lenguajes, que tienen en común el hecho de ser paisajes construidos socialmente".

Vista de Córdoba, 1981. Acuarela de Guillermo Pérez Villalta. Foto: Ars Operandi
Especial relación con nuestra ciudad mantienen dos de las obras que se pueden contemplar en el Monasterio de la Cartuja. Guillermo Pérez Villalta presenta en uno de los espacios de la Capilla de la Magdalena una colección de acuarelas y dibujos entre los que incluye Vista de Córdoba, una acuarela de 1981 que muestra el perfil de la Córdoba monumental en una vista desde el otro lado del río. La obra forma parte de la serie Viaje por Andalucía, una colección de estampas al modo de los viajeros románticos en la que el artista tarifeño realiza apuntes de diferentes enclaves de la geografía andaluza; en ocasiones lugares tan representativos como en este caso la Mezquita o la Alhambra y en otras espacios no tan reconocibles que forman parte de los estereotipos andaluces como ventas, minas, fuentes, ermitas, etc., de pueblos y aldeas de Andalucía.

Tete Álvarez. Confines IV, 2005. Colección del CAAC
La construción social del paisaje incluye también obras de la serie Confines, del artista afincado en la ciudad Tete Álvarez. Confines es una colección de fotografías realizadas en 2005 que muestran, en un trabajo de carácter documental, los límites de la ciudad de Córdoba en un tiempo que fue de apogeo de planes urbanísticos y burbuja inmobiliaria. Y es que una de las señas de identidad del paisaje reciente es, según afirma Yolanda Torrubia, comisaria de la  muestra, "el alejamiento del concepto de paisaje romántico que otorgaba gran importancia a la estética y a la monumentalidad de lo representado, para fijarse en la cotidianeidad, la ciudad y su periferia, lo degradado y la ruina". Para Torrubia la serie Confines se muestra "centrada en la especulación a la que el mercado inmobiliario y el desarrollo urbanístico someten a la periferia de la ciudad contemporánea". Tete Álvarez, por su parte, recuerda las palabras de Derrida cuando afirmaba que la linde no es un lugar de reposo total, nunca forma un linea indivisible, y es en el borde donde se plantean siempre los más desconcertantes problemas de topología. Para Tete Álvarez "el imparable proceso de extensión de las áreas urbanas hace de los terrenos limítrofes un escenario transitorio, un paisaje efímero marcado por las leyes especulativas del mercado inmobiliario y los planes de desarrollo urbanístico. Se trataba de documentar una desaparición; cartografiar unos confines que pronto habrían sido rebasados, que pronto habrían dejado de serlo. Marcados por un signo que traza la línea fugaz del aquí-ahora, los límites nos hablan de un tiempo y un lugar determinado en el proceso de urbanización infinita, de construcción del espacio público".

La construcción social del paisaje
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Zona Monumental, Claustrón Sur y Prioral
Comisaria: Yolanda Torrubia Fernández
Organizan: Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, DKV Seguros y Nueva Colección Pilar Citoler
Hasta el 29 marzo de 2015


26 noviembre 2014

La comisión de Iniciarte selecciona cuatro proyectos para 2015

Una muestra del proyecto Resaca nacional de José Jurado seleccionado para el programa Iniciarte. Foto: Cortesía del artista
Redacción / Ars Operandi

Los proyectos de los artistas Rafael Blanco, La última entrega, Clara Gómez, Témpera sobre paisaje, José Jurado, Resaca nacional, y Juan López López, En las afueras, han sido elegidos por la comisión de valoración del programa Iniciarte para la realización de sendas exposiciones individuales en la sala de la capital cordobesa. La convocatoria estaba destinada a artistas cordobeses o residentes  menores de 35 años y contempla la asunción por parte de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales de los gastos de producción, cesión de derechos y edición de catálogo.

La comisión de valoración ha estado presidida por Sebastián Rueda, director general de Instituciones Museísticas, Acción Cultural y Promoción del Arte y formada por Eva González Lezcano, de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, que actuó como secretaria, la galerista local Carmen del Campo, el director de la Filmoteca de Andalucía, Pablo García Casado, el profesor de la Universidad de Córdoba Pablo Rabasco y los artistas Hisae Yanase y Jacinto Lara, éste último en representación de la Unión de Artistas Visuales de Andalucía.

Se trata de la primera ocasión en que Iniciarte incluye una representación colegiada de la principal organización del sector del arte actual en Andalucía, la uavA, en las comisiones de valoración de Córdoba y Sevilla. Jacinto Lara ha representado a los artistas andaluces en la comisión reunida en Córdoba y Montserrat Caraballo ha hecho lo propio en la de Sevilla.  Se cumple así una reivindicación del colectivo de artistas andaluces que había reclamado en sucesivas ocasiones su presencia en las comisiones técnicas del programa de apoyo al arte actual. En la comisión de valoración de la provincia de Málaga continúa la representación de una asociación local de escaso compromiso contemporáneo. Desde uavA insisten en reclamar la extensión del programa a las ocho provincias andaluzas, ya que solo se desarrolla en tres, así como la diversificación del mismo, actualmente solo dedicado a la vertiente expositiva y la extensión de la convocatoria a todos los artistas andaluces sin discriminaciones por edad o lugar de residencia.

Desde la AAIC, por su parte, valoran positivamente el primer bienio "de la nueva versión de Iniciarte", que "ha traído la consolidación de un modelo colaborativo y participativo, donde la Junta aporta la sala, montaje, promoción y catálogos de los artistas, que son seleccionados mediante comisiones de expertos específicas. Iniciarte ha tenido buena acogida, tanto de público como de artistas, a quienes se concede un trato absolutamente profesional".

Desde su creación en 2006, el programa Iniciarte ha sido el organismo encargado de canalizar todas las políticas de apoyo al sector del arte actual en Andalucía a través de convocatorias de ayudas para artistas, galerías, comisarios y críticos de arte. Según fuentes de la propia Consejería el programa dedicó entre 2006 y 2010 más de 3.000.000 euros que fueron repartidos entre 667 proyectos. Ayudas a la producción, formación e investigación de artistas, apoyo a galerías de arte para realización de exposiciones de creadores andaluces, un programa de residencia internacional en colaboración con el Künstlerhaus Bethanien de Berlín o una bolsa de adquisición de obras conformaron el grueso de un programa que fue desmantelado en 2011 para retornar en 2013 solo con tres convocatorias provinciales.


25 noviembre 2014

Los paisajes de Cántico. Manuel Muñoz en Spectrum Sotos

Fotografía de Manuel Muñoz en Spectrum Sotos
Redacción / Ars Operandi

Manuel Muñoz (Córdoba, 1965) se presenta en la galería Spectrum Sotos con una serie de trabajos que ahondan en la voluntad de recuperar, desde la fotografía, paisajes y escenas que tienen que ver con la memoria reciente. Si en series anteriores centraba su atención en dos de los acontecimientos que más han determinado la historia de España como son la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil, para su cita en la galería zaragozana ha elaborado un trabajo de documentación que da testimonio de una de las experiencias poéticas y vitales más importantes de nuestra ciudad en el siglo pasado, el surgimiento y desarrollo de la poesía del Grupo Cántico. Paisajes confidentes propone así un nuevo acercamiento en la manera en que los espacios naturales se convierten, no ya en escenarios de una simbología romántica o de un hecho histórico concreto, sino en testigos y protagonistas de las creaciones literarias del grupo que revitalizó la poesía española de posguerra. Se trata de evocar unos paisajes que fueron determinantes para la poesía del grupo, escenarios que ya están presentes desde las Elegías de Sandua al texto de Santa Maria de Trassierra ilustrado por Álvarez Ortega. En este sentido, el trabajo de Manuel Muñoz nos invita, en palabras de Jesús Alcaide, "a deambular por las frondosas vegetaciones y secretos senderos de Trassierra y el Bejarano, para escuchar los testimonios de aquellos poetas que construyeron allí su edén particular a pocas horas de la ciudad de Córdoba en un entorno natural que les servía de recreo e inspiración para sus poesías. Como se dice en uno de los textos sobre el grupo, si el río otorga el don de la carne, los montes son el lugar para el propio conocimiento, para el encuentro con el interior anacoreta".

Fotografía de Manuel Muñoz en Spectrum Sotos
Muñoz ofrece con Paisajes confidentes otra lectura desde la imagen contemporánea del legado poético de Pablo García Baena, Juan Bernier, Vicente Nuñez, Ricardo Molina y Miguel del Moral, poetas y artistas cordobeses, "que en sus versos cobijan uno de los tesoros más importantes de la literatura española del siglo XX, una experiencia poética que supo releer la tradición para inventar el futuro de un lenguaje rico y poliédrico como pocos desde la experiencia local, de esa adherida Córdoba de la que ninguno de los miembros de Cántico podía separarse". A través de esta serie de veinte fotografías, indica Alcaide, "vamos descubriendo el rumor oculto del Guadiato, los arroyos del Bejarano, esa paz bucólica de la que hablaba Pablo Garcia Baena en Antiguo muchacho y que se convertía en imagen en uno de los poemas de los miembros del grupo, paisaje de lo duro/la roca, el pino/ donde habite lo solo, /yo mismo/un rincón escondido". Rincones escondidos que nos permiten profundizar en el conocimiento de la poesía de Cántico a través de un recorrido por los paisajes que ayudaron a modelar su universo poético,  su particular paraíso perdido, "esa mítica Sandua que en plena Sierra Morena oculta sus secretos bajo el manto vegetal de Santa María de Trasierra, madre que oculta y cobija, madre que ama y guarda secretos, madre naturaleza, madre poesía".

Fotografía de Manuel Muñoz en Spectrum Sotos
Una naturaleza, que para el artista, "siempre ha sido referente y fuente de inspiración a lo largo de la Historia, a veces como modelo a imitar o representar, otras veces como símbolo y espejo de las inquietudes y enigmas del hombre. Teniendo un destacado protagonismo en el Romanticismo, protagonizando ese cosmos superior al hombre. Para muchos artistas ese naturalismo es suficiente, para otros, la contemplación de ella era y es motor de inspiración y creación. Esta contemplación a veces ha sido buscada y otras veces encontrada". Los viajeros románticos del siglo XIX, indica, "en sus aventuras hacia nuevos confines, en donde la naturaleza estaba mas cerca de lo divino que de lo humano, intentaban encontrar mediante la búsqueda de su ser ese cordón umbilical que les uniera a ese universo sobrehumano revelado en esos paisajes remotos, perdidos y alejados de las normas sociales. Es esta actitud viajera la que en muchos momentos ha llevado a artistas de distintas disciplinas y de distintos periodos y épocas a encontrase con ellos mismos en parajes que como decorados, participan del carácter creativo y reflexivo".

Fotografía de Manuel Muñoz en Spectrum Sotos
Santa Mª de Trasierra es un enclave de Sierra Morena dibujado por el cauce del río Guadiato. Explica Manuel Muñoz que "ya en época romana y árabe fue retiro, y han pasado también personajes como Cristobal Colón y Góngora. Es impresionante la belleza del paraje, pudiéndose comprobar que muchos de esos espacios paisajísticos, parecen preparados y creados para ser pintados". El paso del tiempo y el poso de la memoria son lugar de evocación para Manuel Muñoz, un lugar donde aún es posible rastrear en sus senderos "la huella de una época cargada de confidencias personales y artísticas. Hay que regresar a la década de los años 50, pleno dominio de la censura y la represión de una dictadura, sumadas estas a una ciudad de provincia como Córdoba, en donde las apariencias y las buenas normas de conducta cargadas de una hipocresía social son las guías marcadas en una ciudad provinciana, en donde todo el mundo se conoce. Escapando a estos lugares, buscando espacios fuera de la sociedad y alejados de esas miradas de censura que frenaban sus ideas de creación y libertad, se reunían por largos periodos, paseando por sus senderos, bañándose en sus arroyos de agua cristalina en donde sus palabras han quedado guardadas al abrigo natural".

Paisajes confidentes
Manuel Muñoz
Galería Spectrum Sotos, Zaragoza
Hasta el 28 de diciembre


19 noviembre 2014

Juan Cuenca, sentido y forma

Objeto Cósmico, 2014, madera compensada y tensada, pintura al óleo y pan de plata oxidado, 90 x 122 x 100 cm. Al fondo, Infinito, 2014, lámina de aluminio de 3 mm, cortada con láser, plegada y pintada, 55 x 55 cm. Foto: Cortesía de la galería

José Álvarez / Ars Operandi

57 años después de que Equipo 57 mostrase por vez primera sus obras al público en el parisino Café Rond Point , Juan Cuenca presenta sus trabajos en el campo de las artes plásticas en la madrileña galería Freijo Fine Art. Miembro fundador de Equipo 57, Juan Cuenca (Puente Genil, 1934), dedicó su carrera profesional a la arquitectura una vez que el Equipo se disolviera en 1961 tras una corta pero importante trayectoria en el desarrollo de la abstracción geométrica en España. Su Teoría de la interactividad del espacio plástico es, en palabras de J. Mª Moreno Galván, "uno de los pocos intentos que tenemos en España de racionalizar la práctica artística, dotarla de sentido social e insertarla en las necesidades de la vida moderna", y, para Ángel Luis Pérez Villén, pionero en el estudio del Equipo 57, "su actitud creativa, el compromiso ético que mantuvieron, su método de trabajo y los textos teóricos que desarrollaron son de crucial importancia para comprender el arte español de la segunda mitad del siglo XX". Pintura, escultura, artes aplicadas y una película realizada a base de planos de gouaches del Equipo titulada Interactividad cine 1 (seis minutos cuarenta y cinco segundos de duración), son el legado que dejó el grupo.

S/T. 2014. Lámina de aluminio de 3mm, cortada con láser, plegada y pintada. 55 x 55 cm. Foto: Cortesía de la galería
De aquél proceso de trabajogrupal, experimental y con una importante apoyatura teóricaqueda lo esencialmente creativo. Juan Cuenca parte de un profundo estudio sobre los materiales que justifica el título de la exposición: tensión/forma. A partir de bocetos realizados con elementos que en la obra final se han de comportar previsiblemente como en los modelos previos, Cuenca explora las modificaciones del plano convirtiendo a éste en una superficie tridimensional, proceso que es visible en su desarrollo por la amplia selección de maquetas o modellinos dispuestas en vitrinas. De este modo, el visitante puede visualizar de forma clara cómo Cuenca, a través de la tensión ejercida en el plano, varía a éste en su concepción espacial. El interés por las superficies y su desarrollo también está presente en la serie Moebius, donde basándose en el principio de la cinta homónima, trabaja una superficie con una sola cara y un solo borde.

Moebius 3, 2013, chapa de acero inoxidable con tratamiento de silicato de aluminio proyectado, 32 x 40 x 24 cm. Foto: Cortesía de la galería
Para Ángel Llorente, el paso de Equipo 57 a la escultura "fue una continuación lógica del desarrollo de los planteamientos espaciales sobre el plano pictórico, una ampliación de la teoría sobre la interactividad como resultado de la investigación de las posibilidades reales en espacios tridimensionales que ésa ofrecía". Estas mismas posibilidades son ampliamente exploradas en tensión/forma, gracias a los materiales y las técnicas que la actualidad permite. Aceros con tratamiento de silicato de aluminio proyectado, plásticos, aluminios cortados con láser, de una precisión quirúrgica, dan como resultado unas obras plásticamente impecables, que evidencian lo metódico del trabajo realizado y que, en algunas obras, recuerdan los proyectos arquitectónicos. También materiales orgánicos como la madera laminada son utilizados por Cuenca, quien saca partido de la elasticidad del soporte en sus esculturas/relieves. Una serie complementaria a la obra expuesta, piezas de menor formato que el artista denomina Divertimentos,  sirven asimismo para la experimentación formal y, lejos de ser bibelots al uso, se proponen como punto de partida para su resolución final.
Los bocetos de Juan Cuenca permiten seguir desde su concepción el desarrollo de los proyectos del artista. Foto: Ars Operandi
Freijo Fine Art, que prosigue con la muestra de Juan Cuenca su alternancia entre la revisión histórica (Darío Villalba, Mathias Goeritz, Roberto Fernández Balbuena, Germán Cueto, Leo Matiz...) y la actualidad, y que ya programó en 2012 la muestra El Romanticismo en José Duarte, completa con tensión/forma una interesante visión de la trayectoria de dos miembros de Equipo 57, retrospectiva en Duarte y reveladora en Cuenca, quien lejos de mostrar agotamiento en sus modos de representación, evidencia una coherencia absoluta en su trabajo, heredero de aquél constructivismo que situó al grupo en la primera línea de la creación contemporánea internacional.     

Juan Cuenca
tensión/forma
Galería Freijo Fine Art
General Castaños 7, 1º izq
28004 Madrid 
Hasta el 13 de diciembre de 2014


18 noviembre 2014

Ars Operandi Videos.Todo es representacion. José María Baez. Galerías Cardenal Salazar.


Redacción / Ars Operandi

Ars Operandi Videos aumenta su archivo audiovisual con un video, el número 67 de nuestro catálogo, que documenta la intervención realizada por el artista José María Baez en las Galerías Cardenal Salazar en octubre de 2014. "Todo es representación" es una serie de treinta y siete obras datadas desde 1988 a 2006, en las que Báez parte de las experimentaciones llevadas a cabo por las vanguardias en el campo de la poesía para encontrar paralelismos plásticos. Esta vinculación literaria es "una espectacular intervención que logra anudar un hilo conductor entre las pinturas de José María Baez y el espacio expositivo, y que dota a la selección de obras de una lectura conjunta, sólida y homogénea", según el comisario de la exposición y director del proyecto GCS, José Álvarez. Para la profesora de Teoría de la Literatura Celia Fernández Prieto, tal como señala en el texto realizado para el catálogo, "la alianza de geometría y cromatismo se exhibe en la combinación armónica de estratos de diversa anchura o longitud, en las texturas sutiles de los fondos de lienzo, siempre trabajados con esmero, en la estudiada disposición de bandas cromáticas limpias. En ellos y sobre ellos se inscribe un texto breve, generalmente una cita desgajada totalmente de su contexto original. La composición aparece formalmente impecable, con unos juegos de color seductores y con un acertado equilibrio rítmico entre las líneas horizontales y verticales del fondo y el cuerpo de las letras". Para Fernández Prieto, la creatividad de José María Baez "hunde sus raíces en un amplio conocimiento y una asimilación inteligente de las aportaciones teóricas y de las innovaciones revolucionarias que las vanguardias realizaron en la escritura poética, en el uso de la palabra como imagen y en el diseño gráfico y tipográfico".

17 noviembre 2014

Equipo 57 en El trabajo de lo visible

Obra de Equipo 57 en El trabajo de lo visible en la galería Odalys. Foto: Cortesía de la galería
Redacción / Ars Operandi

Obras de Equipo 57 forman parte de El trabajo de lo visible, una muestra comisariada por Alfonso de la Torre para la galería Odalys, que incluye una selección de autores que han investigado en torno al mundo de las formas "desde lo que podríamos llamar una geometría hacia los límites, en el sentido de rebasar la mera revisión geómetra". Para Alfonso de la Torre han sido numerosos los artistas "que se han enfrentado a la búsqueda de eso que se puede calificar de realidad esencial, con un punto de partida caracterizado por la absoluta necesidad del descubrimiento del hecho artístico desde su propio quehacer, artistas para quienes ejercer la creación era, también, un crecimiento de orden mental". Un proceso, asegura, "no exento de dramatismo, indagación urgente y difícil sólo concebible para personalidades complejas, en el que permanecería insistente la búsqueda infatigable de la idea de la abstracción. Muchos de estos creadores han abordado un mundo plenamente despojado asentado en la realidad, siendo capital la indagación en torno a los materiales utilizados en el ocio de pintar. Vindicación así del quehacer diario en la soledad del estudio, del trabajo enfrentado a lo pictórico, ejercicio de la sinceridad y de un sofisticado modo de encarar la pintura". El trabajo de lo visible reúne el trabajo de 45 artistas entre los que podemos encontrar nombres históricos como Jorge Oteiza o Pablo Palazuelo, generaciones intermedias como Soledad Sevilla, Teixidor o Gerardo Delgado y artistas más recientes como Martin Freire o Manu Muniategiandikoetxea.

Obra de Pablo Palazuelo en El trabajo de lo visible en la galería Odalys. Foto: Cortesía de la galería
Equipo 57 propone, según afirma Alfonso de la Torre, "el trabajo en equipo mostrando una preocupación, casi de rango conceptual, por el espacio plástico y la interactividad de éste, otrosí, la conjunción de matemáticas y arte. Desde sus primeras exposiciones en ‘Le Rond Point’ o en la galerie de Denise René (Paris, 1957) hasta las posteriores en Madrid, Córdoba o Zurich, siempre acompañarían su actividad artística con manifiestos, artículos de prensa o conferencias, en las que expresaban sus preocupaciones por el devenir del arte y el papel del artista en la sociedad, desde la máxima declarada que “una de las labores del arte es desenmarañar su propia estructuración dentro de la sociedad”. Arte de esencia bauhasiana, ya citaremos esta misma referencia al mencionar otros artistas en este texto, compartían con aquellos la idea del arte como un lugar para la reflexión y el diálogo con el espectador. Algo que mostrarían en la madrileña Sala Negra del Museo Nacional de Arte Contemporáneo (1957), cuando presenten su texto sobre la interactividad del espacio plástico. Para el Equipo 57 conceptos básicos son el estudio de las relaciones entre el espacio y el color, la zona de in flexión surgida de la transformación de un espacio (de convexo a cóncavo) por el encuentro con otro, y las zonas de incidencia que recogen, en la unidad del plano, el encuentro de, al menos, tres espacio-colores. Este grupo concibe la escultura como resultado de la presencia de los duplos espacio-masa y espacio-aire. Desde sus orígenes el Equipo 57 luchó contra la concepción tradicional del artista: la que hace de éste un individuo dotado de cualidades especiales que le distanciarían de la sociedad. Para reintegrar al artista a ésta, de la que debía ser partícipe, consideraban necesaria la unión de los creadores, que serviría también para la defensa de sus intereses específicos como profesionales".

El trabajo de lo visible
Comisario: Alfonso de la Torre
Galería Odalys. Orfila 5, Madrid
Del 20 de noviembre al 17 de enero

08 noviembre 2014

Elo Vega y Rogelio López Cuenca revisarán la estatuaria pública en Córdoba desde Lapidarivm Cordvbensis

Elo Vega y Rogelio López Cuenca. Foto: Cortesía de UCO Cultura


Redacción / Ars Operandi

Organizado por UCO Cultura, Córdoba acoge desde el próximo martes 11 de noviembre Lapidarivm Cordvbensis, Taller para la elaboración de una Guía crítica de la estatuaria pública de Córdoba, un proyecto de Elo Vega y Rogelio López Cuenca  que se plantea, según sus responsables, "como una operación de rastreo, tras la fachada de la ciudad banal, de las huellas de la ciudad inconsciente, realizando una especie de psicoanálisis colectivo de la conciencia grupal a partir de los lapsus que marcan sus monumentos que, normalmente en contra de su voluntad o la de sus comitentes, exponen no sólo la relación entre nosotros y ellos, sino también entre el presente y el pasado". El propósito final es configurar un nuevo mapa de la ciudad "que puede leerse como una colección de trofeos, como una exposición pública del botín acumulado por los sucesivos vencedores a lo largo de la historia. La ciudad es un depósito de documentos. De todo tipo, también un almacén de casos archivados, cerrados, no resueltos, olvidados: un archivo de la omisión, constituido por las páginas arrancadas de la memoria de los ignorados y los versos tachados de la canción común". El taller, que consta de cuatro jornadas, se llevará a cabo en la Facultad de Filosofía y Letras, en el Mercao Social La Tejedora y en La Casa Azul, con temas a tratar como Ciudad, arquitectura, urbanismo, arte y espacio público; Arte en la calle, arte público; Arte y propaganda, monumentos y antimonumentos o Prácticas artísticas contemporáneas en el espacio público, entre otros.

El proyecto de Elo Vega y Rogelio López Cuenca, en línea con otros trabajos realizados en común "parte de un territorio fronterizo que participa simultáneamente de los presupuestos de la investigación propia de las ciencias sociales, por un lado, y de experimentación formal característica de las prácticas artísticas contemporáneas, por otro". El proyecto tiene precedentes previos en experiencias realizadas en ciudades como Lima, Roma, Málaga, Mataró, México o Valparaíso, y que han tenido como resultado obras interactivas y accesibles en Internet, como www.mappadiroma.it, www.mapademexico.net o www.valparaiso-whitenoise, y sobre todo los proyectos Efigies y Fantasmas. Guía Monumental de Huelva, producido en 2012 y el trabajo en curso en la Universidad de Granada Mármoles con caracteres extraños. Tanto Elo Vega como Rogelio López Cuenca realizan su obra desde una perspectiva crítica, tratando cuestiones sociales y políticas, de género y de análisis cultural a través de una práctica artística que comprende procedimientos diversos como la fotografía, la imagen en movimiento, el arte en la red y otras disciplinas procedentes tanto de las artes plásticas como de la literatura o las ciencias sociales.

Elo Vega y Rogelio López Cuenca 
Lapidarivm Cordvbensis 
Taller para la elaboración de una Guía crítica de la estatuaria pública de Córdoba 
Martes 11 de noviembre. Mercao Social La Tejedora (C/ Gutiérrez de los Ríos, 10), 20 h. 
Miércoles 12. Facultad Filosofía y Letras, Aula 21, 19:30 h. 
Jueves 13. Casa Azul (C/ Muñoz Capilla, 15) 19:30 h. 
Viernes 14. Facultad Filosofía y Letras, Aula 21, 19:30 h. 
Entrada libre y gratuita

06 noviembre 2014

Pepe Espaliú, biblioteca personal. Una descripción a manera de inventario

Anaqueles de la biblioteca de Pepe Espaliú en el C.A.P.E. Foto: Ars Operandi
José María Baez para Ars Operandi

En 1960 publicó el crítico de arte Juan A. Gaya Nuño un breve opúsculo (Un conflicto: literatura y arte) en el que denunciaba como los escritores y los artistas vivían de espaldas unos a otros. El problema sigue latente de alguna manera pero al menos, en el caso de Pepe Espaliú y a la vista de los volúmenes que conformaban su biblioteca personal, es evidente que estamos ante un artista que sentía la necesidad de la literatura, que frecuentaba y disfrutaba con su lectura, que se adentraba en su territorio para engrandecer las fronteras de su trabajo artístico.

La biblioteca de Espaliú era un proyecto personal y, como tal, atendía a sus gustos y necesidades. Tenía lagunas y ausencia de nombres y, al mismo tiempo, sobreabundancia de autores. Como no podía ser de otra forma, también era un registro generacional y por tanto denota las modas y tendencias del tiempo en que se formó. Ese tiempo se corresponde básicamente con las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, secuencia en la que transcurrieron los años de crecimiento intelectual de su propietario. A través de los volúmenes existentes detectamos las reivindicaciones literarias que tuvieron lugar en esos años, los géneros y autores que fueron rescatados del olvido, como ocurrió con la novela de aventuras, presente con títulos firmados por los ingleses Arthur Conan Doyle, William Beckford ó H.Rider Haggard, el escocés Robert Louis Stevenson y el francés Julio Verne, del que se amontonan los ejemplares hasta casi formar su completa bibliografía, o la llamada ficción de terror con obras de H.P.Lovecraft y Bram Stoker.

En la numerosa y amplia sección de literatura los libros cohabitan en español y francés mayoritariamente, aunque existen ejemplares en inglés. Junto a la novelística y el cuento, donde predominan Poe, Borges, Nabokov y Octavio Paz mezclados con la atemporalidad clásica de Cervantes, Shakespeare ó Balzac y los inclasificables Bataille y André Gide, destaca la presencia de poetas como Cernuda, René Char, Paul Celan, Kavafis y José Ángel Valente, sin olvidar a Virgilio y una sorprendente colección de antologías poéticas católicas, que al parecer “heredó” en torno al año 1975 de un inquilino seminarista que habitó antes que él un estudio en Barcelona.

Arrastrar a lo largo del tiempo, y la sucesión de hogares y ciudades en las que vivió, con estas curiosas antologías nos indica lo apegado que se sentía a sus libros y el aprecio que sentía por ciertas rarezas bibliográficas. Prueba de ello es el poemario, conseguido sin duda en alguna librería de lance, Misterio de la Poesía de César González Ruano, aparecido en Roma en 1938 y en una edición muy limitada.

José María Baez y Manolo Espaliú en el acto de recepción de la biblioteca de Pepe Espaliú. Foto: Ars Operandi

A través de un comentario en una postal que le envió Juan Vicente Aliaga, y que se conserva en el Archivo documental, igualmente dependiente del Centro Pepe Espaliú, sabemos que leía a los poetas de Cántico. En una comunicación personal que me envió desde París, Espaliú mostraba su entusiasmo por haber descubierto en una exposición sobre revistas poéticas el número que esta revista cordobesa dedicó a Cernuda en 1955. Nada sorprende, por tanto, que su biblioteca contenga antologías de Ricardo Molina y Juan Bernier junto al estudio que al grupo dedicó Guillermo Carnero.

En la sección de arte se detecta también el registro temporal, aparte de sus personales filias. Espaliú sentía una fascinación especial por el dadaismo y el surrealismo. Frente a la nómina de artistas más conocidos, como Picabia, Dalí, Max Ernst, Miró o René Magritte, destacan otros autores como Meret Oppenheim, Victor Brauner o Marcel Märien, con abundancia de catálogos. Tampoco escapaba a su atención el futurismo italiano, representado por monografías sobre Carlo Carrá, Mario Sironi, Depero y Enrico Prampolini, sin desdeñar a de Chirico.

Son muy escasos, en cambio, los estudios dedicados a las culturas antiguas, si se exceptuan las precolombinas y africanas. En cuanto a la pintura antigua sólo contaba con dos títulos sobre Murillo y Arcimboldo y la consiguiente nómina de renacentistas italianos (Piero de la Francesca, Botticelli, Leonardo, Miguel Ángel, Rafael...)

Esta ausencia de norteños y centroeuropeos en épocas antiguas se equilibra respecto al arte contemporáneo, donde destacan los suizos Paul Klee y Giacometti, muy bien representados. Pero también, y esto es igualmente otra rareza, el checo Josef Sima, que cuenta con tres volúmenes. Los alemanes no van a la zaga y disponen de monografías en un amplio abanico generacional, desde Oskar Schlemmer a Martin Kippenberger, pasando por Eva Hesse y Sigmar Polke. Los americanos, por su parte, cuentan con títulos de Joseph Cornell, Ad Reinhardt, Bruce Nauman, Annette Lemieux... Todo ello sin olvidar a quienes Espaliú tuvo como referentes y modelos (Joseph Beuys y Louise Bourgeois) y a quien ayudó a salir del ostracismo crítico en el que se encontraba (Joan Brossa).

Manolo Espaliú y Jose María Baez ojean un libro de dibujos de Louise Bourgeois. Foto: Ars Operandi
Junto a ellos una amplia nómina de teóricos del arte y la comunicación (algunos ya olvidados por el vaivén crítico) como Heinrich Wölfflin, Gillo Dorfles, Abraham A. Moles, Tom Wolfe (La palabra pintada), Harald Szeemann, Catherine Millet... que se suman a algunas singularidades, como una pequeña monografía sobre Renoir publicada en París en 1923, las ilustraciones que André Derain realizó por encargo de una tienda parisina o el número 1 de la revista “Arte”, publicada en Madrid en 1932 por la Sociedad de Artistas Ibéricos.

Frente a estas disciplinas de la literatura y el arte, el otro apartado de considerable atención lo constituyen los títulos sobre filosofía y pensamiento, estudios sobre psicoanálisis y sociología y textos sobre religión. En este caso el espectro formativo es mucho más compacto, más completo y enciclopédico, con ejemplos sobre la filosofía clásica representada por textos de Platón, Aristóteles y Lucrecio, entre otros, y seguida por trabajos de Kant, Nietzsche, Karl Jaspers, Martin Heidegger, Karl Marx o Sigmund Freud, así como textos y reflexiones de pensadores más cercanos en el tiempo, fundamentalmente pertenecientes al ámbito francés del que fué muy dependiente, y concretados en Jacques Lacan, Gilles Deleuze, Foucault, Derrida o Julia Kristeva.

Otro apartado final lo constituye la colección de revistas, muy diversas y variopintas. También aquí vuelve a producirse la variedad temática. Frente a publicaciones muy específicas como Poesía, Antorcha de Paja, Trece de Nieve, Cuadernos del Norte, Flash Art, Parkett ó Artforum, nos encontramos otras dedicadas a la cultura en general y al pensamiento. Aquí la dispersión es doble, pues frente a la abundancia de títulos se contrapone el escaso número acumulado de estas publicaciones.

Muy cerca del lugar físico en el que se ubica el Centro de Arte Pepe Espaliú, en su casa de la hoy calle Martínez Rücker, moría en 1608 el pintor y poeta cordobés Pablo de Céspedes. Tras su muerte tanto su biblioteca como sus papeles personales y singular colección de dibujos se dispersó. Correspondió a otro pintor, Juan de Alfaro, tratar de volver a unir esa colección de dibujos. Empeño cumplido sólo parcialmente. Los documentos y papeles que ilustran sobre nuestra vida, que van entretejiendo nuestra biografía, son prenda de frágil deterioro y fácil pérdida. Recuperar la biblioteca personal de Espaliú, a los 21 años de su muerte, para el Centro de Arte que lleva su nombre es por tanto un motivo de júbilo que debemos agradecer a cuantos, y sobre todo a su familia y en concreto a su hermano Manuel, lo han hecho posible.



03 noviembre 2014

Una exposición en José de la Mano reivindica el papel de Equipo Córdoba

Dibujo de Equipo Córdoba. Foto: Cortesía Galería José de la Mano
Redacción / Ars Operandi

La galería madrileña José de la Mano expone en estos días De la Escuela Experimental al Equipo Córdoba, una muestra que pretende ofrecer una relectura del papel del Equipo Córdoba como un colectivo autónomo y alejado de la sombra de Equipo 57. Se trataría de saldar así "la asignatura pendiente" que, según afirman sus organizadores, ha relegado al colectivo de artistas a una posición subsidiaria respecto a Equipo 57. Para el galerista José de la Mano "la percepción contemporánea del Equipo 57 como un grupo compacto en número de integrantes, para estos primeros años de su existencia es totalmente errónea. Este concepto de estar todos juntos se visualiza perfectamente al contemplar las fotografías inéditas de estos meses de 1958 que presentamos en la exposición. En efecto, por encima de cualquier otro interés personalista, su intenso trabajo de esa época en Copenhague se presenta a los tres meses en público en el Museo Thorvaldsen bajo una única cartela, la del Equipo 57. Pero paradójicamente el paso del tiempo, y quizás también por una sesgada y oportunista reconstrucción historiográfica, ha venido a distorsionar la, en el fondo utópica, voluntad de estos jóvenes artistas geométricos".

Dibujo de Equipo Córdoba. Foto: Cortesía Galería José de la Mano
La génesis de Equipo Córdoba habría que situarla en la denominada Escuela Experimental de Pintura, un colectivo formado en 1954 e integrado por jóvenes alumnos del pintor José Duarte (Francisco Arenas, Segundo Castro, Manuel García, Manuel González, Alejandro Mesa y José Pizarro), quien les impartió docencia primero en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Córdoba y posteriormente en su propio taller. Aún bajo el nombre de Escuela Experimental celebran su primera exposición en noviembre de 1957 en la Sala Negra de Madrid, una galería de arte sostenida por la familia Huarte en la que meses antes había expuesto Equipo 57. Para el historiador Ángel Llorente, comisario de la muestra, "la estrecha vinculación de la Escuela Experimental, que no dependencia, con Equipo 57 fue decisiva para la gestación y la trayectoria del Equipo Córdoba". La cercanía del grupo con Equipo 57 lleva a dos de sus miembros, Segundo Castro y Alejandro Mesa, a viajar a Dinamarca junto a Luis Aguilera Bernier y los componentes de Equipo 57, Ángel Duarte, Agustín Ibarrola y Juan Serrano donde residieron durante un periodo de algo más de tres meses. Parte de las más de sesenta obras hechas durante su estancia se expusieron en el Museo Thorvaldsen de Copenhague en abril de 1958, "como trabajo de cinco de los miembros de Equipo 57 y de Castro y Mesa como invitados.

Dibujo de Equipo Córdoba. Foto: Cortesía Galería José de la Mano
La teoría artística y la obra plástica de Equipo Córdoba, indica Ángel Llorente, estuvieron "como la de Equipo 57, totalmente imbricadas. La primera la recogieron en el ensayo Consideraciones estéticas generales, fechado en Córdoba en enero de 1959 y en un texto sin título publicado en la hoja catálogo de su exposición de noviembre de 1960". Como hiciera Equipo 57, afirma, "Equipo Córdoba trabajó con espacio-color en pintura y espacio-masa y espacio-aire en escultura, es decir, en la línea de la denominada por el primero Interactividad del espacio plástico. También, como hizo ese grupo, Equipo Córdoba eliminó en sus pinturas la línea recta, por ser un obstáculo para la buscada representación plástica de la continuidad y el dinamismo espaciales. Además, lo mismo que Equipo 57, concibieron sus creaciones no como obras artísticas acabadas, en el sentido tradicional, sino como investigaciones que, hechas realidad en pinturas y esculturas, podrían servir, al igual que sus reflexiones, para llegar a nuevas soluciones arquitectónicas".

Dibujo de Equipo Córdoba. Foto: Cortesía Galería José de la Mano
Similares coincidencias advierte Ángel Llorente respecto a la autoría de las obras. Al igual que las de Equipo 57, "las de Equipo Córdoba no eran firmadas por los integrantes del colectivo, sino que se presentaban bajo una única autoría, la del equipo, que era, por lo tanto, creador grupal desde el momento en que se trazaban los primeros bosquejos y se discutía sobre la validez de los mismos". "El que las obras fuesen firmadas con el nombre de los grupos no significa que necesariamente todos sus miembros participasen en hacerlas, ya que con frecuencia trabajaban más los artistas de mejor oficio". Aunque Equipo Córdoba "solo hizo una exposición individual con ese nombre, a finales del año 1960 en Sevilla que serían dos, si añadimos la de la Escuela Experimental en Madrid, de noviembre de 1957. Su participación en colectivas se redujo a tres exposiciones, la hecha con Equipo 57 en Copenhague en 1958; la conocida como Exposición de pintura contemporánea, abierta en Córdoba en mayo de 1959, donde expuso con el nombre de Grupo Funcionalismo y publicó un manifiesto firmado por Alejandro Mesa, García Merina, Pedro M. Pardo y Segundo Castro; y la Primera Exposición Conjunta de Arte Normativo Español, en Valencia en marzo de 1960, que fue organizada por el crítico Vicente Aguilera Cerni".

Cuaderno de dibujos de Equipo Córdoba. Foto: Cortesía Galería José de la Mano

La autonomía del grupo de jóvenes artistas cordobeses es reclamada por Ángel Llorente al considerar que "sería un error grave considerar que Equipo Córdoba fue únicamente una especie de filial de Equipo 57 o, si se prefiere, un seguidor ciego del mismo. Es innegable que algunos de los escasos cuadros conservados de Equipo Córdoba son muy parecidos a los del otro grupo, como también lo son algunos dibujos preparatorios. Es lógico, dada la similitud de sus planteamientos teóricos de partida y el trabajo compartido codo con codo con los del 57; otros son claramente diferentes, tanto por su forma como por sus principios teóricos". La reciente aparición de 25 dibujos pertenecientes a Equipo Córdoba ha dado pie a la realización de la muestra de la galería José de la Mano. Respecto a los dibujos hallados, Ángel Llorente indica que podrían ser clasificados en tres bloques, "el primero y más antiguo, posiblemente procedente de los años 1954 y 1955, lo constituyen la mayoría de los bosquejos del bloc de dibujo. El segundo lo integran alrededor de veinte dibujos hechos entre 1954 y 1956. El tercero, que dataría de 1957, se reduce a seis hojas con esquemas de trabajo, que serían muestras de sus investigaciones sobre el espacio plástico bidimensional y bocetos para pinturas. Este bloque es el más parecido a los dibujos y pinturas de Equipo 57". La exhibición de estos dibujos y bocetos y su análisis relacionado permite, concluye Llorente, "inscribir a sus autores en la fructífera corriente abstracta geométrica de la vanguardia artística española del siglo XX. La recuperación definitiva de Equipo Córdobajunto con su precedente Escuela Experimental de Córdobaera una más de las tareas pendientes de nuestra historiografía artística que, ahora, gracias al hallazgo de estos dibujos, podemos abordar mejor"


De la Escuela Experimental al Equipo Córdoba. 1954-1957
Comisario: Ángel Llorente
Galería José de la Mano. Madrid
Hasta el 5 de diciembre